Trampa 22

Antes de que se inventara Internet, cuando conocía a una persona interesante, le solía preguntar por su libro favorito. Una de esas personas me habló de un libro del que jamás había oído antes: Catch 22.
Lo primero fue dar con el título en español. Sin buscadores, una tarea hoy en día trivial, no era nada sencillo. Teniendo el nombre del autor, Joseph Heller, y buscando en una buena enciclopedia, pude acabar sabiendo que la versión española se titula Trampa 22.
Catch 22 fue publicado en Estados Unidos en 1961. Trata de una forma demasiado irónica sobre el absurdo de las guerras. Tuvo tal éxito que la expresión Catch 22 forma hoy en día parte del lenguaje, para expresar una situación sin salida, sin solución posible.
Pero el libro, en España, fue censurado por el gobierno de Franco. Tras su muerte, el interés por la novela se había atenuado, por lo que aunque se publicó una edición de bolsillo, no tuvo apenas éxito en nuestro país.
Hace unos días, en la famosa página de MetaFilter, lanzaban la pregunta,

Dime un libro que creas que todo el mundo debe leer, y por qué.


Uno de los más mencionados era Catch 22. Me llamó la atención el comentario de uno de los participantes: “La gente más interesante que he conocido en mi vida, ha leído Catch 22”.
Estuve siguiéndole la pista al libro durante muchos meses. Nadie lo conocía, y sólo había ediciones antiguas que buscar en tiendas de segunda mano. Finalmente, di con él en una de esas librerías, que suelen estar llenas de libros interesantes. Era un tomo horrible, muy grueso y alargado pero estrecho, parecía casi un salchichón. Las páginas estaban comidas de polvo y la pasta estaba a punto de caerse. Ni que decir tiene que todo eso me importó poco. Y lo compré.
La trama es interesante. Trata sobre un grupo de soldados americanos en un campamento en una isla italiana, desde la cual parten con sus aviones para bombardear objetivos militares de los alemanes. El argumento es definidamente biográfico: Joseph Heller sirvió con los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, y estuvo destinado en Córcega, desde donde realizó 60 misiones de combate a bordo de su bombardero.
Lo primero que sorprende es que en la historia no aparece ni un sólo soldado alemán. Y es que la historia trata sobre cuánto hay de irreal y de sin sentido en cualquier operación militar. Al final, el enemigo se encuentra entre las propias filas. El miedo de los combatientes, el querer salvar la propia vida antes que ganar la guerra, la despreocupación de los mandos por lo que pueda ocurrir a sus soldados, todo se muestra en una narración absurdamente divertida.
Mi experiencia con este libro fue única. Jamás había leído algo así. Podías reír a mandíbula batiente desde la primera página. Era un humor descarnado, directo, ágil e inteligente. Cuando llevaba leído más de la mitad del libro hice algo que luego nunca antes había hecho. Y que aún no he vuelto a hacer. Dejé de leer y volví a empezar desde el principio. El miedo a terminar algo tan fantástico me llevó a querer disfrutar de nuevo desde el comienzo.
El final del libro es sorprendente, mágico y muy enérgico. El giro que da la historia, llena de flashbacks, de cambios de ritmo, de paradojas y contradicciones, te deja sentado en la silla, maravillado.
Aún leí el libro un par de veces más, siempre con gran satisfacción, es uno de esos raros libros que te cambian como persona. Me sorprende que tras casi tres años aún no lo hubiera recomendado desde esta página. Durante mucho tiempo, cada vez que acudía a una librería de viejo, buscaba por si tenían alguna copia. Llegué a tener tres y estaba orgulloso de pensar que era una de las pocas personas que conocía algo tan bueno. Se lo recomendaba a mucha gente, pero pocos llevaban muy lejos su empeño en buscarlo.
Hace poco, salió una nueva edición, con buena encuadernación y una tirada muy aceptable (por ejemplo, fnac.es lo tiene). Un libro así, siempre está de actualidad. Hazte un favor: por el mismo precio que puedes comprar El código Da Vinci, puedes llevarte Trampa 22.

5 comentarios en “Trampa 22”

  1. Demasiado largo para comprar/leer/devolver sin que se note mucho. Habrá que pagarlo.
    [Comentario zrubavel:
    Estoy de acuerdo con tu sistema, pero en este caso puedes llevarlo más lejos: comprar, devolver, comprar, devolver. Para eso se hizo la FNAC, para comprar y devolver. Tantas veces como se quiera.
    También puedes meterte en el cuartucho maloliente y leer un par de capítulos. Si no te gusta el estilo, no te gustará el resto del libro y te ahorras una compra inútil.
    Aunque personalmente siempre prefiero que se usen las bibliotecas: se acaban generando puestos de trabajo.]

  2. Este ha sido de los pocos libros que me acompañó en varias mudanzas de un lugar a otro. Pero es que no podía desprenderme de él. Me encantaba releerlo una y otra vez hasta llegar a preguntarme, con culpabilidad, si no estaría perdiendo el tiempo, si no sería mejor leer otra cosa.
    Ahora creo que ya me ha acompañado por bastante tiempo. Si a alguien tras leer el post de zrubavel le entra la curiosidad y quiere hacerse con él, se lo regalo (el original, en inglés). Tan sólo que me ponga un email: correo@davidllada.com

  3. Aprovecho este post para comentarte zrubavel,
    que sería muy interesante para nosotros tus lectores, que hicieses un Post de “Los mejores Libros”, igual que hiciste en su día de “Las mejores películas”.
    Un saludo.
    [Comentario zrubavel: El post sobre películas no fueron “las mejores películas”, sino películas que pueden calificarse como raras, u originales, algunas de las cuales ni he visto pero que tengo en el punto de mira. En cualquier caso, una selección que no aparece nunca en “Los más de los más”, ya que algunas de esas películas están descatalogadas y algunas son hasta malas – pero interesantes.
    Tomo nota de la sugerencia, seguramente algo acabe saliendo al respecto.]

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