Pons Asinorum

El hablar, por su facilidad, puede ser imitado por todo un pueblo; la imitación en el pensar, del inventar, ya es otra cosa.

Jubilación anticipadísima

Publicado el 13 de noviembre de 2011 13 comentarios

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Una lectura bastante interesante, por lo inusual de la temática, es el libro de Early Retirement Extreme (jubilación anticipada extrema). En él, el autor trata de crear una guía de los pasos necesarios para poder jubilarse a una edad muy temprana. Pero ante todo lo que acaba mostrando es su inusual forma de vida, cómo llego hasta ella y la justificación filosófica que la sustenta.

Normalmente las personas que viven al margen del sistema, salvo cuando lo están porque este no les ha dado ninguna facilidad, ofrecen una imagen muy diferente a la de este escritor. Suelen defender una cultura de “lo alternativo”. Uno piensa en fumadores de porros, aspirantes a comuneros, trenzadores, artesanos de baratijas y percusionistas. Naturista, ecologista y vegetariano.

Está claro que esto no es más que un estereotipo y que por lo tanto es de por si fallido. Pero cuando uno ve esas congregaciones de personas que se muestran “al margen del sistema”, los que llaman la atención son los que llevan ese aspecto. Entre los que nunca te fijarías, se encuentra Jacob, el autor de este libro.

Otrora un físico que trabajo en puestos de razonable responsabilidad e importancia, el autor decidió jubilarse lo antes posible, nada de 65, 67 o una generosa jubilación a la Telefónica, con 50 años. Él se planteo la jubilación cuando tenia menos de 30 años y su objetivo era conseguirla en apenas cinco.

La lógica matemática dice que para conseguir esto, si quieres mantener tu nivel de vida, tienes que tener ahorrados cerca de un millón de euros que, invertidos a un tipo de interés razonable, y con un riesgo mínimo, dan el equivalente al sueldo medio. Hay ya algunos libros y artículos al respecto. Si quieres jubilarte, sólo tienes que conseguir esa cantidad de dinero y mantener tu tren de vida actual (nada de comprar ostentosos Ferraris o tendrás que trabajar tarde o temprano).

Jacob le da una vuelta de tuerca al tema: si bajas tu nivel de vida, las necesidades de ahorro descienden drásticamente. Es decir, que si ahora vives con un sueldo de 20.000 euros al mes – que no se enfaden los millones de parados o los extranjeros que vean esa cantidad desorbitada – y mas o menos tu nivel de gasto se corresponde con esos ingresos, si consiguieras acostumbrarte a vivir con la mitad de esos ingresos, algo que mucha gente se ha visto obligada a hacer por la crisis, tus necesidades de ahorro para conseguir esa jubilación no serian ahora de 500.000 euros, sino de mucho menos. Y en cuanto mas austero sea tu modo de vida, menos dinero necesitas tener en el banco para poder vivir el resto de tu vida sin tener que trabajar.

En su blog, el autor del libro cuenta que el es capaz de vivir por unos 5.000 euros al año, sin vivir de lo que encuentra en las basuras, depender de un piso de protección social o de ningún tipo de ayuda social. Una vida muy modesta pero parecida a la que tenemos todos.

Mejor que el libro, tal vez, sea leer su blog, que abunda en artículos muy interesantes sobre su forma de pensar en numerosos aspectos de la vida cotidiana. Un detalle importante de la filosofía del autor es que no se opone al dinero, ni es un radical en ningún aspecto. Tiene una visión pragmática admirable. Seguramente mantendría el mismo modo de vida que todos nosotros si pudiera permitírselo, salvo algunas modificaciones inexcusables. Pero como quiere no trabajar, porque trabajar es normalmente algo muy desagradable y que nos consume a todos, pues ha optado por todos esos recortes.

Para entender su modo de vida, basta con fijarse en su propio libro. Lo ha editado él mismo, tanto en formato físico como en digital. El libro digital lo vende en Amazon a unos 10 dólares y yo lo he comprado. El libro físico cuesta unos 20 dólares. Aunque Jacob es un defensor del trueque, del dar cosas a cambio de nada y de vivir de forma barata, no regala su libro. Y el precio de 10 dólares esta lejos del precio “recomendado” por los defensores del todo gratis, en torno a los dos-tres euros (mejor dólares, ¿No?).

