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El pésimo sistema de gestión de los aeropuertos con el equipaje provoca fáciles engaños. Dado que perder una maleta puede entenderse como algo probable, dos personas que vayan de viaje juntas - por ejemplo una pareja, o dos amigos, pueden pactar lo siguiente:
Cada una factura sus maletas por separado y cada cual guarda la tarjeta de resguardo de la maleta. Pueden volar juntos sin ningún miedo a llamar la atención. Cuando llegan las maletas, una de ellas recoge las maletas de los dos y se marcha. Cuando ha traspasado la zona de seguridad - donde pueden llegar a registrarle el equipaje - manda un SMS a la otra, o simplemente le hace una llamada perdida. Si para ese entonces no han salido ya todas las maletas, se espera, y a continuación, pone la correspondiente reclamación.
Aunque casi todos hemos dicho alguna vez eso de que "las encuestas siempre mienten" cuando nos toca responder solemos decir la verdad. Cada cual es libre de hacerlo. Personalmente creo que una encuesta es, más que una oportunidad para opinar sobre un determinado asunto, una excelente oportunidad para influir sobre dicho asunto.
Para realizar una estadística se escoge una muestra ( un grupo de personas, teóricamente representativo del total ). Se le pregunta a la gente de ese grupo y los datos que se obtengan se extrapolan al global. En una encuesta, lo habitual es que se pregunten a un mínimo de 1.000 personas y a un máximo de 4.000. Estudios que tomen muestras más amplias serán estudios más serios. Por lo general, se apuran las cifras, porque cada persona a la que se pide su opinión cuesta un dinero a la empresa de encuestas - el tiempo que está el encuestador tomando los datos y pasándolos a ordenador. Así, lo más frecuente es que un estudio tenga a unas 1.000 personas.
Cuando nos subimos en un coche, absurdamente jamás pensamos que podamos sufrir un accidente. Y sin embargo, una de cada dos personas sufrirán un accidente de tráfico - de mayor o menor cuantía - a lo largo de sus vidas.
Algunas normas resultan elementales y no las mencionaré aquí. El uso del cinturón de seguridad, sin embargo, no es generalizado. En los asientos de atrás su uso es obligatorio desde hace apenas un año. Y sin embargo, en caso de choque frontal los que se sientan detrás y no tengan el cinturón puesto morirán en la mayoría de los casos.
En el reciente accidente de Sigüenza la DGT lo explica clarito. Un choque frontal en el que mueren todos los ocupantes de un coche. Del otro se salvaron todos los que, detrás, tenían el cinturón puesto.
Sin embargo, tampoco creo que este caso sea tan sencillo. Claramente uno de los coches resultó más perjudicado que el otro. Pero una cosa está clara: si los de detrás tienen el cinturón puesto, su probabilidad de sobrevivir es mucho mayor.
CINTURÓN DE SEGURIDAD
En los autobuses interurbanos ocurre lo mismo. Ahora la mayoría tiene cinturones de seguridad, que apenas usará un 10% de la gente. Y sin embargo, también los autobuses sufren accidentes. Algunos de ellos muy graves.
Siempre he pensado que inventar algo exitoso debe ser la leche. Hacer algo que la gente de veras necesite, muchas veces algo que ha nadie se le había ocurrido antes. Para hacerlo, hace falta mucho trabajo, pero sobre todo, suerte. De vez en cuando sale en las noticias el informe sobre una feria de inventores. Suelen tener ideas originales, pero abocadas al fracaso, las mejores acabarán siendo anunciadas en las nocturnas teletiendas, con el consiguiente rechazo inherente a lo que se parece más a un timo de feria.
En España hemos inventado cosas realmente curiosas, simples y necesarias. Los dos inventos más significativos que conozco son el chupachups y la fregona. En ambos casos la idea es la misma. Existe un producto en el mercado(caramelo o bayeta) y se le adosa un palo. Le pones el copyright y a ganar dinero. Pero no es tan simple. Estas dos ideas originan tenian todas las papeletas de fracasar. Seria interesante conocer qué golpe de suerte las hizo tornarse en triunfadoras.
Las primeras amas de casa, durante años, pensaban que la fregona era un producto para guarras, pues es una especie de limpieza en sucio. Al final, la comodidad y quien sabe qué más hicieron que este producto arrasara. Sin embargo, fuera de España sigue siendo un producto exótico, lo cual me choca porque para mí, el tener una fregona en casa es tan elemental como la televisión o el frigorifico.
