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	<title>Pons Asinorum &#187; madrid</title>
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	<description>El hablar, por su facilidad, puede ser imitado por todo un pueblo; la imitación en el pensar, del inventar, ya es otra cosa.</description>
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		<title>Nos fumigan!!</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Sep 2011 20:50:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>zrubavel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Este graffiti en los baños de un conocido local musical de Madrid &#8211; y mejor restaurante a medio día &#8211; tiene ya sus años. La búsqueda que sugiere, tiene los resultados apocalípticos esperados. El acortador de mensajes, evitando manchar la pared con un texto excesivamente largo, sugiriendo una búsqueda de Google, es total. Como la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.asinorum.com/wp-content/uploads/2011/09/nos-fumigan.png"><img src="http://www.asinorum.com/wp-content/uploads/2011/09/nos-fumigan.png" alt="" title="nos-fumigan" width="489" height="227" class="aligncenter size-full wp-image-2861" /></a></p>
<p>Este graffiti en los baños de un conocido local musical de Madrid &#8211; y mejor restaurante a medio día &#8211; tiene ya sus años.<br />
La <a href="http://www.google.com/search?q=nos+fumigan">búsqueda que sugiere</a>, tiene los resultados apocalípticos esperados.</p>
<p>El acortador de mensajes, evitando manchar la pared con un texto excesivamente largo, sugiriendo una búsqueda de Google, es total.</p>
<p>Como la fotografía <a href="http://www.asinorum.com/formatos-inverosimiles/639/">no es de estudio</a> (para los puristas decirles que la hice con una exposición de 1/20 e ISO-59) , y hay lectores ciegos, el texto dice:</p>
<blockquote><p>Nos fumigan!!<br />
(Búscalo en Goggel)<br />
y ZP lo sabe.</p></blockquote>
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		<title>Tengo una corazonada</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Sep 2009 15:34:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>zrubavel</dc:creator>
				<category><![CDATA[madrid]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay que ser flexible, y no confundirlo con tener poca personalidad o ninguna opinión. Igual que criticaba y rezaba porque no saliera la elección de Madrid para las Olimpiadas de 2012, ahora me gustaría que Madrid saliera elegida para las elecciones de 2016. Eso sí, sus posibilidades de ganar frente al resto de rivales son [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay que ser flexible, y no confundirlo con tener poca personalidad o ninguna opinión. Igual que criticaba y rezaba porque no saliera la elección de Madrid para las <a href="http://www.asinorum.com/2012-consecuencias-economicas/145/">Olimpiadas de 2012</a>, ahora <strong>me gustaría que Madrid saliera elegida para las elecciones de 2016</strong>.</p>
<p>Eso sí, sus posibilidades de ganar frente al resto de rivales son insignificantes. Así que <a href="http://solo.infames.org/tienes-una-corazonada-hazte-rico-tu-tambien/">no tengo una corazonada</a> ni voy a ir a un concierto de Bisbal, aunque sea gratis y repartan cartulinas de colores.</p>
<p>Sobre lo que es conveniente y lo que no, se suele hablar de forma categórica, olvidando siempre el factor tiempo. Pensemos en la faraónica obra de la remodelación de la <a href="http://www.asinorum.com/polarizacion-politica/340/">carretera de circunvalación M30</a>. Todo el mundo decía si era bueno o no hacerla. Ahora es el momento de pensar. Con la situación económica actual, si el Ayuntamiento de Madrid no tuviera la deuda que tiene, el iniciar la obra de la M30 sería un revulsivo genial, y económicamente una jugada perfecta: se podría hacer lo mismo que se hizo en su momento, pero pagando menos intereses, menos por la mano de obra, sin molestar tanto al resto de ciudadanos y tirando un salvavidas a los parados de la construcción y sectores relacionados.</p>
<p>Hacer la M30 en la cúspide de la bonanza económica del ciclo era una decisión de descerebrados. La idea, muy buena, el momento, muy malo. Lo terrible es que para un político el único momento bueno es aquel en el que hay próximas elecciones. No se actúa por lógica ni por interés de las personas, sólo por pasar el máximo tiempo posible calentando el sillón.</p>
<p>A falta de una M30, lo mejor que puede hacer Madrid es tener unas Olimpiadas, y salvar al menos a la región de la crisis que nos espera (no la actual, que ya tiene tela de por sí).</p>
