Conductora peligrosa

La historia de la surcoreana Cha Sa-soon, de 69 años de edad, ha aparecido en los periódicos de todo el mundo en, al menos, dos ocasiones.

La primera fue cuando se descubrió que, en sus intentos de conseguir obtener una licencia de conducir, había suspendido 775 veces el examen teórico.

La historia cuenta que Cha Sa-soon había decidido obtener el permiso de conducir una vez se había jubilado. Como vivía en un pueblo a las afueras de Seúl no quiso apuntarse a una autoescuela, para ahorrar en los desplazamientos y en los honorarios de la escuela. Así, decidió presentarse por libre.

Cha Sa-soon

Económicamente la medida careció de todo fundamento, lo que quedaría demostrado tras los sucesivos fallos en el examen. El examen coreano exige al menos un 60% de aciertos en las preguntas (en España se exige un 90%). Tras suspender el primer examen la pertinaz surcoreana volvería a presentarse cada día, durante el curso de varios años.

Los costes asociados a esta obcecación fueron elevadísimos. No sólo tuvo que pagar las tasas de examen, sino el desplazamiento diario desde su pueblo a Seúl. Las estimaciones hablan de bastante más de 3.000 euros.

Cha Sa-soon apareció de nuevo en los periódicos un año después. Esta vez con la proeza de haber conseguido superar el carné de conducir, tras 949 suspensos, a la de 950 consiguió el aprobado.

Además lo hizo obteniendo la marca mínima del 60% de aciertos. Una proeza hercúlea que demuestra hasta donde puede llegar el ser humano mil veces mejor que quien lo haga subiendo ochomiles.

Si esta mujer se hubiera presentado en España, habría tenido que pagar más de 20.000 euros para conseguir ese examen teórico.

Sin embargo lo que me ha parecido verdaderamente sorprendente, y por lo que aparece esta nota, no es nada de todo esto. Es la tercera llamada de atención solicitada por Cha Sa-soon cuando consiguió finalmente aprobar el examen práctico de conducir y obtener por lo tanto la licencia definitiva. Esta noticia, muchísimo más sorprendente que las anteriores, apenas si ha tenido repercusión en los medios.

Y es que lo más increíble del asunto fue que consiguió aprobar el examen práctico tras apenas nueve suspensos, a la décima convocatoria. Teniendo en cuenta la edad de la mujer, es probable que el dato esté muy por debajo de la media esperada.

Cha Sa-soon con su certificado para realizar el examen

En este caso tuvo que recurrir a los servicios de una autoescuela y fue como consiguió finalmente su ansiado objetivo. De toda esta historia se demuestra que la mujer no era menos capaz que otros. Su fatídico error fue insistir en prepararse el examen teórico por su cuenta. Y la insistencia en el falso ahorro de continuar presentándose a los exámenes una y otra vez sin reconocer que no era capaz de aprobar por sus propios medios.

Una historia que me ha parecido realmente extraña, superando con mucho a Graham Parker, Insomina Prize de los Marmolillo Awards 2009, el hombre que resolvió el cubo de Rubik.

Eso sí, los que tengan pensado visitar los alrededores tengan cuidado, porque en un principio los planes de Cha Sa-soon eran comprarse un camión y dedicarse al negocio de la venta a domicilio.

Fuentes: Examen teórico
Examen práctico

Cuman Trapote (al que doy las gracias) avisa en los comentarios de un interesante artículo del New York Times con mucha información de primera mano sobre Cha Sa-soon, como que ha hecho un anuncio para la marca de automóviles coreana Hyundai y que lejos de un sonado ridículo se está convirtiendo en una persona ejemplar dentro de su país, donde la capacidad para resistir es un valor muy bien considerado.

Regalo de televisión si gana España

Creo que fue a finales de los años 90 cuando se puso de moda la oferta de las tiendas de electrónica consistente en regalar las televisiones que se compraran pocos días antes de un Mundial o Eurocopa si España ganaba. La oferta es inteligente porque se aprovecha del mismo aliciente que fomenta el aumento de compras de televisores. La gente se compra un televisor porque quiere ver a España y quiere ver a España porque sueña que gane (en realidad con que pasara de cuartos de final era más que suficiente).

seleccion-espanyola

Además la oferta tenía mucha lógica porque la probabilidad de que ganara España era matemáticamente insignificante. Pero a los ojos de los aficionados esta siempre era mucho mayor que la real. Con todos esos ingredientes, se potenciaban las ventas una barbaridad y a veces con un riesgo de casi cero.

Hoy en día esto ya no ocurre, prácticamente no existen ofertas así porque España es la favorita para ganar el Mundial de 2010, en su condición de campeona de Europa. Pero siguen existiendo dichas ofertas y creo que es una postura muy ridícula por parte de los vendedores el no aumentarlas y seguir generalizándolas, dado el tiempo de incertidumbre y crisis que existe.

El secreto está en el engaño psicológico de traducir ese favoritismo de la selección en un frío número. Gracias a Dios, existen las páginas de apuestas deportivas que lo traducen rápidamente. La probabilidad de que España gane el Mundial – y es favorita – es del 19% (pagan 5,3 a 1 la victoria de España en Betfair.com). Para los siguientes favoritos las cifras son del 16% para Brasil, 13% para Inglaterra y 12% para Argentina.