A pesar de tener una pagina de bastante éxito, su libro ha vendido unos 4.000 ejemplares, que le habrán reportado un beneficio de unos 10.000 dólares como mucho. Puede parecer que es mucho dinero, sobre todo para alguien que puede vivir con ese dinero durante más de un año. Si lo hubiera vendido mas barato, tal vez habría conseguido mas ventas, pero no mas ingresos. Si lo hubiera regalado, quizás hubiera tenido 50.000 descargas o 100.000 o 1.000.000.000. Ahora bien, en un mundo de todo gratis, eso no significa nada. No se traduce en lectores reales, en potenciales simpatizantes de su forma de pensar. Esa cifra de descargas es un numero indeterminado, infladísimo, de significado incierto. Pero tener a 4.000 personas que han pagado 10 dolares es algo real y concreto. El autor no busca enriquecerse – no podría, con un libro así – pero tampoco quiere inflar su ego creyendo que tiene a un numero de simpatizantes que no es real. Jacob se ha movido en un terreno deslizante: su libro es barato pero no esta regalado. Ha intentado evitar los intermediarios para maximizar su beneficio. Pero al mismo tiempo, consigue algo de dinero que se supone que no necesita.

Y es que uno de los pilares de la forma de vida propuesta por el autor, es que uno debe cambiar la mentalidad, pasar de ser un “asalariado” a pensar en forma mas emprendedora. El libro es una forma de obtener ingresos, por tiempo idefinido. Muy modestos, pero continuados en el tiempo. Trabajando, trabajas hoy para cobrar el sueldo de hoy. Lo que hagas en el día no tendrá ninguna transcendencia en el futuro para tu bolsillo.

Al mismo tiempo, el autor no trata de defender una cultura de la inactividad. Aunque dispone y disfruta de muchas horas de ocio, también se esfuerza en tareas productivas que le resultan gratificantes, como ha sido la escritura de ese libro, o el mantener su blog y foro. Que yo sepa no tiene conocimientos ni interés en la fabricación de pulseras o en desarrollar el virtuosismo tocando el tam-tam.

Mucha gente se encuentra con un modo de vida similar al defendido por el autor por pura necesidad. Los parados, tarde o temprano, empiezan a adaptar sus patrones de comportamiento a la existencia de un sueldo pírrico. Los becarios y dudosos beneficiarios de un primer empleo, tratan de integrarse en una vida normal con una economía de guerrilla. La vida da muchos palos y siempre es bueno estar preparado para recibir otro, saber ponerse en una situación así: como vivir si no tienes ingresos o apenas si los va a tener.

Gran parte del esfuerzo del libro trata de demostrar el absurdo que supone vivir de trabajar para otros. Aunque algo exagerado, en muchos puntos acierta por completo, sobre todo cuando uno reflexiona sobre hasta que punto el hecho de trabajar tantas horas condiciona el resto de nuestro vida. ¿Quién no se ha comprado el coche pensado en el trabajo, en si es fácil o no aparcar o si tiene que hacer muchos kilómetros? ¿Quién no elige los colegios, los gimnasios y hasta los amigos en función del trabajo? Se corre por la noche no porque sea lo idóneo, sino porque es cuando se vuelve de trabajar. El numero de hijos que una pareja tiene depende ante todo del trabajo de cada uno de ellos, y no de que sea mejor o peor, sino de las horas de ocio que facilite. Se come y se duerme en función del trabajo.

Muchos llegamos a un momento de hartazgo de ese sonar del despertador. La mayoría opta por jugárselo todo a la carta de la lotería, sin verdaderas esperanzas pero con la resignación del que al menos lo ha intentado. Jacob plantea una forma alternativa e interesante de vivir. Lo interesante de su sistema es la conjunción de ideas “alternativas” sin entrar en el kit de ser un antisistema, anti-higiene, vegano, defensor del comercio justo y fanático de las energías limpias.

Precisamente la forma de vida de Jacob es perfectamente posible en tanto en cuanto sea minoritaria. Si todos hiciéramos lo que él, el sistema se vendría abajo. Su forma de vida recuerda a los que subsisten de ayudas sociales. Son pocos, tienen casa, algo de comida, sin tener que esforzarse. Teniendo resuelto el problema del techo, vivir es la cosa mas barata del mundo, ni siquiera hace falta recoger cobre abandonado o robar teléfonos móviles.

