Pérdidas

Por la reciente implementación de la llamada “Ley Antitabaco” el 2 de enero en España, que prohíbe el fumar en cualquier bar o restaurante, está todo internet lleno de estadísticas que hablan de las gravísimas pérdidas para el sector.

El dato que se baraja casi siempre es el de un 20% menos de clientes o de ingresos. Cierto es que este dato está calculado a ojo y tiene un margen de error amplio, pero mucho más grave es el olvidar que el cálculo se está realizando mal.

No se está comparando enero del 2011 con enero del 2010, sino con diciembre del 2010. Es decir, comparando el peor mes para la hostelería con uno de los mejores (y en muchas regiones como Madrid, el mejor con diferencia). Independientemente de las consecuencias de la nueva ley.

Lidl newsletter

Ya he mencionado en ocasiones anteriores que los supermercados Lidl me parecen uno de los lugares más singulares de España. Hay varias decenas de cadenas de supermercados pero todas se rigen por criterios similares, salvo Lidl que vive en un mundo aparte.

La cadena es de origen alemán e insiste, sin razón que pueda justificarlo, en mantener toda su forma de trabajar en España. Trae sus productos alemanes, algunos de ellos extraordinarios, que sin embargo no siempre encajan en el gusto cerrado de los consumidores españoles. Productos de exportación que no se pueden conseguir en ninguna otra parte y ofertados como si fuesen habituales de la cesta de la compra. Las secciones del supermercado escapan a la razón, puede haber estanterías repletas de vino y de cerveza y luego una enorme escasez de refrescos. Mil variedades de salchichas y embutidos y no haber ni una alternativa de chorizo. Lidl se convierte en el último paraíso donde la mantequilla no ha sucumbido ante la margarina.

Pero lo mejor, sin lugar a dudas, son los productos de oferta provisional, que no suelen venderse en supermercados pero que Lidl, con enorme éxito, consigue promocionar. Desde televisores hasta muebles, pasando por todo tipo de vestuario, herramientas o hasta material escolar.

Es tan bizarro el batiburrillo de productos que hace muchos meses di el paso increíble de suscribirme a la Newsletter (boletín de noticias) de Lidl para recibir un email cada vez que tienen nuevas ofertas. Teniendo en cuenta que rechazo todo tipo de publicidad, este paso activo dice mucho de la singularidad de Lidl, que igual les puede llevar a la quiebra que a un premio Príncipe de Asturias de la concordia por introducir productos griegos en España.

Recomiendo encarecidamente la suscripción a dicho boletín. Hay veces que ofertan productos que parecen de broma. Entre las ofertas más recientes existe un afilador de motosierras. Ya es raro vender motosierras en un supermercado pero lo es aún más intentar vender productos para afilar motosierras. “Disfrute de su jardín”. ¿Saben la poca gente que tiene jardín en España?

Lo mejor desde luego es el cambiazo de rumbo. El boletín normalmente tiene una temática, pero con un desparpajo preocupante son muy dados a saltárselo: “Equipamiento para ciclistas”, y luego muestra una oferta irrechazable de melón de piel de sapo. Revisando los boletines anteriores veo que una y otra vez se repite esa oferta de melón, mezclada con todas las demás que son sobre un tema. Qué manera de machacar con la oferta.

“Disfrute de la cocina mediterránea”. Y entre medias te muestran a una depiladora eléctrica.

“Moda infantil” y empezando la lista el famoso cargador de pilas universal de Lidl, que todo sea dicho es uno de los productos estrella y que aún no he podido comprar.

“Disfrute al máximo del aire libre.” y acaba con una paletilla ibérica.

“Tecnología imprescindible.” y los dos primeros productos son una botella de vino y otra de detergente.

“El auténtico sabor americano.” que incluye un maletín de herramientas y un geranio.

Raramente tengo oportunidad de comprar en Lidl pero gracias al boletín de noticias estoy al tanto de las maravillosas ofertas imposibles de Lidl.

