El enlace

basura_nyc
Casi todos los que tenemos un blog recibimos de tiempo en tiempo grotescas propuestas de colaboración. Te piden un intercambio de enlaces con una página de pagerank 4, pero luego consultas esa página y ves que no sólo no tiene dicho pagerank, sino que el dominio está baneado en las búsquedas de Google. Gente que escribe con decenas de faltas de ortografía y que te sugiere negocios grandilocuentes, propuestas de posicionamiento a un precio razonable. Son ofertas tan malas, que en la mayoría de los casos ni se responde que no interesa.

Uno de esos correos, un poco mejor que el resto, me hablaba de que un cliente estaría muy interesado en incluir contenido en mi página. Era una de esas propuestas que sabes que no llegarán a nada, porque habla en términos vagos. Sabes que lo mismo que te dicen a ti, se lo han dicho a miles de personas, es un correo electrónico que no tiene nada personalizado.

El caso es que respondí, y para mi sorpresa me llegaron a concretar una oferta específica. Si incluía un enlace determinado dentro de una artículo que había publicado, me pagarían un dinero. No tenía que escribir un artículo alabando un producto, no tendría que manipular textos que contuvieran la frase Acai Berry barato. En un artículo donde una frase decía «…como el del bingo», había que cambiar la palabra «bingo» por un enlace a una página de bingos, sin modificar el texto.

Me ofrecían pagar 30 dólares al mes por dicho enlace, pagando por Paypal – que es como decirte pagarte en negro. Desde el punto de vista del posicionamiento web era una propuesta poco ventajosa para ellos. El artículo no estaba enlazado en ninguna parte, como casi todo lo de aquí, aunque hay honrosas excepciones. Alguna vez he escrito que regalaba enlaces en todas las páginas del blog a quien lo solicitara (ahí tenéis la poco consistente barra de enlaces del lateral). El caso es que esta empresa quería pagar eso y sin dudarlo acepté. Con un mes que pagaran, ya sería rentable, y si no lo hacían, quitaría el enlace.

El primer ingreso fue una inesperada alegría. Aunque en esas cosas se sabe que el engaño acaba llegando por alguna parte. Quizás en el segundo mes. Pero en el segundo mes, también llegó.

Los pagos eran imprecisos, uno el 20, otro el 24, al siguiente mes era el día 17. Pero siempre llegaban. Hasta que, sin más, dejaron de hacerlo.

Había cobrado seis meses, el negocio era redondo. No iba a dar una pataleta de niño pequeño, les escribí un correo cortés explicando que hacía un mes que no me pagaban, y que ya se acumulaban dos pagos pendientes. Que estaba encantado con el acuerdo, pero que si no me decían nada, quitaría el enlace.

Antes de una semana me respondieron. Habían cambiado el sistema de pagos, pero ya estaba solucionado. Pasaron unos días más y me pagaron los meses atrasados. Y luego, volvió la normalidad, hasta el punto de que dejé de esperar dichos pagos.

Mientras, me seguían llegando ofertas de intercambios gratuitos, de escribir en mi blog artículos gratis (pero plagados de enlaces y contenido que no interesa a nadie). Todos los ignoraba.

Pasado más de un año me llegó un correo de esta empresa. Había que cambiar sutilmente la página a la que apuntaba el enlace. Ni el texto, ni hacerlo más ostensiblemente. Simplemente, cambiarlo. Así lo hice. El dinero siguió llegando. Y me olvidé de él.

Hace unos días, revisando el saldo de Paypal, me di cuenta de que llevaban meses sin pagar. Era extrañísimo, porque el mes de diciembre lo habían pagado a mediados de enero, y luego, nada. Les volví a escribir, esperando que fuera otro cambio del sistema contable. No me respondieron. Comprobé su página web, no sería una sorpresa que hubiera dejado de existir. Pasa a menudo. Pero no, tenía un aspecto más profesional que nunca.

Nada de rabietas, les volví a escribir un correo, explicando que era el segundo, que faltaban los pagos X, Y, Z. Que me encantaba ese enlace, pero que más me gustaban los 30 dólares. Nunca respondieron.

Sin embargo, me llegó el pago por Paypal. Las cantidades atrasadas. Y una nota, indicando que habían finalizado el acuerdo con el anunciante. Que era libre de borrar el enlace.

Esa empresa intermediaria me pagó 540 dólares por tener un enlace en mi página durante menos de dos años. Este tipo de empresas llegará a miles de acuerdos similares, en algunos casos una persona tendrá en sus páginas decenas de enlaces comprados a precio de oro. Puesto en el papel del anunciante, me imagino las brutales facturas que tendrán que hacer frente para conseguir un posicionamiento adecuado. Lo peor de todo es que, pasado el tiempo, si dejan de pagar a la agencia, pierden todos los enlaces y con ello, el trabajo conseguido.

El posicionamiento web es un negocio de alquiler, no pagas por estar en determinada posición, sino por estar ahí hoy. Y el mes que viene, si sigues pagando.

La agencia intermediaria tuvo un tratamiento excelente, profesional, mejores pagadores que escribidores de emails. Ellos me buscaron, me avisaron de cuando acabó todo. Tuvieron sus fallos y gitanadas, pero que ellos mismos arreglaron.

Todavía no he borrado el enlace, pero os aseguro que lo haré. Porque me interesa que empresas de ese tipo sigan pagando por sus enlaces. He escrito este artículo para que sepáis que entre tanta oferta turbia, alguna es de verdad.

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