Hombres y Mujeres y Viceversa

Me gusta el típico programa de relleno veraniego que emite Telecinco de 16:00 a 17:00: Hombres y Mujeres y Viceversa.
Es el ya clásico programa de busca de parejas en que una persona tiene que elegir entre diversos pretendientes, pero alargado más allá de la anécdota que suele significar la falsa respuesta a preguntas tales cómo ¿Cuál fue el sitio más extraño en el que hiciste el amor?
En lugar de ser casi una lotería, que solía realizarse a ciegas por cuanto más se apreciaba por el físico que por las pruebas y preguntas tontas de los concursos predecesores, se trata de algo parecido a la vida real: la persona que elige se cita con los aspirantes y en función de estas citas va descartando pretendientes.
No hay tantos problemas de tiempo; mientras haya verano hay tiempo tiempo para decidir al pretendiente final. Este ritmo pausado es lo que tiene el programa de original y lo que lo hace deliciosamente repugnante.
Lejos de una idílica búsqueda del amor, el programa detalla el tremendo absurdo de la búsqueda de una pareja ideal. Y está lleno de matices desagradables.
Por un lado los pretendientes, obligados a querer a una persona, sin opción a elegir, tienen que combatir con sus compañeros y compañeras para obtener los favores de una «persona amada» algo que no han podido escoger. Todo un absurdo.
Por otro lado los electores, llamados tronistas en la página de Telecinco, con comportamientos endiosados. Al fin y al cabo no todos los días se tiene a tanta gente deseando gustarte.
Este endiosamiento es especialmente patético y es quizás lo que más me gusta del programa. Al fin y al cabo las personas de un lado y del otro son todas del mismo tipo. A unas les ha tocado un papel humilde y a las otras no, sin embargo los que están arriba no son capaces de percibir esto, o de comportarse de esa manera.
Resulta sorprendente lo fácil que es conseguir que la gente realice las tareas más denigrantes del mundo, siempre y cuando sean envueltas en un halo de elegancia. Es desagradable ser rechazado por una persona que nos gusta, pero hacerlo en público lo es mucho más. Y si luego se disecciona ante unos supuestos expertos justificando tu falta de aptitud, la cosa sería, en condiciones normales y fuera de los platós de televisión, para necesitar psicólogo de por vida.
Si para muchas personas el día de su boda se antoja como el día más feliz de sus vidas; No tanto por el símbolo sino por ser el centro del Universo durante unas horas, se entiende que haya varios miles de personas en España que estarían dispuestas a matar con tal de salir en televisión maquilladas y vestidas por profesionales. Si hay que ser rechazado en una cita, eso ya es secundario.
Observando la página del programa puede verse hasta qué punto es todo una pantomima. La mayoría de los participantes son personas que querrían trabajar en la televisión, en el cine, en la moda, en el arte, en el mundillo del vivir del cuento. No son personas reales, son personajes. Es gente sacada de esa valiosísima base de datos de aspirantes a concursos de telerealidad. Es gente dispuesta a pasar por el aro casi con cualquier cosa, con pocos niveles de vergüenza.
Todo es una farsa pero muestra al desnudo el engaño del amor que a veces nos dibujamos en la cabeza. El romanticismo, que es una pose. Los topicazos de las citas, de los regalos. Las frases manidas. Hacer lo que crees que esperan que hagas.
Las citas en los sitios «sorprendentes» son algo ya muy visto. Si quedas con una chica por primera vez y quieres parecer original, no quedas en un Cañas y Tapas.
Pero al final se acaba optando por otros tópicos, que por ser más elaborados son más falsos. Como la típica vista de puesta de sol, para aparentar romanticismo. O la terraza de verano en el tejado de un edificio para parecer «alternativo, cosmopolita». O ir a practicar un deporte para parecer desenfadado y de paso enseñar músculos. O el erotismo de pacotilla de los balnearios y los masajes de aficionado. Ir a un paintball y decir «me gustan los deportes de aventura», ir a un circuito de karts y decir «me gustan las emociones fuertes». Ir a un barecillo donde ponen jazz y decir «me gusta la cultura en todas sus formas».
Esta originalidad es absurda puesto que de lo último que puede aprenderse de una persona es su capacidad para sorprender. En este concurso, ante la presión del resto de concursantes y la existencia de guiones, todo resulta incluso más exagerado, lo que convierte en vomitivo estos gestos aparentemente llenos de frescura.
Los concursantes se saben dentro de una trama elaborada por guionistas y desconfían de todo. Saben que entre los aspirantes a conquistar su corazón hay gente que sólo quiere airearse en televisión, probables actores que buscan ridiculizarlo. Gente de poco fiar.

