mp3 no es para música clásica

Hoy en día hay dos tipos de mp3: el formato de música comprimida o por extensión aquellos aparatos capaces de reproducir los ficheros en ese formato musical.
Tanto uno como otro son una gran invento, pero no sirven para la música clásica.
No mp3 sino ape
Los puristas de la música clásica no aceptan formatos descafeinados. Eso de que el fichero se reduzca a un cuarto de su tamaño es lo de menos si para ello se ha perdido una milésima de decibelio en el sonido de la celesta que se usa brevemente en una oscura sinfonía.
Cuando buscas música clásica casi nunca la encuentras en formato mp3. Los que se preocupan de convertir un disco original en algo disponible para la gran mayoría de la gente, tratan de que esa compartición se haga sin que se pierda un átomo de calidad. Por eso el formato ape es el más popular de todos. Los ficheros ape son mucho más grandes que los mp3 y mucho menos estándar. Los reproductores de mp3 no reproducen ape y te toca realizar una conversión desde ape hasta mp3 antes de poder oír la música.
La pista única
Parece que no pero sólo eso ya es una molestia. Otra quizás mayor es que los que convierten los cds en música para subir a la red lo hacen en una única pista: el disco con la Sinfonía Turangalila de Messiaen en una única pista (estamos hablando de una pista de 80 minutos). O una obertura, un concierto y luego una sinfonía, todo en una única pista de audio.
Y esto lleva al problema de los reproductores de mp3. Tras convertir un fichero ape a mp3, que a veces es una única pista de audio, existe el problema de que si esta es muy larga, no puedes realizar una reproducción parcial.
Digamos que te apetece oír el segundo movimiento de un concierto: pues primero tienes que oír el primero. Esto ocurrirá también en la música pop, con aquellos discos que estén en una única pista, pero insisto que esto es muy frecuente en música clásica y raro en música pop.
Así, recuerdo haber tenido esa Sinfonía Turangalila en cuestión y haber oído el comienzo decenas de veces mientras que al final casi no llego nunca. Porque aunque puedes continuar oyendo por donde lo dejaste, es raro y siempre te apetece oír una música desde el principio.
La ordenación
Otro problema está en las canciones, que normalmente no vienen ordenadas como en la música pop. Y aquí el orden influye, y mucho. Porque una sinfonía es un puzzle de aproximadamente cuatro piezas que sólo admite una ordenación posible. Oír primero el último movimiento de una sinfonía y luego el primero es insoportable. Y puede ocurrir si las canciones no están bien numeradas, lo que puede suceder ya que se les da el nombre, no se incluye el orden de las pistas. En lugar de:

  • 01: Allegro
  • 02: Adagio
  • 03: Presto
  • 04: Scherzo

Sólo se indica los nombres:

  • Allegro asai
  • Adagio cantabille
  • Presto
  • Scherzo, vivace

Y la ordenación entonces es alfabética, lo que en este caso nos llevaría a oír primero el segundo movimiento y luego el primero.
Insisto en que todo esto se puede arreglar antes de subir las canciones, pero es un factor que a veces se olvida y otras da pereza.
Shuffle
Una función que no tiene mucho sentido es el shuffle (orden aleatorio) como el que tiene el reproductor Ipod de la gama más baja. Esa idea está concebida para música pop pero no funciona con música clásica.
El ir saltando de un movimiento de un concierto barroco a la mitad de una sinfonía contemporánea y luego hacia un lieder de Schubert queda fuera de toda lógica. En música clásica lo lógico sería un salto aleatorio pero entre carpetas y siempre empezando cada carpeta por el principio.
El sonido
Creo que la última molestia considerable es la oscilación en la intensidad del sonido. En música clásica los cambios de intensidad son mucho más frecuentes que en pop. Hay piezas casi inaudibles que pocos segundos después se convierten en una explosión de sonido para luego volver a bajar hasta muy pocos decibelios, para volver a subir y bajar. Recuerdo una pieza de Ligeti que es literalmente inaudible en un aparato portátil. O te destrozas los tímpanos o no oyes casi nada.
En general según que piezas están pensadas para el directo o para oírlas en una habitación bien insonorizada, pero que son casi imposibles con los auriculares.
Nos aguantamos
Los que escuchamos música clásica en mp3 somos cuatro gatos así que es normal que este tipo de problemas nos los tengamos que aguantar. Esto no es una protesta, es simplemente descriptivo.

