Google es el buscador por excelencia, pero cuando uno desea recoger información excusivamente sobre blogs, se echa de menos una herramienta específica.
Hoy en día ya hay varias de ellas. Una de las primeras y más admiradas es Technorati.
Es frecuente ver a otros blogs hablar de cosas que podría hacerse para mejorar este buscador. En especial se quejan de que sólo está pensado para el inglés. Hay otras muchas quejas, pero siempre se respira un aire de suficiencia, de “están trabajando”, es la beta-ificación, propia del Web 2.0, o lo que es lo mismo, alabar cualquier producto que huela bien, aunque no se esté dispuesto ni a usarlo.
En mi opinión, para mí, como usuario final, españolito, Technorati apesta. Y estas son las razones:
1) El nombre.
Me parece que está fatalmente elegido. Demasiado largo. Con la duda de si hay una ‘H’ en medio o no.
Para tener un nombre tan largo, lo menos que se podía esperar es que se refiriera a lo que realiza, pero sólo el final, “rati”, atisba una extraña abreviatura de rating.
2) La interfaz.
Ahora por fin la han cambiado, pero está plagada de publicidad por todas partes. Buscas algo y te salen enlaces patrocinados arriba, abajo y enmedio y por el diseño puedes caer en la confusión de creer que es uno de los resultados de tu búsqueda.
3) Las búsquedas.
Los resultados de las búsquedas son muy pobres. Normalmente te muestra las entradas por orden cronológico inverso, lo cual puede ser muy útil si quiero enterarme del último atentado producido hace pocas horas. Pero si busco cualquier cosa del mundo real, preferiría otros criterios de ordenación. Ahí han incluido la posibilidad de seleccionar la “autoridad” del blog. Un blog con pocos enlaces tiene poca autoridad. Pero es ridículo. Si busco información sobre Claudio Monteverdi, me interesa más un post de un indio al que no conoce nadie, pero que se titula asín, que uno de un “blog importante” que tiene dicho término incluido en el texto casi por casualidad. Vamos, lo que hace Google, no estoy pidiendo que inventen la rueda de nuevo.
Año: 2006
Spain is different
Una interesante pregunta en la sección de preguntas de Metafilter: Quisiera saber cosas sorprendentes y poco conocidas sobre España.
Hay uno al que le sorprende la cantidad de pescado que se consume en nuestro país, siendo el segundo país del mundo donde sus habitantes toman más pescado, después de Japón.
Hay a quien le sorprende nuestro prolongado pasado y raíces árabes.
Un detalle curioso afirma que el consumo de cerdo en España es muy superior a otros países porque en la época de la Inquisición era una forma manifiesta de demostrar que no se era judío ni árabe.
También se indica que somos el país con más donantes del mundo.
Produce sorpresa la tranquilidad con que se realizó la transición en España y la falta de revanchismo que se produjo cuando la izquierda socialista subió al poder.
Madrid es la capital europea situada a mayor altitud y está en la misma latitud que Nueva York.
La existencia del vasco como lengua que no se parece a ninguna otra de su alrededor.
Corpore insepulto
La muerte que busca a la muerte, siempre me resulta fascinante.
He publicado dos entradas al respecto, en una, moría gente camino del entierro. En otra, tirando al mar las cenizas de un familiar, recién fallecido.
En esta noticia, se sintió el aliento de la de la guadaña, pero afortunadamente no ocurrió nada más.
Veinte personas resultaron heridas, dos de ellas de gravedad, cuando un rayo cayó sobre la iglesia de Prioro en el momento en que casi todo el pueblo se encontraba en el funeral de una vecina.
Unas 350 personas se concentraron en el templo a las 17.00 horas para asistir al entierro. El féretro fue sacado del coche e introducido en la iglesia dado que el temporal de lluvia y truenos impidió hacer el habitual responso fuera de la iglesia. Primero entraron los miembros de la cofradía a la que pertenecía la difunta y seguidamente el féretro y el resto de la gente.
El futuro mapa de Europa

Haz click para aumentar
Este es un mapa que señala las regiones europeas con intenciones secesionistas serias.