Es decir, que aunque España es la favorita la probabilidad de que gane es muy baja. De hecho lo más probable es, de largo, que no gane.

Aprovechando las páginas de apuestas las tiendas de electrodomésticos pueden cubrir el riesgo de estas ofertas y transformar una oferta etérea en un número concreto y finito de pérdidas concretas. Lo que suelen hacer las aseguradoras. Es mejor pagar 500 euros de seguro del coche al año – aunque no rompamos ni nos rompan nada – que la incertidumbre de tener que pagar decenas de miles de euros en caso de un costoso accidente.

Con la oferta de la televisión se puede entonces afirmar que regalar un televisor si gana España equivale a venderlo con un descuento del 16% (19% dividido entre uno más ese 19%), que ya es descuento pero que no deja de ser algo coherente con los tiempos que corren. Esta medida tiene mucha más lógica en Argentina donde el descuento equivalente del 11% es más que razonable y la sensación de ser favoritos no será menor que en España.

Igual que la tienda puede evitar el riesgo de quiebra en caso de que ganara España, una persona normal y corriente puede – y tal vez deba – transformar ese riesgo en un descuento concreto del 16% (IVA gratis).

Pongamos un ejemplo con números redondos. Supongamos un televisor que cueste 500 euros. La probabilidad de que España gane el Mundial es del 19%.

Si compramos el televisor sin más hay dos escenarios:

  • Si España gana: perdemos 0 euros.
  • Si España no gana: perdemos 500 euros (el televisor no lo perdemos).

Si queremos un descuento fijo sobre el precio del televisor, debemos apostar una cantidad a que España no gana el Mundial. La cantidad exacta a apostar depende de la garantía que se busque. Si se quiere ganar lo mismo, gane o no gane España es el precio del televisor menos el descuento esperado (16%).

El descuento esperado se obtiene de dividir la probabilidad de que gane España (19% en este ejemplo) entre uno más dicha probabilidad (es decir, 0.19/(1+0.19)).

Por lo tanto tenemos = 500€ -(19% de 500€)/(1 + 0,19) es decir: 420,17 euros, lo que hay que apostar a que España no gana el Mundial.

  • Si España gana: el televisor nos sale gratis y perdemos los 420,17 euros de la casa de apuestas. Luego hemos perdido esos 420,17 euros apostados.
  • Si España no gana: pagamos el televisor (perdemos 500 euros) pero ganamos lo apostado en la casa de apuestas (por apostar 420,17 euros ganaríamos un 20% que son 79,83 euros, más los 420,17 euros apostados que recuperamos). Luego en total perdemos 500 euros y ganamos 79,83, luego el saldo final es de 420,17 euros.

Este sistema se puede afinar un poco más si se apuesta en contra de España a mitad de competición. Es casi seguro que España pasará la clasificación de grupos (y como primera) y en tal caso el apostar en contra de España justo antes de las rondas eliminatorias estará mucho mejor pagado, con lo que el descuento puede hacerse sensiblemente mayor.

Ocurra lo que ocurra, tendremos un descuento fijo sobre el televisor. Así, quien se quiera comprar un televisor en época futbolera podrá aprovecharse de estas ofertas y obtener una interesante descuento. El inconveniente de este sistema está en que hay que disponer de más dinero para realizar la operación, mientras que el común de los mortales tiene que comprar el televisor a plazos y no dispone de ese dinero necesario para apostar en contra.

Excel con las operaciones explicadas arriba.

La dirección única

Durante mucho tiempo se pensó que cada persona que utilizase internet tendría una cuenta de correo. Esto en cierto modo se ha cumplido pues la forma de identificarse en las páginas suele ser aportando una dirección de correo electrónico.

También se pensó que la dirección sería una especie de identidad personal y por lo tanto única. Se establecieron luchas por conseguir la mayor cuota de mercado posible con la esperanza de que esos usuarios serían valiosos y estarían en cierto modo atrapados en el gestor de correo.

Pero esto no ha sucedido. Por mucho que se diga, lo habitual en Internet no es tener una cuenta de correo sino varias. Y no hablo, como casi siempre, de los usuarios super-avanzados sino de los más comunes. Cierto es que a esta excepción se sustraen los jubilados. Pero ni siquiera todos ellos.

Partamos de que se tiene una dirección de correo que es la original. Un día viste el portal “ole.com” y pensaste que la dirección carlos66@ole.com era la perfecta. No voy a mencionar casos frecuentes de personas que deciden ser ingeniosas con la dirección y se acaban dando cuenta de que direcciones del tipo amante_latino@ole.com no son las más acertadas para el día a día y acaban cambiándolas.

Además de la dirección original pronto nos damos cuenta de que como para registrase en cualquier página nos piden una dirección de correo, y muchas aprovechan para enviar spam, lo más acertado es tener una cuenta de correo específica sólo para los registros en páginas. Ahí aparece la segunda cuenta de correo que me parece casi imprescindible. carlos66spam@hotmail.com

Luego llegan los servicios avanzados. Te guste o no recurrir a él, Messenger es una de las aplicaciones más empleadas del mundo y la tercera herramienta de comunicación más empleada (por detrás del teléfono y el correo electrónico). Aunque es posible emplear una cuenta de correo que no sea “del messenger” la mayoría de la gente no se da cuenta de la forma y acaba recurriendo a una tercera dirección de correo: la del messenger. Ahora tenemos a carlos66_66@hotmail.com. Y van tres.