Porque el modo de vida propuesto es razonable: no intentes ser clase media en un mundo en el que para serlo se te exigen unos niveles de consumo determinado (ropas de marca, coches, ipads, móviles) sino teniendo necesidades y lujos cubiertos. Una casa donde vivir, luz eléctrica, agua corriente, comida caliente y sana. Lo que hace 20 anñs se llamaría clase acomodada.

De entre todos los gastos a controlar, el mas importante de todos es la vivienda. No importa si compras o alquilas, tus gastos mensuales mínimos van a estar condicionados casi en su totalidad por lo que gastes en vivienda. Así, promueve que uno sea lo mas morigerado posible en la compra o alquiler de la casa. Eso si, evitando vivir en lugares ruinosos o penosamente comunicados. Porque vivir en el quinto pino es trasladar los gastos de la casa hacia el coche. Desvestir a un muerto para vestir a otro.

Jacob vive en una autocaravana, que esta aparcada en un camping y sin intención de moverse. Lo hace porque vive en San Francisco – ciudad idónea para estos tipos de vida alternativos – pero que también es una ciudad bastante cara. Pero para el lo ideal es tener una casa de un solo dormitorio. El tener varias, para posibles invitados, o tener varios baños para situaciones hipotéticas que se dan cada mucho tiempo, es un gasto que, haciendo la cuenta, nunca compensa.

Dependiendo de donde se vida, puede ser totalmente innecesario el tener un coche. Y si se tiene, procurar que sea uno pequeño, barato y robusto.

De los siguientes gastos a tener bajo control, el mas alarmante son las salidas a comer fuera. Algo muy común en España, la muestra principal de que ese es el pozo sin fondo del dinero “extra” o los lujos que merecemos, es ver como la gente que se compra una casa se ve obligada a dejar de salir y sufre duramente los primeros meses de tener que comer siempre en casa. Lo cierto es que casi todo el mundo gasta en comer fuera “todo lo que puede”. Si uno se resigna a limitar extremadamente las salidas, los gastos se minimizan en forma dramática. En la misma linea de gasto se pueden incluir los viajes, algo en lo que se puede llegar a gastar todo el dinero que se ahorra durante el año.

Finalmente Jacob lanza la alerta ante el modo de vida consumista. Muchos cambiamos de móvil cada año, el vestuario se renueva continuamente. Un abrigo por temporada, un café aquí y allí. El mundo nos ha condicionado a una forma de vida en que continuamente estamos gastando en comprar, lo que se nos ha roto, se nos ha quedado obsoleto o nos aburre seguir viendo. Si quieres seguir su modo de vida, tienes que orientar tu vida hacia un mundo donde comprar no es mas que una necesidad puntual. Para ello apunta a dos posibles vías: tener las menos posesiones posibles, para desvincularnos de los objetos que nos atan mas que darnos libertad, y evitar comprar barato pensando en comprar dos veces.

Aunque tratándose de una personalidad alternativa, lo que uno esperaría seria que viviera con taparrabos o camisetas del Che Guevara, el escritor promueve la compra de ropa de calidad – que no de marca – pensada para que dure muchos años. Resulta grotesca e interesante su defensa de los trajes de lana, que pueden durar toda la vida. Hoy en día se piensa que solo hay que llevar traje en bodas, funerales, o por cuestiones laborales. Justo un defensor de la vida sin trabajar, aboga por una prenda que suele durar décadas. Pero en la misma linea sugiere comprar un buen abrigo, aunque sea caro, o buenos zapatos. Si no te preocupan las modas, intenta que la ropa te dure mucho tiempo.

Y para que sirve tener tanto tiempo libre? Muchos de los que mas amargamente se quejan de tener que trabajar, suelen afirmar que se aburrían estando en casa en los periodos de baja por enfermedad. Si no echas en falta tiempo libre, esta claro que este modo de vida, o algunas muy buenas ideas que se pueden aprovechar de el, no es para ti. Pero si te gustaría hacer tantas cosas, que no tienes tiempo para ellas, por que no reflexionar un poco sobre todo esto? En el tiempo libre, las horas y horas que a menudo perdemos, se puede:

  • Aprender muchas cosas que siempre se quisieron saber
  • Leer
  • Cocinar todo lo que se coma, abandonado las comidas preparadas que ahorran tiempo
  • Hacer ejercicio con mas libertad
  • Vivir de una forma mas natural y cumplir el mitico sueno de comer tus propios tomates
  • Trabajar para ti: ser tu ninera, el profesor particular de tus hijos, tu limpiadora. Todos esos trabajos que nos obligan a gastar dinero en poder ganar dinero, mientras estamos trabajando.

