Boda tradicional

No sé como fue, pero oí la estadística de que España, Reino Unido y Rumanía son los países donde más se aborta de Europa y venírseme a la cabeza la idea de que las bodas en España son un esperpento.

España ha avanzado mucho en muchas cosas en las últimas décadas. Nos parecemos mucho más a Reino Unido que a Rumanía, aunque hubo un tiempo en que estaríamos más cerca del tipo de sociedad rumana que de la británica (ojo, no estoy en modo alguno diciendo que una sea mejor que la otra).

Poco a poco se han ido racionalizando muchos comportamientos aberrantes de nuestro modo de vida. Otros no había ni que tocarlos porque eran mucho mejores que lo del resto de países de nuestro entorno. Ahora ves una obra en Alemania y otra en España y los niveles de seguridad y profesionalidad son equivalentes. Vas a un taller y la probabilidad de encontrarte con un trabajo bien hecho (con factura, te dan las cajas de los repuestos, te dan la pieza rota, los precios son coherentes) es la misma en un sitio que en otro. Nos cuesta pensar que muchas de estas cosas antes no eran asín.

Pero en toda esta marea de cambios, una de las que se ha quedado absurdamente atrás son las bodas que organizamos en España. Lo primero, básico ante el resto de lo que voy a observar, es que las bodas españolas no son tradicionales.

Hace cien años, una boda no tendría casi nada en común con una de ahora. Se salvan detalles ínfimos, como que la novia vista de blanco, el novio de chaqueta y que se presenten dos testigos. Pero muchas de las cosas que ahora damos por supuesto son de hace casi nada, y tienen muy pero que muy poco de tradicional y muy pero que muy mucho de aberración. Siempre tenemos que estar alertas ante “lo tradicional”. Te puede gustar más o menos, como los toros. Pero en casos de “tradiciones” que son de hace casi nada (como la de tomarse las uvas) hay que andarse con pies de plomo.

¿Casarse en una iglesia es tradicional? No, es la única forma que antes existía de casarse, igual que matar a un cerdo en un matadero no es algo tradicional, sino un requisito para poder vender luego la carne. Ahora tratamos de salir con que es que hay que casarse por la iglesia por respeto a las tradiciones. No, se hace porque a uno le puede gustar más o menos, pero el verdadero motivo por el que la gente se casaba ahí es porque no había ningún otro lugar donde se pudiera uno casar.

El arroz, los anillos, las flores, son pequeñas piezas tradicionales, que no piden pan y que bien pueden perdurar por los siglos de los siglos. ¿Gastarse una obscena fortuna en un traje de novia, para un único uso? Es algo que siempre ha existido, pero entre las familias pudientes.

Ahora una familia puede gastarse ese dinero, porque dispone de él, pero no deja de ser algo a extinguir, en el momento en que se racionalice un poco el concepto de boda. Supongo que el origen, que a lo más tiene dos generaciones, se debe a que en su momento una mujer vestía un traje especialmente bonito el día de su boda. Hoy en día esto resulta complicado, ya que cualquiera puede vestir bien casi a diario. Y se ha optado por el extraño camino de conseguir algo especial entrando en precios extraordinarios.

Otra barbaridad es el invitar a cientos de personas. Esto no ocurre en otros países y con el tiempo también en España entraremos en razón. Pero nos está costando. El incomparable absurdo de invitar a cerca de doscientas personas, y en muchos casos a bastantes más, se sumerge en la repugnante tradición de la boda rentable.

El hecho de que los invitados tengan que hacer un regalo de coste mayor o igual al estimado precio de su menú en el banquete parte de otro error, similar al del vestido. Antaño a los novios, pareja joven y que no tenía donde caerse muerta, se les realizaba una colecta para darles al menos un poco de dinero con el que empezar una nueva vida. Aparte de la existencia de dotes. Hoy este concepto no tiene lógica, ya que para irse a vivir en pareja no hace falta demasiado. Además que las personas se casan después de encontrar un trabajo, con lo que no necesitan de ese empujón inicial. Sin embargo ha perdurado lo peor, la idea de que “de una boda se sale ganando”.

El viaje de novios, otra tradición inexistente, bien puede permanecer entre nuestras costumbres. Se ha de ir a un destino “de viaje de novios”, normalmente un sitio estereotipado como Nueva York o Las Vegas.

Pero los conceptos de:

  • Hay que casarse en la iglesia.
  • Vestido de boda de más de 1.000 euros (1.000 euros es lo que cuesta un vestido de novia “de lo peor”).
  • Invitar a cientos de personas.
  • La boda negocio.

