Enciclopedias en el siglo XXI

Como muchos otros españoles, compré la primera edición de la enciclopedia que «regalaban» con el periódico. Y digo regalaban porque hoy en día la venta de diarios se ha convertido en una suerte de negocio mixto. Raro es el periódico que no te regala una figurita de ajedrez, una pieza más de la reconstrucción del Titanic o una manida colección de libros. Los compradores esporádicos no saben a qué atenerse a la hora de ir al quiosco.
La susodicha enciclopedia se inicia con un interesante prólogo justificatorio. En realidad, con la generalización de Internet como herramienta de búsqueda, es más que cuestionable la necesidad de una enciclopedia en la actualidad. Y sobre dicho tema versa la introducción. Se jactan finalmente de que la enciclopedia sirve para «elegir, de entre una jungla de datos disponibles, aquellos realmente significativos y descartar los que sólo contribuyen a generar confusión.» No contentos con aportar una única ventaja, también ofertan la mezquina virtud de la inmediatez en el acceso. Si no se tratara de una publicación elevada habrían dicho: «pero además es mejor que Internet porque si se va la luz puedes consultar la enciclopedia y tardas menos en buscar una palabra que en encender el ordenador, conectarte a Internet y encontrarla.»


Decidido a ser convencido por dichas razones, comencé a leer la enciclopedia. El primer personaje interesante con que me encuentro es Alvar Aalto, un prestigioso arquitecto, una de las mayores personalidades finlandesas de todos los tiempos. La Enciclopedia con mayúsculas le ofrece un escueto artículo de 8 líneas. Supuse que por las limitaciones de espacio.
Continuando la lectura, la siguiente entrada es Aamodt, un esquiador noruego. Por lo visto era todo un genio pues ganó montones de medallas de todos los colores en Olimpiadas y campeonatos del mundo. Tan genial es que tiene la friolera de 39 líneas. Dado que ha nacido en 1971, seguro que en futuras versiones de la enciclopedia este ilustre desconocido del mundo del deporte necesitará de un tomo entero para su palmarés.
Tal vez sea casualidad, pensé. Continuando la lectura, encontramos un arquitecto español, Iñaki Abalos, autor del procesador de residuos del vertedero de Valdemíngomez. 19 líneas. Será que el deporte y lo español priman sobre lo internacional.
Para confirmar mis sospechas, aparece un extenso artículo sobre el Paisaje pintoresco del Pinar de Abantos y la Herrería, ocupando más de dos columnas. Tan pintoresco lugar está en la provincia de Madrid pero no había tenido noticia de su existencia hasta ahora. Refrenando mis impulsos de tomar el coche e ir de inmediato a visitarlo, me busqué otro lugar que conozco medio bien y que tiene alguna fama, dentro de mis limitadas posibilidades lingüísticas, la Alhambra. Poquito más que una columna.
Como siempre, los mismos errores. Mal pagados glosadores se encargan de hacer una selección que, dados los desmedidos plazos de entrega y los míseros presupuestos acaban haciendo copypastes de Internet que poco a poco diluyen la labor de glosa hasta poner lo primero que les parezca, sin pensar si es suficiente o no. Me gustó aquel lugar donde fui de vacaciones, dos columnas. Son las 11 y todavía no he terminado la Alhambra, un par de retazos y a casita.
Mientras google le echa la pata a tan inútil libro:
Aalto:160.000 entradas, siendo la primera la página oficial de dicho arquitecto.
¿Que sólo quiero páginas en español? la primera entrada te lleva a una biografía de cierto tamaño.
Visito la página de Abalos y me encuentro con un estudio de arquitectos que no más quieren venderme la moto, ninguna celebridad que yo vea.
Definitivamente, no hay que comprar la enciclopedia, a no ser que se necesite decorar una estantería o se necesite leer el periódico.

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Un comentario sobre “Enciclopedias en el siglo XXI”

  1. Interesante comentario.
    Siguiendo en tu blog: todavía lo hace más interesante el hecho de que no contestes a las preguntas/comentarios que te hace la gente (como yo). O bien lo único que te apetece es dejar en internet (volando libres) tus reflexiones, o bien es que no te importa un carajo la gente que venga y sólo deseas satisfacer tu ego. Ambas posturas interesantes de seguir su curso y observar como evolucionan, yo ya te he puesto en mis enlaces.
    Por cierto, me considero bastante de izquierdas y en su momento me gustaba la música mákina. Lo digo por si tu opción es la b, que tengas más motivos para ignorarme (son cosas que a la gente en general y a tí, por la impresión que me das, no les gusta).
    Atentamente,
    el hombre máquina
    PD Agradecería tu opinión

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