Siete ventajas de estar subcontratado
Hay tendencia a defender que gran parte de los problemas laborales en España se deben a la subcontratación.
No seré yo el que defienda esta práctica, pero ya que es inevitable su existencia, al menos hay que tratar de entender que no todo es tan negro como lo pintan. Porque aunque no lo parezca, estar subcontratado, en determinados casos, puede resultar muy ventajoso sobre estar contratado directamente por la empresa que te paga:
1) Facilidad para cambiar de trabajo.
Si necesitas salir un día del trabajo antes, "para una visita al médico" (o sea, hacer una entrevista de trabajo) en el caso de que estés directamente contratado puede darse el caso de que te exijan un justificante de dicha visita médica, desde el Departamento de Recursos Humanos. Si estás subcontratado, basta con que des un aviso en las oficinas donde trabajas, y claro, como el aviso se lo das a tus jefes directos, es más improbable que te exijan un justificante.
De paso también tienes la opción de usar tu empresa como parapeto de excusas más ingeniosas que la manida "visita al médico". Puedes decir que tienes una reunión en tu empresa, que vas a dar un curso o algo parecido.
2) Facilidad para faltar al trabajo.
Al igual que antes, puedes inventarte una enfermedad con más comodidad que si estuvieras trabajando en la empresa que te paga. Al estar subcontratado, a la empresa cliente le importa bien poco tu enfermedad, en ese momento ellos dejan de pagar a la empresa subcontratada y es esta la que debe preocuparse por su empleado.
Desde la distancia es más fácil marear la perdiz, convertir resfriados en gripes y resacas en migrañas.
Para enfermedades de un día es ideal, porque ni siquiera hay que avisar en la empresa subcontratante, se llama al cliente y a este ni le va ni le viene si la enfermedad tiene algo de cierta.
3) Olvidarse del servilismo.
En España, todo funciona por contactos, para bien y para mal. En una empresa, si le caes mal a alguien que tiene muchos contactos, puedes tener problemas. Hay que estar siempre atento a llevarse bien con todo el mundo posible. Cuando estás trabajando en una gran empresa, cualquiera puede ser un jefe estratosférico, un responsable de Recursos Humanos o un futuro jefe tuyo.
Estando subcontratado estas jerarquías importan bien poco. Hay que esmerarse en llevarse bien con la gente con que uno trabaja. El resto importa mucho menos. Esto es una enorme ventaja, porque uno puede comportarse como le de la gana durante más tiempo. Y eso es sano, según dicen los médicos y psicólogos.
Puedes salir del baño sin lavarte las manos y no preocuparte de si esa persona que no conoces es un jefazo que te va a tomar por un cerdo. Puedes hacer bromas con el que resulte ser Director General de la compañía, sin miedo a que te despidan porque él no puede despedirte.
4) Tienen que despedirte dos veces.
Desde luego, esta es la mayor de todas las ventajas: en una empresa normal, si te despiden estás en la calle. Estando subcontratado, te tendrán que despedir al menos dos veces, una la empresa en la que trabajas y otra tu empresa. Así, tienes una bala en la recámara, una vida extra. Si en la empresa cliente las cosas van mal, tu serás uno de los primeros en ser despedido, pero quizás uno de los últimos en visitar el INEM, porque existe la opción de que tu empresa, la que paga tus nóminas, te coloque en un nuevo empleo.
Por supuesto que en muchos casos el primer despido es el preámbulo del segundo, pero esta circunstancia no sucede siempre, porque aunque la inmensa mayoría de las empresas subcontratadoras son lo peor, hay algunas bastante dignas.
5) No resultará fácil que te despidan procedentemente.
Imagina por un momento que el próximo lunes decides que es mejor quedarse en la cama durmiendo y pasar la tarde viendo la televisión que ir a trabajar. Si estás trabajando directamente esto significará un despido procedente en menos de una semana: el primer día que te quedas en casa te pondrán una falta disciplinaria grave, por faltar sin avisar. El tercero ya tendrás dos graves consecutivas, y el despido estará firmado antes del viernes.
Si estuvieras subcontratado las cosas no resultarían tan sencillas. La empresa en que trabajas avisaría a la que te contrata, tal vez tras un par de días de ausencia. Esta empresa te llamaría por teléfono y si no pudiera encontrar excusa a tu comportamiento, comenzaría a planear el despido, que por fuerza tardaría algunos días más en producirse.
Sin embargo, tu empresa subcontratadora tendría mucho más complicado demostrar la procedencia del despido, aún en un caso tan evidente. Porque para demostrar que no fuiste al trabajo tendrán que requerir del testimonio de los jefes en la empresa cliente. Y claro, en caso de que se recurra el despido, ningún cliente daría un duro por una empresa subcontratadora. Nadie testificaría en un juicio administrativo de un empleado que no era su empleado. Así, la empresa subcontratadora tendría que cuidarse y mucho desde el punto de vista formal para conseguir un despido procedente.
6) Puedes conseguir un aumento de sueldo más fácilmente.
Casi todas las empresas españolas operan bajo sueldos apurados al céntimo de euro. Cualquier circunstancia es una perfecta excusa para congelar salarios. Una política de empresa muy frecuente es subidas del IPC, o pactadas por convenio y de ellas no se puede subir nada, independientemente de lo bien o mal que trabaje el empleado. No olvidemos que España destaca por su falta de competitividad laboral.
