Big Ben. Siempre funcionando

En Informática existe el concepto de Uptime, o “tiempo funcionando”. Un sistema se considera más seguro y estable en tanto en cuanto pase más tiempo sin interrupciones en su funcionamiento.

Como ejemplo de un mal dato de uptime, se suele recurrir al Sistema Operativo Windows 95, que por un error de programación no podía estar operativo más de 49.7 días seguidos. Es decir, que si iniciabas Windows, abrías cualquier programa y esperabas 50 días, te encontrarías que en algún momento el ordenador se había reiniciado.

Pero para los buenos ejemplos, uno suele pensar en páginas web muy redundantes y fiables como Google o Bing. En estos casos, en lugar de hablar del tiempo que están caídos, se menciona el porcentaje de tiempo que han estado funcionando correctamente. Normalmente cifras del orden del 99,99% y algunos nueves más.

En la página de la Wikipedia sobre uptime se menciona como récord ordenadores que han estado hasta 18 años sin tener que apagarse. Me encantan los detalles que la Britannica nunca usaría:

Hay rumores que dicen que en enero de 2008 Iarnród Éireann tuvo una máquina OpenVMS operativa durante 18 años seguidos, y que se reinició por culpa del efecto 2000.

Son rumores, pero siempre me han gustado los casos de efecto 2000 a posteriori. Seguirán ocurriendo eternamente aunque en una escala minúscula.

Para encontrar ejemplos de máquinas que han estado funcionando sin interrupción, siempre se pueden encontrar rumores, y pirados en un garaje que han tenido una bombilla encendida desde los tiempos de Edison. Pero el mejor ejemplo que tal vez exista, y si sabes uno mejor ya tardas en comentarlo, de máquina que ha estado funcionando sin errores, durante muchos años, es el Big Ben de Londres.

La torre y el reloj se completaron en 1859. El reloj en sí mismo es famoso por su precisión. Pues bien, funcionó sin la más mínima incidencia desde su inauguración hasta la I Guerra Mundial, esto es, hasta el año 1916.

big-ben

Ahí van, como si nada, 57 años funcionando impecablemente. Pero es que en 1916 el reloj no dejó de funcionar, sino que se apagaron las luces por la noche y se silenciaron las campanas, para no ponérselo fácil a los bombarderos alemanes. Así estuvo dos años, sin dejar de funcionar.

Llegó la II Guerra Mundial y la cosa se puso más fea: El 1 de septiembre de 1939 se volvieron a apagar las luces, que no las campanas. Y el reloj, siguió funcionando correctamente.

La primera avería verdadera no llegaría hasta el fin de año de 1962. Que ya es mala suerte fallar justo en ese día, pues bien, después de 103 años, por el frío excesivo que llenó de nieve y hielo las agujas, en un proceso de auto-conservación digno de provocar la exhumación del cadáver del inventor, colocarle un frac a estos restos y darle de prisa y corriendo un premio Nobel- de lo que fuera- el reloj se limitó a provocar un retraso de diez minutos. De ese modo llamó la atención sobre los problemas y evitó que se dañara la estructura del mismo.

Por agotamiento de los mismos materiales, el reloj tuvo una avería gravísima el 5 de agosto de 1976, una de las piezas no soportó más de 120 años de torsiones y se hizo añicos, rompiendo gran parte del mecanismo del reloj.

Desde entonces las averías se han multiplicado, posiblemente por el desconocimiento tecnológico de los mismos relojes. No puede ser que un reloj soporte dos guerras mundiales y 100 años sin fallar, y luego haya averías sucesivas en los años 2005, 2006 y 2007.

Big Ben, tú sí que eres un reloj. Y lo mejor de todo es que casi todo el mérito de su creación se debe a un aficionado relojero y abogado de profesión: Edmund Beckett.

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6 comentarios en “Big Ben. Siempre funcionando”

  1. Es muy curioso lo que comentas, que no fallara en 100 años y ahora lo haga repetidamente. Piensas que se debe al desconocimiento tecnologico, ¿podria deberse tambien a la calidad en los materiales empleados? Me refiero a que esten poniendo un material “mas barato” pero con peores caracteristicas mecanicas.

    Revisa una falta de ortografia en el primer parrafo justo despues de la foto.
    salu2!

  2. ¿No te resulta más interesante el caso del reloj astronómico de Praga? Mecánicamente es más complejo.

    [Comentario zrubavel: Aquí de lo que se trata es de un reloj que se usa como referencia horaria en todo un país y que ni por esas se avería.

    El reloj de Praga es muy bonito, eso sí. ¿Pero qué decir del esperpéntico reloj de autómatas de Leganés?]

  3. Es un tema peliagudo porque aparte de los relojes, pocos otros mecanismos requerían antiguamente de un funcionamiento 24/7. Además que las estadisticas de funcionamiento o bien no estan disponibles o bien son inexistentes.

    Este reloj también debe de haber funcionado sin interrupción la tira de años:
    http://en.wikipedia.org/wiki/Salisbury_cathedral_clock

    Y si las ruedas de agua entran en la competición:
    http://en.wikipedia.org/wiki/Laxey_Wheel

    Seguro que hay más ejemplos, pero difíciles de encontar.

    Estoy en desacuerdo con lo que comentas en el último párrafo. Sí puede ser y de hecho es lo natural que la distribución de fallos sea así. Un periodo inicial de pruebas con muchos fallos (normalmente en laboratorio o en taller), un periodo sin fallos, y finalmente fallos cada vez más frecuentes:
    http://en.wikipedia.org/wiki/Bathtub_curve

  4. Muy interesante, desconocía que hubiera estado tanto tiempo funcionando, la pena es que ahora falle tanto, yo, de ellos, me pondría a arreglarlo de una manera que aguantara más tiempo sin ningún fallo, pero bueno, por lo menos sigue en pie.

    Un saludo, y me gusta bastante el blog.

  5. Me encanta tu blog por la forma tan amena de escribir que tenes. Muy bueno, de verdad.
    Me encanta también el último comentario: … y me gusta ‘bastante’ el blog… Me parece genial la frase. Entre esta frase y Maruja, la del teléfono, me duele la mandibula.

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