Tres direcciones de correo y la cuarta llega por numerosas vías. Es cierto que no todas pueden cumplirse pero desde luego que las circunstancias son comunes:

  • Necesitas una cuenta de Yahoo. Esto sucede si quieres registrarte en alguno de sus servicios, y muchos son muy valiosos como Yahoo Finance. También el “messenger de Yahoo” tiene una importante cuota de mercado y de nuevo muchas personas recurren a tener una cuenta de correo de Yahoo para emplearlo (sin ser imprescindible).
  • La cuenta de correo de la Universidad. Hay Universidades que te ofrecen todavía hoy una cuenta de correo y emplean el sistema como forma de registro para acceder a servicios de la misma (consultar notas y poco más).
  • Te compraste un dominio web por hacer la gracia o te lo regalaron en alguna promoción de estas que hacen. Tienes una dirección del tipo yo@carlos66.es

La quinta cuenta de correo llega con el trabajo. Entras a trabajar en una empresa donde hay férreos controles en los accesos a Internet. Pero donde el correo corporativo te permite seguir recibiendo la dosis imprescindible de PowerPoints enviados por cuñadas para mantenerte con vida. Con alegría les das tu nueva dirección del trabajo a tus contactos y a menudo comienzas a emplearla como cuenta de correo principal. Aún cuando no existan esos controles mucha gente suele emplear la cuenta de correo del trabajo para sus historias personales (algunas muy oscuras) sin ningún tipo de pudor. La cuenta de correo del trabajo también en sagrada para los cada vez más comunes usuarios que trabajan con BlackBerry u otros sistemas de correo para teléfono móvil.

Puede que la sexta cuenta de correo llegue de la mano de Gmail. De repente te das cuenta de que tu sistema de correo electrónico múltiple es más complicado que obtener la tarjeta de residencia en Corea del Norte. Tienes cuentas de correo para aburrir y la mayoría de las cadenas de mensajes están perdiéndose en ti. Muchos niños enfermos de cáncer están quedándose sin su cura porque no reenvías los mensajes que recibes en cuentas que ya ni tú mismo recuerdas.

Remotamente te suena que con Gmail puedes conseguir que te reenvíen un montón de correos electrónicos a esa misma cuenta. No funciona con todas las cuentas pero sí con muchas. También puede que uses gmail porque has oído que es más moderno que otros o incluso porque te guste el sistema que emplean para organizar la información. También puede ser que uses gmail porque hayas leído en alguna parte que muchas empresas no contratan a personas que escriben desde cuentas de hotmail (nunca quieras trabajar en una empresa que use criterios de selección tan profundos).

La sexta cuenta de correo puede llegar porque cambies de trabajo y vuelvas a emplear la cuenta profesional para tus asuntos personales. O incluso para el trabajo. No es del todo raro tener seis cuentas de correo.

Hay casos donde se pueden abordar numerosas cuentas de correo adicionales, ya para usuarios más avanzados. Si por ejemplo tienes un dominio de Internet (algo ridículamente barato) lo lógico es que tengas una cuenta de correo de dicho dominio. Personalmente empleo una cuenta de correo así sólo para mis chanchullos con el blog. También puede pasar que tengas algo que quieras hacer pasar por un negocio virtual confiable. En tal caso es importante dar una dirección de correo con el mismo dominio que el negocio. Si eres el dueño de setas-en-tu-casa.com queda raro indicar como correo de contacto carlos66-66@hotmail.com. Lo suyo sería algo como info@setas-en-tu-casa.com.

Personalmente me gustan sobre todo las personas que tocan diversos tipos de fraude y a lo mejor en una página de créditos personales se anuncian con una cuenta de correo de un dominio que habla de quiromancia o de multipropiedades en Panamá.

Finalmente uno puede necesitar una cuenta de correo para historias donde se quiera ser anónimo. Hoy en día ser anónimo en Internet se vende como un delito por las mismas personas que dicen estar dispuestos a matar por mantener el mayor control posible sobre su privacidad. Si uno quiere usar un nombre supuesto para ciertas cosas, podría tener que llegar a otra cuenta de correo más.

En resumen, que vivir con una única dirección de correo es casi imposible. Y aunque me rebatiréis, creo que tener cinco o seis es de lo más normal del mundo.

La tragedia del programa Padre

En España hace muchos años se inventó un software que permitía realizar la declaración de los impuestos sobre la renta de forma mucho más sencilla. Ese programa se llama PADRE (Programa Ayuda Declaración Renta ¿España?).

Las primeras versiones del programa se vendían en estancos, en forma de cederrón que instalabas en tu ordenador. Luego llegó Internet y ya se podía descargar por Internet. Como el programa era bastante grande para las conexiones de la época te lo descargabas en varias partes, a lo largo de horas, y luego las unías en un único programa.

