Technorati

Google es el buscador por excelencia, pero cuando uno desea recoger información excusivamente sobre blogs, se echa de menos una herramienta específica.
Hoy en día ya hay varias de ellas. Una de las primeras y más admiradas es Technorati.
Es frecuente ver a otros blogs hablar de cosas que podría hacerse para mejorar este buscador. En especial se quejan de que sólo está pensado para el inglés. Hay otras muchas quejas, pero siempre se respira un aire de suficiencia, de «están trabajando», es la beta-ificación, propia del Web 2.0, o lo que es lo mismo, alabar cualquier producto que huela bien, aunque no se esté dispuesto ni a usarlo.
En mi opinión, para mí, como usuario final, españolito, Technorati apesta. Y estas son las razones:
1) El nombre.
Me parece que está fatalmente elegido. Demasiado largo. Con la duda de si hay una ‘H’ en medio o no.
Para tener un nombre tan largo, lo menos que se podía esperar es que se refiriera a lo que realiza, pero sólo el final, «rati», atisba una extraña abreviatura de rating.
2) La interfaz.
Ahora por fin la han cambiado, pero está plagada de publicidad por todas partes. Buscas algo y te salen enlaces patrocinados arriba, abajo y enmedio y por el diseño puedes caer en la confusión de creer que es uno de los resultados de tu búsqueda.
3) Las búsquedas.
Los resultados de las búsquedas son muy pobres. Normalmente te muestra las entradas por orden cronológico inverso, lo cual puede ser muy útil si quiero enterarme del último atentado producido hace pocas horas. Pero si busco cualquier cosa del mundo real, preferiría otros criterios de ordenación. Ahí han incluido la posibilidad de seleccionar la «autoridad» del blog. Un blog con pocos enlaces tiene poca autoridad. Pero es ridículo. Si busco información sobre Claudio Monteverdi, me interesa más un post de un indio al que no conoce nadie, pero que se titula asín, que uno de un «blog importante» que tiene dicho término incluido en el texto casi por casualidad. Vamos, lo que hace Google, no estoy pidiendo que inventen la rueda de nuevo.


4) Los resultados.
Y es que las búsquedas no devuelven nada interesante nunca. Miro la portada principal. Según parece, entre lo que más se está buscando está la palabra Israel. Pincho para ver los resultados. El primero de todos es uno que se acaba de publicar, sobre un blog que lleva cuatro meses activo y que gracias a esta entrada, pasa a tener dos blogs que lo referencian. Gracias, Technorati, por tan interesantes resultados.
A veces he insistido con mis búsquedas, repasando todas las entradas. Nunca hay nada de interés. Luego buscas por Google.es y encuentras entradas buenas, con los mismos criterios que en Technorati, y que te llevan a blogs. Hay veces que recuerdo una información que vi en un blog, pero busco el link concreto. Me voy a Technorati. 0 results found.
5) La catalogación.
Este buscador depende exclusivamente de que sus usuarios le den el trabajo mascado. Primero, si querías salir en las búsquedas, tenías que ir personalmente a indicárselo. No contentos con eso, te piden que incluyas un poco de código en tu blog, para que se enteren del cambio.
Si toda esta flojería, que exige un trabajo inmenso a los que poseen la información, tarea que hoy en día se hace alegremente, pero que dudo en el futuro mucha gente quiera realizar, se produce en lo fundamental de su producto, que es un buscador, ¿A qué se dedica en concreto la gente de Technorati?
Me imagino que realizar un buen buscador no es tarea fácil. Pero ya hay gente que lleva años haciendo las cosas mejor. ¿Qué sentido tiene sacar un producto que es peor que lo que ya existe, y encima es nuevo?
6) Los tags.
Ante la manifiesta ineficiencia de las búsquedas, se les ocurre que, de nuevo los usuarios, pueden mejorar las búsquedas con que Technorati ganará dinero, si a cada entrada le añaden unas palabras clave. De nuevo, es hacer que su producto vaya mejor si los demás trabajan. Lo sorprendente es que mucha gente automatiza esta generación de palabras clave – llamadas tags.
Los tags devuelven resultados aún peores que las búsquedas convencionales. Busco por el tag «food» (comida) y el resultado que obtengo es, como era de esperar, intrascendente y sin interés.
El criterio de ordenación por hora de creación es, en mi opinión, prácticamente inútil.
Los tags que crean los usuarios son arbitrarios. Por ejemplo, podría catalogar esta entrada como «web 2.0» y un pardillo que buscase información dentro de cinco minutos acabaría leyendo esta desagradable crítica. Pero también podría etiquetarla como «cuñado«, y es que si confías en que la gente haga tu trabajo, no tienes derecho a esperar a que lo haga bien.
7) Nadie lo usa.
Por mucho que haya quien se jacte de tan maravilloso paradigma del web 2.0, quien quiere buscar información, usa Google. Nadie busca en Technorati, salvo casos puntuales como «acaba de caer un metorito en Móstoles» o «cabezazo Zidane».
8) No sirve para encontrar blogs.
Todo el tiempo ando a la búsqueda de blogs que puedan interesarme, es tarea complicada. Y esta gente crea un buscador de blogs que no permite localizar blogs que sean llamativos. Claro, si quiero buscar blogs de tecnología, me recomendarán Slashdot. Si fuera capaz de encontrarlo. Recomendar ese tipo de páginas, que todo el mundo conoce, es una obviedad. Hay millones de blogs ahí fuera, algunas decenas deben ser estupendos, y estarán fuera de todos esos ridículos rankings. Technorati parece que no está interesado en crear algo al respecto. Al fin y al cabo, su negocio no son los blogs, sino la publicidad.
9) Quizás yo sea un pardillo.
Puede que haya formas eficientes de recuperar toda la información que he dicho que ellos no son capaces de encontrar. Puede que sea una herramienta excelente. Me da igual. No soy un usuario pardillo, tampoco soy el rey de la informática. Soy algo más que un usuario medio.
El 95% de los usuarios de ordenadores saben menos de blogs y de informática que el pardillo al que represento. Una herramienta que sólo podrían usar, como máximo, el 5% de la población, no es una gran herramienta. Hay que ser sencillo, como Google, que todo el mundo sabe usar – más o menos. Escribir y pinchar en lo primero que salga. Tan sencillo como eso.
En resumen, en mi opinión, Technorati es un programa pésimo para los usuarios que se manejen en castellano.
Tecnorati tags: Web2.0, 95%, meteorito Móstoles, rati, pardillo, Claudio Monteverdi.

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Un comentario sobre “Technorati”

  1. Justo ayer hablaba de esto con un amigo.
    Comentabamos que el rediseño estaba muy bien pero que la utilidad del invento seguía siendo nula.
    Technorati es un sistema en el que los bloggers flipadillos miramos quien nos ha enlazado ya tal, pero ahí empieza y termina su utilidad. Y de tanto gritar «cómprame Yahoo!» igual terminan quedándose sin habla.
    Por cierto, que la búsqueda de blogs de Google no está nada mal.

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