Estando subcontratado, eres un recurso, como una impresora o el ADSL, y por tanto, se podría estudiar una subida de sueldo en función de tu utilidad en la empresa, algo bastante alejado de esas reglas inflexibles que vienen directamente desde Recursos Humanos. Así, si eres bueno en tu trabajo, puedes intentar apretar al cliente o a la subcontratadora hasta conseguir que el sueldo suba. Estando directamente contratado, muchas veces es sencillamente imposible.
7) No tienes que seguir todas las reglas.
Las reglas de muchas empresas son a veces absurdas. Como llevar corbata para estar encerrado en un infecto cubículo, o no salir antes de determinada hora - pero nunca exigir el entrar a la hora en punto.
Desde la subcontratación, es frecuente que todos los empleados fichen y el externo tenga una especie de tarjeta, más parecida a una etiqueta de anís del mono. Esta tarjeta es un señuelo para que el empleado se crea vigilado. La realidad es que sobre sus tiempos de entrada y salida nadie se va a fijar. Porque esos tiempos los contabiliza Recursos Humanos y a todos los efectos, el externo no existe a los ojos de este Departamento. Con esta perspectiva, no hay tanta presión para cumplir los horarios. Un día se puede trabajar menos de ocho horas y no saldrá nada en rojo en un informe que llegue a los jefes. En muchos casos, el horario se puede saltar tanto como uno quiera.
En cierto modo, eres inmune a las sanciones administrativas, porque la empresa subcontratante nunca podría aplicártelas y la empresa cliente no tiene potestad jurídica para hacerlo.
Si uno no viste corbata, sólo los jefes directos tienen potestad para recriminarte, siendo un empleado hasta los bedeles podrían rechistarte. No tienes tanta presión para ir a la Comida de Navidad ni a otro tipo de eventos abominables. Cuando haya soporíferas reuniones informativas de la empresa no estarás invitado y podrás quedarte en tu puesto navegando por Internet.
Nota: Ni practico ni recomiendo estas actitudes, sólo las indico como posibles. De hecho, nunca he faltado al trabajo por enfermedad y cumplo mis horarios con una precisión suiza.
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"Hay tendencia a defender que gran parte de los problemas laborales en España se deben a la subcontratación."
Supongo que te refieres a los problemas laborales desde el punto de vista del trabajador, y no de las empresas. Porque con todo lo que expones, lo que haces es reafirmar exactamente esa afirmación: las subcontratas son una merma al funcionamiento de las empresas.
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Yo soy subcontratado, y aunque en México no se habla acerca del perjuicio que causa o noese sistema a las empresas, es cierto que se puede tomar muchas libertades e informalidades, pero de la misma manera se puede ser más eficiente, al poder aplicar la metodología de trabajo propia y no los anticuados y absurdos mecanismos que imponga la empresa, que muchas veces raya en el burocratismo. De modo que mientras se cumpla con el trabajo en el tiempo requerido, el cliente estará contento, así vaya uno vestido de indigente o falte tres dias a la semana.
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Buenas. Sigo bastante tu blog, y me parece muy interesante.
Respecto a este artículo, me parece que es un poco desafortunado. Las ventajas...de verdad son ventajas? Una ventaja es faltar al trabajo y quedarte en tu casa viendo el tomate? Lo mejor es que posiblemente no cobres ese día. Una ventaja?
No seguir las normas, e ir a tu bola, provoca malestar entre los que tienen que seguirlas (entendamos que las reglas son para el bien de todos, no para fastidiar, aunque en España nadie respeta y existan reglas estupidas).
En relación con despidos y aumento de sueldo...creo que es al contrario. Los despiden como nada. Temporalidad al poder. Luego es muy difícil pedir aumento de sueldo, puesto que contratan a otro.
La subcontratación solo tiene beneficios para el empresario. El trabajador está en clara desventaja en todos los aspectos posibles. Nunca se sentirá dentro la de empresa donde trabaje. A nadie le preocupará lo que haga, y tu dices que es una ventaja, pero no lo es. No se preocupan por su seguridad, no le dan el mejor material, y un sin fin de cosas más.
[Comentario zrubavel: No he querido defender la subcontratación, un mal de nuestro país. He tratado de hacer un poco de abogado del diablo tratando de mostrar que todo tiene sus aspectos positivos.
Para ello, he tenido que exagerar un poco, tratando de concretar para que no pareciera un burdo ensayo.
Cuando hablo de que poder faltar con más facilidad "es una ventaja" pienso en gente que conozco que ha tenido que ir a trabajar con una lesión muscular o incluso con una escayola. O los que tienen síntomas preocupantes de enfermedad pero no van al médico "porque no tienen tiempo". Yo no falto al trabajo, pero me gustaría pensar que si alguna vez lo necesitara, no habría muchos problemas.
También he tratado de mostrar mi experiencia personal que me dice que en determinadas situaciones es preferible estar fuera que dentro.
En resumen, creo que no nos podemos limitar a lamentarnos y hay que tratar de sobrevivir en el mundo que nos ha tocado vivir.]
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