El horario de la zanahoria

Hay un porcentaje de empresas españolas del mundo de la tecnología, que sienten fascinación por el horario de «semiesclavitud»: Cuatro días de la semana son para tu empresa y tres son para ti.
Según este horario, de lunes a jueves trabajas muchas horas ( desde ocho y media hasta nueve y media ) y los viernes vas a la oficina casi a figurar ( jornadas reducidas e hiperreducidas ). Los trabajadores jóvenes suelen estar encantados. Si quieren irse de viaje en el fin de semana, tienen más horas. Los que viven en la periferia también: pueden quitarse de enmedio durante casi tres días, pueden vivir en el campo pero con el trabajo en la ciudad.
Los jefes son los primeros que están de acuerdo con el horario. Ellos, normalmente, tendrían que hacer un montón de horas más entre semana. Mejor que sean obligatorias para todos. También a los jefes les gustan los fines de semana, y suelen ser ellos los que tienen un piso en la sierra, o en la playa, o ambos.


Los empleados sólo ven la zanahoria de los viernes, pocos encuentran pegas al palo del lunes a jueves. Hablando con compañeros, he llegado a la conclusión de que hay una cierta aceptación a renunciar a la vida de esos cuatro días de la semana. En realidad, mucha gente firmaría por renunciar a las cuatro séptimas partes ( algo más de la mitad )de su vida si nunca más tuviera que trabajar. Otros no aceptarían pero ya lo están haciendo.
En la antigüedad ( no hace tanto ) la gente trabajaba de lunes a domingo, muchas horas, a veces a destajo, con apenas unas horas libres al día. También ocurre hoy en día, en el segundo y tercer mundo. Nada tengo que aportar nuevo ante todo esto. Pero ante el primer mundo, para los países que aspiran a «la sociedad del bienestar», ¿Es correcta esta renuncia a cuatro días de la semana?
Mi tesis es que no. Mi tesis es que no podemos vivir para el mañana. Aunque no nos gusten los lunes, no podemos desear que sea viernes, no podemos renunciar a una parte tan grande de nuestra vida.

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Un comentario sobre “El horario de la zanahoria”

  1. Pues mi tesis es que deberían ser cuatro días de trabajo y tres días de fiestas, ¡sin horas extra ni pollas! Yo al menos estaría dispuesto a renunciar a parte del salario por más tiempo libre; de hecho lo estoy haciendo ya, no me importaría un poquito más.

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