<p>El hecho de que la elección sea en Copenhague es una gran noticia. Como los políticos suelen ser personas que viajan poco, por lo menos que lo hagan a ciudades modélicas como esta. Ahí puede tomar nota el alcalde de la ciudad de los sistemas de bicicletas, masivos. Y no empleado por pobretones o linuxeros, sino que lo habitual es ver a personas con traje, hombres y mujeres, que van en bicicleta. Ahora que se pondrán de moda las tonterías ecológicas, nada más verde que una bicicleta. En Madrid ahora mismo el que va en bicicleta es que es un suicida, ya yendo en coche te juegas la vida, no te digo nada sin carrocería.</p>
<p>Lo increíble de la elección de la ciudad es ver los factores tan &#8220;importantes&#8221; a la hora de elegirla. Obama va a Dinamarca y de repente la candidatura de Chicago se vuelve una de las favoritas. Es decir, que el hecho de que el presidente se persone en la votación ya convierte a la ciudad en &#8220;mejor preparada&#8221; para vencer. La votación es un sistema arbitrario y del que creo que he dicho, o sino lo digo ahora, que es el sistema de elección más injusto que existe.</p>
<p>Desde las preliminares hasta la última votación un delegado de los Juegos puede cobrar comisiones de decenas de candidaturas, sin fallar a ninguna. Por ejemplo, cobra de Móstoles, como ciudad candidata, y aunque un delegado vote a tan insigne ciudad, queda descartada de la ronda preliminar. Pero que le quiten lo cobrado. Segunda ronda de votaciones, ahora cobramos de Sevilla. La vuelven a eliminar, pero con el voto positivo del delegado. Tercera ronda, ahora toca cobrar de Barcelona. Y así sucesivamente, hasta la última elección en que sólo hay dos candidaturas a las que votar. Es de risa.</p>
<p>Según los importantísimos trabajos de <a href="http://www.pps.org/info/placemakingtools/placemakers/jjacobs">Jane Jacobs</a>, que no he leído pero cuyos resultados he visto en Toronto, una ciudad tiene que reinventarse a sí misma continuamente, tener un dinamismo que resulta necesario no ya para triunfar sino sólo para sobrevivir. Ejemplos de ciudades que se durmieron en los laureles son Detroit, Berlín o la misma Barcelona. Que tuvieron un buen empujón y no supieron progresar, entrando en una suerte de deterioro que se puede convertir en irreversible.</p>
<p>Lo triste es que en España no se nos ocurra otra forma de dar dinamismo a una ciudad que organizando unas Olimpiadas o una Exposición Universal. Si no hay otro camino, habrá que pasar por el aro.</p>
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		<title>Las exposiciones</title>
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		<pubDate>Sun, 13 Sep 2009 10:42:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>zrubavel</dc:creator>
				<category><![CDATA[madrid]]></category>

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		<description><![CDATA[Una de las cosas que más me llaman la atención de Madrid es la asistencia masiva a las exposiciones temporales de los museos. En muchos casos se trata de exposiciones sin valor añadido alguno. Por ejemplo, una exposición sobre Velázquez por fuerza tendrá como grandes atractivos los cuadros del Museo del Prado. En general, de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una de las cosas que más me llaman la atención de Madrid es la asistencia masiva a las exposiciones temporales de los museos. </p>
<p>En muchos casos se trata de <strong>exposiciones sin valor añadido alguno</strong>. Por ejemplo, una exposición sobre Velázquez por fuerza tendrá como grandes atractivos los cuadros del Museo del Prado. En general, de los mejores cuadros del autor, digamos que de sus diez mejores creaciones, ocho están en el museo (y bien puede que me quede corto).</p>
<p>Entonces, ¿Para qué asistir a una exposición en la que las mejores obras pueden verse cuando uno quiera en el Museo del Prado? ¿Para ver esas dos obras menores?</p>
<p>Obviamente el caso más flagrante de todos es la <a href="http://www.museodelprado.es/exposiciones/info/en-el-museo/joaquin-sorolla-1863-1923">exitosa exposición sobre Sorolla</a>, que estos días se cierra en el Museo del Prado. <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Joaqu%C3%ADn_Sorolla">Sorolla</a> es un pintor que no le gusta a casi nadie y que permanece en el más triste anonimato, a pesar de que sus cuadros atiborran las salas de los museos españoles. No es que sea un desconocido, simplemente que en cualquier museo ocupa un lugar secundario ante otros pintores más apreciados por el público. Es lo que se diría, una <em>cola de león</em>.</p>
<p>Es más, Sorolla tiene incluso <a href="http://museosorolla.mcu.es/index.html">su propio museo en Madrid</a>, del que mucha gente no tendrá ni constancia. Aparte está ampliamente representado en el Museo Reina Sofía, también de Madrid.</p>
<p>Sin embargo basta con que se cree una exposición sobre el autor para que la gente forme largas colas para asistir maravilladas ante la obra del pintor valenciano.</p>
