Vivir e invertir

Extraigo una serie de comentarios que he escrito en los últimos meses en el foro de vivienda de Idealista, que darán una idea sobre mi opinión al respecto.
Decir que el que compró en 1999 acertó y el que lo haga en 2005 es un looser no es del todo cierto. La vivienda habitual no es una inversión sino una decisión en la que no sólo hay que considerar las posibles “plusvalías” en el valor de la vivienda, sino las condiciones personales en que uno salta a esa compra.
Un piso comprado por 100.000 euros que ahora “valga” 300.000 euros no significa, como se ha dicho muchas veces, que el comprador haya ganado 200.000 euros.
Por un lado está el hecho de que esa venta virtual no podrá hacerse efectiva con tanta sencillez, además de los pagos de impuestos antes y después de la compra.
Por otro, el indudable factor de que ese comprador de 1999, si compró su vivivenda habitual, tal vez fuera porque pensaba vivir de propiedad. Si ahora vende para “ganar” dinero se dará cuenta de que no podrá comprar nada al mismo precio que lo que él compró.


Si vende para saltar al alquiler ese comprador se ha convertido en un inversor, empresario o como quiera llamarlo. El que se casó con una fea de ojos verdes y, en su viaje de novios por Egipto, recibe una oferta de varios camellos por ella, podría realizar el trueque. En tal caso, lo que en un principio había sido una decisión para la vida pasa a convertirse en un negocio. No puede considerársele un brillante inversor, habría que llamarlo de otra forma.
El flamante comprador de 1999 podría, en uno de los escenarios que se barajan por aquí, divorciarse, o quedarse sin trabajo y sin perspectivas de encontrar un empleo. Mientras, el comprador pardillo del 2005, endeudado hasta las trancas podría pagar con un trabajo sólido (tal vez funcionario) todos los meses, sin pasar estrecheces y sin peligro de miseria.
El que quería comprar en 1999 y lo hizo, pues ole por él. Seguramente no esperaría varios años ” a ver que pasa con los precios” el que quería comprar compró y el que no quería no lo hizo.
Como muy bien ha indicado Luisito, el que en el 2000 estaba soltero y sin trabajo fijo no se equivocó al no comprar entonces. Tal vez el banco se hubiera reído en su cara, tal vez él no estaba dispuesto a endeudarse más allá de lo racional. En cualquier caso, tomó una medida bastante racional y posiblemente la adecuada.
Si este looser, en el 2005 encontró a la mujer de sus sueños, consiguió un trabajo fijo y tenía la posibilidad de entrar en un piso – el banco le concede la hipoteca – en su mano estaba el comprar o no hacerlo. Cada pareja habrá tenido que hacer sus cuentas y decidido qué es lo que le convenía en ese momento hacer.
Que muchas de esas parejas tomaron una decisión que implica muchos riesgos, eso es lo que creo. Que algunas de esas parejas acabarán en fracaso personal, es algo de lo que estoy casi seguro.
En resumen, decir que la compra o no de vivienda por parte de una persona, para vivir en ella, depende de muchos condicionantes, no solo de precio de compra. El comprador es una persona, por definición emocional, siente la necesidad de poseer una vivienda. Contra eso no hay razones económicas o de otro tipo. Ahí no hay buenas o malas decisiones, porque el comprador lo hizo en el momento en que pudo y lo consideró razonable, y eso saldrá bien o saldrá mal, pero nunca será una inversión, sino una decisión.
El que, por su forma de ser, pueda elegir entre comprar o alquilar, debería, a día de hoy, alquilar sin dudarlo. Ese es el mensaje del foro. ¿Por qué? Porque los precios han llegado demasiado lejos. Tan lejos que se han alejado de la demanda.
El futuro mesetil es muy bonito. Es el que todos quieren. Hasta el hijo que no puede acceder a la vivienda tampoco quiere que esta baje de precio, porque en ese caso aquella sobre la que viven sus padres – a los que ya ve muertos y con el anuncio de venta del piso puesto en el segundamano – perdería valor.
No hay forma de demostrar la existencia o no de Dios, pero es indudable que sería el mundo sería más bello si existiera. en terminos científicos, que una hipótesis sea más bella no la convierte en más probable. Lo mismo ocurre con la hipótesis de la burbuja, aunque sea fea, no interese a la mayoría y los poderosos no querrían que explotara, no por ello puede descartarse.
La hipótesis de “ellos no quieren que ocurra porque son los principales beneficiados” no se sostiene. Si no hubiera desempleo en España, el gobierno se mantendría en la perpetuidad en el poder, ganarían más dinero de la corrupción y España tendría una mejor posición en el mundo, los políticos entrarían en los libros de historia y todo sería fantástico. Pero los políticos no pueden acabar con el desempleo, aunque a todo el mundo le interesaría (los bancos tendrían más clientes, las inmobiliarias también, habría más dinero que prevaricar y estafar, telefónica y las eléctricas cobrarían más) porque no está en su mano.
En el foro se ponen día sí día también argumentos en favor de la teoría de que hay una burbuja. El peso de los argumentos es cada vez mayor. Llegará un momento en que hasta los más ciegos vean que las cosas son así. la gente que, en el 2002 hablaba de una burbuja no por ello estaba equivocada. Las cosas como son, eso sólo podrá verse cuando los precios caigan (confirmación de la hipótesis) o, a largo plazo, si se ve que no lo hicieron. Cada cual que haga lo que quiera con su vida, pero una cosa hay que tener clara: Usar el referente del modelo de vida de los padres no es válido, porque los tiempos han cambiado, y mucho.

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