Bjørnar Håkensmoen

Mañana comienzan los Juegos Olímpicos de Invierno 2010 en Vancouver (Canadá). A un compañero que es muy aficionado a los deportes le preguntaba qué habría digno de ver y se encogió de hombros. Los deportes de invierno son un misterio en nuestras latitudes (y a los socios de América les resulta casi tan extraño o aún más, las medallas olímpicas de invierno obtenidas en el hemisferio sur se pueden contar con los dedos de una mano, en sentido literal).

Gran parte de la culpa de ese desconocimiento se debe a que históricamente los juegos de invierno han estado pésimamente gestionados. Eran el hermano pobre del olimpismo y la simple enumeración de catástrofes y desaciertos daría para rellenar un buen blog durante algunos años.

Como en otras ocasiones mi reacción ha sido la siguiente: no tengo ni idea de los juegos olímpicos de invierno y empiezan muy pronto. Algo tengo que aprender al respecto.

La entrada de la Wikipedia sobre los Juegos es una de esas ante las que me quito el sombrero. La historia contada de forma entretenida, con datos y con sustancia. A menudo critico a esta enciclopedia porque veo que se aleja de este estándar tan elevado.

Si en las olimpiadas de verano hay una alternancia entre Europa y el resto del mundo, en las de invierno es entre Norteamérica…y los Alpes.

localizacion-olimpiadas

Asusta ver cómo tantas y tantas olimpiadas se han celebrado en un palmo de terreno. Pero es que lo peor de todo es que más de una olimpiada se ha celebrado repitiendo sede. Y no porque París tuviera su olimpiada en 1900 y pasados 50 años ya tuviera derecho a otra. Sino porque es que pasaban pocos años y la sede reciente era la única en condiciones de preparar otra, con lo que se repitió casi de seguido la sede de algunas olimpiadas:

1928: St. Moritz, Suiza
1948: St. Moritz, Suiza

1932: Lake Placid, United States
1980: Lake Placid, United States

1964: Innsbruck, Austria
1976: Innsbruck, Austria

1944: Cortina d’Ampezzo, Italia (no se llegó a celebrar)
1956: Cortina d’Ampezzo, Italia

Incluso se ha dado el desagradable incidente de que para unas olimpiadas se echó atrás el país organizador y hubo que encontrar un suplente de última hora, es lo que ocurrió con las olimpiadas de 1940. Sapporo, Japón sería el organizador, pero por la invasión de China previa a la II Guerra Mundial, se le quitó la sede. Luego se ofreció St. Moritz, Suiza (la de las olimpiadas de 1928) pero por problemas de última hora se echaron atrás. Alemania se ofreció como sede suplente y bueno, luego pasó lo que todos conocemos y no hubo olimpiadas.

Lo sorprendente de este asunto es que St. Moritz tuvo unas olimpiadas, rechazó otras y aún así pudo organizar unos segundos juegos poco tiempo después. Las cosas de los Juegos de Invierno. Siempre han estado al margen, las competiciones las han seguido pocos países, aunque éstos con enorme interés. Estas son olimpiadas para rusos, fineses, suecos, noruegos, daneses, suizos, checos, franceses, italianos, canadienses y estadounidenses. Un grupo más pequeño que el de los seguidores de la Copa África.

Pero una élite económica y cultural, no es lo mismo un anuncio para el público de Gabón que para los suecos. Las olimpiadas de invierno son el Apple de los deportes. Selectos hasta decir basta. O pijos como decimos en España de los que son estirados, ricos y educados en exceso.

Esto crea una nueva barrera que nos aleja de estos deportes: no los entendemos. Y encima los practican personas que lo hacen por gusto, no por necesidad, como tantos deportistas africanos que parecen correr por evadir el hambre de sus países de origen.