En cualquier caso, es fundamental tener una actitud activa ante el dinero. Parece que trabajando mucho se preocupa uno mas por el dinero, cuando es todo lo contrario. El trabajar tanto no lleva sino a tener una actitud algo irresponsable: todos los meses hay un ingreso en la cuenta, y siempre por la misma cantidad. La vida puede ser maravillosa. Sin embargo, si tienes un puñado de dinero ahorrado, y te toca invertirlo, tienes que tener mas cuidado, tienes que pensar qué haces, qué no haces, y sobre todo, si lo inviertes de una forma u otra.

Muchos dirán “esto no es para mi”. Pero la verdad es que el mundo en el que vivimos pone a muchos en situaciones “que no son para ellos” y ante ellas hay que estar mínimamente preparados. Es este una especie de libro de supervivencia, orientado a la vida urbana. Un libro en el que el autor ha explicado su forma de vida, lo que el es. Mucho mejor que tantos otros donde se trata de parecer lo que no se es.

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Comentarios

13 comentarios a “Jubilación anticipadísima”

  1. mictter
    13 de noviembre de 2011 a las 19:16

    Seguro que ese modo de vida en plan “austeridad extrema” a muchos nos recuerdan los años de estudiantes (a los que no vivíamos en casa de nuestros padres, claro). Poquísimo dinero, piso compartido, y, francamente, no nos lo pasábamos tan mal.

    Aun faltándome valor para planificar algo así (renunciar a una buena botella de vino o a un chuletón compartido con varios amigos sería duro), lo veo una opción que puede ser apropiada para mucha gente. Como bien dices, una vez resuelta la vivienda (y en España hay multitud de lugares con magnífica calidad de vida y coste muy bajo), el resto no supone grandes gastos: comida y ropa sencillas y de calidad, biblioteca, deporte, dedicar muchas horas a los hijos y olvidarse de vacaciones en Tailandia o en el Caribe, que por otro lado tampoco aportan tantísima felicidad.

    Desde hace unas semanas sigo un blog de temática similar, tiene además la ventaja de que está escrito con bastante gracia: MMM (Mister Money Moustache, http://www.mrmoneymustache.com/. Da la casualidad de que su última entrada trata de este mismo libro.

    [Comentario zrubavel: Sobre lo de vivir como un estudiante, justo el blog tiene una entrada hablando de esa comparación. Y sí, lo suyo es mantener las cosas que a uno le gusta hacer, lo malo del chuletón es que implica muchas otras concesiones y compromisos a largo plazo.]

  2. mced
    14 de noviembre de 2011 a las 6:54

    Dentro de poco, entre la nueva recesión (o la prolongación de la existente) y los efectos del “peak oil”, este modo de vida va a dejar de ser una decisión voluntaria.

  3. ElGekoNegro
    14 de noviembre de 2011 a las 12:09

    Me ha hecho mucha gracia que el acrónimo que utiliza para referirse a sí mismo es nada más y nada menos que ERE.

  4. Ponzonha
    14 de noviembre de 2011 a las 13:38

    Leyendo esto me doy cuenta de que no aborrezco mi trabajo. Me gusta, me satisface intelectualmente y me da de comer. Sinceramente, el tiempo libre sólo tiene significado para mí después de tener tiempo ocupado.
    Hace un tiempo estuve dos meses parado entre dos trabajos y no disfrute nada de esa teórica libertad. La sensación de no sentirme útil me impidió disfrutar de lecturas, paseos o películas. Debo de ser un tipo raro.

  5. sergut
    15 de noviembre de 2011 a las 2:14

    Lo que dice Ponzonha no es nada raro. El trabajo es lo que da identidad a mucha gente: sin trabajo no eres nadie.

    Qué efecto producen estas tres personas?

    “Hola, me llamo Pedro y soy abogado”
    “Hola, me llamo Marta y soy dentista”
    “Hola, me llamo José y estoy en el paro”

    Vivir sin trabajo por decisión propia significa vivir radicalmente al margen del sistema. No todo el mundo puede vivir con la presion social que eso supone. Y con familia que dependa de uno mismo, menos.

