El tiempo

Uno de los primeros días de clase en la Universidad, antes de comenzar la lección, la profesora nos mostró un recorte de periódico.
Era una noticia que trataba sobre los bancos que estaban contratando a matemáticos para sus departamentos de riesgo. El artículo contaba lo bien pagados que estaban estos especialistas y lo difícil que les estaba resultado encontrar suficientes ya que se los rifaban para esas y otras profesiones.
Con ello quería animarnos para que viéramos la realidad: las matemáticas son una carrera con mucho futuro. Pero esto era algo que se sabía desde hacía algún tiempo. Así, la demanda para la carrera era tan amplia que ese año habían tenido que incluir un turno más. Estaban literalmente desbordados, lo cual era lógico ante el futuro tan prometedor para los que consiguieran terminar la licenciatura.
Mientras, podía ver a gente como mi prima, que había recién terminado la carrera de Medicina y apenas si encontraba trabajo haciendo sustituciones en clínicas privadas.
Estudiar Medicina hubiera sido una locura. Además de ser una carrera muy difícil, y más larga, las perspectivas laborales al terminar eran mucho peores.
Sin embargo pasaron los años, unos cinco para ser más exacto, y al terminar la carrera la situación había cambiado radicalmente. En mi promoción terminaron unos 100 alumnos, pero es que en la anterior el número no había sido mucho menor. Eran tantos los licenciados en matemáticas, que aunque había buenas ofertas de empleo, la demanda era tan alta que resultaba difícil encontrar un buen trabajo. Y para colmo de males, explotó la burbuja puntocom y una de las principales puertas, el mercado de la informática, se le cerró a todos los matemáticos.
Curiosamente cuando terminé de estudiar había una demanda de médicos tan alta que no se podían cubrir todas las plazas. El Gobierno fue autorizando la convalidación de estudios de Medicina de un país tras otro. Si un chamán hubiera solicitado ejercer de médico tal vez le habrían dado algún trabajo.
Está claro que tuve mala suerte. ¿Al terminar la carrera? Desde entonces me he estado fijando en las promociones de distintos estudios, y veo que ese error ocurre una y otra vez. Porque no se trata de mala suerte. El error ocurre cinco años antes de que se produzca el problema, pero el problema ya está ahí.
La explicación es sencilla: oferta y demanda. Cuando hay mucha oferta, mucha gente que ha estudiado una carrera, muchos acaban en el paro o aceptando profesiones de baja categoría. Entonces los estudiantes que están en el último curso, antes de la Universidad, miran como está el patio:
«Muchos médicos en el paro».
«Informáticos cobrando 600 euros».
«Historiadores trabajando de teleoperadores».
Y entonces elige aquellas profesiones que están triunfando en ese momento.
Ingeniería genética.
Ciencias medioambientales.
Ingeniero en energías renovables.
Filología china.
Y claro, hace una de las que tienen futuro, no va a cometer el error de estudiar Historia.
Sin embargo esto no tiene ningún sentido.
Si fuera un viaje pues sí: todo el mundo sabe que aunque la India sea un país fascinante, no es el mejor momento para ir allí (por las tensiones con Pakistán). O que aunque Noruega es precioso, mejor sería ir en Julio que en pleno Enero. Si ahora te ofrecieran un billete de avión a donde quisieras, elegirías quizás un lugar en el hemisferio sur, donde es verano, y descartarías los países en conflictos bélicos.
Ahora bien, imagina que te dicen «te regalo unas vacaciones a donde quieras, a condición de que eliges ahora y las haces dentro de diez años».
Pues de aquí a diez años pueden pasar muchas cosas. Puede que Finlandia esté en guerra con Rusia o que Argentina tenga una moneda más fuerte que el euro, o que China sea más caro que Noruega. O que Kenia sea otra vez un destino seguro y barato. Diez años es mucho tiempo.
