Parábola de los talentos
Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.
A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.
Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.
Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos.
Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.
Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos.
Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos.
Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos.
Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;
por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.
Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.
Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.
Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.
Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
***
Este episodio de la Biblia, concretamente el capítulo 25 del Evangelio según San Mateo, admite lecturas diversas como sucede casi con cualquier texto bíblico.
Los talentos de que habla son un tipo de moneda de la época, pero bien que podrían identificarse con euros actuales o con cualidades propias: si Dios (o la Fortuna que es lo mismo) te ha dado una serie de bienes, tienes que tratar de aprovecharte de ellos tanto como puedas y si no lo haces, te los quitará por falta de uso y se los dará a cualquier otro que sepa hacer mejor uso de ellos. Y no tendrás derecho a protestar.
1
Personalmente me cabrea bastante esta parábola. Sobretodo por el matiz de que el talento que se le quita se le da al que tiene 10, y no al que tiene 4, que habiéndole dado menos también ha doblado la cantidad. Encuentro bastante perverso el repartir cantidades distintas y luego exigir lo mismo a todos.
Es como la famosísima del hijo pródigo. Yo soy el hijo que se ha quedado en casa con el padre trabajando, y veo como se me trata y como se trata a mi hermano que se ha pasado media vida de cachondeo, y esa misma noche me voy de rameras (o lo que se hiciese para divertirse en la época) y me ventilo todo el dinero que tenga, que total, mejor me van a tratar cuando vuelva.
[Comentario zrubavel: La realidad es que las cosas nunca están repartidas por igual, por más que muchas veces se pida (algo que no tiene sentido casi nunca) así que eso me parece que hace la parábola más interesante.
A mi me recuerda la gente que se queja de los beneficios de los bancos. Se quejan pero no compran acciones de los bancos. Y luego el banco les quita los pocos talentos que tienen. Se merecen eso y Siete Plagas de Israel.]
Link de este comentario
2
Estoy de acuerdo en que no se puede exigir que se reparta todo por igual. Me recuerda las discusiones de pequeño de "a mi me has dado menos!!!".
Pero me da un poco por culo que luego encima venga el cachondo que ha hecho el reparto tocando los cojones.
Link de este comentario
3
Veo en esta parábola cuatro lecciones
1. Todos reciben algún talento
2. Todos reciben de acuerdo a su capacidad
3. Todos deben y pueden hacer multiplicar los talentos
4 Todos darán cuentas ante su señor
5. Todos reciben un premio o un castigo
La cosa es saber ¿qué recibí yo, y qué estoy haciendo con lo que recibí?
Tanto el que multiplicó los cinco talentos como el que multiplicó los dos talentos recibieron el mismo trato de parte de su señor: "Bien buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor".
Link de este comentario
4
Dios da los talento. No hay que incapacitarlos. No hay que esconderlos. Hay que funcionar con ellos, porque Dios sabe que cada uno de nosotros tiene talento. Para ello hay que trabajarlos y ponerlos en practica.
Link de este comentario