Jornada continua

En España, sobre todo en las grandes ciudades, es muy frecuente cambiar el horario de trabajo durante el verano. Se trabaja en jornada continua, se entra a las siete o las ocho y se trabaja hasta las dos o las tres.

Esto es una reminiscencia de los tiempos en que no existía el aire acondicionado y era casi imposible trabajar a determinadas temperaturas y horas. Hoy en día es innecesario, pero gracias a Dios se conserva la costumbre.

Uno se pasa todo el año haciendo más horas que un reloj y cuando llega el mes de mayo se empiezan a plantear cuentos de la lechera sobre los dulces meses de verano, en que uno dispondrá de toda la tarde “para hacer lo que te de la gana”.

Es común tener planes grandilocuentes. Porque siempre nos falta tiempo para todo, y por fin existe la posibilidad de disponer de ese tiempo. Ha llegado la hora de cambiar el mundo.

Sin embargo la triste realidad es que casi todos acabamos consumiendo ese tiempo extra de que disponemos en tareas tan productivas como:

  • Dormir la siesta
  • Ver el Tour de Francia, las Olimpiadas o el Mundial de fútbol
  • Engancharte a una telenovela de la televisión
  • Jugar videojuegos

Y no es que me parezca mal o no sea uno de los que las practiquen. Lo que me llama la atención es que cuando pensamos en nuestros planes para el verano, cuando añoramos la jornada continua, nunca pensamos que dedicaremos ese tiempo extra a tareas tan gratificantes. Pensamos por supuesto que algún día nos pegaremos una siesta como Dios manda. O nos veremos un partido de fútbol, o mataremos algunos zombies, o iremos a la playa o la piscina.

Pero es que no es “algún día”, es que es raro el día que no se acaba cayendo en esa dinámica. Queremos tiempo libre para tener más ocio. Los sueños de aprender a tocar la guitarra, ir al gimnasio o escribir un libro no se suelen ni siquiera empezar, se olvidan después de la primera siesta.

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5 comentarios en “Jornada continua”

  1. Cuanta razon. Es una falta de fuerza de voluntad el perseguir los sueños. Creo que es mas el esfuerzo que supone que el miedo a quedarse en el camino y perder el tiempo.

    Pero eso si, matando zombies y viendo alguna que otra serie se esta de lujo. El error es no disfrutar plenamente con lo que se hace.

    salu2!

  2. Llevas toda la razón, yo conseguí un apaño por el que he estado los últimos 12 meses con horario “de verano” y absolutamente todas las tardes las he dedicado a siestazas y vaguear, cuando el propósito del propio horario era hacer el proyecto fin de carrera. Lamentable.

  3. Joe, claro.. necesitas la siesta para recuperarte del madrugón y del coñazo de día de la jornada intensiva. Y entonces ya se pasó la tarde.

  4. El problema de la jornada intensiva es que hace tanto calor en la calle a las 15:00 que a ver quien es el guapo que sale de casa hasta por lo menos las 20:00

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