Desde la primera versión que utilicé me llevé una impresión muy buena. He hecho algunos programas de ordenador y he trabajado con cientos de ellos pero con el programa PADRE siempre tenía en la cabeza la frase “esto está muy bien hecho”. Cada detalle era excelente, se había cuidado cada tabulación, el diseño de los menús, la forma de mostrar la información era muy clara. Comparado con el software cutre y trapero que estamos acostumbrados a emplear, salvo contadas excepciones de programas que llevan muchas versiones en el mercado, era una maravilla que algo así se hubiera hecho en España y por funcionarios.

Tenía toda la pinta de estar programado en Visual Basic y la instalación y desinstalación eran muy sencillas y limpias. Era un programa ante el que no tenía ni una sola queja, lo habría votado entre los diez mejores programas que había usado jamás. Es cierto que no sirve para diseñar casas ni para retocar fotografías, pero lo que hace lo hace de forma sencilla, clara y eficaz.

Este año sin embargo me he encontrado – y seguramente algunos de vosotros también – con un programa totalmente diferente. Lo han reescrito desde cero, usando Java, para que sea también compatible con otros sistemas operativos (Linux y Mac). El resultado de este cambio ha sido triste, pues se han dado muchos pasos hacia atrás.

La estabilidad ha desaparecido. La aplicación se ha quedado colgada un par de veces, han fallado cosas triviales por presuponer rutas de instalación, hay problemas con los permisos de acceso. Sigue permitiendo realizar la Declaración de la Renta, pero causa cierta pena ver cómo se ha destrozado un programa tan bueno, con un resultado tan poco logrado.

Estos pasos hacia atrás son a veces necesarios. Un porcentaje tan pequeño como ruidoso de usuarios utiliza principalmente el sistema operativo Linux y se quejaban de que algo hecho “con el dinero público” no fuera compatible con el software de su elección. Desde luego, su queja es legítima. Aunque recuerda los absurdos de un país en crisis que tiene que gastar fortunas en reformas para que cualquiera pueda hablar en el idioma regional que guste y todo el mundo pueda enterarse de lo que dice, aún cuando casi siempre esa persona conocerá el idioma común.

El esfuerzo en hacer compatible el programa con otros sistemas ha llevado a que el programa que antes funcionaba de forma impecable ahora falle con cierta frecuencia. Si a mi me ha costado realizar la presentación telemática, me imagino que a un buen porcentaje de usuarios les habrá supuesto la renuncia al proceso y la vuelta al sistema clásico de que te la hagan en las oficinas del Ministerio de Economía y Hacienda.

Se supone que el año que viene la mayoría de los errores estarán subsanados y tanto unos usuarios como otros podrán disponer de un programa que funcione en todos los casos. Personalmente echaré de menos esos cuadros de entrada de texto tan majos y logrados, esos avisos de que no había marcado el indicativo de colaborar con la Cruz Roja.

Aparte: Estoy totalmente en contra del penoso sistema de ahorro presupuestario consistente en recortar los sueldos de los funcionarios que más ganan. Me consta que en Hacienda tienen un departamento informático excelente y siempre tratan de captar a los mejores nuevos funcionarios. Si se quiere poner orden en la economía española hay que meterle la tijera a las pensiones, la gran ficción que no puede durar eternamente.

Ánimo de lucro

En los comentarios a una entrada hay varias personas que están cuestionando el que esta página tenga publicidad – y poco discreta – y sin embargo en la página de “Acerca de” indique:

ESTA PÁGINA NO TIENE ÁNIMO DE LUCRO

Cuando uno dice “sin ánimo de lucro” inmediatamente viene a la cabeza la idea de una ONG (Organización No Gubernamental). Hay muchas asociaciones sin ánimo de lucro y claro, ¿Es esta página como ellas?

Desde los mismos orígenes de Internet ya puse de manifiesto que yo no era una ONG. Y una página tampoco puede serlo. Ni siquiera la página de una ONG es una ONG. Es una página de Internet.

Al margen de ese sentido de “ánimo de lucro”, ¿Qué otros sentidos tiene la expresión del lucro? Pues según parece se refiere a cuando se realiza un delito y se ha menoscabado el patrimonio o los bienes de una persona. En función del valor de lo que se robe puede tratarse de una falta o un delito.

Desde luego el término no es muy adecuado y cada cual lo entiende como le parece. Lo que quiero decir con esa expresión es lo siguiente:

Que el hecho de escribir en la página no es con el ánimo de ganar dinero. Y que como muestra de ello está el hecho de que he escrito durante cinco años sin que hubiera ningún tipo de publicidad. Que queda fuera de duda que la motivación de escribir en la página no es el dinero que pueda ganar, sino porque me apetece.

Ahora bien, en lo del lucro – y en todo lo que tiene que ver con Internet – se tiende a mostrar como que hay dos posturas, y que o estás en una o estás en la otra.

ONG: Página que apoya el software libre, la compartición de series de HBO, a favor de Greenpeace, de Cuba, del Sáhara, en contra de la SGAE, en contra de Telefónica, en contra de Microsoft. Consigue dinero mediante donaciones. Cuelga música libre porque la música con copyright no es de calidad. La página se puede copiar entera pero hay que indicar la fuente.

