Dios y el principio de inducción
Publicado el 9 de June de 2005 3 comentarios
Una de las cosas que más me sorprende de la Biblia es la torpeza con que se trata al personaje de Dios. Suele ser apasionado, colérico y un poco hijo de puta. Nunca entenderé como la iglesia cierra los ojos ante eso, a las malas hace uso del siempre flexible “no hay que interpretarla en sentido literal”. He aquí un ejemplo.
Abraham está hablando con Gehová, el discurso de Abraham es excelente y es capaz de convencer a Dios como un hábil vendedor de alfombras de zoco. Dios, apenas razona y muestra ostensiblemente su mala leche.
Génesis 18:
Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo,
21 descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré.
22 Y se apartaron de allí los varones, y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante de Jehová.
23 Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío?
24 Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él?
25 Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?
26 Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos.
27 Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza.
28 Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco.
29 Y volvió a hablarle, y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor a los cuarenta.
30 Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare: quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta.
31 Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor a los veinte.
32 Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente una vez: quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor a los diez.
33 Y Jehová se fue, luego que acabó de hablar a Abraham; y Abraham volvió a su lugar.
Me preocupa la justicia que aplica Dios:
Para 50 justos ->perdono la ciudad (i = 1)
Para 45 justos ->perdono a la ciudad (i = n)
Para 40 justos -> perdono a la ciudad (i = n -1)
….
Para 10 justos ->perdono a la ciudad
Para 5 justos ->arraso la ciudad
La forma de preguntar de Abraham recuerda a la forma de realizar una comprobación matemática. Pruebas que ocurre para una serie de números y entonces entiendes que puede ocurrir para todos. Pero Dios le baja los humos en la negociación: 10 es su última palabra.
La justicia de Dios no cumple el el principio de inducción. No sirviéndome las matemáticas, espero tener un buen abogado en el Juicio Final.
Comentarios
3 comentarios a “Dios y el principio de inducción”
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June 10th, 2005 @ 20:32
Mas bien parece el regateo sobre una mercancia en el zoco……
July 4th, 2005 @ 14:12
Lo gracioso del caso es que siendo Dios conocedor de todas las cosas (por cierto, una vez leí un artículo donde se comentaba que era imposible que Dios pueda ser a la vez omnipotente y eterno) sólo le estaba bacilando, pues de sobra sabía cuantos justos había y cuantos no. Pelín cabroncete.
January 5th, 2006 @ 7:23
al parecer esta representacion de dios,hacia los hechos q hizo lo demuestran ciertamente algo egoista hacia la vida humana que el tanto”quiere,”
en ves de por que no decirlo amaestrarlos por que se supone que el todo lo pude , nos trata como mercania barata y con injusto precio
y ni me imagino como pasare el jucio final
si el jues no es justo ……….