<p>Las exposiciones temáticas de un pintor suelen ser, salvo excepciones, de interés moderado. No es lo mismo mostrar una exposición de Boticelli en Madrid (del que hay pocos cuadros) que una de Picasso en París (que está abarrotada de cuadros suyos) o una de Velázquez o Goya en Madrid (que estaría formada casi en exclusividad por cuadros del Museo del Prado). Lo que llama la atención es eso, que <strong>muchas de las exposiciones de más éxito están compuestas por cuadros que pueden verse a diario</strong>, y hasta todos en el mismo museo.</p>
<p>Pero para eso está ese defecto o virtud de los madrileños, y los turistas habituales de la ciudad, que asisten con estoicismo a las más temibles filas y esperan que llegue su momento. Para ellos una fila no es un defecto, sino la señal de que ahí se esconde una virtud.</p>
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		<title>El diseño del abono transportes</title>
		<link>http://www.asinorum.com/el-diseno-del-abono-transportes/1523/</link>
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		<pubDate>Wed, 12 Aug 2009 17:45:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>zrubavel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En Madrid, si quieres usar el sistema de transportes con tarifa plana, existe un abono mensual (o anual, que nadie usa) que te permite realizar todos los viajes que quieras a un precio fijo. El abono en sí consta de un documento que te acredita como titular, y que indica el tipo de abono y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.asinorum.com/wp-content/uploads/2009/08/abono-transportes.jpg" alt="abono-transportes" title="abono-transportes" width="500" height="375" class="alignnone size-full wp-image-1524" /></p>
<p>En Madrid, si quieres usar el sistema de transportes con tarifa plana, existe un abono mensual (o anual, que nadie usa) que te permite realizar todos los viajes que quieras a un precio fijo.</p>
<p>El abono en sí consta de un documento que te acredita como titular, y que indica el tipo de abono y un cupón que es el que se compra cada mes. El código del cupón mensual coincide con el del documento, y un viajero ha de portar ambos siempre que viaje en los transportes de Madrid.</p>
<p>La imagen de más arriba muestra el documento (abono transportes) y el cupón mensual, abajo a la izquierda.</p>
<p>Pues bien, me atrevo a afirmar, sin género alguno de duda, que el documento de <strong>abono de transportes de Madrid es la cosa más mal diseñada que existe</strong>.</p>
<p>Parece que hubiera sido una maldición, pero las personas que lo definieron no han dado una a derechas.</p>
<p>El formato es el mismo desde hace muchos años. Cada año cambia el formato del cupón, tiene más medidas de seguridad y marcas de agua. El abono de transportes permanece imperturbable al paso de los años. Cierto es que uno no tiene necesidad de renovarlo, pero si lo pierdes y tratas de formalizar uno nuevo, verás que el diseño sigue siendo el mismo.</p>
<p>Está lleno de espacios en blanco. Entre el número de abonado y el tipo de abono hay un enorme espacio en blanco. Pero por todas partes se nota una distensión que resulta molesta, no es zen, es desperdicio de espacio.</p>
<p>En los abonos antiguos el nombre figura escrito a mano alzada. En uno que tengo está medio apellido tachado. Da igual. Es perfectamente válido. En los abonos nuevos el nombre ocupa una pequeña esquina y de nuevo aparece un enorme espacio en blanco entre el nombre y el <a href="http://www.asinorum.com/robos-de-dni/311/">DNI</a>.</p>
<p>Simplemente el título de &#8220;Abono ****Transportes&#8221; que figura arriba es indefendible. Y en letra bien grande. Para los que no sean de Madrid, las estrellitas son un símbolo de la región. Un símbolo, que aquí, en mi opinión, está de más.</p>
<p><strong>El tamaño del abono transportes es enorme</strong>. Una pulgada más largo que una tarjeta de crédito y también más ancho. Es decir, para un documento que sólo indica un nombre y DNI, una foto y cuatro palabras, se requiere una cartulina gigantesca, que con el plastificado aumenta aún más. <strong>Que no cabe en una cartera normal</strong>. Hoy en día ya no se concibe un documento que no tenga el tamaño de una tarjeta de crédito. O menor.</p>
<p>El color de fondo rojo es horripilante.</p>
<p>Lo peor de todo, sin dudarlo, es el habitáculo para guardar el cupón mensual. El cupón mensual tiene un diseño insuperable. Y tiene que convivir con el carné, en un espacio reservado para que convivan juntos. Pues bien, esa solapa que se abre en el abono se rompe continuamente. </p>
<p>La gente pierde sus cupones mensuales constantemente. Si no pierden abono y cupón, pues por ser algo tan grande, no cabe en la cartera y se suelen guardar por separado. La típica cosa que se te olvida al cambiar de chaqueta, de bolso o de pantalón.</p>