Ánimo de lucro: Página con publicidad – que adquiere el término de intrusiva – con temática parcial, publicidad encubierta, artículos donde se habla bien de multinacionales, de contaminación, de comida rica en grasas, del tabaco, donde hay que pagar por todo. Que tienen contenidos que son por suscripción, que tiene un infame símbolo de copyright.

Desde luego si tuviera que elegir entre una y otra, me quedaría con la segunda. Pero afortunadamente el mundo permite matices, y los hay para aburrir. ¿Y por qué hay tanta gente que se deja atrapar en esa aparente dualidad?

En parte están los que van con el cuento del no ánimo de lucro. Ponen poca publicidad en la página o incluso ninguna pero luego la aprovechan para ganar dinero por otras fuentes.

Entonces podría tener la página sin publicidad y luego conseguir clientes indirectos y estaría en la línea ONG pero cobrando. O mendigar donaciones pero sin publicidad. Si alguien donara (nadie lo hace según todos los estudios que no se publicitan mucho porque dan verdadera pena) podría ganar más que con la publicidad. Pero seguiría teniendo sentido como “página ONG”.

En conclusión, que cada uno entienda lo que quiera o que se me critique como si hubiera iniciado un movimiento en forma de búho. Es ridículo hacerlo por esto cuando he contado tantas cosas mías que son mucho peores.

Creo que lo que distingue a esta página sobre muchas otras en lo del lucro es que al no poner mi nombre ni mi careto he renunciado al lucro más importante de todos: conseguir contactos profesionales gracias a la página.

Un comentario decía que la publicidad que pongo es muy molesta. A mi no me gusta, pero veo que Internet es así y derivará hacia esa línea porque lo que está funcionando es la publicidad y el resto de cosas lo hace de forma marginal.

También me decían que con esa publicidad pierdo lectores y mi ánimo debería ser “estar contento por que me lean”. Bueno, en realidad me gustaría ganar dinero y al mismo tiempo que me leyeran. Y la verdad es que tanto una cosa como la otra las consigo y en cuantía equivalente: algún dinero, algunos lectores. De nuevo la extraña idea dual de ser leído o ganar dinero. Se puede encontrar un término medio. No soy la única persona del mundo que ha puesto medios para impedir salir en “páginas de promoción”.

En fin, no soy muy coherente pero insisto en defender que no hay ánimo de lucro. Ya he contado algunas veces que me parece ridículo decir que hay que cubrir los gastos del servidor. O gastar el dinero en pagar el ADSL. O como otras páginas que afirman que quieren compartirlo con los lectores (y se quedan en la idea). No es un dinero que vaya a una cosa concreta, actitud manirrota donde las haya. Forma parte del dinero que gano, con el que compro libros, ropa de marca, alcohol, facturas de la luz, cenas gualtrapas. Y con el que tal vez me compre una casa, o una multipropiedad, o un coche, o un viaje a Tailandia de turismo sexual o a Cuba por solidaridad con el régimen (que es lo mismo). Eso os puede parecer mal, pero aún así no estará tan claro si la página tiene ánimo de lucro o no.

Standard & Poor’s

La noticia del día de ayer fue la rebaja de calificación de la agencia Standard & Poor’s a la deuda española, haciéndola pasar de AA+ a AA con perspectiva AA-.

Me ha llamado la atención el pésimo ejemplo utilizado por parte de algunas personas – periodistas o miembros del Gobierno – para intentar justificar que esta rebaja por parte de la Standard & Poor’s ha sido equivocada.

Se refieren al caso de Lehman Brothers, que acabó quebrando en septiembre de 2008, y dicen que “Standard & Poor’s daba la máxima nota a Lehman Brothers el día antes de su quiebra, así que su capacidad de juzgar la solvencia de una empresa o gobierno es muy limitada”.

Sin embargo con esto no hacen sino tirar piedras en el tejado que pretenden proteger. No están diciendo sino que son generosos dando calificaciones y sin embargo a España se la han bajado. Es como una asignatura muy fácil, que todo el mundo aprueba. Pero que España no lo hace y sin embargo se argumenta que “otros que no tenían mucha idea han aprobado”. Pues sí, pero el que ha suspendido has sido tú y eso sólo demuestra que tienes que estar realmente mal para que te hayas quedado entre los suspensos.

El sistema de calificación de la agencia Standard & Poor’s es realmente recalcitrante y puede resultar ofensivo para aquellos que tengan algún conocimiento científico. Con decenas de letras y números y un amplio abanico de sistemas métricos interesantes, no se les ocurre otra cosa que usar apenas tres letras y un modificador (“+” ó “-“) para juzgar la solvencia de un país o una empresa y seguir un orden cuanto menos extraño. De mejor a peor calificación:

AAA (Bonos de Alemania, Austria, Dinamarca, Finlandia, Francia, Isla de Man(!), Liechtenstein, Luxemburgo, Noruega, Holanda, Suecia, Suiza, Reino Unido, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y Singapur (fuente)).
AA (Bonos de España)
A (Bonos de Italia)
BBB (Bonos de Rusia)
BBB- (Bonos de India)
BB+ (Bonos de Grecia)
BB (Bonos de El Salvador)
B (Bonos de Argentina)
CCC (Bonos de Pakistan)
CC (Notas inferiores a CCC son ya propias de empresas al borde de la quiebra o incluso dentro de ella)
D (En suspensión de pagos)

Dentro de estos grados, se pueden ponderar las medidas con valores como el español de AA+ (que es mejor que AA y este mejor que AA-). Lo que sí que es cierto es que cuando ves escalas de gradación tan poco científicas sospechas que el sistema dista mucho de ser riguroso y que los matices como los + y – se consiguen con palmaditas en los hombros adecuados.

