Bio

Hace algún tiempo se promulgó una ley en España que prohibía que los alimentos se promocionasen mediante el término “Bio” si no eran originarios – y probablemente al 100% – de cultivos de agricultura biológica.

La medida en sí misma no estaba mal de cara a los consumidores. Para algunas marcas sin embargo supuso un problema porque habían incluido el Bio en el propio nombre de su producto.

El caso más flagrante es el de los yogures de Danone de marca Bio. La misma marca del producto tenía el término prohibido. Danone tuvo que cambiarle el nombre al producto, con el consiguiente perjuicio de cara a los clientes consolidados y la necesaria campaña publicitaria para informar del cambio de nombre. De “Bio” pasaron a llamarlo “Activia”.

Mientras tanto otras empresas cortaban por lo sano y decidían que el bio bien podía convertirse en bi. Este es el caso de Biomanan – famosa por sus productos para dieta. Sin gastarse un duro en marketing de nombres, en campañas de información, pasaron a llamarse Bimanan y aquí no ha pasado nada.

En la misma línea la empresa Biocentury, que tiene un nombre que me evoca un pensamiento del tipo “es tan sano que vas a vivir por lo menos cien años”, pasó a Bicentury, que es un absurdo bicentenario y queda totalmente descentrado de su afán de vender también productos para adelgazar.

La historia de traca es la de Pascual, empresa famosa por sus infrecuente enfoque de las campañas de publicidad, compensados con el buen hacer en el resto de áreas de negocio.

Pascual lanzó al mercado un producto, Biofrutas, de gran éxito de ventas, que combinaba en una bebida leche con zumos de frutas. Ante la prohibición decidieron cambiar el nombre del producto y el nuevo nombre no fue otro que Funciona.

Funciona Pascual aspira a seguir manteniendo el liderazgo de las bebidas funcionales con base de leche, con más de un 80% de cuota de mercado. […] La nueva marca “Funciona” identifica los valores perseguidos por Grupo Leche Pascual: calidad, seguridad y confianza, permitiendo avalar un producto natural con un valor añadido para la salud. Estamos ante el producto de siempre pero modernizado, más dinámico, fresco y juvenil.

Sin embargo algo debió ir mal. Porque cuatro años y un mes después de este cambio, Pascual decidió volver a cambiarle el nombre al producto. Probablemente la causa fuera que a pesar del cambio de nomenclatura, la gente seguía llamándolo Biofrutas. O muy probablemente perdieron ventas de otras marcas más ratoneras pero que habían mantenido el término “frutas” en su nombre. Así, un despistado consumidor, que buscara Biofrutas y se encontrase con dos productos, Funciona y Ratafrutas, es posible que identificara como más similar al segundo que al primero. Perdieron un volumen de cuota de mercado enorme, pasando del 80% a tan solo el 50%.

El caso es que como justificación a la pérdida de ventas Pascual dio por bueno el argumento que culpaba al cambio de nombre y reculó de una forma increíble cambiando el nombre del producto a Bifrutas. Es decir, que pasaron de Biofrutas a Funciona y de Funciona a Bifrutas. O sea, lo mismo que hicieron todas las empresas más modestas, pero tardando años y perdiendo ventas por el camino.

Pero lo divertido es comparar las dos notas de prensa de Pascual, prácticamente idénticas, donde se demuestra que el cambio de nombre es lógico y consecuente con su idea de producto.

Para ello, el nuevo posicionamiento de Bifrutas de Pascual “se basa en un equilibrio entre los motivos para su consumo de salud, nutrición y sabor refrescante. De esta manera”, continúa Terol, “respondemos a las demandas de nuestros dos principales grupos de consumidores: las madres, en su papel de compradoras preocupadas por la salud y nutrición de sus hijos, y los adolescentes, como principales consumidores, que dan más importancia al sabor y a su condición de bebida refrescante”. Para conseguirlo, según la experta de Marketing, “relanzamos la marca con nuevo nombre y diseño, reactivando de nuevo la tradicional palanca de la innovación en Leche Pascual”.

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3 comentarios en “Bio”

  1. Ay estos de Pascual… sobre la calidad de sus leches me basta con oír a mi hermano, veterinario en una cooperativa especializada en leche (marca por tanto rigurosamente prohibida en la familia), pero es cierto que 30 años de anuncios hacen que la gente se lo crea.

    “Pandilla de piratas” es lo más suave que le he oído decir ;)

  2. Varias personas de mi entorno trabajan (o han hecho prácticas) en empresas lácteas y comentan que en todos sitios se cuecen habas (o ratas!). Miguel, hasta el momento, la tuya es la primera impresión negativa que recibo de Pascual (ojo, no pongo en duda su veracidad, pero no deja de llamarme la atención).

  3. Pero hombre, Miguel, no te quedes únicamente en la mera anécdota familiar. Cuéntanos qué tiene tu hermano en contra de la calidad de la leche de Pascual.

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