La lista de países y regiones es la siguiente:
1. Northern Epirus => Albania
2. Flandes => Francia, Holanda y Bélgica
3. Valonia => Bélgica
4. Dalmacia => Croacia
5. Istria => Croacia
6. Islas Feroe => Dinamarca
7. Aland => Finlandia
8. Sami => Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia
9. Alsacia y Lorena => Francia
10. País Vasco => España, Francia
11. Bretaña => Francia
12. Córcega => Francia
13. Normandía => Francia
14. Cataluña del norte => Francia
15. Friuli => Italia
16. Padania => Italia
17. Cerdeña => Italia
18. Sicilia => Italia
19. Tirol del sur => Italia
20. Gagauz Yeri => Moldavia
21. Transnistria => Moldavia
22. Kashubia => Polonia
23. Silesia => Polonia
24. Cataluña => España
25. Skaneland => Suecia
26. Crimea => Ucrania
27. Irlanda del norte => Reino Unido
28. Isla de Man => Reino Unido
29. Escocia => Reino Unido
30. Sealand => Reino Unido
31. Gales => Reino Unido
Algunas curiosidades de la misma:
Franz Joseph I
Franz Joseph I de Habsburgo (1830-1916), fue emperador de Austria desde 1848 hasta 1916. Su reinado durante 68 años fue uno de los más largos de la historia de Europa.
En 1854 se casó con la emperatriz Sisi, superestrella inspiradora de decenas de libros y películas. Su carisma ante el pueblo llano fue muy superior al de Lady Di. En su época fue considerada la mujer más bella de la Historia.
La vida de Franz Joseph I de Habsburgo, sin embargo, es una de las más trágicas y desdichadas entre la realeza.
Su primera y única hija murió con pocos meses de vida.
Su primer y único hijo, murió en extrañas circunstancias en 1889. Presumiblemente se suicidió.
Su esposa, la princesa Sisi, fue asesinada por un anarquista en 1898. El anarquista no tuvo especial predilección por ella, según dijo después, “Quería matar a alguien de la realeza. No me importaba a quien.”
Su sobrino, el archiduque Franz Ferdinand, que había sido nombrado el sucesor a su trono, ante la falta de descendentes directos, murió asesinado junto con su esposa en 1914 en Sarajevo, a manos de un independentista. Ese incidente provocó la invasión de Serbia, que él firmó y que desencadenó la I Guerra Mundial.
El único consuelo que la vida le permitió a Franz Joseph I de Habsburgo, fue el morir en 1916, antes del fin de la Gran Guerra, que acabarían perdiendo.
Trampa 22
Antes de que se inventara Internet, cuando conocía a una persona interesante, le solía preguntar por su libro favorito. Una de esas personas me habló de un libro del que jamás había oído antes: Catch 22.
Lo primero fue dar con el título en español. Sin buscadores, una tarea hoy en día trivial, no era nada sencillo. Teniendo el nombre del autor, Joseph Heller, y buscando en una buena enciclopedia, pude acabar sabiendo que la versión española se titula Trampa 22.
Catch 22 fue publicado en Estados Unidos en 1961. Trata de una forma demasiado irónica sobre el absurdo de las guerras. Tuvo tal éxito que la expresión Catch 22 forma hoy en día parte del lenguaje, para expresar una situación sin salida, sin solución posible.
Pero el libro, en España, fue censurado por el gobierno de Franco. Tras su muerte, el interés por la novela se había atenuado, por lo que aunque se publicó una edición de bolsillo, no tuvo apenas éxito en nuestro país.
Hace unos días, en la famosa página de MetaFilter, lanzaban la pregunta,
Dime un libro que creas que todo el mundo debe leer, y por qué.
Alguna gente de Madrid
Esta es la tercera entrega sobre Madrid. Tras haber criticado los bares de Madrid y las colas que se forman, ahora toca hablar de la gente de Madrid.
Triste y necesario es tener que puntualizar antes de comenzar. Cuando me refiero a “la gente de Madrid” no quiero indicar aquellos que llevan aquí viviendo toda su vida, ni los que son de tres generaciones, ni los españoles, ni los empadronados en Madrid. Me refiero a la gente que está hecha a la ciudad, que lo mismo lleva viviendo dos meses que diez años. Hay un momento en que formas parte de la ciudad, y lo que a continuación expreso es cómo saber si ese momento ya ha llegado.
Puede que sea una explicación de perogrullo. En cualquier caso, me quiero referir a un tipo de gente que abunda en Madrid. Afortunadamente, hay varios cientos de miles de excepciones. Y seguro que conoces a alguien que encaja con mi descripción.
Por qué no me gusta Madrid. La gente de Madrid.
