Mozart y los bebes

Un psicólogo con más conocimientos de marketing que de psicología publicó hace algún tiempo un estudio que demostraba que los niños puede oír dentro del vientre de la madre. Y que una excelente forma de hacer que el tránsito entre la vida dentro de la madre y la vida fuera de ella no resultara muy traumático, era gracias a la música.
Así, en los últimos meses del embarazo, recomendaba que los padres oyeran música de Mozart frecuentemente. Después de nacer, podían usar esas mismas piezas musicales para tranquilizar al bebe o para ponérsela antes de dormir.
Los beneficios eran infinitos: niños más inteligentes, más tranquilos, más educados, y todo el etcétera que uno quiera imaginarse. El libro en que se expresaba toda esta doctrina fue un superventas y aún hoy se sigue vendiendo con soltura, ese mismo libro o sus secuelas. También venden discos con música apropiada para los bebés.
¿Por qué música de Mozart?


En su momento pasé algunas horas tratando de averiguar por qué no servía música de Haëndel o de Hindemith, tenía que ser música de Mozart. Poco a poco me fui dando cuenta de que no había ningún motivo en especial. En general, porque el psicólogo que había escrito tan famoso libro no tenía ni idea de música y Mozart es uno de los músicos cuya música resulta más cómoda de escuchar. Así, es uno de los pocos músicos de clásica que no resulta una auténtica matraca. Y también por la asociación de ideas de que Mozart fue un niño prodigio.
Tras algún tiempo encuentro aquí la argumentación:

Hay unas cualidades en la música de Mozart que la convierten en especialmente indicada, según las investigaciones de este científico norteamericano. Son sus ritmos y sus melodías de alta frecuencia, junto con la lógica formal y sobre todo la simplicidad de sus composiciones los que estimulan las regiones creativas y motivadoras del cerebro de niños y mayores.

Como un ejemplo más de la Beautiful Theory©, cualquier idea científica que suene bien, requerirá una demostración científica menos rigurosa. En este caso se hizo una concesión especial y no se pidió demostración alguna.
Imaginemos dos escenarios posibles.
En el primero vemos a una pareja de padres responsables escuchando la Pequeña Serenata Nocturna de Mozart. El padre toma una copa de vino y la madre una cerveza sin alcohol. La vida es bella.
En el segundo, otra pareja de padres, escuchando La Consagración de la Primavera, de Stravinski. Presumiblemente la mujer tenga señales maltrato físico. El padre ahora bebe ginebra barata y le echa el humo del cigarrillo a la madre en la cara.
Parecerá muy dramático, así que imaginemos a la pareja inicial, que recibe una visita (las parejas reciben visitas exclusivamente de otras parejas). Los visitantes preguntan por qué están escuchando música clásica y los padres cuentan las bondades de Mozart. Estos quedan convencidos y comienzan una charla sin tener que cambiar el disco que se estaba oyendo. Sin embargo, si la misma pareja recibiera visitantes, mientras oyen la matraca de Stravinski, no quedarían tan contentos con la explicación y al poco rato solicitarían cambiar de música.
La realidad creo que es esa, Mozart es políticamente muy correcto. Algunos de los discos para bebés tienen piezas patéticas. La sinfonía de los juguetes (que encima no es de Mozart, sino de su padre, Leopoldo, y aún atribuida tan sólo), El aprendiz de brujo, de Dukas (que es famosa porque salía en la película Fantasía, de Disney). Un largo etcétera de simplezas en que se entiende que porque una pieza sea «supuestamente para niños» es buena para los bebés.
En mi opinión, a un bebé una sonata para violín solo de Bartok le sentaría estupendamente. O un cuarteto para cuerda de Beethoven o un movimiento de una sinfonía de Mahler. O cualquier cosa de Bach.
Seamos un poco razonables: una persona que nunca ha oído música alguna puede permitirse oír lo mejor que exista. Y la mejor música, seguro que no es la de Mozart en exclusiva.
Los pocos que han tratado de dar alguna base a la teoría de la música de Mozart para los bebés, han argumentado que este músico fue quien creó las melodías más variadas que existen. En otro contexto, recuerdo sin embargo haber leído que el ruso Prokofiev también era considerado uno de los mejores en el aspecto melódico. Sin embargo Prokofiev es un músico del siglo XX y puede resultar un poco complicado para los padres. Así que estos no lo tendrán claro para con sus recién nacidos.
En resumen: oigan música para sus bebés, estoy seguro de que eso no puede ser malo. Y que los bebés tengan algo que les una a su pasado intrauterino debe ser bastante positivo. Pero por favor, no se limiten a Mozart.

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8 comentarios sobre “Mozart y los bebes”

  1. totalmente de acuerdo, «Mozart es políticamente muy correcto» y la gente limitada en sus conocimientos musicales -no teoricos, sino de cultura musical- aceptara sin dudar de los beneficios magicos de Mozart. Y si escuchen a Mozart y a Satie y a todos!

  2. Los niños de hoy en dia lo que parece que han escuchado en el vientre de su madre es la musica de gran hermano.
    Yo si fuera feto, pediría a Gillespie.

  3. Iba a decir que lo que se estará oyendo en muchos vientres es Operación Triunfo, pero ya se me adelantó alguien.
    Así que yo si fuera feto, lo que pediría es quedarme dentro ;-)

  4. Creo que zrubavel quiere alardear de sus amplísimos conocimientos de música por el camino más ineficaz y burdo, detractando a un sicólogo, escritor y amante del más universal de los compositores…Lamentable.

  5. sin duda creo que la música facilita como dicen el desarrollo creativo e intelectual del niño pero no se trata de una magia sino de una estimulación que debe recibir el niño a lo largo de toda su vida.
    si estubiera en el vientre materno gustaria por escuchar Waldo de los Ríos y estoy segura que mi bebé también…

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