Nota: Esto es publicidad, pero del mismo tipo que cuando recomiendo una película o un libro. Por esto no me llevo nada, lo recomiendo de corazón.

Freemium

Cuánto daño ha hecho a Internet la historia del disco In Rainbows del grupo Radiohead. La banda británica decidió lanzar el disco en Internet y en lugar de venderlo que cada cual pagara por él lo que considerara justo, incluso nada si no quería.

En su momento se movieron muchas cifras de ingresos en torno a esta iniciativa que provocó un inusitado volumen de descargas y especulaciones sobre beneficios de récord. Sin embargo la página de la Wikipedia, en la que uno no cree cuando no le gusta lo que dice, habla de que no hay cifras oficiales sobre el dinero ingresado por la banda y de que se realizó como estrategia comercial para disparar las ventas del formato físico, como así acabó sucediendo.

Para muchos gurús de batín y ADSL de oferta con compromiso de permanencia este caso se presenta en la portada de su carta magna de métodos para revitalizar la industria musical. Se supone que la gente es honrada, dispuesta a donar su dinero por causas que les emocionan.

Sin embargo no deja de ser una excepción que, sin cifras fiables de ningún tipo, se usa como si fuera una norma, algo que otros pueden replicar y que si no lo están consiguiendo es porque algo estarán haciendo mal.

Esto causa mucha desazón en personas que tratan de ganarse la vida en el difícil mundo de Internet. Se supone que regalando tu producto puedes ganar mucho dinero si lo vendes también a otros con algún valor añadido (el llamado modelo freemium). Pero luego muchos se dan cuenta de que la gente no quiere pagar nada si hay algo gratuito, aunque no sea ni remotamente tan bueno.

Los mismos que critican a los que quieren cobrar al estilo antiguo, condenan la actitud de los periódicos que quieren regalar sus editoriales a todo el mundo y algún contenido algo mejor a los que quieran pagar (que luego no son casi nadie).

Sobre la actitud de la gente ante la opción de no pagar, y para que pueda ser usado como contraejemplo del caso Radiohead, transcribo un párrafo de un libro de Bill Bryson:

Una vez hablando con el vicario de la Iglesia de la Universidad de St Mary the Virgin en Oxford – la parroquia más visitada de todo Inglaterra – este me comentó que de los 300.000 visitantes que recibe cada año se consiguen recaudar unas 8.000 libras de las urnas para donativos.

Es decir, que el visitante promedio que acude a una iglesia del siglo XIV, de motu proprio, interesado en verla por dentro, decide pagar 2.6 céntimos de libra, lo que cuesta una bolsa del DIA%.

Regalo de televisión si gana España

Creo que fue a finales de los años 90 cuando se puso de moda la oferta de las tiendas de electrónica consistente en regalar las televisiones que se compraran pocos días antes de un Mundial o Eurocopa si España ganaba. La oferta es inteligente porque se aprovecha del mismo aliciente que fomenta el aumento de compras de televisores. La gente se compra un televisor porque quiere ver a España y quiere ver a España porque sueña que gane (en realidad con que pasara de cuartos de final era más que suficiente).

seleccion-espanyola

Además la oferta tenía mucha lógica porque la probabilidad de que ganara España era matemáticamente insignificante. Pero a los ojos de los aficionados esta siempre era mucho mayor que la real. Con todos esos ingredientes, se potenciaban las ventas una barbaridad y a veces con un riesgo de casi cero.

Hoy en día esto ya no ocurre, prácticamente no existen ofertas así porque España es la favorita para ganar el Mundial de 2010, en su condición de campeona de Europa. Pero siguen existiendo dichas ofertas y creo que es una postura muy ridícula por parte de los vendedores el no aumentarlas y seguir generalizándolas, dado el tiempo de incertidumbre y crisis que existe.

