El diseño del abono transportes

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En Madrid, si quieres usar el sistema de transportes con tarifa plana, existe un abono mensual (o anual, que nadie usa) que te permite realizar todos los viajes que quieras a un precio fijo.

El abono en sí consta de un documento que te acredita como titular, y que indica el tipo de abono y un cupón que es el que se compra cada mes. El código del cupón mensual coincide con el del documento, y un viajero ha de portar ambos siempre que viaje en los transportes de Madrid.

La imagen de más arriba muestra el documento (abono transportes) y el cupón mensual, abajo a la izquierda.

Pues bien, me atrevo a afirmar, sin género alguno de duda, que el documento de abono de transportes de Madrid es la cosa más mal diseñada que existe.

Parece que hubiera sido una maldición, pero las personas que lo definieron no han dado una a derechas.

El formato es el mismo desde hace muchos años. Cada año cambia el formato del cupón, tiene más medidas de seguridad y marcas de agua. El abono de transportes permanece imperturbable al paso de los años. Cierto es que uno no tiene necesidad de renovarlo, pero si lo pierdes y tratas de formalizar uno nuevo, verás que el diseño sigue siendo el mismo.

Está lleno de espacios en blanco. Entre el número de abonado y el tipo de abono hay un enorme espacio en blanco. Pero por todas partes se nota una distensión que resulta molesta, no es zen, es desperdicio de espacio.

En los abonos antiguos el nombre figura escrito a mano alzada. En uno que tengo está medio apellido tachado. Da igual. Es perfectamente válido. En los abonos nuevos el nombre ocupa una pequeña esquina y de nuevo aparece un enorme espacio en blanco entre el nombre y el DNI.

Simplemente el título de «Abono ****Transportes» que figura arriba es indefendible. Y en letra bien grande. Para los que no sean de Madrid, las estrellitas son un símbolo de la región. Un símbolo, que aquí, en mi opinión, está de más.

El tamaño del abono transportes es enorme. Una pulgada más largo que una tarjeta de crédito y también más ancho. Es decir, para un documento que sólo indica un nombre y DNI, una foto y cuatro palabras, se requiere una cartulina gigantesca, que con el plastificado aumenta aún más. Que no cabe en una cartera normal. Hoy en día ya no se concibe un documento que no tenga el tamaño de una tarjeta de crédito. O menor.

El color de fondo rojo es horripilante.

Lo peor de todo, sin dudarlo, es el habitáculo para guardar el cupón mensual. El cupón mensual tiene un diseño insuperable. Y tiene que convivir con el carné, en un espacio reservado para que convivan juntos. Pues bien, esa solapa que se abre en el abono se rompe continuamente.

La gente pierde sus cupones mensuales constantemente. Si no pierden abono y cupón, pues por ser algo tan grande, no cabe en la cartera y se suelen guardar por separado. La típica cosa que se te olvida al cambiar de chaqueta, de bolso o de pantalón.

Pero esto no sería nada si no fuera porque se inventó algo peor aún: la funda de abono transportes. Es una funda para guardar algo que no merece ser guardado, salvo porque a su vez guarda el cupón que sí es importante. Y claro, la funda abulta mucho más. Es casi del tamaño de una fotografía convencional de 10×15. Es tan grande que sobresale en los bolsillos.

La gente encima las usa y es un típico negocio de venta ambulante: la venta de fundas de abono transporte, al precio de un euro. Estas fundas se venden mucho. Es una suerte de muñecas rusas, en que la única que sirve de algo es la más pequeña. Cuando veo el ritual de la mujer que saca del bolso la funda, de la funda el abono, del abono el cupón, lo pasa por la canceladora, y procede inversamente, se me viene el alma a los pies.

Lo que hice cuando renové el abono transportes (que nunca se escribe abono de transportes) fue doblarlo por la parte de la foto, y guardarlo en la cartera. Entre las tarjetas de crédito. Así, cabe perfectamente. Y me olvido de él. Me preocupo de mi cupón, que tiene el tamaño que tiene que tener.

Nota: El notas del abono transporte de arriba no soy yo. No enlazo a la foto original porque los Flickeros son muy de «borra mi imagen de tu página». He preferido borrarla físicamente.

6 comments

  1. No conozco los detalles del sistema de transporte de Madrid, pero deberían estudiar la tarjeta OPUS que implementó la Société de transport de Montréal – STM. Las cosas que más me gustan son que puedes recargarla en todas las estaciones usando la tarjeta crédito o débito y que no necesitas sacarla de tu billetera para utilizarla. La información completa la encuentras en:

    http://www.carteopus.info/

  2. Yo lo que hice hace muchos años fue sacarlo del plastificado (bueno, en realidad abri el plastificado por un lado y lo uso como un compartimento mas de la cartera) aun esta por llegar el dia que me lo pidan.

  3. Que se mantenga el tamaño en el tiempo tiene un sentido y es que las máquinas de venta de billetes llevan un lector de códigos de barras adaptada a la tarjeta en cuestión. Eso por no hablar de la industria de la carterilla para el abono de falso cuero, que llevan con esos sobrecillos fabricados desde hace milenios.

    Por cierto, el abono anual sí que se usa, hasta donde sé, a muchos funcionarios se lo dan gratuitamente cada año. Justamente ese abono sí tiene el tamaño de una tarjeta de crédito y encima funciona con RFID de modo que no hay que sacarlo para pasar los tornos, sólo presentarlo en el lector sin sacar de la cartera.

    [Comentario zrubavel:
    Lo de las máquinas expendedoras, te puedo decir que las nuevas admiten el abono y entra con holgura, la ranura para leer el código de barras ni siquiera es del mismo tamaño que el abono.

    Del abono anual quise decir que no se usa apenas. Que comparado con el otro tiene un uso testimonial.
    Estoy pensando en comprarlo porque:
    a) Te sale el año un 10% más barato. La gente se lleva las manos a la cabeza si sube un 2% el transporte pero tiene un 10% de descuento delante de su nariz y no hacen nada.
    b) Si lo pierdes o te lo roban, tienes derecho a que te hagan un duplicado. El abono mensual no tiene garantía; Si lo pierdes te compras otro.]

  4. Me atevo a hacer un comentario para hablar del sistema que hay en Valencia. Ahora mismo se ha implementado un sistema la mar de cómodo, con rfid. Tamaño tarjeta de credito. Recargable en todas las estaciones de metro, tranvia y kioscos. y además sirve para los autobuses también. Pero lo mejor, es que esto no es sólo para el abono anual, para el bono 10 y el mensual también. No hace falta irse a Montreal.

  5. Pues yo al final lo que he hecho es dejar la horrible tarjeta roja en alguna parte y salir solo con el cupón. Por cierto que las letras del nombre y dirección se borran si se han escrito a boli.

    En una revisión un revisor me dijo que tenía que poner mi nombre ahí, que no se veía. No se para qué, si hasta la foto es de hace 10 años y estoy irreconocible.

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