El extraño cuadro pseudo-auto-referente

El efecto Droste se refiere a aquellos dibujos autoreferentes, esto es, que se refieren a sí mismos. Como la etiqueta de este bote de polvo para hornear, en que se refleja el mismo dibujo del bote. Y dentro de ese dibujo de la etiqueta hay otro y asín sucesivamente en forma infinita.
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Aplicado al arte hay numerosos ejemplos, algunos complejos como los de Escher, otros más sencillos como el cuadro realizado por Caspar Morel del Museo Histórico de Amsterdam.
El artículo de juegos de ingenio sobre las obras autoreferentes, escrito por Diego Uribe, es muy interesante.

Pontus Fürstenberg


Relacionado con ese tema, hay un cuadro no muy conocido del Museo de Arte de Goteborg. Del artista sueco Carl Larsson (1853-1919) el cuadro se titula Interior de la galería Fürstenbergska.
Pontus Fürstenberg fue uno de los hijos de un empresario textil sueco. Nacido en 1827 en Göteborg, no recibió una gran educación. No se le daba bien la escuela y con 26 años se dedicó del lleno a los negocios de su padre. Más tarde se acabó implicando en la política dentro de su ciudad, siendo nombrado alcalde de Göteborg en 1869.
En 1860 Fürsttenberg comenzó a interesarse por el arte. No sería sin embargo hasta que se casó con Göthilda Magnus, la acaudalada hija de una familia poderosísima dentro de Göteborg, cuando Fürsttenberg pudo dedicarse plenamente al arte. Había estado acumulando obras de autores suecos y de otros países, formando una colección de arte bastante respetable.

Carl Larsson


Carl Larsson fue un importante artista sueco, nacido en 1853. Aunque trabajó y estudió en Paris, no obtuvo ningún tipo de reconocimiento para su obra. Finalmente volvió a Suecia donde se acabaría labrando una fama muy respetable, siendo uno de los más importantes representantes de la vida artística sueca.
En 1885 Carl Larsson recibió el encargo por parte de Pontus Fürstenberg de dibujar la galería principal con los cuadros que este poseía. Fruto de ese encargo nacería este cuadro:


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Según puede verse en él, al fondo hay una imagen de un pintor realizando un retrato de una mujer (presumiblemente Göthilda Magnus). Más cerca puede apreciarse a Fürstenberg, haciendo como que trabaja. Esta es la primera autoreferencia frustrada dentro del cuadro. El autor muestra un pintor que no es él, pero que podría serlo. Una especie de alegoría del cuadro de las Meninas, en que Velazquez se muestra dibujando un retrato real.
La siguiente autorreferencia fallida es más extraña. A la muerte de Pontus Fürstenberg la galería donde almacenaba sus obras de arte fue trasladada, respetando en parte el diseño original, desde el domicilio de Fürstenberg al Museo de Arte de Göteborg. De ahí que la actual galería Fürstenbergska siga existiendo pero no sea exactamente la misma, con lo cual el cuadro representa una galería que hoy en día puede visitarse pero que en realidad no es la misma que el autor pintara originalmente.
La tercera autorreferencia era inevitable: en la propia galería Fürstenbergska, al fondo a la izquierda, donde en la imagen del cuadro más arriba mostrado se enseña una escultura, se nos muestra hoy en día el cuadro de Carl Larsson. En esta imagen puede verse la galería, aunque no el cuadro que quedaría a la izquierda de la imagen.
Con el paso del tiempo, se establece una especie de autoreferencia no tanto física – como la antes citada de cuadro que se pinta a sí mismo – sino temporal. En el cuadro original, dibujado en la casa de Fürstenberg, Carl Larsson parece estar dibujando a un artista – que sería él mismo.
Tras la estratégica colocación de la pintura en el ángulo de la galería de Fürstenberg, parece como si ese otro artista dibujado por Larsson, fuera el que está dibujando el cuadro que ahora estamos viendo, porque aunque claramente está observando a la mujer enfrente de él, también tendría un ángulo perfecto de visión sobre la ubicación definitiva de ese mismo cuadro que, aunque aún no está sobre la pared, el artista ha sido capaz de imaginar.

El Goteborg Konstmuseum


Este cuadro se ubica dentro museo de Arte de Göteborg. Uno de esos museos de tamaño medio deliciosos, donde puede disfrutarse del placer de ver una obra de arte en soledad, al menos en la temporada baja.

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3 comentarios sobre “El extraño cuadro pseudo-auto-referente”

  1. Divertido. En el libro «Godel, Escher, Bach» el autor muestra una serie de fotos hechas cuando uno enfoca una cámara de vídeo a una tele que muestra precisamente lo que graba la cámara, creando una especie de túnel extraño. Parecido a lo que pasa cuando colocas un espejo frente a otro, pero con el aliciente de que en teoría, al ser realista, la recursión es ilimitada de verdad. También habrá cosas curiosas, por ejemplo el retardo que pasa entre que se graba algo y aparece en pantalla, que se multiplica a cada «televisión grabada» formando ondas. Se pueden hacer muchos experimentos curiosos con eso.

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