El secreto está en el engaño psicológico de traducir ese favoritismo de la selección en un frío número. Gracias a Dios, existen las páginas de apuestas deportivas que lo traducen rápidamente. La probabilidad de que España gane el Mundial – y es favorita – es del 19% (pagan 5,3 a 1 la victoria de España en Betfair.com). Para los siguientes favoritos las cifras son del 16% para Brasil, 13% para Inglaterra y 12% para Argentina.

Es decir, que aunque España es la favorita la probabilidad de que gane es muy baja. De hecho lo más probable es, de largo, que no gane.

Aprovechando las páginas de apuestas las tiendas de electrodomésticos pueden cubrir el riesgo de estas ofertas y transformar una oferta etérea en un número concreto y finito de pérdidas concretas. Lo que suelen hacer las aseguradoras. Es mejor pagar 500 euros de seguro del coche al año – aunque no rompamos ni nos rompan nada – que la incertidumbre de tener que pagar decenas de miles de euros en caso de un costoso accidente.

Con la oferta de la televisión se puede entonces afirmar que regalar un televisor si gana España equivale a venderlo con un descuento del 16% (19% dividido entre uno más ese 19%), que ya es descuento pero que no deja de ser algo coherente con los tiempos que corren. Esta medida tiene mucha más lógica en Argentina donde el descuento equivalente del 11% es más que razonable y la sensación de ser favoritos no será menor que en España.

Igual que la tienda puede evitar el riesgo de quiebra en caso de que ganara España, una persona normal y corriente puede – y tal vez deba – transformar ese riesgo en un descuento concreto del 16% (IVA gratis).

Pongamos un ejemplo con números redondos. Supongamos un televisor que cueste 500 euros. La probabilidad de que España gane el Mundial es del 19%.

Si compramos el televisor sin más hay dos escenarios:

  • Si España gana: perdemos 0 euros.
  • Si España no gana: perdemos 500 euros (el televisor no lo perdemos).

Si queremos un descuento fijo sobre el precio del televisor, debemos apostar una cantidad a que España no gana el Mundial. La cantidad exacta a apostar depende de la garantía que se busque. Si se quiere ganar lo mismo, gane o no gane España es el precio del televisor menos el descuento esperado (16%).

El descuento esperado se obtiene de dividir la probabilidad de que gane España (19% en este ejemplo) entre uno más dicha probabilidad (es decir, 0.19/(1+0.19)).

Por lo tanto tenemos = 500€ -(19% de 500€)/(1 + 0,19) es decir: 420,17 euros, lo que hay que apostar a que España no gana el Mundial.

  • Si España gana: el televisor nos sale gratis y perdemos los 420,17 euros de la casa de apuestas. Luego hemos perdido esos 420,17 euros apostados.
  • Si España no gana: pagamos el televisor (perdemos 500 euros) pero ganamos lo apostado en la casa de apuestas (por apostar 420,17 euros ganaríamos un 20% que son 79,83 euros, más los 420,17 euros apostados que recuperamos). Luego en total perdemos 500 euros y ganamos 79,83, luego el saldo final es de 420,17 euros.

Este sistema se puede afinar un poco más si se apuesta en contra de España a mitad de competición. Es casi seguro que España pasará la clasificación de grupos (y como primera) y en tal caso el apostar en contra de España justo antes de las rondas eliminatorias estará mucho mejor pagado, con lo que el descuento puede hacerse sensiblemente mayor.

Ocurra lo que ocurra, tendremos un descuento fijo sobre el televisor. Así, quien se quiera comprar un televisor en época futbolera podrá aprovecharse de estas ofertas y obtener una interesante descuento. El inconveniente de este sistema está en que hay que disponer de más dinero para realizar la operación, mientras que el común de los mortales tiene que comprar el televisor a plazos y no dispone de ese dinero necesario para apostar en contra.

Excel con las operaciones explicadas arriba.

Good Calories, Bad Calories

En resumen he leído el libro Good Calories, Bad Calories de Gary Taubes y recomiendo encarecidamente su lectura a quien pueda estar interesado en la ciencia detrás de los conceptos que hay sobre la alimentación sana y el estilo de vida saludable.