Hace unos cinco años hice una apuesta con un amigo: el premio era a diez años vista (me quedan cinco años para ganar). Se trataba de un fin de semana para dos personas en Islandia, con todos los gastos pagados.
En su momento era una apuesta tan grande que estuve pensando apartar una cantidad de dinero cada año por si me tocaba pagar (soy alguien de palabra). Hoy en día, con la que ha caído, es cuestión de meses que Islandia se convierta en un destino turístico razonable. Quizás dentro de otros cinco años sea hasta un mal destino turístico, por ser como un Benidorm del norte.
Lo que quiero decir es que no es lo mismo elegir una cosa «para ahora» que algo que tendrá consecuencias a largo plazo. Si ahora mismo tuviera que elegir una profesión, elegiría abogado laboralista especializado en despidos improcedentes. Pero si tengo que empezar a estudiar ahora y no terminaré hasta dentro de cinco años, es seguro que esa es una muy mala elección.
Por eso los rankings de profesiones con más futuro que salen en los periódicos para orientar a los futuros alumnos suelen causar un enorme mal en estos estudiantes. No sólo porque no recomiendan lo mejor, sino porque suelen recomendar algunas de las peores profesiones posibles, para cuando los estudiantes hayan terminado sus carreras.
En mi época el japonés era el lenguaje del futuro y ahora resulta que es un lenguaje del pasado. El lenguaje del futuro ahora es el chino, pero si España entra en una grave recesión y las empresas francesas se aburren de comprar empresas españolas, resultará que el lenguaje del futuro será el francés.
Porque muchas veces cuando se habla de «el algo del futuro» en realidad de lo que se está hablando es del presente. De cosas que de tenerlas ahora, tendrían mucho valor. Pero si necesitas muchos años para conseguirlas, cuando llegue ese momento, habrán perdido su valor.
Se habla de buenas y malas opciones sin pensar que los resultados de esas decisiones tienen que trasladarse en el tiempo.
Esto mismo que estoy diciendo para los estudios se puede aplicar a muchas otras cosas. Por ejemplo, los lenguajes y sistemas de programación. Ahora se dice mucho eso de que «el cloud computing es el futuro». Con eso lo que se quiere decir es que si sabes mucho de cloud computing, ahora vas a poder encontrar ofertas laborales muy interesantes. Pero si necesitas de un año para saber todo lo necesario sobre el cloud computing, cuando tú llegues llegarán también otra hornada de oportunistas y entonces tu esfuerzo no habrá compensado.
En esta línea, con los tiempos que corren, debe ser un grave error empezar a estudiar unas oposiciones: habrá más opositores, menos plazas que nunca. Más gente muy preparada tirará también por ese camino. También es una mala opción empezar a estudiar algo que todo el mundo tenga, como inglés o informática y que no se aprendan en dos tardes.
Me imagino que la única opción razonable para la crisis actual es el camino de en medio: aprender algo rápido y raro:
a) Cursos intensivos de idiomas «sencillos». Como italiano o portugués. Obtienes un nivel alto en poco tiempo, comparado con idiomas más raros.
b) Cursos de idiomas «exclusivos». Como sueco o noruego. Si una empresa noruega necesita a alguien en España, podría recurrir a ti. Si una empresa rumana necesita personal en España, jamás contrataría a un español.
c) Profesiones sencillas. Ser cerrajero o pintor de brocha gorda es algo que se aprende pronto y que sirve como profesión autónoma (la primera tiene sus ventajas si uno se lo quiere tomar en plan mucho más liberal).
d) Vendedor. Si sabes vender, nunca te faltará trabajo. También se aprende a vender. Fórmate como vendedor.

