Una historia de cerveza

Partido de la Selección Española de fútbol: obligatoria dieta a base de cerveza y patatas fritas. Voy a comprar al supermercado, siempre el día previo a un partido la sección de cervezas está devastada, no queda casi nada. A mi la que me gusta es la Mahou y claro, no quedaba ninguna. A elegir entre males menores: marca DIA% o Cruzcampo.
Estaba pensando lo absurdo de comprar la cerveza caliente, sin tiempo para el partido, y sin ser la que me gusta. En la tienda de los chinos venden cervezas frías y siempre tienen Mahou; Es un poco más caro.
Al final con la excusa de comprar otras cosas me llevo una de DIA% y otra de Cruzcampo. La final estará cubierta, aunque sólo sea para animar a Alemania.
Mientras me acerco a la cola hay una trifulca. En el DIA% es imposible formar una única fila que se vaya distribuyendo según van terminando los clientes. Está demostrado que de media se espera la mitad menos que con dos filas separadas. Pero claro, la gente siempre piensa que eso te pasa si eliges la fila equivocada, así que este sistema no dura ni dos minutos.
Al parecer un negro se ha colado, y le cae una buena reprimenda por parte de uno de los típicos personajes que compran en el DIA%. Que si hay una cola única, que si hay que esperar atrás. Está claro que el negro tiene mucha cara o mucho despiste. Pero luego el espabilado ha empezado a arengar al negro, explicándole como funciona el mundo:
– Tienes que aprender el español. Hablarlo bien. – y hablando más despacio para dejar la idea clara – Tienes que aprender a hablar correctamente el español de España.
El negro consiguió pasar delante, pero cuando hace rato que ha salido de la tienda, el español se jacta de haberle perdonado la vida.
– Hoy porque me pilla de buenas que si no…No me voy a liar a tortas, que eso no, pero no le dejo pasar.
Y otro le responde
– Estos extranjeros, sólo aprenden lo que les interesa. Están en España nada más que para lo bueno, para lo malo no quieren estar.
El primero, viendo que este otro, ya en la cincuentena, estaba más exaltado de la cuenta, se hace el loco y se despide, orgulloso por su buena acción educadora, de su audiencia: todo el supermercado.
Salgo del supermercado ajeno a estas disputas. En medio de la calle una botella de cerveza, Mahou, destrozada.
-¿Has visto lo que ha pasado? Unos les han robado unas cervezas al del chino, y ha salido el chino detrás de ellos con un palo de hierro. Al final se les ha caído la cerveza y una se ha reventado. El chino ha dejado de perseguirlos y se ha llevado las demás. Un niño que allí había le ha preguntado que qué le había pasado y el chino le ha dicho que le habían robado. El chino se ha ido a la tienda diciendo, “estos españoles son muy raros”.
España, cerveza, extranjeros, racismo, delincuencia, todo es complicado, pero me han hecho que hoy entone con un poco de menos ganas el ¡Arriba España!

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2 comentarios en “Una historia de cerveza”

  1. Si es chino, porque es chino, si es negro, porque es negro, si no porque es aleman, y si no por ser rubio, de ojos verdes o hijo de “fulanita” el caso es etiquetar, clasificar y separar. Como si en un momento dado quien estuviera a tu lado fuera mejor o peor persona por el hecho de tener una u otra etiqueta.
    Cuantisima educacion le falta a la gente.
    Un saludo.

  2. No se, quizás sea más digno enfrentarse al que se intenta aprovechar que agachar la cabeza. Y en esta historia sospecho que nada tienen que ver los colores porque si llega a ser una vieja la que se intenta colar la reprimenda también habría existido.
    De todos modos supongo que no es muy lógico que a raíz de la actitud de una persona se generalice a todo un país. No?

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