  6. Jesús
    16 de noviembre de 2011 a las 16:09

    Sergut habla de la presión social y creo que esa es la clave. Creo que soy un ejemplo del estilo de vida que propone el artículo, con una enorme diferencia: soy prejubilado de una empresa grande. Y pese a disponer de unos ingresos suficientes, incluso envidiables, mi vida es ajena al consumismo disparatado que nos envuelve. Sin embargo, mi aspecto, mis aficiones, mis costumbres hacen de mí un -tacaño- tío raro entre mis parientes y vecinos. ¡Cómprate coche nuevo (el que tengo ya ha corrido 300 mil km), vete a Cuba (a pillar), conoce Moscú (para pillar), vamos a Málaga (y pilla), móvil, enchúfate a un móvil pordió! (tengo uno que sólo conecto cuando me interesa) etc, etc., eso es lo que parece que ellos harían de continuo en mi situación, pero que yo no necesito, ni me apetece, ni me haría más feliz. Mi vida es sencilla, tranquila, exquisita, suficiente en todo excepto en aguantar las críticas de quienes me rodean. Pero… echándole salero puede uno hacerse el sordo a la presión consumista del mundo que vivimos. Salud.

  7. Juan Manuel
    17 de noviembre de 2011 a las 17:30

    Y nuestros hijos, de los que somos responsables y los queremos, obligados también a vivir así.
    Obligados y contentos.
    La otra opción es no tener hijos y vivir en una hura o autocaravana.
    Espero que esta miseria acabe y lleguemos pronto al siglo XX.

  8. Adrián
    17 de noviembre de 2011 a las 18:49

    Me alegro de la vuelta de los artículos largos y jugosos a este blog :)

    Por cierto, 24rotuladores.org ya no lo mantengo. (Ahora llevo otro blog con fotos y letras de imprenta).

  9. zrubavel
    17 de noviembre de 2011 a las 23:00

    El tema de los hijos está muy explicado en el libro. Precisamente a los niños ese modo de vida no le iba a desagradar lo más mínimo. Gran parte del error está en que pensamos que les damos una vida mejor si los vemos una hora al día de lunes a viernes, pero le podemos pagar buenos colegios y todo tipo de cacharrería tecnológica.

    Pero es eso mejor que un hijo que esté con su padre decidiendo que pollo matar o haciendo deporte y viéndole todo el día en casa leyendo. Un padre así puede ser el mejor ejemplo, lo peor de la sociedad es que tendemos a buscar el ser promedio, no ser felices o vivir correctamente. Y el promedio suele ser una aberración.

    A mi lo que más me ha llamado la atención del libro es entender finalmente qué es el consumismo. Viajar se trata de vender como una actividad semicultural y que abre mucho la mente, cuando no es más que una forma de consumo brutal. Siempre excesiva y desproporcionada. Gastar en un mes lo ahorrado durante todo el año, para vivir experiencias que aunque positivas, no son las que mejor se nos graban en la memoria.

  10. sergut
    18 de noviembre de 2011 a las 9:46

    Leyendo un poco en el blog, veo que el autor no tiene hijos ni los quiere (salvo que “tengan ya 20 años y se hayan ido de casa”). Todo lo que dice sobre lo felices que serían sus hijos son palabras en el aire (puede que cierto, puede que no).

    También parece que cuando le visitan más de dos personas toca sentarse en el suelo (pero a él no le gustan las visitas, así que esto sólo es un problema para su mujer). Definitivamente, esto no es una vida para todo el mundo. ;-)

    Me apunto el libro para leerlo. Parece interesante.

  11. Adrián
    30 de noviembre de 2011 a las 20:09

    Sergut del 15 de Noviembre de 2011 a las 2:14,

    “Anyway, when somebody asks you “what do you do?”(*), answer with your hobby [...]”

    (*) People in a consumer driven society generally identify with how they earn and how they spend. Rarely do you see anyone identifying with what they do outside of work or by what they believe in.

    http://earlyretirementextreme.com/day-8-get-engaged.html

    ;-)

  12. sergut
    1 de diciembre de 2011 a las 1:05

    Adrián:

    Qué efecto producen estas tres personas?

    “Hola, me llamo Pedro y soy abogado”
    “Hola, me llamo Marta y soy dentista”
    “Hola, me llamo José y simulo batallas históricas y pinto soldados de plomo”

    Sigo pensando que no todo el mundo puede vivir con la presion social que esto supone, y con familia que dependa de uno mismo, menos. Es evidente que el autor del libro sí puede… pero el mismo dice que es tirando a ermitaño y a socializar poco (al contrario que su esposa).

  13. Adrián
    2 de diciembre de 2011 a las 17:28

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