El metro de Madrid, como ya se ha explicado, suele ir entre lleno o demasiado lleno. Sin embargo, hay situaciones en las que no es necesario empujar a los demás. Tropezar con alguien ocurre a diario, pero si alguien te empuja, no esperes que se disculpe. En general, nunca esperes que nadie se excuse por nada. Esta es quizás, la característica fundamental de la gente de Madrid.
Disculparse, con el paso del tiempo, se ha convertido en una forma de cortesía. En el pasado se hacía para evitar una agresión de la persona agraviada. Ahora parece que todo sobra. Nadie cede el asiento a las mujeres embarazadas, ni a las abuelas, ni a la gente con muletas. Algunos de estos colectivos que habría que cuidar, se comportan peor que el que no se levantó de la silla. Recriminan acerbamente a esa persona, por su falta de delicadeza. Aunque esta, agobiada por los insultos, se levante cediendo el asiento, las críticas continúan desde la silla. Me pregunto si a alguna de estas personas se le ha ocurrido alguna vez simplemente pedir que les dejen sentarse.
Así, la falta de educación es la norma. El camarero que no pone la tapa si no la pides, tampoco agradece la propina. El kiosquero no acepta un billete de diez euros y, si no compras habitualmente La Razón en su puesto, no te dará el regalo que viene cuando completas el último cupón. La gente deja a deber el último centimo cuando compra en el supermercado Día, no sin antes criticar la suciedad del lugar. El frutero te intenta dar el peor género y tú intentas pagarle de menos.
4 de julio
El 4 de Julio de 1776 se proclamó la Independencia de los Estados Unidos.
El 4 de Julio de 1826 murió John Adams, el que fuera segundo Presidente de los Estados Unidos.
El 4 de Julio de 1826 murió Thomas Jefferson, el que fuera tercer Presidente de los Estados Unidos.
El 4 de Julio de 1831 murió James Monroe, el que fuera quinto Presidente de los Estados Unidos.
Tanto Adams, como Jefferson, hicieron lo que estuvo en su mano para aguantar sus últimos días de vida, hasta alcanzar esa fecha mítica.
El que fuera cuarto Presidente de los Estados Unidos, James Madison, murió el 28 de Junio de 1836. No fue capaz de aguantar esos seis días.
alt.suicide.holiday
Quizás el lugar más oscuro de Internet sea el grupo de noticias alt.suicide.holiday.
Todo comenzó en 1991, en los albores de Internet, como una interesante discusión: La época de vacaciones y la decisión de suicidiarse ¿Están relacionadas?
Como en toda conversación que se forma en Internet, es cuestión de tiempo que haya personas que se salgan un poco del tema principal. Al tratarse de un grupo inmoderado, el centro de la atención se volcó muy pronto en el suicidio.
Al final, los aspirantes a suicidas se apoderaron del foro, pasando a ser pura y llanamente un lugar donde obtener información sobre formas de sucidarse, conseguir que alguien te de el empujoncito definitivo o buscar alguien que quiera colaborar con el suicida.
Su imparcialidad y falta de moderación, el paradigma de la libertad de Internet, lo ha convertido en el mejor ejemplo de los peligros que se ciernen sobre un Internet libre. Muchas personas se han suicidado tras haber escrito en ese grupo de noticias. Lejos de encontrar voces que les alerten sobre las consecuencias y traten de disuadirles, la mayoría de las opiniones que reciben son neutrales o incluso irónicas, hay quien echa una mano dando algún consejo para que pueda lograr su objetivo. Desde luego, lo ideal es que a esa persona en situación tan problemática alguien le tratara de convencer de que al menos antes visitara a un especialista.
Ajedrez y ordenadores
Hombres contra máquinas.
En 1994, quien tenía un ordenador, alardeaba gustosamente de ello. Cuando uno de mis compañeros de clase se enteró de que me gustaba jugar al ajedrez, me comentó que él tenía un juego de ajedrez en su ordenador, y que era muy bueno.
A mi amigo le sorprendió que le dijera, con una absoluta indiferencia, que yo era mucho mejor que su juego de ajedrez. En realidad, nunca había jugado contra un ordenador, pero eran conocidos los muchos defectos que tenían las máquinas jugando al ajedrez. En especial, se hablaba mucho del efecto horizonte.
Aún cuando el ordenador es capaz de calcular muchas más jugadas que una persona, en algún momento del proceso debe detener sus cálculos. Ahí, es donde el ordenador actúa mucho peor que una persona y pierde su ventaja.