Es un libro que puede resultar destructivo sobre los conceptos que tenemos muy asumidos y que hay que saber leer con cautela.

Taubes resumen los principios que defiende en su libro en los siguientes puntos (perdón por la cita en inglés):

1. Dietary fat, whether saturated or not, is not a cause of obesity, heart disease, or any other chronic disease of civilization.
2. The problem is the carbohydrates in the diet, their effect on insulin secretion, and thus the hormonal regulation of homeostasis—the entire harmonic ensemble of the human body. The more easily digestible and refined the carbohydrates, the greater the effect on our health, weight, and well-being.
3. Sugars—sucrose and high-fructose corn syrup specifically—are particularly harmful, probably because the combination of fructose and glucose simultaneously elevates insulin levels while overloading the liver with carbohydrates.
4. Through their direct effect on insulin and blood sugar, refined carbohydrates, starches, and sugars are the dietary cause of coronary heart disease and diabetes. They are the most likely dietary causes of cancer, Alzheimer’s disease, and the other chronic diseases of civilization.
5. Obesity is a disorder of excess fat accumulation, not overeating, and not sedentary behavior.
6. Consuming excess calories does not cause us to grow fatter, any more than it causes a child to grow taller. Expending more energy than we consume does not lead to long-term weight loss; it leads to hunger.
7. Fattening and obesity are caused by an imbalance—a disequilibrium—in the hormonal regulation of adipose tissue and fat metabolism. Fat synthesis and storage exceed the mobilization of fat from the adipose tissue and its subsequent oxidation. We become leaner when the hormonal regulation of the fat tissue reverses this balance.
8. Insulin is the primary regulator of fat storage. When insulin levels are elevated—either chronically or after a meal—we accumulate fat in our fat tissue. When insulin levels fall, we release fat from our fat tissue and use it for fuel.
9. By stimulating insulin secretion, carbohydrates make us fat and ultimately cause obesity. The fewer carbohydrates we consume, the leaner we will be. 10. By driving fat accumulation, carbohydrates also increase hunger and decrease the amount of energy we expend in metabolism and physical activity.

[Los comentarios siguientes son interesantes y se refieren a una versión extensa y tal vez desacertada en que se resumía lo más llamativo y sensacionalista de un libro que me ha parecido muy mesado y siempre tratando de encontrar lo correcto. Es por eso que pueden quedar un tanto descontextualizados.]

Colesterol bueno y colesterol no tan malo

Consideremos un bistec de solomillo con una capa de grasa de medio centímetro. Después de asarlo a la parrilla, esta carne se reducirá a partes casi iguales de grasas y proteínas.
El 51% de la grasa es grasa monoinsaturada, de la cual el 90% es ácido oleico.
Las grasas saturadas, constituyen el 45% de la grasa total, pero un tercio de estas son ácido esteárico, que incrementa el colesterol HDL (bueno), mientras que no tiene efecto sobre el LDL (malo). (El ácido esteárico se metaboliza en el cuerpo en ácido oleico, de acuerdo a la investigación de Grundy). El restante 4% es de grasas poliinsaturadas, que reducen el colesterol LDL (malo), pero no tienen efecto significativo en el HDL(bueno).

En suma, quizá tanto como un 70% del contenido de materia grasa de un filete mejorará los niveles relativos de colesterol LDL(malo) y HDL(bueno), en comparación con lo que se conseguiría si se consume hidratos de carbono como el pan, las patatas o las pastas. El restante 30% eleva el colesterol LDL(malo), pero también aumenta el colesterol HDL(bueno) y tendrá un efecto insignificante, si es que lo tiene, en la proporción de colesterol total y HDL(bueno). Todo esto sugiere que comiendo un filete en lugar de pan o patatas se reduciría el riesgo de enfermedades cardíacas, aunque prácticamente ninguna autoridad nutricional lo dicen públicamente. Lo mismo es cierto para la manteca de cerdo y el tocino.