Desde luego que algunas competiciones resultarán apasionantes. El hockey sobre hielo, que es un deporte que hay que respetar, aún cuando uno no lo conozca, las carreras de esquí parecen sencillas, pues van deslizándose. Pero en el esquí de fondo el consumo de calorías y de oxígeno por parte de los deportista no tiene equivalente en otros deportes. La remontada del esquiador noruego es impresionante (hacia la mitad de este video) tenéis que pensar que esa persona está en ese momento consumiendo mucha más energía que un sprinter de ciclismo.

Los primeros juegos mostraban la candidez de algunas sedes que aspiran a la organización cuando no pueden garantizar la presencia de nieve. En los juegos de St. Moritz de 1928 la ceremonia de inauguración tuvo lugar bajo una ventisca. Los 10.000 metros tuvieron que suspenderse por el mal tiempo. Pero poco después la carrera de 50 kilómetros de esquí de fondo terminó a 25ºC y casi sin nieve sobre la que deslizarse.

De los juegos olímpicos de invierno de 1984 es la memorable y emotiva coreografía de Jayne Torvill y Christopher Dean con la coreografía del Bolero de Ravel y con una argucia legal de por medio (la historia nº8 de esta lista). O el milagro sobre hielo de 1980, del que alguna vez habrá que escribir.

A mi sin embargo hay una historia que me ha emocionado y es algo realmente difícil en los tiempos que corren. Normalmente se piensan en proezas y hazañas de olimpismo y se piensa en grandes perdedores, como el nadador africano que luchó por hacerse un largo en los Juegos de Sydney en el 2000.

La historia de la que os hablo sucedió en los juegos anteriores, los del 2006 de Turín. En uno de los nuevos deportes presentados ese año: la carrera femenina de esquí de fondo de relevos.

En esta carrera dos corredoras se relevan para recorrer una distancia de unos tres kilómetros. En las pruebas clasificatorias los mejores tiempos los consiguió el equipo de Noruega. Pero en la final la corredora canadiense Sara Renner se destacó ya en la salida, liderando la prueba desde el principio.

Sin embargo un infortunio provocó que se le rompiera uno de los bastones en que se apoya al esquiar. Con un único bastón estaba acabada, y tres corredoras la adelantaron. Fue entonces cuando apareció el entrenador femenino de Noruega, Bjørnar Håkensmoen. Que justo estaba a su altura cuando esto ocurrió. Sin pensarlo se acercó a ellla y le dio uno de sus bastones a la corredora que, desconcertada, empezó a esquiar como una enferma.

Los bastones de hombre son 12 centímetros más largos que los de mujer, por lo que Sara Renner tuvo que seguir en la carrera con ese handicap. Aún así pudo completar la prueba y entregar el relevo a su compañera con una desventaja no demasiado grande sobre las competidoras. Beckie Scott tomó el relevo y consiguió la proeza de obtener la medalla de plata para Canadá.

Lo impresionante del asunto es que el equipo de Noruega quedó cuarto por culpa de la ayuda de su entrenador a una rival.

Bjørnar Håkensmoen
Bjørnar Håkensmoen

Y esto es deporte en estado puro. No es sólo ganar ni tener que conseguir una medalla para que te den una beca deportiva y luego vivir como entrenador el resto de tu vida. Es lo bello de la gente forrada que se comporta como cree que es justo, no por el interés.

Sorprende que algo así no haya trascendido apenas en países como España. Es un acto que pasó desapercibido por completo porque es paradójico. Aquí a uno le dan un golpe en la cabeza y se convierte en un héroe. Pero ayudar a un extranjero y perjudicar a tus alumnas es algo raro, no es limpio, no es claro, no nos sirve.

La historia sin embargo tuvo otra lectura en Canadá. Una verdadera histeria hacia un gesto tan noble. Un periódico de Quebec, Le Journal de Montréal, abrió la edición con un enorme TAKK en portada. Takk es gracias en noruego.

La gente se volvió loca con la gratitud hacia el país entero. Se decía que todo canadiense estaba obligado a invitar a bebida a los noruegos que se encontrara en un bar. La embajada noruega se encontró inundada de cartas y correos de felicitación. El descerebrado empresario Michael Page envió 7.400 latas de jarabe de arce como extraña forma de agradecimiento.