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9 comentarios sobre “El tiempo”

  1. Pasa lo mismo con los mercados financieros. Cuando ya todo el mundo sabe que hay que comprar, es cuando ya no hay que comprar. Cuando hay una carrera que esta triunfando, es cuando ya no hay que hacer esa carrera. En mi época fue fisioterapia, había tortas por entrar en fisioterapia, porque había mucha demanda. Todo el que lo hizo, llegó tarde.
    Mi técnica para asegurarse un trabajo es ser bueno en dos conjuntos de conocimientos, para asegurarse la parte del mercado laboral que requiere saber esas dos cosas a la vez. Por ejemplo, ser ingeniero de caminos, pero tambien aprender finanzas, de forma que eres el candidato perfecto para temas de financiación de obras. O ser traductor y sociólogo, para traducir libros de sociología. Para cualquier par de conjuntos de conocimiento, hay un trabajo que encaja a la perfección con la intersección.

  2. «Para cualquier par de conjuntos de conocimiento, hay un trabajo que encaja a la perfección con la intersección.»
    Me cuesta ver la intersección entre violinista y conductor de camiones :-)

  3. 24Rotuladores, estoy seguro que en algún lugar hay un departamento de recursos humanos que busca desesperadamente un violinista camionero.

  4. La prediccion a un tiempo determinado no es tan dificil si asumes que:
    1) Solo puedes trabajar con probabilidades, y la probabilidad de cagarla totalmente siempre es mayor que 0
    2) No eres mas listo que los demas, tampoco mas tonto, lo unico que puedes ser es mas frio.
    3) El conocimiento de tu propia prediccion debe estar incluida en ella (esto es un poco complidado de explicar, ya que es bastante dificil hablar de causas y efectos cuando hablamos de sistemas realimentados no lineales).
    Bueno, dejo el rollo y ahi van mis profesiones de oro dentro de 5 anyos:
    1) Gestion de eficiencia energetica en hogares.
    2) Protocolos estandar de mercados entre empresas.
    3) Integracion de servicios distribuidos.
    4) Geriatria para ricos
    Desgraciadamente solo son profesiones de oro en temas que conozco, no se en otros temas cuales seran las profesiones estrella.

  5. Pues para un transportista con conocimientos musicales siempre hay buenas opciones.
    A mi me gustaría formarme en profesiones que no existen todavía… aunque es misión imposible, porque si no existe, nadie lo enseña.
    Mis recomendaciones de formación interdisciplinar:
    – Seguimiento animal. Requisitos: electrónica y zoología. Aplicaciones: desarrollar sistemas de seguimiento de especies en extinción. O para evitar que las bandadas de pájaros causen accidentes aéreos.
    – Diseño reaprovechable. Requisitos: ciencia de materiales, reciclaje. Aplicaciones: diseñar productos y procedimientos para reaprovechar los materiales una vez se agote la vida útil del producto.
    – Mantenimiento automatizado. Requisitos: mecánica, robótica. Aplicaciones: integrar en máquinas funciones de autorreparación o de mantenimiento preventivo.
    Lástima que no son opciones rápidas. Ser vendedor no es mala opción, aunque hace falta reunir muchas cualidades que ni todos disponen ni estan dispuestos a desarrollar. Además de ser un trabajo desagradecido e inestable.

  6. Creo que primera vez que comento, supongo que es porque aunque tus post son interesantes generalmente no tendría nada mas que aportar. Aunque tambien puede ser porque son temas son ,como lejanos, como el libro de la guerra civil o el libro de cronología de Fomenko.
    Pero este post, si cambias matemática por geología , y le agregas que desde que entré a estudiar (hace tres años) el precio del cobre cayó a casi la mitad; y sería casi mis propias palabras

  7. Una entrada de las más certeras de este blog. :-)
    El único consejo razonable para alguien que empieza la universidad es «estudia lo que te gusta, y conviértete en el mejor en ello». Da igual que una carrera tenga muchas o pocas salidas: los diez mejores de cada promoción siempre encuentran trabajo, desde los telecos hasta los licenciados en geofonética crustácea.
    Como bien dice Zubrabel, es muy tonto elegir carrera según lo que se necesita hoy en día (mejor dicho, lo que se dice que se necesita). Como dice Aloisius, si tomas decisiones con la misma información que tiene todo el mundo, irás con la masa. Esa nunca ha sido una buena estrategia para encontrar trabajo o para destacar (en los tiempos que corren, ambas cosas van de la mano).
    Lo que es muy gordo es que el Estado cree carreras y universidades con los mismos argumentos. Que tenemos pocos médicos? Creemos facultades de medicina en todas las provincias! Qué más da que dentro de diez años, cuando sobren médicos, tendremos que pagar miles de millones en sueldos de unos funcionarios que sostienen unas aulas vacías?

  8. Dan ganas de imprimirlo y repartirlo por los intitutos :-)
    Yo tenía tantas dudas cuando me llegó la hora de matricularme en la universidad… que acabé no haciéndolo. Decidí tomarme un año «libre» para pensármelo, y al final ese año empecé a hacer tantas cosas que cogí inercia y no he parado.
    De todas formas, hay profesiones que son un valor seguro: la medicina, por ejemplo. Puede haber exceso de oferta en un momento dado, pero si uno está dispuesto a desplazarse otro país hasta que surja ocasión de trabajar en el propio, es una profesión que tiene valor.
    E informáticos, los habrá a patadas, pero a un buen informático de verdad no debería faltarle trabajo. Siempre y cuando esté dispuesto a formarse continuamente, y la precariedad no le obligue a aceptar cualquier puesto de mierda que le impida aprovechar las buenas oportunidades que le puedan surgir.

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