La cita es del libro de Gary Taubes Good Calories, Bad Calories. Las críticas negativas al libro suelen decir que es demasiado científico.

El surtido de dulces navideños

Algo de lo que no me había dado cuenta hasta ahora y que considero muy importante – hasta el punto de que incluso podría incluirse en un manifiesto – es la forma en que se crean los surtidos de dulces navideños en España.

La producción de dulces navideños está muy atomizada; De un lado los turrones de Jijona, que se fabrican en Jijona. De otro están los turrones de Alicante, que se fabrican ¡En Alicante! Los mantecados que se fabrican en Estepa (Sevilla) y luego el resto de dulces navideños.

Cuando se forma un surtido de dulces lo suele producir una empresa de alguna de estas ubicaciones lo que provoca que el surtido sea lo peor. Es decir, si el surtido es de una empresa estepeña estará formado por un montón de mantecados y similares. Si el surtido fuera de Jijona tendría turrones de Jijona y poco más, sin incluir ni un triste mantecado. Si es de una empresa que no forma parte de los tres grandes núcleos incluirá un montón de dulces que son restos de serie, con mantecados y turrones exóticos pero ninguno de los normales: ¿Qué sentido tiene un surtido navideño que no contenga ni mantecados ni turrones? Es como hacer una selección de embutidos españoles sin incluir productos del cerdo.

Así, hoy he podido constatar que todos los surtidos de dulces navideños que se venden en España se mueven en la franja entre lo peor y lo peor de lo peor. Así que por amor de Dios no compréis ninguno y si sois responsables de la organización de cestas de Navidad, no incluyáis estos repugnantes surtidos. Gracias.

Danone

Preámbulo

Ahora que con la crisis todos somos menos ricos que antes, se ha iniciado una verdadera cruzada en defensa de las marcas blancas.

Una marca blanca es la propia de una cadena de supermercados. Solían ser productos fabricados por empresas desconocidas. Con el tiempo, cada vez más empresas grandes y conocidas empezaron a fabricar algunos de sus productos para dichas cadenas de supermercados, con nombres encubiertos. Pasó un poco más de tiempo y esto se convirtió casi en la norma.

Antes las marcas blancas eran garantía de producto cutre, ahora suelen luchar de igual a igual con las marcas que se publicitan. Hay productos en que marcas blancas son mejores que conocidas (como los yogures griegos de marca DIA%, las cuajadas de DIA% o la crema catalana de Hacendado) mientras que en otros casos hay empate. Y también hay situaciones en que las marcas conocidas son mejores (como la deleznable tónica marca DIA% o la repugnante crema catalana marca DIA%).

Lo ridículo es que para mucha gente esta idea no se ha considerado hasta que se han visto económicamente apurados. Qué triste es ahorrar por necesidad, no por la lógica del concepto.

En internet uno ve a gente que escribe indignada ante la campaña “manipuladora” de las marcas que no son blancas. Ante su pérdida de cuota de mercado han hecho lo lógico: pelear por recuperarla. Y una forma clara de hacerlo es de la manera más coherente posible: diciendo que son productos diferentes.

Y es que el esconder el verdadero origen de las marcas blancas, normalmente indicando el fabricante mediante el registro sanitario o el NIF, no por el nombre, ha llevado a todo tipo de leyendas urbanas. La primera marca que recuerdo que me contaron, como en confidencia, fue el Whisky marca DIA% (“tengo entendido que es J&B”).

A partir de ahí, todo tipo de creencias, más o menos verdaderas, han pasado de boca en boca, llegando a comparativas difíciles de valorar. En Internet hay listas muy completas de marcas blancas y el nombre de su fabricante.

Al proliferar las marcas blancas, mucha gente ya ha llegado a pensar que todas las marcas que se publicitan se dedican a producir también marcas blancas, lo cual no es siempre cierto. Así, por lógica, ante la rumorología, han optado en algunos casos por decirlo claro: nosotros no fabricamos para marcas blancas.