Håkensmoen pasaría a ser el invitado de honor que dirigiera el desfile de la Calgary Stampede, en Canadá. Un noruego homenajeado en la remota Calgary y ovacionado con gritos de «Thanks for the Pole» (gracias por el bastón).

Realmente el suyo fue un gesto noble de los que engrandecen el mundo del deporte y los que realmente dignifican la verdadera competición: sin dopajes, sin tecnología, sin ventajas arbitrales. Aquel rollo manido del Altius, Citius, Fortius.

Fuentes:
Casi toda la información viene del artículo de la Wikipedia sobre los Juegos Olímpicos de Invierno.
Para saber un poco más de Bjørnar Håkensmoen y Sara Renner están los enlaces que he ido señalando por el artículo.
Para los que lleguen desde Google sí, Sara Renner ha posado desnuda para una revista pero no, aquí no están las fotografías. Si es difícil encontrar el video de su carrera, imaginad las fotografías.
Si alguno de vosotros encuentra el video, le agradecería que lo indicara en los comentarios para completar el artículo. TAKK.

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9 comentarios sobre “Bjørnar Håkensmoen”

  1. Los deportes minoritarios están llenos de historias así. Es por eso que a mi me gusta interesarme por ellos. Periodísticamente desde luego me parecen mucho más interesantes.

    Aunque ejemplos de deportividad también se pueden encontrar en el fútbol amateur. Por ejemplo:

    http://www.marca.com/2010/02/04/futbol/futbol_internacional/1265284660.html

    (Tampoco es que estuviera cantado el gol, porque había un defensa ya cubriendo portería pero yo diría que tenía al menos un 75% de anotar…)

    [Comentario zrubavel: Sí que hay muchos gestos deportivos en todo tipo de competiciones. Pero paradójicamente las olimpiadas son la competición donde menos se prodigan, pues la presión es mayor. Y al hilo de esto, ¿Conoces algún buen ejemplo de deportividad en el ajedrez?]

  2. en Helsinski ’52 hubo un gesto parecido de los rusos al equipo de remo argentino, se les había roto el bote en el viaje, no tenían respuestos ni herramientas, pero los rusos lo arreglaron. El resultado fue que ellos ganaron la de oro, y los rusos la de plata.
    (http://es.wikipedia.org/wiki/Argentina_en_los_Juegos_Ol%C3%ADmpicos_de_Helsinki_1952)

    [Comentario zrubavel: Gracias por la historia, que es muy interesante. Aunque una cosa es ayudar «en frío» y otra hacerlo en mitad de la carrera.]

  3. tiene su lógica el reparto entre las rocosas y los alpes, lo extraño sería que la mayor parte de los JJOO de invierno hubiera recaído en senegal, costa rica o formentera

    y perdón por la gilipollez

  4. «¿Conoces algún buen ejemplo de deportividad en el ajedrez?»

    A bote pronto, se me viene a la cabeza el caso de Kasparov cuando le declaró perdedor por incomparecencia en sus semifinales del Cto. del Mundo contra Korchnoi, porque las autoridades de la URSS no le permitiron disputarlas en Passadena.

    El empeño personal de Kortchnoi fue decisivo para revocar esa decisión y conseguir que se organizara el encuentro en otro país y otras fechas (Londres, noviembre ’83).

  5. ¿Conoces algún buen ejemplo de deportividad en el
    ajedrez?

    Steinitz se levantó y proclamó TRES hurras por el campeón.

    E. Lasker quiso entregar el titulo a Capablanca.

    Spassky quiso jugar con Fischer.

    Brostein no quiso firmar la carta contra Korchnoi y fue «ninguneado» de por vida…

    hay muchos…

  6. Hi,

    My daughter completed a project about compassionate heros….I related the story as I remembered it….She did the research…She got an A and knows what heros really are….
    Thanks again,

    Al

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