Y la situación española de “AA con tendencia a AA-” es más propia del hombre del tiempo que de una agencia de tan supuesto prestigio.

Contando más cadáveres

El número oficial de víctimas en la tragedia del 11 de Septiembre de 2001 no es un número cerrado. La última víctima oficial del atentado terrorista sobre las Torres Gemelas de Nueva York es Leon Heyward que murió en octubre de 2008.

En realidad Leon no sufrió daños inmediatos en el atentado. Simplemente estaba en la zona próxima a las Torres y estuvo ayudando en las labores de rescate de las personas que salían de los edificios. La inhalación de ese polvo altamente tóxico le acabó provocando serias enfermedades pulmonares que finalmente le han ocasionado la muerte.

Su caso no es único, hay muchas personas enfermas a causa de haber colaborado en los rescates del 11 de Septiembre. Puede sin embargo que el sea la última víctima oficial del atentado, pues conseguir el certificado de que la causa directa de la muerte ha sido ese hecho no es fácil… siete años después del mismo.

Ray Kroc

La verdad es que la página lleva un año bastante aburrido, casi todo son mini-entradas o reseñas de libros. Unido a la publicidad, casi parece un blog de una red “profesional”.

Un libro que tenía muchas ganas de leer era la autobiografía de Ray Kroc, el fundador de McDonald’s. Lo tenía en la lista de pendientes de Amazon pero por una razón o por otra nunca lo acababa de comprar. Al final acabé comprándolo hace pocos días (que una persona con Kindle compre libros de papel en Amazon es una señal a tener en cuenta).

Hay quienes tienen un retrato de los fundadores de Google en la mesita de noche. Creo que está bien para los jóvenes que aún tienen el mundo por delante. Pero cuando uno ya tiene cierta edad y esa historia es inalcanzable, tiene que renovar el armario de héroes de ficción. Y creo que Ray Kroc es un modelo a conocer y seguir.

Su historia, que había leído en varias partes, era demasiado ilógica y necesitaba una un poco más sustanciosa (su libro tiene apenas 200 páginas y se lee en pocas horas).

La versión resumida cuenta que Ray Kroc tenía 52 años cuando entró en el McDonald’s original, fundado por los hermanos Richard y Maurice McDonald. Inmediatamente Kroc se dio cuenta del potencial que tenía ese tipo de restaurante y se lo imaginó como algo que podría extenderse por todos los Estados Unidos.

mcdonalds

Lo impresionante de la historia es que Kroc no era más que un vendedor de batidoras industriales y tenía una edad a la que hoy en día la gente ya está pensando en la prejubilación y en las multipropiedades en Gandía.

Es por eso que su historia de éxito es una de las más impresionantes de la historia de los negocios. Hay muchas personas que no la valoran porque asocian McDonald’s con cutrerío y clientela obesa, a diferencia de las estilizadas clientas de Margaret Astor o Apple.

Pero la realidad es que como empresa McDonald’s rompe muchos récords, sobre todo de los que gustan a los accionistas mientras que muchas empresas de productos glamurosos son más repugnantes que los restos de la peor hamburguesa.

De Ray Kroc lo que me llamaba la atención era eso, ¿Cómo una persona tan mayor había sido capaz de crear un imperio tan grande, además tomando la idea de otros?

En su biografía Kroc ofrece un concepto personal que merece la pena conocer. Como él mismo dice, a pesar de sus 52 años, él se sentía verde, vivo, en crecimiento. No se consideraba una persona que había cumplido su misión en la vida, sino que estaba en condiciones de ofrecer muchas más cosas al mundo y se sentía fuerte para nuevos retos.

Sus inicios son curiosos. Sus abuelos eran checos y él se consideraba en cierto modo una especie de checo, país de idiosincrasia difícil de definir para los que no los tenemos por vecinos.

La madre de Kroc era pianista y le dio clases de piano desde pequeño. Gracias a su habilidad, Kroc conseguiría buenos trabajos de pianista en los locales de copas y también en la radio. Desde pequeño era muy trabajador, desempeñando dos trabajos simultáneos, que le tenían ocupado de ocho de la mañana a altas horas de la madrugada, con dos medios días libres a la semana como toda forma de descanso.

Aquí hay que indicar que su forma de vida es totalmente incompatible con nuestra forma de entender el trabajo. Era un tiempo en que se trabajaban muchas horas y nadie se quejaba. Hoy en día el tiempo libre es casi lo que más se valora en una profesión. Kroc se casó con 21 años y ya llevaba muchos años de actividad profesional. No había terminado los estudios, pues eran algo que le aburría. Fue una persona muy práctica, como le sucede a muchos buenos vendedores. La profesión de vendedor es otra que se menosprecia injustamente, en un mundo en el que sobran físicos nucleares (que acaban trabajando en las cajas de los McDonald’s).

