The Prodigy

Nunca había reparado en que una de las principales deventajas que posee el Top Manta sobre el comercio habitual es que tienen retraso en la colocación de los Hits. Con las películas es fácil: se las bajan de Internet y pueden vender mientras la película está en los cines. Con la música suele ser más complicado, pues tienen que esperar a que salga el disco a la venta, realizar la copia masiva, que el vendedor vaya a reponer existencias, que el vendedor exponga los nuevos productos.
Este retardo les depara pérdidas que su estatus de ilegalidad les impide poder reclamar. Muchos fanáticos de grupos musicales no podrán esperar un par de semanas a que el negro saque el CD y acabarán pasando por el aro de las discograficas.
Si no fuera por mi paciencia infinita, ya habría caído en la tentación con el último disco de Prodigy. Y es que cuando un grupo tarda 7 años en sacar disco, crea una expectación sin límites entre sus seguidores. Contaba los días hasta que saliera en la tienda y luego empecé mi tournee por las mantas de toda mi ciudad, buscándolo. Me di cuenta de que no era posible encontrarlo. Al principio lo achaqué al retardo antes citado. Luego pensé más bien que han dejado de ser un grupo de primera fila para pasar a ser casi música alternativa. Y es que el top manta huye de todo lo que no sean superventas, el disco que no quieran miles de personas no será vendido. Y contra dichos discos no queda más que pagar. Así le ocurre a la música clásica, al Jazz, al flamenco auténtico, a los grupos que hacen más arte que dinero.
The Prodigy fue toda una sensación durante los 90, vendían discos como churros, su provocadora puesta en escena y sus controvertidos videos musicales alimentaban a la prensa rosa en alas de vender más y más discos. Era la época de la música dance (o el bakalao, nunca entendí bien a qué se refería cada término) y ellos dieron una patada al género, renovándolo y enriqueciéndolo por completo. Detras de unos chiflados llenos de piercing estaba un buen hacer musical, con canciones muy trabajadas y de gran calidad. Algo parecido a Marylin Manson, un cantante que, cuando se quita el disfraz de pirado, es una persona del todo razonable e inteligente, pero sabe que para vender discos no basta con hacer buena música.
Pero The Prodigy ha dejado pasar demasiado tiempo entre disco y disco. Supongo que lo que ocurrió en realidad es que, forrados de pasta, se separaron y, ahora que algunos de los componentes necesitarán dinero, han vuelto a unirse. Las canciones que he oído son realmente buenas, pero ahora la gente no quiere oírles. Al menos tanto como antes. Porque una gran parte de la cuota de mercado que antes abarcaban se ha pasado al Hip-Hop o al Rap. Algunos, sin saber quiénes eran estos pirados ingleses. Esto, al final, está redundando en que el top manta rehuya el disco y yo no tenga más remedio que comprarlo en la tienda. Todo un abuso.

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Un comentario sobre “The Prodigy”

  1. Te recomendaria un pagina, donde puedes encontrar verdaderas gangas. Ademas ofrecen free delivery worldwide. Pero no si sera » etico» poner la direccion, tu mismo
    Un saludo
    [comentario zrubavel: Gracias Lorena. Al final accedí al sistema más barato que existe: El emule, que es gratuito.]

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