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9 comentarios en “mp3 no es para música clásica”

  1. En efecto, es frustrante. Lo más parecido que me he encontrado es con un par de óperas que me gustan mucho (venían en FLAC) y la verdad es que les tuve que renombrar todas y cada una de las pistas para poder escucharlas en orden.
    Es curioso que por cada persona vaga que no etiqueta bien un disco antes de subirlo a internet hay decenas de miles que lo tienen que hacer en su PC tras bajarlo. Es una de las mayores pérdidas redundante de la historia.

  2. Buen artículo, y tienes toda la razón.
    Si acaso un inciso, comprimiendo con mp3 a 320 no pierdes (digan lo que digan) respecto al CD, con el dvd-audio me faltan datos (pero hasta ahora he encontrado poco).

  3. A mi me resulta tan frustrante el tener que trabajar tanto para tener la música clasica ordenada, que muchas veces compro discos de iTunes sólo por el hecho de que viene todo ordenadito y funcional, y el que diga que puede distinguir un archivo AAC a 256 kbps, de un CD, miente. Aparte, me permite elegir la versión que más me gusta, oyendo 30 segundos de cada una (soy bastante pijotero en ese tema), y hay mucha más variedad que en cualquier red P2P. A veces quiero oir una oscura chanson de Poulenc, o una pieza coral poco conocida y iTunes se convierte en la única opción.
    Con respecto a los cambios de intensidad, he de recomendarte los auriculares in-ear, de esos que se meten en la oreja como si fueran tapones. A no ser que estés en un ambiente verdaderamente muy ruidoso, te aislan lo suficiente como para poder oir los pianissimos sin reventarte los tímpanos en los fortes. Yo desde que los descubrí, no puedo usar otra cosa.
    [Comentario zrubavel: Probé uno de esos auriculares, pero de la gama más ratonera posible y no me gustaron, en realidad no aislan bien. Pero supongo que ahí depende mucho de cómo sea la oreja (que no el oído) de cada cual.]

  4. Me encanta el formato Mp3. Soy un auténtico fanático. Bien es cierto que tenéis mucha razón con los argumentos que ponéis sobre la utilidad del mencionado formato para vuestro gusto musical.
    Para mí caminar con mi música hace que mis paseos por la ciudad tengan BSO. Un lujo.

  5. Normalmente cuando te bajas algo de música clásica en un único archivo APE suele traer también un archivo CUE con la lista de las pistas, y con un programa como Medieval Cue Splitter puedes partir el archivo APE para tener un archivo para cada pista.

  6. Tu a lo mejor no protestas por lo que cuentas, pero yo sí quiero hacerlo ¡protesto! ¡no hay música clásica en mp3! Lo de los puristas, en cualquier ámbito, es que no tiene perdón de Dios.

  7. Si te quejas de esos altibajos al escuchar clásica con auriculares, deberías hacerlo en la radio de un camión. Es como una película de terror: en mitad de un adagio suavísimo, subes el volumen al máximo para poder escuchar y… cambia de repente el tempo y te llevas un susto de tres pares de cojones. Sin contar con que RNE no sigue un estándar fijo de volumen, así que si te pilla entre dos centros de emisión y va cambiando entre uno y otro, es insoportable.
    Lo positivo de esto: llegas a casa, te pones los cascos (los de verdad) y aquello suena a gloria bendita.
    Respecto al resto del post, la naturaleza me ha dado un oído más que “average” y los MP3 de 128 son suficientes para mí.

  8. si es raro que la gente escuche música clásica en .mp3, digamos que escuchar a messiaen o ligeti en .mp3 debes de ser el único. ya solo por el hecho, yo me molestaría en poner 1. 2. ó 3. delante de las pistas…

  9. Está claro que al comprimir en mp3 se pierde algo, pero la cuestión no es si se pierde o no calidad, sino ¿es esa pérdida detectable? Se han hecho experimientos de audición, en plan si uno es capaz de diferenciar un mp3 de un archivo sin comprimir, y en según que bitrates es imposible. No me acuerdo del bitrate en concreto, pero yo a partir de 128 kbps ya no noto la diferencia. Si uno se quiere asegurar, con 192 kbps yo diría que nadie es capaz de notarla. Podéis hacer la prueba reproduciendo dos archivos al azar de la misma pieza, uno en mp3 y el otro sin comprimir. A ver a partir de que bitrate ya no podéis distinguir. Yo diría que la sensación de oír un APE y pensar que es de mayor calidad que un mp3 es sugestión. Seguro que os sorpendéis si hacéis la prueba que os digo.
    PD: Yo sólo oigo música clásica.

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