Ridículo

Hace unas cuantas semanas fui al espectáculo de ‘El Circo de los Horrores‘. Lo que podría calificarse como ‘circo moderno’ es una mezcla de números de extraordinaria habilidad, musicales y humor ácido.

Como en todos los espectáculos de pago, está totalmente prohibido grabar vídeos o realizar fotos. Aunque siempre hay alguien que ignora la prohibición, no creo que en esta representación se atreviera casi nadie a saltársela.

Y es que en la parte de humor los artistas se pasean sobre el escenario y vituperan e insultan despiadadamente a todo aquel que se cruza en su camino. Pero los que fuimos allí a verlo sabíamos a lo que íbamos, en una función que gira en torno al diablo, el infierno y el pecado. Se va dispuesto a reírse de los demás o de nosotros mismos, según quien fuera el foco de atención de los actores.

En uno de los momentos más extremos, suben a dos chicos al escenario para que hagan un stripe tease. Lo que empieza con una camiseta fuera acaba en ropa interior – o aún menos – según lo que la situación permita.

Ante una audiencia de más de dos mil personas, a nadie le apetece quedarse casi desnudo y rodeado de personajes bizarros que no inspiran tranquilidad. Sin embargo, lo que hace veinte años podía haber sido el momento más embarazoso de sus vidas para los que accedieron a subir al escenario a desnudarse, hoy en día no fue más que una divertidísima noche, para voluntarios y público.

Me llamó la atención la enorme diferencia que supuso aquí el que no hubiera móviles que todo lo graban. Hoy en día resulta mucho menos vergonzoso desnudarse en un escenario ante un público masivo que dar un discurso ridículo en un cumpleaños familiar o cantar con los amigos.

Además, la puntilla la da Facebook, que automáticamente reenvía a todos tus conocidos cualquier locura en que hayas podido tomar parte y haya quedado registrada. La obsesión por los vídeos y las fotos lleva a que cada vez haya menos momentos verdaderamente espontáneos, de acciones que se hacen en el momento sin pensar en las consecuencias. O más bien porque se sabe que no tienen que tener mayores consecuencias.

Simplemente quería compartir esta reflexión con vosotros.

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4 comentarios en “Ridículo”

  1. Influencers are gonna influence.
    Tienes razón. Por si acaso he hecho algunas simplificaciones. Creo que la expresión ‘sabíamos a lo que íbamos’ era un distintivo inequívoco del parecido.

  2. Es una realidad lo que explicas. En mi grupo de amigos ya ves que la gente se controla mucho las “locuras” o “espontaneidades” que hacemos por gravarlo todo con los moviles. Simplemente ponerte a cantar, tomarte unas copas de más, ect… al día siguiente por el watssap lo ve to cristo. Es un comportamiento que no entiendo, la frase del … esta noche no se hacen fotos es cada vez más corriente.

  3. Llevo unos meses dándole vueltas a ese tema. Creo que hay gente a la que se le va de las manos la voluntaria falta de privacidad con la que vive.

    Hace un mes me casé y pedí a todos los invitados que no subiesen fotos/vídeos a las redes sociales. Yo por lo menos, pude disfrutar más tranquilo la celebración.

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