Tendrán que erradicarse pues son un reducto de nuestro pasado autóctono y original, pero que a muchos europeos les resultan – en mi opinión con mucho motivo – absurdas.

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11 comentarios en “Boda tradicional”

  1. No soy especialmente contrario o partidario del matrimonio, pero la ceremonia en sí me espanta, precisamente por ese escenario de cutrez “sanchiguarra” elevada a infinito que suele respirar. Mi boda ideal no tendría ni testigos: nosotros dos y el encargado de dar fe, perdidos en algún lugar bonito y alejado del mundanal ruido. Hmmm… seguro que en la agencia de viajes que tengo enfrente, hay algún paquete de ese estilo.

  2. En América, concretamente en México, las cosas con iguales, salvo que el invitar a mucha gente sólo se hace como para competir por ver quién tuvo la fiesta más grande; los regalos son secundarios. Me resultó curioso este artículo a dos semanas de mi propia boda. Yo la esperaba de no más de 50 personas. Mi prometida hacía un cálculo de 200, su familia la ha hecho crecer a por lo menos 500.

    [Comentario zrubavel: con 500 invitados ya sabrás, aunque sea por un día, lo que se siente siendo una celebridad. Es una cantidad que da miedo hasta imaginar.]

  3. Muy muy buen post.

    Estoy contigo, y además últimamente lo llevo pensando, las ceremonias de boda son una vergüenza.

    Saludos

  4. Cometes un fallo: lo de las novias de blanco tampoco es tradicional. En las fotos de boda de mis abuelos y bisabuelos no se les ve (a ellas) de riguroso negro.

  5. Las novias visten de blanco desde la mitad del siglo XIX.
    En la época de nuestras abuelas parece que el negro era el color más habitual (al menos entre mis conocidos), pero supongo que es más bien debido o bien a la falta de recursos para tener un vestido que no se usa más o bien por el luto casi constante que debían guardar.

  6. Lo del color blanco se empezó a poner como marca de poder adquisitivo. Mi abuela siempre dice que una de las cosas que más marcaron de su boda fue que iba completamente de encaje blanco. Se casó también su hermana a la vez y en las fotos se ve a media ciudad mirando su entrada. Vamos, ni que fueran de salir en el ¡Hola!. Pero en un sitio pequeño, dos novias y las dos de blanco, debía ser como ahora casarse con 500 invitados por el rito zulu.

    Sinceramente toda la parafernalia que se monta en estos eventos es algo que nunca entenderé así que por lo demás, secundo la opinión.

  7. Así es, tengo miedo. La boda se hará en el pueblo de ella, donde yo soy un completo extraño. Ya he ido en varias ocasiones, principalmente vacaciones, es un bello lugar, aunque me temo de costumbres (rurales) muy diferentes a las mías. Y al parecer ya se han preparado con suficientes mesas para recibir 800… T_T

    [Comentario zrubavel: Piensa si será demencial que cuando se casó Kennedy, presidente de los Estados Unidos y una celebridad muy popular y relacionada, invitó a todos los miembros del Congreso, en una de las bodas más espectaculares del siglo XX. Pues en su boda no llegaron a los 800 invitados. ¿Qué sentido tiene que una persona como tú o como yo tenga una boda comparable a la que diera una de las personas más importantes de su tiempo?]

  8. lo de los vestidos negros era por el fallecimiento de una persona cercana, padres, tios o abuelos, mi madre tubo que tomar la comunión de negro porque hacia dos años que se habia muerto tu abuela….. costumbres que se tenian antes…

  9. Y añadiría: dentro del repugnante concepto de “hacer una boda para sacar tajada”, una de las cosas que más odio es lo de la “lista de regalos de boda”.

  10. Casarse x la Iglesia o x el juzgado tiene los mismos efectos juridicos.sI UN HOMBRE SE CASA, TIENE HIJOS Y LUEGO SE DIVORCIA, YA SEPUEDE IR PREPARANDO. eN LA GRAN MAYORIA DE LOS CASOS LE DAN A LA MUJER LA CUSTODIA DE los hijos, y el usufructo del piso. Pero el marido tiene que seguir pagandole al banco al menos una parte de la hipoteca durante un monton de años, por un piso q de hecho ya no es suyo.Y encima, si gana mas q la mujer, o tiene unpatrimonio mayor tendra q pagarle una pension compensatoria. Total, la ruina. No me erxtraña q cada vez se quieran casar menos hombres.

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