<p>Pero esto no sería nada si no fuera porque se inventó algo peor aún: <strong>la funda de abono transportes</strong>. Es una funda para guardar algo que no merece ser guardado, salvo porque a su vez guarda el cupón que sí es importante. Y claro, la funda abulta mucho más. Es casi del tamaño de una fotografía convencional de 10&#215;15. Es tan grande que sobresale en los bolsillos.</p>
<p>La gente encima las usa y es un típico negocio de venta ambulante: la venta de fundas de abono transporte, al precio de un euro. Estas fundas se venden mucho. Es una suerte de muñecas rusas, en que la única que sirve de algo es la más pequeña. Cuando veo el ritual de la mujer que saca del bolso la funda, de la funda el abono, del abono el cupón, lo pasa por la canceladora, y procede inversamente, se me viene el alma a los pies.</p>
<p>Lo que hice cuando renové el abono transportes (que nunca se escribe abono de transportes) fue doblarlo por la parte de la foto, y guardarlo en la cartera. Entre las tarjetas de crédito. Así, cabe perfectamente. Y me olvido de él. Me preocupo de mi cupón, que tiene el tamaño que tiene que tener.</p>
<p><strong>Nota:</strong> El notas del abono transporte de arriba no soy yo. No enlazo a la foto original porque los Flickeros son muy de &#8220;borra mi imagen de tu página&#8221;. He preferido borrarla físicamente.</p>
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		<title>Alguna gente de Madrid</title>
		<link>http://www.asinorum.com/alguna-gente-de-madrid/423/</link>
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		<pubDate>Mon, 24 Jul 2006 15:21:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>zrubavel</dc:creator>
				<category><![CDATA[madrid]]></category>

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		<description><![CDATA[Esta es la tercera entrega sobre Madrid. Tras haber criticado los bares de Madrid y las colas que se forman, ahora toca hablar de la gente de Madrid. Triste y necesario es tener que puntualizar antes de comenzar. Cuando me refiero a &#8220;la gente de Madrid&#8221; no quiero indicar aquellos que llevan aquí viviendo toda [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta es la tercera entrega sobre Madrid. Tras haber criticado <a href="/blog/2006/07/los_bares_de_madrid.html">los bares de Madrid</a> y <a href="/blog/2006/07/las_colas_de_madrid.html">las colas que se forman</a>, ahora toca hablar de la gente de Madrid.<br />
Triste y necesario es tener que puntualizar antes de comenzar. Cuando me refiero a &#8220;la gente de Madrid&#8221; no quiero indicar aquellos que llevan aquí viviendo toda su vida, ni los que son de tres generaciones, ni los españoles, ni los empadronados en Madrid. Me refiero a la gente que está hecha a la ciudad, que lo mismo lleva viviendo dos meses que diez años. Hay un momento en que formas parte de la ciudad, y lo que a continuación expreso es cómo saber si ese momento ya ha llegado.<br />
Puede que sea una explicación de perogrullo. En cualquier caso, me quiero referir a un tipo de gente que abunda en Madrid. Afortunadamente, hay varios cientos de miles de excepciones. Y seguro que conoces a alguien que encaja con mi descripción.</p>
<h3>Por qué no me gusta Madrid. La gente de Madrid.</h3>
<p>El metro de Madrid, como ya se ha explicado, suele ir entre lleno o demasiado lleno. Sin embargo, hay situaciones en las que no es necesario empujar a los demás. Tropezar con alguien ocurre a diario, pero si alguien te empuja, no esperes que se disculpe. En general, nunca esperes que nadie se excuse por nada. Esta es quizás, la característica fundamental de la gente de Madrid.<br />
Disculparse, con el paso del tiempo, se ha convertido en una forma de cortesía. En el pasado se hacía para evitar una agresión de la persona agraviada. Ahora parece que todo sobra. Nadie cede el asiento a las mujeres embarazadas, ni a las abuelas, ni a la gente con muletas. Algunos de estos colectivos que habría que cuidar, se comportan peor que el que no se levantó de la silla. Recriminan acerbamente a esa persona, por su falta de delicadeza. Aunque esta, agobiada por los insultos, se levante cediendo el asiento, las críticas continúan desde la silla. Me pregunto si a alguna de estas personas se le ha ocurrido alguna vez simplemente pedir que les dejen sentarse.<br />
Así, la falta de educación es la norma. El camarero que no pone la tapa si no la pides, tampoco agradece la propina. El kiosquero no acepta un billete de diez euros y, si no compras habitualmente La Razón en su puesto, no te dará el regalo que viene cuando completas el último cupón. La gente deja a deber el último centimo cuando compra en el supermercado Día, no sin antes criticar la suciedad del lugar. El frutero te intenta dar el peor género y tú intentas pagarle de menos.</p>
