El aburrimiento de Shostakovich

No todo es negativo en el comunismo. En el comunismo, un butanero y un arquitecto pueden ganar casi lo mismo. Esto es bueno y malo. Lo bueno es que hay más arquitectos vocacionales – el dinero no es un atractivo de la profesión.
Sin ser ni una cosa ni otra, la vida de Dimitri Shostakovich y su obra no habría sido la misma si hubiera nacido en un país capitalista.
Mucho se ha escrito sobre los problemas que tuvo este compositor ruso en la difícil época que le tocó vivir en Rusia. Hoy en día es, sin lugar a dudas, el mejor compositor ruso del siglo XX (y posiblemente de todos los tiempos) – Stravinsky fue un «ciudadano del mundo». Atravesó periodos de aclamación por parte del público y el Estado, como con su famosísima Sinfonía Leningrado (la nº7) que fue erigida como un símbolo de la resistencia rusa a la invasión alemana y periodos en que su obra fue repudiada por el Estado ( sin ir más lejos, la hoy famosísima Sinfonía Stalingrado (la nº8) fue prohibida por las autoridades ).
Al margen de todas estas disputas propias de un gobierno autoritario, el hecho indudable es que Shostakovich no era un músico megalómano con aspiraciones de obtener grandes éxitos de público, aclamaciones por parte de revistas o entrevistas en televisión. En un país comunista, no era más que un compositor. Esa libertad, le llevó a realizar obras realmente excepcionales, sobre todo por la valentía que demostró encarándolas.


Por ejemplo, los cuartetos de cuerda. Los que compusiera Beethoven están considerados como los mejores de todos los tiempos. También en la época de Shostakovich era así. Beethoven compuso dieciséis cuartetos de cuerda. Shostakovich, por puro afán competitivo, decidió componer quince.
El concepto de competición apenas existe entre los músicos. La existencia de ciertos compositores de renombre delimita la música que los que llegan luego pueden hacer. Por ejemplo, la calidad de los cuartetos de cuerda de Beethoven fue siempre un referente para los compositores del siglo XIX y XX. Parecía ridículo explorar esta forma musical. Componer quince cuartetos de cuerda era arriegarse a ser comparado con Beethoven, y eso es arriesgarse a mucho. A Shostakovich parece que no le importó demasiado.
Después le tocaría a Johann Sebastian Bach. Bach había dejado un monumento a la música: sus preludios y fugas, bajo el título de «El clave bien temperado» se consideran un pilar de la música para piano. Cada uno de estos preludios y fugas está compuesto en cada una de las claves mayores y menores posibles, formando un conjunto perfecto.
De nuevo Shostakovich, en una tarea de una frivolidad o temeridad increibles, decidió repetir el formato. Tal y como Bach lo hizo.
En ambos casos, Shostakovich consiguió unos resultados excelentes. Los cuartetos de cuerda en particular han pasado a la historia del género, algo realmente difícil. Insisto: Shostakovich no se habría permitido estos ejercicios de estilo en un mundo capitalista. Se habría dedicado a dirigir orquestas famosas, habría viajado por todo el mundo, habría realizado encargos de prestigiosos centros musicales. Pero siendo un simple trabajador, que ganaba lo mismo que su cartero, pudo crear algunas de las piezas más interesantes de la música del siglo XX.

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8 comentarios sobre “El aburrimiento de Shostakovich”

  1. Al fin pude leer en la red algo arriesgado sobre mi estimado Dmitri que no sean críticas absurdas y superficiales… me gusta y comparto, en parte, tu enfoque en relación a las tensiones entre ese experimento de laboratorio que fue el «Realismo Soviético» -criticado tan duramente en los inicios de la Revolución por personajes de la talla de Lenin y Trostky (nada más ni nada menos)- y los artistas contemporaneos a ella.
    Los vientos de Socialismo se viciaron, es una triste historia que vale la pena conocer, pero artistas como Shostakovich que a pesar de todo ELIGIERON quedarse en la Unión Soviética, nos demuestran cómo las adversidades abstractas están ligadas a las adversidades materiales, y que el lenguaje de la música es una excelente vía para expresarlas…
    Te agradezco las reflexiones sobre la relación entre las obras de Beethoven-Shostakovich y Bach-Shostakovich; me han planteado nuevos interrogantes para pensar e investigar, siempre con los discos al lado tratando de decirnos cosas que no se pueden atrapar con las palabras.
    Un abrazo.
    Maanagarm
    [Comentario zrubavel: Gracias por un comentario tan fino.]

  2. ¡¡¡Qué sensación la de tocar el cuarteto número 8!!!…¡imposible de explicar con palabras!.Después de tantas horas de ensayo conseguimos sonar como un único instrumento y comunicarnos con el público,a través de esa pequeña parte del legado de Shostakovich.
    [Comentario zrubavel: No puedes decir que tocaste el cuarteto nº 8 de Shostakovich y quedarte en sólo eso, no es como comentar que se ha ido al Retiro a dar de comer a las palomas.
    Por favor, déjanos una descripción más amplia (qué instrumento tocas, qué tiene de especial – ya sea bueno o malo – la música de Shostakovich – ¿Cómo se siente esa música del otro lado de la barrera?.]