El efecto horizonte puede entenderse con este ejemplo: supongamos un hombre y una máquina que se encuentran en la ventana de un rascacielos, digamos en el piso 46. Una persona, podría considerar el tirarse por dicha ventana. Sus cálculos serían muy simples: al principio caería a la altura del piso 45. Eso no sería grave. Pero a partir de ahí, dada la altura a la que se encuentra, y la presumible aceleración, el resultado apunta a que sería muy doloroso.
El ordenador iría más lejos en sus cálculos. Consideraría la situación de caída, a la altura del piso 45. No le parecería preocupante. Luego vería que se llegaría a la altura del piso 44. Y luego al 43. En principio, calcularía la velocidad creciente de caída, pero no detectaría ningún peligro. El ordenador podría continuar sus cálculos hasta llegar al piso 20, o al piso 10 y ahí detener sus cálculos. Su conclusión final sería: una sensación muy fresca, del viento en la cara. Y saltaría.
Así, en el juego de ajedrez ocurre lo mismo. El ordenador calcula muchas jugadas – pero matemáticamente es imposible calcular hasta el final. En algún momento detiene su cálculo y se pone a mirar. Y ahí, los ordenadores eran muy malos, a decir verdad, ridículos. Mi amigo no pareció entender eso y se ofendió ante mi actitud chulesca. Durante mucho tiempo me insistió con apostar a ver quién ganaba. Finalmente, fui un día a su casa a jugar esa partida.
Aunque mi historia sucedió en 1994, una apuesta similar, a nivel más académico, había tenido lugar en 1968, entre David Levy, un maestro de ajedrez, y John McCarthy, un eminente investigador en Inteligencia Artificial de la prestigiosa Universidad de Stanford. Fueron 3.000 dólares, que era bastante dinero en la época. En este caso, la apuesta se hizo a largo plazo. Levy afirmó que nadie en el mundo sería capaz de tener una máquina que pudiera ganarle en diez años. Para un investigador, parecía plazo suficiente.
No recuerdo muy bien como fue mi partida contra el ordenador. Jugó la apertura con mucha corrección, hasta el punto de preocuparme por primera vez. Sin embargo, en cuanto salimos de la teoría de aperturas, comenzó a jugar como un niño pequeño, y le gané con suma facilidad. Más que lo mal que jugó, me sorprendió lo sorprendido que estaba muy amigo. Al fin y al cabo no tendría más que un costosísimo 486, con una potencia de cálculo similar a la de mi lavadora.
Mayor decepción debió sentir John McCarthy cuando, diez años después, tuvo que presentarse a jugar contra Levy. Él sabía que el programa que habían desarrollado no era lo suficientemente bueno. Efectivamente, Levy ganó con suma facilidad y se embolsó los 3.000 dólares.
La actitud de Levy también había parecido chulesca. Tras su victoria, la revista científica Omni ofreció un premio de 5.000 dólares al primer programa que fuera capaz de ganar a Levy. Hicieron bien en no establecer otro plazo de diez años, porque fueron exactamente once los años necesarios para que Deep Thought, el primer programa de ajedrez potente, le venciera en 1989.
Mientras los programadores informáticos se afanaban en pulir sus algoritmos de juego al milímetro, bebían la triste decepción de que sus resultados sólo mejoraban conforme la industria del hardware iba sacando mejores productos.
Al fin y al cabo, la dificultad mayor para un ordenador es saber cuando hay que dejar de calcular.
Para un hombre, es relativamente sencillo, pero para uno ordenador es algo demasiado complejo. Pensemos en que tenemos 20 euros que gastar en las rebajas. Hay para comprar una prenda. El ordenador tendría tiempo físico de mirar todas las prendas de la tienda, cosa que las personas no podemos – algunas mujeres sí podrían. Sin embargo, el ordenador tendría problemas para saber cual le queda bien. Tendría que probárselas todas. Hacer combinaciones con diversos pantalones y camisas, mirar los zapatos. Al final, elegiría sin mucha seguridad, por falta de tiempo. Los humanos no compraríamos la prenda idónea pero nos calentaríamos la cabeza mucho menos y elegiríamos mejor que el ordenador.
El trabajo de los programadores era inculcarle un gusto al ordenador. Sin embargo, cuando el hardware se mejoraba, esto no hacía tanta falta. Antes el programador ahorraba tarea suponiendo que los zapatos eran negros. Con procesadores más potentes, se podía probar con todos los modelos de zapatos del mundo y combinarlos con calcetines en el mismo tiempo que antes con los zapatos negros. Realmente frustrante.