<p><span id="more-423"></span><br />
Todo el mundo es muy listo. Se aparca mal a sabiendas y si nos multan se clama al cielo, al tratarse de un lugar donde hemos estacionado cientos de veces sin que nunca nos hubieran multado. La multa se recurre. Y en el peor de los casos, ni se paga.<br />
Se falsifica la declaración de la renta para que nuestro hijo pueda estudiar en el colegio que queremos. Se alquilan pisos sin contrato para que Hacienda no se quede con todo. El seguro del coche del hijo está a nombe del padre. Si el hijo tiene un accidente y hay problemas legales, la aseguradora es una desvergonzada. Esa despreocupación, generalizada en todo España, en Madrid sin embargo se realiza con prepotencia. Si nos descubren en nuestro burdo truco, culpamos al que nos destapa, porque en España vale todo. Las cartas al director, explicando la injusticia de nuestras faltas, son habituales.<br />
La falsa inteligencia está por todas partes. Hemos obtenido un descuento en el precio del coche porque somos excelentes negociadores. Cuando vamos a algún sitio, conocemos un atajo. Allí donde estamos sabemos de un bar más barato que los demás. Compramos en el Carrefour porque es más económico y si nos convencen de que es no es así, compramos en Carrefour porque con el aparcamiento trae cuenta y si tampoco eso sirve, porque nos sale de los cojones.<br />
Cuando este tipo de madrileños salen de esta ciudad, se encuentran con la incomprensión. Son los peores clientes posibles, con su chulería y falta de educación. Piden patatas bravas en Munich y se sorprenden de que un plato así no exista. Se bañan en la playa aunque haga mal tiempo y nadie más lo haga. Su forma de apurar las vacaciones, de esforzarse en disfrutar &#8211; que no es una forma de disfrute &#8211; a cada momento. El no sólo mirar el reloj sino también el calendario, hace que se les vea con un poco de pena.<br />
Es culpa de todos y culpa de nadie. Si alguna vez crees que estás cerca de caer en una de estas situaciones, aporta tu grano de arena, esquivándola. No seas uno de estos madrileños.</p>
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		<title>Las colas de Madrid</title>
		<link>http://www.asinorum.com/las-colas-de-madrid/419/</link>
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		<pubDate>Wed, 19 Jul 2006 18:55:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>zrubavel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Esta es la segunda entrega sobre Madrid. Tras haber criticado los bares de Madrid, ahora toca hablar de las omnipresentes colas. Por qué no me gusta Madrid. Las colas de Madrid. Madrid, y la gente que lleva tiempo viviendo en la ciudad siente fascinación por las colas o filas. Hasta tal punto que su forma [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta es la segunda entrega sobre Madrid. Tras haber criticado <a href="http://www.asinorum.com/2006/07/los_bares_de_madrid.html">los bares de Madrid</a>, ahora toca hablar de las omnipresentes colas.</p>
<h3>Por qué no me gusta Madrid. Las colas de Madrid.</h3>
<p>Madrid, y la gente que lleva tiempo viviendo en la ciudad siente fascinación por las colas o filas. Hasta tal punto que su forma de respetar los turnos y aguantar estoicamente la espera es muy superior a como sucede en otros lugares del mundo.<br />
Llegaba una exposición sobre Egipto a Madrid. No era nada del otro mundo, apenas si mostraba un templo egipcio. Pero en televisión y radio lo dijeron bien claro: había colas de más de dos horas para ver dicha exposición.<br />
Fue entonces cuando dieron la puntilla. A partir de ese día, las colas eran simplemente imposibles. Hasta el día de su retirada fue imposible asistir a la exposición, había llenos absolutos día tras día. Mientras, un templo egipcio auténtico, el templo de Debod, se marchita junto al Parque del Oeste. Puede que sea el monumento madrileño menos visitado de la ciudad. A nadie le interesa el arte egipcio.<br />
Situaciones como esta, ocurren a menudo. Mucho público sólo asiste a los musicales que tienen varios llenos seguidos. Si la entrada es fácil de conseguir, no se compra. Mejor el estreno a superpantalla gigante del Star Wars, en los gigantescos cines Kinépolis, a verla unas horas después, en segunda sesión. En casos como este, se puede pensar que el esfuerzo merece la pena. Pero el que no sea de Madrid no se imagina las filas que se montan. Pueden ser miles de personas, y tener la casi certeza de que para muchos de los que esperan no quedarán entradas.</p>
<p><span id="more-419"></span><br />