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Una curiosidad de su juventud es que cuando hizo el servicio militar (con intención de marcharse a la I Guerra Mundial) coincidió en la misma unidad con Walt Disney, que era un tipo muy raro por aquel entonces. En un futuro trataría de aprovechar este contacto para incluir un McDonalds en Disneyworld, sin conseguirlo.

El punto que me ha gustado de su biografía es que conforme va narrando su vida te vas dando cuenta de que no era un vendedor de batidoras industriales de 52 años cuando llegó al McDonald’s de San Bernardino, en el interior de California. Era una persona que durante toda su vida se había estado formando para formar una franquicia de comida rápida como McDonald’s.

Durante muchos años trabajó como representante de una fábrica de vasos de papel (los mismos vasos en que se sirven las bebidas de McDonald’s). Se recorrió los Estados Unidos vendiendo sus vasos a todo tipo de bares y restaurantes. Durante muchos años fue conociendo el negocio, a los otros proveedores, tratando de entender las necesidades de los clientes y trabajar de acuerdo con ellos, no en su contra.

Aun en un trabajo que suena de perdedor – pero que no lo era, sólo que resulta falto de encanto – se nota que no se trataba de un vendedor cualquiera. Cuando llegó la Gran Depresión todas las empresas lo estaban pasando fatal, entre ellas la suya, pero sus ventas no desfallecían. En un momento dado su jefe le convocó y le dijo que tendrían que bajarle el sueldo un 10% porque era una orden que había llegado desde la alta dirección: bajarle el sueldo a todos los empleados.

El caso es que de inmediato Kroc se enfadó y se indignó con su jefe y le dijo que dimitía, que él no estaba dispuesto a eso. Tras una acalorada discusión al final la situación quedó en que Kroc mantuvo su sueldo, siendo el único empleado de toda la empresa que no se bajó el sueldo. Hoy en día esto se asocia con una especie de falta de solidaridad pero su argumento es sólido: él era el que más negocio estaba llevando a la empresa. Sus ventas mejoraban sin importar la nefasta coyuntura económica. Él no tenía que sufrir la crisis porque la empresa estaba ganando mucho dinero gracias a él.

Hay que ser muy valiente para dimitir sin más porque no te da la gana de bajarte el sueldo un 10% en una época en que el paro era del 25% (el equivalente español sería del 50%) y en la que muchos de los que trabajaban lo hacían por salarios que no garantizaban la subsistencia.

Pero la dimisión no tuvo lugar y todo siguió igual. En un momento dado Kroc vio el negocio de otra empresa que se dedicaba a fabricar batidoras industriales (para hacer batidos). Era una gente que iba a los mismos clientes que él con sus vasos de papel y se conocían de coincidir en muchos lugares. A Kroc le pareció que era un buen negocio que podría implementar su empresa, como complemento al de papel. Las sinergias eran triviales, pues había que venderlas en los mismos lugares donde estaban los clientes de los vasos de papel.

La empresa aceptó al principio pero luego cambió de opinión (el clásico de empresa que primero diversifica y luego se repliega al “núcleo del negocio”) con lo que el acuerdo quedó en nada. Kroc se enfadó mucho con todo esto, más alguna que tenía guardada como el intento de bajada de sueldo, y acabó despidiéndose y quedándose con el negocio de la venta de las batidoras, a cambio de dar un porcentaje enorme de los beneficios a su antigua empresa (por hacer nada, simplemente por tener su firma estampada en el contrato inicial).

Kroc había truncado su prometedora carrera con 36 años para iniciar un negocio incierto con unos socios poco confiables y con grandes deudas. Pero como buen profesional que era, consiguió salir adelante y acabó pagando lo necesario para quedarse con el porcentaje de su antigua empresa. Tuvo que pasar por muchas estrecheces pero terminó yéndole estupendamente con el negocio de las batidoras, siendo su propio jefe y participando de los beneficios directamente.

Kroc pasó muchos más años en la venta de batidoras industriales, era una época boyante por la proliferación de los helados y todo tipo de bebidas en que su máquina aportaba una ayuda muy importante a los dueños de los bares. Pero con el paso del tiempo llegó también el lento declive, nada terrible pero se notaba que la época dorada había pasado.

Kroc vivía en Chicago (al norte de Estados Unidos) y tenía como cliente destacado a un pequeño restaurante de carretera de San Bernardino llamado McDonald’s. Para Kroc ese restaurante era un misterio. Su batidora industrial (la Multimixer) era capaz de procesar seis bebidas a la vez. La gente de San Bernardino tenía ocho máquinas. Eso quería decir que tenían la necesidad de procesar al menos 43 batidos a la vez.

Siempre le había llamado la curiosidad ese dato, pero no había forma de entender la causa del éxito de ese lugar. Kroc viajó allí un día en una especie de vacaciones, para desconectar del día a día en Chicago.

Cuando llegó al local, antes de que abriera, le pareció aún más inexplicable, pues era un lugar remoto y por fuera no era nada atractivo. Pero a poco que empezó el horario comercial se dio cuenta de que aquello era una verdadera máquina de hacer dinero. Se reunió ese mismo día con los hermanos McDonald’s y estos le explicaron encantados todos los detalles del restaurante y cómo se habían preocupado de que todo funcionara a la máxima perfección.

