Realidad no virtual

Hoy fui al médico. Había una lista con nombres en la puerta. Yo tenía el número 5. Le pregunté a la gente que estaba esperando, casi nadie sabía su número.
Me senté a esperar. Llegó una señora. Miró la lista. Se sentó a mi lado. Dijo «es injusto que escriban el listado de nombres. Si no hubiera traído las gafas no podría haberlo leído».
Me sorprendió. «¿Y la gente mayor que no ve bien?» – Continuó. – «Deberían llamar por nombre».
Pregunté de nuevo a la gente sus números. No lo sabían. Eran personas mayores que no podían ver los nombres en el folio. Pensaban seguir el orden de llegada. Puse un poco de orden. La mujer de las gafas venía justo detrás de mí, pues tenía el número 6.
Entró la número 4 porque faltaba la persona número 3. El siguiente sería yo y luego la señora de gafas. Llegó una chica que resultó ser la número 3. Le dije que atendían a la número 4. La señora de gafas le dijo que ella pasaría detrás de mí, que era el número 5, que yo pasaría detrás de la número 4 que estaba dentro. Me costó convencerla de que era justo que pasara la número 3 antes que yo. La número 6 estaba muy enfadada. Tuve que calmarla un poco. La señora de las gafas era gitana y la número 3 era sudamericana.
Pasó la número 3, no tardó ni cinco minutos. Mientras la atendían llegó otro número 6. Resulta que la señora de gafas se había equivocado mirando su número. El verdadero número 6 era gitano y conocía de vista a la señora. No hubo problema alguno en que pasara delante de ella. Me tocó mi turno.
El médico es un lugar democrático. Estaba lleno de gente que no puede leer una hoja de papel. Nadie tiene internet. Nadie sabe lo que es la Web 2.0. Hay millones de personas que nunca han oído la palabra Google, aún viviendo en una ciudad de cuatro millones de habitantes. Ese es el mundo real.

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5 comentarios sobre “Realidad no virtual”

  1. ¿Qué mejor que una visitilla al médico de cabecera de la Seguridad Social para darse un baño de realidad? Pero realidad de la buena. La medicina pública se ha vuelto únicamente propia de ancianos, inmmigrantes y pobres. Ni rastro de la clase media. En Madrid, todo «propietario» (hipotecado) que se precie tiene que tener su seguro privado, que ellos lo valen, que son propietarios. Además, a pesar del aumento de la población en la ciudad (tremendo en según que barrios), no se ha aumentado de forma proporcional la atención sanitaria. En mi barrio te dan hora a las 5 y no les da tiempo a atenderte ni a las 9. Eso si te dan hora rápido, sino te mandan para dentro de 8 días.

  2. @eulez: no sé qué tienes en contra de los seguros médicos privados, en mi caso la empresa me proporciona este tipo de seguro y anteriormente lo pagaba de mi bolsillo. Creo justo y necesario que aquellos que puedan permitirselo opten por la sanidad privada, de esta forma no colapsamos la pública, que seguimos pagando religiosamente a través de nuestros impuestos pese a no disfrutarla.
    Esto se llama justicia social. Lo que me parece de vergüenza es que aquellos que ganan una pasta hagan uso de la sanidad pública, que haberlos haylos.
    Saludos.

  3. Huy que divertido! empezamos hablando de lugares democráticos y continuamos discutiendo sobre sanidad pública o privada. :)
    Sinceramente creo que tan lícito es acogerte a la sanidad pública como contratar un seguro privado si lo crees conveniente. Ni se puede tachar de vivir por encima de sus posibilidades a quien lo haga, al fin y al cabo siempre se dice que la salud es lo primero, ni puedes obligar a nadie a hacerlo sólo porque se lo pueda permitir y tenga que liberar a la pública.

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