Tampoco es que la gente sea idiota. En Madrid hay de todo; cine, teatro, conciertos. Cuando algo es bueno, se acude de forma masiva. Entonces el espectáculo se degrada. Hay que comprar entradas de gallinero, o con meses de antelación. Seis meses después, la obra se traslada a Zaragoza, sin tanto alboroto y con grandes facilidades para el público. Así, la gran oferta cultural de Madrid suele ser escasa para la demanda existente. El efecto lemming de los españoles se magnifica en Madrid.<br />
Otro ámbito donde las filas son demenciales es en los servicios públicos. Las colas en la Comisaría de Extranjería &#8211; una única en todo Madrid, ciudad que cuenta con casi un millón de inmigrantes &#8211; recuerdan a cada solicitante el tercermundismo de algunos de sus países de origen. A los comunitarios e inmigrantes con dólares en el bolsillo, simplemente les confirma la situación en que se encuentra su país de acogida.<br />
Si quieres empadronarte, afrontas una cola infinita; intentarlo pasadas las once de la mañana es toda una temeridad.<br />
Si quieres acceder a un servicio (pedir hora para Internet en una biblioteca, solicitar un curso de natación, intentar apuntarte en la Escuela de Idiomas, conseguir una beca para la guardería) tienes que enfrentarte a esa raza entrañable de jubilados que copan todas las plazas. Lo triste es que no lo hacen nunca para ellos, sino siempre en nombre de hijos, nietos y nueras. Si no tienes un abuelo que haga cola por tí, estás perdido. Si tienes que trabajar, olvídate del asunto. En cualquiera de estos lugares, el día que se abren los plazos, te encuentras a las 7:00 a una interminable fila de abuelos que se apuntan a clases de ruso, a cursos de karate, a yoga para embarazadas. Y nunca en su nombre.<br />
A la gente parece gustarle la masificación. En el metro nadie se aprieta con gusto, pero esa escuela ha calado tan hondo que raro es el viajero que no acaba trasladando la costumbre.<br />
Nadie quiere entrar en un bar vacío, pero fascinan los locales a reventar. Algunos de los bares de la Latina, que ofrecen su bocadillo de calamares con cerveza, están tan petados que tienes que tomarte la comida en la calle &#8211; sea invierno o verano. Al lado, bares con media entrada y medio vacíos &#8211; allí no saben tan buenos los calamares (como si tuviera alguna ciencia preparar un bocadillo de calamares).<br />
Las colas en el Lefties ( ropa tarada y fuera de moda del Zara ) animan a la gente a entrar en la tienda. No importa que para ahorrarse 20 euros haya que perder más de una hora esperando en una fila (media para el probador y media para pagar).<br />
El rastro está totalmente lleno todos los domingos. Si un fin de semana se sospecha que no será así &#8211; quizás porque haya puente &#8211; la gente descartará ir. Colocan una pantalla gigante en cualquier parte de la ciudad y acude la gente como si nunca antes hubiera visto un televisor. Regalan una ración de la paella más grande del mundo, servida en la Plaza Mayor, y allí tienes a clases medias acomodadas, desplazándose por la ciudad y esperando pacientemente a que llegue su turno para probar una paella que sabrá peor que las que venden congeladas, que habrá que tomar de pie, en plato de plástico. Si hay una feria de exposiciones, pasapiseros con un patrimonio de millones de euros se abalanzan sobre la degustación de fabada Litoral &#8211; no te engañes, no son más que latas de 1,35 euros, repartidas entre tres o cuatro asistentes.<br />
Hay algo en esa facilidad para esperar, para estar apretado, que permite a los madrileños vivir. Quienes han vivido en otros lugares más tranquilos pueden pasarlo realmente mal, no es tan sencillo acostumbrarse a esto.<br />
Las carreteras de Madrid son un infierno. La actitud se traslada al coche, que se pega al que tiene delante, como si en una cola nos encontráramos. Es imposible aparcar, y los coches se ajustan al milímetro &#8211; toque al parachoques del aparcado delante y al de detrás &#8211; cuando se estacionan.<br />
La vida en sí se aprieta en Madrid, gente que podría vivir holgadamente se ajusta el cinturón en la medida de sus ingresos, aplicando la regla del Carpe Diem mal entendido. Se buscan casas más grandes pero alejadas del centro para que los horarios se aprieten &#8211; salir de casa pitando para coger el tren y llegar al trabajo casi tarde.<br />
Todo se estruja en Madrid. Los pisos son más pequeños, las familias mínimas. Las vacaciones se apuran hasta el último minuto, llegando a casa el domingo de madrugada. La última calada del cigarrillo se da con un pie en el autobús. Madrid aprieta y ahoga.<br />
Artículos relacionados: <br /></br><a href="http://www.asinorum.com/2006/07/los_bares_de_madrid.html">     &diams; Los bares de Madrid</a></p>