  3. ¡¡¡Qué sensación la de tocar el cuarteto número 8!!!…¡imposible de explicar con palabras!.Después de tantas horas de ensayo conseguimos sonar como un único instrumento y comunicarnos con el público,a través de esa pequeña parte del legado de Shostakovich.
    [Comentario zrubavel: No puedes decir que tocaste el cuarteto nº 8 de Shostakovich y quedarte en sólo eso, no es como comentar que se ha ido al Retiro a dar de comer a las palomas.
    Por favor, déjanos una descripción más amplia (qué instrumento tocas, qué tiene de especial – ya sea bueno o malo – la música de Shostakovich – ¿Cómo se siente esa música del otro lado de la barrera?.]

  4. ¿Como ir al Retiro a dar de comer a las palomas?….????…¡no, por supuesto que no! (no me esperaba ese tipo de comparaciones).
    Detrás del escenario se escucha el murmullo del público espectante, mientras a mí se me acelera el pulso, me empiezan a sudar las manos,… y no puedo dejar de pensar en los pasajes difíciles de mi papel (violín II). Miro a mis compañeros disimulando mi congoja, pero en busca de sosiego durante esos segundos antes de salir, y recibo miradas decididas y seguras, aunque iguales que la mía.Al fin y al cabo, los cuatro estamos en la misma situación, aunque no solos, porque formamos un equipo.
    El violín I sale al escenario y comienzan los aplausos; yo le sigo junto con mis compañeros que van detrás. Nos colocamos en línea y saludamos antes de sentarnos. [casi no veo al público porque me deslumbran los focos que, por cierto, dan bastante calor…..-aunque en ese momento prefiero imaginar que no hay nadie para controlar mejor mis nervios y que no me tiemble el arco al empezar el Largo-]. Ya estoy sentada y afinando. Ahora silencio sepulcral. [el corazón me va a mil y la adrenalina empieza a hacer su efecto -sólo tengo que concentrarme para controlarla y utilizarla a mi favor.- ¡Piensa en la música,piensa en la música ,piensa en la música…!-]. El violín I nos mira con decisión y respiramos los cuatro a la vez. Coloca el violín sobre su hombro y el arco sobre la cuerda; nosotros le seguimos (¡ estamos a punto de empezar! ).Alza el violín mientras respira,dando la entrada.Ya estamos metidos de lleno en el Largo [no puedo pensar en cada nota sino en cada acorde, en cada armonía, en el contraste de matices y en el conjunto -todo suena muy unido, sin que se noten los cambios de arco-]. El Largo está acabando y ya noto otra vez la adrenalina porque vamos a entrar en el Allegro molto (¡me encanta este movimiento!). La última redonda del largo cresc. da paso al Allegro molto y…¡ya estamos ahí!…(es como una batalla)…me encanta este movimiento porque es donde puedes liberar todas las tensiones, hay que sacar un sonido muy agresivo y controlar muy bien el arco para que agarre bien la cuerda en las figuraciones cortas….

  5. ¿Como ir al Retiro a dar de comer a las palomas?….????…¡no, por supuesto que no! (no me esperaba ese tipo de comparaciones).
    Detrás del escenario se escucha el murmullo del público espectante, mientras a mí se me acelera el pulso, me empiezan a sudar las manos,… y no puedo dejar de pensar en los pasajes difíciles de mi papel (violín II). Miro a mis compañeros disimulando mi congoja, pero en busca de sosiego durante esos segundos antes de salir, y recibo miradas decididas y seguras, aunque iguales que la mía.Al fin y al cabo, los cuatro estamos en la misma situación, aunque no solos, porque formamos un equipo.
    El violín I sale al escenario y comienzan los aplausos; yo le sigo junto con mis compañeros que van detrás. Nos colocamos en línea y saludamos antes de sentarnos. [casi no veo al público porque me deslumbran los focos que, por cierto, dan bastante calor…..-aunque en ese momento prefiero imaginar que no hay nadie para controlar mejor mis nervios y que no me tiemble el arco al empezar el Largo-]. Ya estoy sentada y afinando. Ahora silencio sepulcral. [el corazón me va a mil y la adrenalina empieza a hacer su efecto -sólo tengo que concentrarme para controlarla y utilizarla a mi favor.- ¡Piensa en la música,piensa en la música ,piensa en la música…!-]. El violín I nos mira con decisión y respiramos los cuatro a la vez. Coloca el violín sobre su hombro y el arco sobre la cuerda; nosotros le seguimos (¡ estamos a punto de empezar! ).Alza el violín mientras respira,dando la entrada.Ya estamos metidos de lleno en el Largo [no puedo pensar en cada nota sino en cada acorde, en cada armonía, en el contraste de matices y en el conjunto -todo suena muy unido, sin que se noten los cambios de arco-]. El Largo está acabando y ya noto otra vez la adrenalina porque vamos a entrar en el Allegro molto (¡me encanta este movimiento!). La última redonda del largo cresc. da paso al Allegro molto y…¡ya estamos ahí!…(es como una batalla)…me encanta este movimiento porque es donde puedes liberar todas las tensiones, hay que sacar un sonido muy agresivo y controlar muy bien el arco para que agarre bien la cuerda en las figuraciones cortas….

  6. Hace ya unos cuantos años que escucho la música de Dmitri Shostakovich y ya conozco la mayor parte de su obra. Creo que tu comentario es realmente interesante y que como ya han dicho otros, tiene un contenido que no se encuentra habitualmente, no como las típicas críticas y comentarios que se hacen de este gran autor.
    10 a tu escrito, simplemente decir eso.
    Bravo!

  7. Gracias por compartir tu experiencia,como en todos los campos «otra cosa es con guitarra decimos en Chile».Por mi parte vuelo al cielo , a otras dimensiones gracias a Shostakovich y otros y a USTEDES que interpretan, para que nosotros, los humanos podamos viajar a esos mundos.

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