Pero lo mejor de todo el programa son las frases
. Las personas que hacen de electores empiezan a pensar en sí mismos en tercera persona. Se autoidealizan. Todos son románticos, divertidos, detallistas, un poco locos, protectores, dadores de libertad, un tanto introvertidos, con algo de artistas, que se cuidan pero que entienden que el interior es lo importante. Sorprenden estos dechados de virtudes en personas que muchas veces están desempleadas y casi todas tienen empleos por los que no merece la pena luchar lo más mínimo. ¿Quién consigue una excedencia de tres meses para ligotear en televisión?
Así, todo el mundo habla de una forma figurada, se recitan versos de Antologías Poéticas para enamorar, frases célebres y sentencias, textos extraídos de novelas y de películas. Se dan aforismos sobre el amor, las relaciones humanas. Se rellenan tarjetas con frases como «Amarse es mirar los dos en la misma dirección», se promete amistad al margen de la competición.
El resultado, el premio del concurso son algo que no me interesa en absoluto. Lo que me gusta es ver comportamientos que todos tenemos a diario, en la pantalla de casa, sin tener que sufrir demasiada vergüenza propia y ajena.
Me gusta ver cómo solemos equivocarnos de pleno cuando tratamos de reconocernos a nosotros mismos. Los concursantes tienen todos cualidades similares.

  • Soy una persona impulsiva, si quiero hacer algo lo hago sin dudarlo (¿Es eso una virtud?).
  • Me han hecho mucho daño. (¿Y esa facilidad para conseguir parejas dañinas, no es también un motivo de alarma?)
  • Me doy todo en las relaciones, no me guardo nada.
  • Voy con la verdad por delante. (Sinónimo de que se es un bocazas, alguien «con la escopeta cargada» dispuesto a saltar a la primera de cambio).
  • Me gusta pasármelo bien. (¿A quién le gusta pasárselo mal? Y si es un preaviso de que lo más importante para ti es tu propio placer, mal vamos.)

Otra son las citas entre los concursantes. Ves cómo de 15 minutos (porque no durarán mucho más) una persona es capaz de montarse una auténtica película sobre cómo es la otra persona.
Cómo nos aferramos a frases sueltas y las colocamos en el microscopio, tras sacarlas de todo contexto. Una frase que se dice sin mayor transcendencia la otra persona es capaz de colocarla en el centro de su objetivo. Ante este hecho, se recurre a esas frases célebres tratando de que la sentencia elegida tenga algún tipo de sentido positivo. «Aquello que dijiste de que sólo se vive una vez me dejó pensando mucho».
Cuando no se cae en gracia, se recurre a decir que la otra persona «no ha sabido verme tal y como soy», o excusas en esa línea «no me encontraba cómodo, no fui yo». Normalmente ese yo que queremos que vean de nosotros no es más que el superyo, la persona que somos cuando estamos de un humor estupendo, cuando nos salen las cosas bien. Ese superyo es un ser improbable y por lo tanto mejor que la persona vea el yo de los días de diario, porque es el que se va a encontrar casi todo el tiempo.
En fin, es una sucesión de topicazos, uno detrás de otro, a cual más patético y por lo tanto digno de ver. Una descripción de uno de los participantes:

Se considera extrovertido, amigo de sus amigos y buena gente. Le gusta […] estar con los suyos[…]

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8 comentarios sobre “Hombres y Mujeres y Viceversa”

  1. He visto el programa un par de veces sueltas. Aparte de superficial, me parecía completamente preparado, un pseudo-culebrón, vamos.
    Pero visto tal como lo describes puede ser hasta divertido y todo!.
    :D

  2. Grande. A principios de verano vi un día un programa en el que una tia tenía cmoo siete hombres delante, decidiéndo; por supuesto cambié enseguida. Supongo que será ése programa del que hablas. La programación televisiva, que ya de normal suele dar pampurrias, en verano es aconejante. Pero vale la pena por análisis como estos. Tendré que echarle un vistazo algún día que no haya nada mejor que hacer para echar unas risas.
    ¡Saludos!

  3. Grande. A principios de verano vi un día un programa en el que una tia tenía cmoo siete hombres delante, decidiéndo; por supuesto cambié enseguida. Supongo que será ése programa del que hablas. La programación televisiva, que ya de normal suele dar pampurrias, en verano es aconejante. Pero vale la pena por análisis como estos. Tendré que echarle un vistazo algún día que no haya nada mejor que hacer para echar unas risas.
    ¡Saludos!

  4. Desde luego el analisis es concienzudo jajaja es patetico ver como la gente se deja la dignidad en el rellano de sus casas y se van a la caja tonta a hacer la pantomima
    La gente nunca deja de sorprenderme (casi siempre para mal)
    un saludo

  5. Muy bueno!.
    De normal la gente ve documentales, lee libros indicando a continuación el escritor desconocido, no ve la tele, escucha jazz, tiene estrés y le gusta beber champán o vino del caro.
    Les gusta beber lambrusco, pero no vino con gaseosa. No votan porque «no creen» en la política y son ateos porque no creen en Dios…aunque desconozcan un solo pasaje de la biblia o de cualquier otro libro sagrado.
    Algunos incluso carecen de ano.

  6. porque no le preguntan a Amadeo, hace unos años atras que paso con una mujer en torrevieja, paso un fin de semana alli con ella,estoy ablando de su comportamiente.un saludo

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