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		<title>Los bares de Madrid</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Jul 2006 16:20:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>zrubavel</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Este es el primero de una serie de artículos sobre mi opinión personal de Madrid, sobre que es lo que no me gusta de esa ciudad. A quien le parezca un tanto negativa, debe tener en cuenta que sólo hablaré de lo malo, así que cuanto más negativa resulte, tanto mas logrado resultará el artículo. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Este es el primero de una serie de artículos sobre mi <b>opinión personal</b> de Madrid, sobre que es lo que no me gusta de esa ciudad. A quien le parezca un tanto negativa, debe tener en cuenta que sólo hablaré de lo malo, así que cuanto más negativa resulte, tanto mas logrado resultará el artículo. El que quiera saber de las maravillas de Madrid no tiene sino que visitar las páginas de las oficinas de turismo de la ciudad.<br />
A los que concluyan con un &#8220;pues si no te gusta vete&#8221;, les agradecería que razonaran un poco más sus argumentaciones.<br />
La idea no es otra que hacer una llamada a la cordura ante como hacemos algunas cosas en mi ciudad. Y es que falta hace. Hay quienes ni se habrán dado cuenta de que muchas de estas cosas <b>no son normales</b>, aunque ocurran a diario.</p>
<h3>Por qué no me gusta Madrid. Los bares de Madrid.</h3>
<p>Cuando pienso en por qué no me gusta vivir en Madrid, lo primero que se me viene a la cabeza son sus bares. Son la antítesis de lo desable, y aún así, tienen alguna fama de buenos.<br />
<b>I) Los churros</b><br />
Si para desayunar te pides unos churros, o unas porras &#8211; productos madrileños por excelencia &#8211; no esperes que te los sirvan calientes. No es porque sepan mejor fríos, sino porque existen dos opciones:<br />
a) Que el bar compre los churros de fuera. En tal caso, vienen ya hechos y tal cual te los servirán. Cuanto más tardes en pedirlos, menos frescos estarán.<br />
b) Que el bar cocine sus propios churros. Pero lo hace bien temprano, por la mañana. Cuando tu vas a por ellos, ya tuvieron bastante tiempo para reposar.<br />
En ambos casos, te estás tomando algo de forma distinta a como debiera saber. Porque los churros se han de comer calientes, igual que el café debe ser caliente &#8211; con la excepción del café frío con hielo, o los refrescos que son fríos y el cocido caliente. Que en la mayoría de los bares sirvan los churros fríos no significa que esto deba tolerarse como natural. Existen lugares en el mundo donde te cocinan los churros cuando los pides, aún a riesgo de tener que tirar masa que se quede fría.</p>
<p><span id="more-417"></span><br />
<b>II) El microondas</b><br />
Otro producto típico de Madrid es el bocadillo de calamares. No nos engañemos, que una cosa sea típica de un sitio no significa que sea mejor que en otros sitios. Este caso sirve como perfecto ejemplo.<br />
Se me antoja como posible la siguiente receta de bocadillo de calamares:<br />
a) El cliente pide el bocadillo.<br />
b) El camarero da la orden a cocina.<br />
c) En cocina ponen una freidora &#8211; aceite de n-ésimas fritangas &#8211; y fríen los calamares.<br />
d) Cuando están listos, abren una barra de pan y meten los calamares, con mayonesa a discrección.<br />
e) Se sirve el bocadillo.<br />
Sin embargo, este proceso no es el más común. Lo habitual es:<br />
a) En cocina, se ponen a freir calamares.<br />
b) Conforme van estando listos, se apartan.<br />
Ahora tenemos dos opciones, a cual más frecuente y más desagradable:<br />
<i>Opción sin escrúpulos.</i><br />
c1) Se van abriendo barras de pan y se van rellenando con calamares y mayonesa a discrección.<br />
d1) Se envuelve el bocadillo en plástico trasparente.<br />
e1) El cliente pide el bocadillo.<br />
f1) Se quita el plástico &#8211; o no &#8211; y se sirve el bocadillo.<br />
<i>Opción cocina francesa.</i><br />
c2) Se crea una bandeja de calamares prefritos.<br />
d2) El cliente pide el bocadillo.<br />
e2) Se abre el pan, se cogen los calamares del montón y se tira de microondas.<br />
f2) Se sirve el bocadillo.<br />
Para los que tengan dudas sobre el uso o no de este procedimiento, les recomiendo que observen con detalle los escaparates de los bares, en algunos casos, puede verse sin ningún afán de disimulo esa bandeja de calamares. Los clientes no se quejan y devoran felices su bocadillo de calamares.<br />
Lo que ocurre con los calamares, sucede con muchos otros productos. El preparar algo y calentarlo cruentamente, sin prejuicios de ningún tipo, es norma en la Villa, por ejemplo con la morcilla frita &#8211; que para qué freírla cuando la pida el cliente.<br />
<b>c) El servicio en mesa</b><br />