Kroc simplemente se dio cuenta del potencial del local y le sugirió a los hermanos, como hacía con todos los clientes que tenía, que trataran de explotarlo, tal vez en forma de franquicia. Pero los hermanos no tenían ganas de todo ese ajetreo. Tenían un negocio muy próspero y eran felices con eso. Trabajaban mucho pero no querían aún mayores preocupaciones.

Entonces Kroc les propuso que buscaran a alguien que hiciera todo ese trabajo por ellos, que ellos sólo tendrían que cobrar su parte del negocio, sin tener que esforzarse ni arriesgar lo más mínimo. Kroc veía toda una cadena de restaurantes, cada uno con ocho de sus batidoras. Pero cuando los hermanos le preguntaron quién podría ser ese alguien Kroc se ofreció. No era algo meditado, pero tampoco una oportunidad que se permitiera rechazar.

A partir de ahí surge la historia de McDonald’s y uno se da cuenta de que todas las piezas encajan y de que aunque hubo un montón de momentos en que las cosas podrían haber ido mal, la creación de McDonald’s fue relativamente sencilla pues como ya he dicho Kroc se había formado para algo así durante toda su vida, aunque no lo hiciera jamás con un propósito específico. Conocía todas las piezas del engranaje: alquiler de locales, contratos de franquicia, relaciones con los distribuidores. Y traía la magistral forma de trabajo en cadena y costes mínimos creada por los brillantes hermanos McDonald.

En muy poco tiempo la cadena empezó a funcionar y pronto se hizo un negocio grande, luego enorme y finalmente gigantesco.

La actitud de Kroc es envidiable y merece aprenderse mucho de ella. Su forma de entender el trabajo como algo que debe ser progresivo y ante lo que uno tenga un control, no depender exclusivamente de lo que otros esperen de nosotros, o de agradar a los demás.

Kroc era exigente pero al mismo tiempo generoso con sus trabajadores. Muchos de los que empezaron con él se hicieron millonarios. Su secretaria, con la que empezó en el negocio de las batidoras, era dueña de un 10% de McDonald’s. Si no hubiera muerto y no hubiera vendido parte de las acciones hoy sería la persona más rica del mundo.

Mención especial merece Harry J. Sonneborn al que Ray Kroc no niega un puesto de privilegio en la historia de éxito de McDonald’s. El negocio llegó tan lejos por la inusual conexión de los hermanos McDonald, Kroc pero también Sonneborn que era el genio de las finanzas y el que consiguió maravillas en la obtención de préstamos, hipotecas, contratos e incluso la salida a bolsa. Kroc lo defiende como coautor de la idea y recuerda con tristeza el momento en que se pelearon y ante el que Sonneborn acabó marchándose de la empresa y vendiendo todas sus acciones por tres millones de dólares. A su muerte, las acciones que vendió a tan buen precio se hubieran vendido por 1.000 millones de dólares. Como muy bien dice la Wikipedia, sus ingeniosas operaciones financieras terminaron en cuanto abandonó la compañía. Es triste que una persona tan importante no tenga ni una sola mención en el artículo de la Wikipedia sobre la historia de McDonald’s.

Como el libro está escrito en 1977 es curioso leer a Kroc hablando del futuro de la compañía. Se pasa todo el tiempo hablando de McDonald’s y contando secretos que desconocíamos pero cuando llega el momento de las predicciones es un punto extraño en el que entiendes que tú sabes más sobre eso de lo que él mismo podía imaginar y lo lees con tierna condescendencia.

Hay algunas anécdotas interesantes y divertidas. En esto de las predicciones, Kroc dice algo como que “tal vez en un futuro McDonald’s venda pizzas. Es algo que no sé. Lo que estoy seguro es de que nunca venderá perritos calientes. Todo el mundo sabe que el contenido de la carne de las salchichas de esos perritos es tan misterioso como inquietante y McDonald’s nunca venderá algo así.” Queda por ver si su pronóstico se cumplirá o no. El tiempo lo dirá.

La más curiosa y llamativa de todas es la lucha que tuvo Kroc para conseguir fabricar las patatas fritas. En el primer instante se dio cuenta de que lo mejor del restaurante de los hermanos McDonald era que las patatas fritas eran baratísimas y las más deliciosas que había comido nunca. Pero cuando él trató de producirlas en su primer restaurante en Chicago fue incapaz. Sabía que gran parte del éxito potencial de la franquicia estaba en que las patatas salieran tan buenas como las de San Bernardino.

Hay que imaginar a Kroc llamando por teléfono a los hermanos y cada uno contándole al otro lo que había hecho para que salieran tan buenas. Al final la solución pasó por contratar a unos consultores de patatas que llegaron a la acertada conclusión de que las patatas sabían mucho mejor en California porque estaban sometidas a una especie de curación por el calor del aire del desierto (Chicago es una región muy fría de los Estados Unidos). Cuando pudieron replicar ese proceso en Chicago consiguieron igualar el sabor, y aún mejorarlo por la mezcla de obsesión y desesperación que había llevado a Kroc a controlar cada paso del proceso de fabricación de una patata frita.