Danone no fabrica marcas blancas

Entre todas estas marcas, Danone se ha erigido como principal abanderada. Cuando destapas uno de sus yogures, te lo encuentras en el mismo reverso explicado. Es cierto que no fabrican para otras marcas y se nota en el sabor. No que sea mejor ni peor, simplemente es diferente, como el sabor de la Pepsi y el de la Coca cola.

Hay sin embargo quienes se sienten agredidos por la campaña publicitaria y empiezan a atacar a Danone. Al fin y al cabo sus yogures son mucho más caros que los del resto de marcas. En Internet se encuentran muchos artículos de blogs que indican que productos de Danone anunciados casi como “medicamentos” no hacen nada más de lo que hace un yogur natural. Que es un timo, etc.

Al final han atacado a Danone porque era el que tiene las campañas de publicidad más visibles en televisión y porque parecía justificado que algunos de sus mensajes publicitarios eran exagerados.

En cierto modo es una reacción de despecho. Tantos años tomando sus yogures para ahora darme cuenta de que los que valen casi la mitad no están tan mal. Y en lugar de abrazar la nueva religión, se ataca a la antigua con extraña saña.

Lo que me sorprende de todo esto es que Danone, de entre todas las empresas que no fabrican marcas blancas, es posiblemente la empresa que se publicita más honorable que existe. O sea, que se ha atacado a la que menos motivos tenía de ser atacada.

danone-griego

Los orígenes de Danone

La historia de Danone comienza con Isaac Carasso, un judío de una importante familia bien situada entre Turquía y Grecia, en la ciudad de Salónica. Isaac acabaría viviendo a Barcelona en 1916 donde fundaría la famosa empresa de yogures.

Su negocio no podía ser más curioso. Se estableció en Barcelona a inicios del siglo XX. Allí se dio cuenta de que muchas personas sufrían afecciones intestinales, sobre todo los niños. Y que contra ellas, uno de los remedios más habituales en los Balcanes era recomendar el consumo de yogur. Esos yogures que ahora aparecen en los anuncios, como si los más auténticos fueran los griegos o los búlgaros.

Pues lo cierto es que hasta el siglo XX no había yogur en España y Danone fue el que lo introdujo. No como postre, sino como medicamento. Fue su hijo pequeño, de nombre Daniel, con el sobrenombre en catalán de Danon, el que ayudó a dar nombre a la compañía Danone que fundó en 1919 en Barcelona.

Y el hijo, Daniel Carasso, sería el que levantaría de una modesta empresa todo el imperio que ahora conocemos.

daniel-carasso

Voy a repetir esto porque puede quedar desapercibido: en 1915 el yogur era un producto desconocido en España. En el mundo global en que vivimos nos cuesta entender que algo que se llevaba siglos consumiendo en otros países del mismísimo Mediterráneo, no existía en el nuestro.

El yogur inició entonces su andadura española como producto farmacéutico. Lentamente fue ganando su lugar en los hogares, esta vez como derivado lácteo que no se echaba a perder tan fácilmente (una gran virtud de los productos fermentados).

Desde siempre la empresa Danone fue una compañía innovadora. Lejos de tratar de vender más, sin ton ni son, estudiaron el producto al máximo, tratando de sacar sus mejores cualidades. Todo se había iniciado con la idea del premio Nobel Élie Metchnikoff que recomendaba el lactobacillus como uno de los métodos más sencillos de mantener la salud y prolongar por tanto la vida. En 1923 Daniel Carasso marchó a Marsella para estudiar en la escuela de negocios y para asistir en el Instituto Pasteur a un curso sobre las bacterias (el componente activo del yogur no es más que bacterias “buenas”).

Con estos conocimientos, de vuelta a Barcelona expandió el negocio familiar, abriendo sucursales en Francia en 1929. El negocio comenzó a prosperar, pero con el estallido de la II Guerra Mundial, la familia emigró a Estados Unidos, salvándose del Holocausto. En Estados Unidos relanzaron su negocio, con la colaboración de otros miembros de la familia (los judíos siempre han sido muy colaborativos en sus negocios, algo que a muchos les causa rechazo).