El servicio en mesa brilla por su ausencia. No es infrecuente que, cuando te sientes a una mesa, esté sucia del cliente anterior. La lógica es la siguiente: si no hay clientes, ¿Para qué limpiarla? Así, se espera a la certidumbre del cliente, un pragmatismo encomiable. Sin embargo, tiene sus inconvenientes. En primer lugar, clientes muy refinados, pueden no querer sentarse ante una mesa bastante guarreada. Por otro lado, el presenciar la mínima labor de limpieza despierta los escrúpulos del estómago más duro. En el fondo, uno de los puntos claves del concepto de atención al cliente en los bares de Madrid: no nos importa lo más mínimo dar una buena imagen.<br />
Si estás sentado a la mesa y te dispones a pedir tu plato, te darás cuenta de que el suplemento en mesa &#8211; que entiendo como necesario &#8211; puede ser desmesurado, en algunos casos disparando el precio de cada plato o bebida. Lo triste es que esto no se traduce en que haya una mejor atención, en muchos casos te puedes desesperar esperando que te atiendan y al final te sientes forzado a pedir en la barra.<br />
Otro aspecto es cómo te traen los platos, pero este entra más dentro del siguiente apartado.<br />
<b>d) Los camareros</b><br />
No tengo nada en contra de los inmigrantes, en principio, pero la mayoría de los camareros de Madrid son inmigrantes. No es una relación del tipo &#8220;sólo los imigrantes saben ser camareros&#8221; o siquiera &#8220;sólo los inmigrantes están dispuestos a ser camareros&#8221;. Aún tampoco alcanza al &#8220;sólo los inmigrantes están dispuestos a trabajar por lo que le pagan a un camarero&#8221;. Los sueldos son tan precarios, que <b>es un trabajo provisional</b>, incluso para un inmigrante.<br />
Esto tiene consecuencias claras: falta de profesionalidad, ya que el que está realizando la tarea lleva pocos días haciéndola, falta de atención, porque la persona que realiza el trabajo está pensando en encontrar otra cosa y no tiene miedo a perder ese empleo. Finalmente, falta de ganas, al ver cómo la gente paga cantidades bastante importantes por productos que no cuestan nada, y ver cómo ellos no ven nada de ese dinero.<br />
Todo, en resumen, se traduce en que la atención al cliente es muy mala. La culpa no la tiene el camarero, sino el empresario <i>typical spanish</i> que se esconde tras esto. El camarero avispado, que tras llevar toda la vida un bar, se da cuenta de que puede dedicarse a vivir sin dar un palo al agua, sólo con tener personal que gestione su bar. Todo beneficios y pocos gastos. Trabajo cero. Empresarios que no quieren trabajar generan negocios que no quieren funcionar.<br />
<b>e) La tapa</b><br />
Dicen que las tapas son algo muy típico de España. Todo guiri que viene de visita a España viene con intención de probar las tapas. Sin embargo, en Madrid no hay tapas. En Madrid hay <b>raciones</b>. Aunque a veces lo llaman tapas.<br />
Hay dos actitudes pícaras. La conservadora es llamarlo tapa y servir una ración. La avanzada es llamarlo tapa, servir una tapa y cobrarlo como ración.<br />
En ningún caso encontrarás tapas en Madrid. Una tapa es algo así como &#8220;un cuarto&#8221; de ración. La idea de la tapa es dar un poco de comida para que el cliente pida más bebida. La tapa, de por sí, no genera ingresos. O no tiene por qué generarlos. Uno que es muy listo puede cobrar hasta por entrar en el bar. Pero al final, si no se respeta al cliente, el negocio acaba desapareciendo.<br />
Hay lugares de España donde <b>la tapa se regala</b>. La idea, un tanto oscura, no es otra que establecer un vínculo emocional del cliente con el negocio, esperando que ese cliente recomiende el local a sus amigos o él mismo vuelva en futuras ocasiones. Esas ideas de otra época no han echado raíces en la Villa de Madrid y la tapa se cobra y a buen precio.<br />
Otro aspecto es cuando pides una cerveza. A veces te ponen &#8220;una tapa&#8221;. Sólo hay dos opciones: patatas fritas o aceitunas. Si son patatas fritas, son de un paquete de 5-10 kg que podrás ver abierto en algún rincón del bar. Cuando la patata frita queda mucho tiempo expuesta al aire se reviene, o se queda manida. Eso no importa, porque te las sirven en ese estado, para que bebas más. Marketing de pata negra.<br />
<b>f) Los precios</b><br />
Los productos son caros o muy caros. No te engañes por la pinta cutre de un bar. Una cerveza en el lugar más cochambroso de Madrid puede costarte casi lo mismo que si la tomaras en la terraza del Café de Oriente. Medio menú costará casi lo mismo que un menú. Si pides una caña te pondrán una jarra y te cobrarán una jarra. Si pides que te pongan unas aceitunas con la cerveza te la cobrarán como &#8220;ración de aceitunas&#8221;.<br />
Puede que al total, porque sí, le sumen luego el IVA &#8211; por segunda vez. Cuando pagues, no te darán las gracias. Si eres tan incauto como para dejar propina, tampoco.</p>
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