En Estados Unidos, compraron una pequeña compañía de Nueva York, le cambiaron el nombre con la versión americanizada de Dannon y empezaron a vender sus yogures naturales en botellas de cuarto de litro.

Las declaraciones de uno de los socios, Joe Metzger, en esta nueva empresa demuestran hasta qué punto era marginal el consumo de yogur por aquel entonces:

Los empleados pagaban 11 céntimos (y 3 céntimos de depósito) por los yogures. Joe lavaba los recipientes que devolvían. Sólo vendíamos unos 20 dólares al día, pero incluso asín éramos la compañía más grande de las dos que operaban en ese negocio.

La empresa estuvo operando en pérdidas hasta que en 1947 las autoridades sanitarias permitieron la comercialización de una mezcla de fresas con yogur, creando lo que ahora conocemos como yogur de sabores. Este producto simplemente explotó en el mercado, en poco tiempo pasaría a venderse casi solo. Este salto de lo casi farmacéutico hacia el consumo como producto de buen sabor es el mismo que transformó a Coca-cola en lo que es hoy en día.

La empresa de yogures, gracias a la popularidad creciente, fue prosperando a pasos agigantados. En 1959 Beatrice Foods compró Dannon y los fundadores volvieron a España con los bolsillos llenos y la sencilla idea de volver a fundar Danone. El negocio que había funcionado perfectamente en Estados Unidos, prosperó por España y en una expansión salvaje, se extendió por Francia y Alemania.

La empresa fue creciendo más y más hasta que en 1981 Danone ¡Compró Dannon! consolidándose como el mayor distribuidor de yogur en todo el mundo.

Como muestra de las propiedades saludables del yogur, tener en cuenta que toda esta historia es un resumen de la necrológica de Daniel Carasso, el alma mater de Danone, que murió en mayo de 2009 a la edad de 103 años.

En resumen, Danone es una empresa nacida en España, con un compromiso inicial en la salud, que nunca han abandonado. Siempre volcados en la investigación y el desarrollo de nuevos productos. Pensando en fabricar postres pero también en crear medicamentos fáciles de tomar.

Great Place to Work

Uno de esos premios que aparecen de año en año es de la consultora Great Place to Work. Se trata de un ranking de empresas, entre las que se valora las que mejor tratan a sus empleados. Obviamente el ranking tiene un sesgo y es que para participar en él, una empresa tiene que inscribirse. Así, los primeros puestos de esta lista sólo significan “las empresas mejor valoradas por sus empleados, de entre aquellas adscritas a la campaña”.

Cada vez más empresas se apuntan a este carro, que consiste en pagar a la consultora y pasar una serie de test a sus empleados. La idea de “ser un buen sitio donde trabajar” empieza a ser un sinónimo de buena empresa. Google ha explotado esta imagen hasta la saturación, con sus famosas oficinas con toboganes y comedor gratis.

La lucha por los primeros puestos es en algunos casos una lucha despiadada. Las mejores empresas de esa lista tienen flexibilidad horaria, incentivos, guarderías, empleados y empleadas atractivas, salarios competitivos, todos los contratos indefinidos, bonos de restaurante, descuentos en productos que fabrican y un largo etcétera. Pero para arañar las décimas que distinguen al primero del segundo, hay quienes se lanzan en mimar al empleado. En los meses previos a la encuesta, los departamentos de recursos humanos tienen la misión de hacer felices a sus empleados.

Los primeros puestos de esta lista suelen oscilar. En el 2008 algunas de las mejores empresas para trabajar eran financieras (American Express, Bankinter, La Caixa). Con la llegada de la crisis, los sectores más afectados han replegado filas, se acabó el buen rollo de oficina y las palmaditas en el hombro. Estas empresas han desaparecido de los primeros puestos.

Pues bien, no importa en qué año estemos, no importa la crisis o bonanza económica que atravesemos, Danone siempre ha ocupado los primeros puestos de esos rankings.

Es decir, que Danone es una empresa famosa por no hacer contratos basura, por pagar bien a los empleados, por tratarles bien, por estar bien con ellos. Año tras año (en 2009 por primera vez no está entre los primeros puestos).

Lo que me llama la atención sobre la absurda cruzada contra Danone. Una de las pocas empresas españolas innovadoras, exitosas, modernas y que encima cuidan de sus empleados. Y a la gente le da por atacarla, por criticarla, por menospreciarla.

Si prefieres los yogures DIA% pues los compras. Si sabes que el Actimel no es más saludable que el yogur natural caducado un día marca DIA% pues no lo compres, pero encima de que sostienen el maltrecho mercado publicitario, ¿Vas a criticar a esa empresa?

Lo más abochornante de todo este asunto es que algunos de los que la critican echan de menos el tobogán de las oficinas de Google en Mount View. Sin darse cuenta de que Danone es una empresa española donde se trabaja aún más a gusto. Estos amigos de deslizarse en el trabajo merecerían ser lanzados al vacío desde el viaducto de Millau.

Nota absurda: Este artículo no lo ha patrocinado Danone. Ojalá las grandes empresas me propusieran esos chanchullos promocionales, aceptaría encantado.
Fuente: Casi toda la información sobre la historia de Danone ha sido tomada de la indicada necrológica de Daniel Carasso en el New York Times.

Leche desnatada

Vivimos en un tiempo en que lo natural desplaza a lo artificial: alimentos orgánicos, productos integrales, recetas con ingredientes crudos, criar nuestro propio huerto.
Incluso esta pasión por lo natural abarca espacios habitualmente artificiales, como los cosméticos o los medicamentos.
Sin embargo, de una forma que me resulta inexplicable, la leche desnatada sale no solo indemne sino reforzada ante esta campaña de vuelta a lo natural. Si quieres cuidarte, tienes que tomar productos naturales y leche desnatada.
Haz un ejercicio interno de reflexión. ¿Por qué es mala, o peor, la leche entera?
Las principales causas, que yo sepa, son tres:

  • Tiene más calorías.
  • Tiene más colesterol.
  • Puede provocar más enfermedades.

Sobre lo de las calorías, hay motivo para la duda. Es indudable que la leche entera tiene más calorías que la desnatada, o que la semidesnatada. Lo que no está tan claro es que esas calorías extra impliquen automáticamente un aumento de peso (o una menor disminución del peso). El razonamiento de tomar menos calorías = menos peso se sabe que no es del todo cierto. Hay calorías buenas y malas. Hay calorías que gastan calorías en procesarse mientras que otras se absorben con gasto mínimo. La paradójica dieta de Atkins alerta sobre esta inconsistencia. No es sólo cuestión de calorías, hay muchos factores implicados.
Lo del colesterol también es susceptible de ser discutido. Hay mucha información en Internet al respecto. No porque un producto tenga más colesterol significa que aumente más los niveles de colesterol del que lo toma.
Sobre las enfermedades hay una de esas peligrosas guerras de cifras, en que un estudio demuestra que la leche entera reduce la probabilidad de ciertos cánceres. Mientras que otro estudio apuesta por la leche desnatada en base a otro estudio y a otro cáncer, o al mismo. A mi estas continuas contradicciones en la información lo único que me lleva a pensar es que todavía no sabemos casi nada al respecto. Por eso lo que un día era bueno (mantequilla, aceite de oliva, vino) otro día es malo.
Personalmente hace tiempo que opté por tomar leche entera. Miras los ingredientes y pone “leche de vaca”. Mientras que la leche desnatada es leche entera descompuesta en factores primos y de los que luego se extrae un subconjunto que se vuelve a recomponer. Sin evidencias que demuestren que es mucho mejor, opto por lo simple. Además, lo que sabe bien, sienta mejor.