¿Con qué sueñan los peones?

I

En los inicios del ajedrez, cuando un peón llegaba a la octava y última fila obtenía como premio su conversión automática en reina. Este proceso se denomina coronación.

Lo que hoy se nos antoja como un sueño hecho realidad para el humilde peón, no lo era tanto. La reina era una pieza relativamente modesta, con mucha menos movilidad que la torre o el caballo. Era como un alfil venido a menos pues sólo podía mover un paso en diagonal.
Así, la conversión del peón a reina no era sino una especie de promoción militar. El soldado raso asciende a Cabo pero no a General.
Sin embargo la figura de la reina acabó convirtiéndose en la pieza de más movilidad y por tanto más importante del tablero. Pero la regla se mantuvo: el peón podía seguir convirtiéndose en reina al llegar a la última línea.

II

Aún suscita dudas entre los aficionados la regla. ¿Si uno corona su peón y no le han comido la reina, puede colocar una segunda reina sobre el mismo tablero?
Lo cierto es que sí, uno llega a la última línea y elige la figura que quiera. Pero tampoco esta regla fue siempre así. En el pasado sólo se podía elegir entre las piezas ya capturadas por tu rival. Lo cual puede ser un problema, ¡Sobre todo si tu rival no ha capturado ninguna! En tal caso se llegaba a una situación realmente peculiar: el peón se quedaba en la última línea, esperando una captura de pieza propia. En el momento de que aparecía una de ellas, era canjeada por el peón.
Esto puede llevar a situaciones interesantes, incluso a jaques mates espectaculares causados por dejarse capturar una pieza, que en lugar de desaparecer del tablero se traslada de lugar.

III

Aún a mediados del siglo XIX, con el férreo apoyo del campeón del mundo Steinitz, existía una regla reminiscencia de la anterior: si el peón antes se quedaba en la octava esperando su transmutación, también estaba permitido dejarlo como tal. Es decir, al coronar un peón era posible elegir entre cualquiera de las piezas del juego de ajedrez, salvo el rey, o bien elegir peón.

Esta fatídica regla número 13, de redacción altamente imprecisa, decía lo siguiente:

Cuando un peón alcanza la octava fila, el jugador tiene la opción de elegir una pieza, haya sido esta previamente capturada o no, cuyo nombre y poderes asumirá, o decidir si el peón permanecerá como peón.

Esta regla no era universal. Sólo era propia de la Federación Británica de Ajedrez (y por tanto también empleada en otros territorios como Canadá) y tratando de unificar las leyes a nivel mundial en el Congreso de 1862 se decidió que el peón no podría quedarse como peón.
Este singular peón, el peón tonto (dummy), fue motivo de debate. Steinitz estaba a favor de que se pudiera quedar en la octava fila, como si nada. Aunque altamente improbable, podría servir como recurso defensivo en situaciones en que un bando busque el ahogo de su rey, y las consiguientes tablas.
La regla era además muy imprecisa, al no definir si uno podía pedir una pieza de color contrario al propio al coronar su peón, lo cual también podría resultar un recurso defensivo tan espectacular como improbable.

En este problema de fantasía, las blancas consiguen dar jaque mate en un movimiento, aplicando la histórica regla nº13. La única forma es coronando su peón y eligiendo como pieza ¡Un caballo negro!

La Wikipedia tiene un artículo muy extenso y completo sobre los diferentes tipo de coronaciones de peones.

El título del post es el de un capítulo del clásico libro de Alexander Koblenz El mundo mágico de las combinaciones.

Este artículo es de un borrador del 2008, no podéis imaginar la cantidad de basura que me tengo a medio publicar.

17 comments

  1. Interesantísimo artículo. El ajedrez tiene muchas más anécdotas, incluyendo los nombres de las piezas, como el de la reina, que en España se suele decir dama, y el alfil, que en Inglaterra se llama obispo.
    Un apunte: en el último ejemplo se puede hacer mate directamente convirtiendo el peón en dama blanca.

  2. A mí también me ha gustado mucho el artículo. A #1, si conviertes el peón en dama blanca, el siguiente movimiento para las negras es comerse la dama blanca, con lo cual no hay mate en uno.

  3. Creo que no, si convertimos el peón en cualquier blanca el rey negro nos la matará y no haremos jaque mate, la única solución es convertir el peón en una pieza negra y al no poderla matar con su rey es jaque mate.

  4. Creo que el problema también se podría solucionar así:

    Ce5 – Rg8
    Rg5 – Rh7
    Cd7 – Rg8
    Rf6 – Rh7
    Re7 – Rh6 o Rg6 (si Rg8, Cf6 mate).
    Pg8 (Dama), el mate inexorable en la próxima jugada será Th7…

  5. Ojo #3 la única pieza negra que puedes pedir para dar mate es un caballo negro, cualquier otra pieza negra podría eliminar a la torre protagonista del jaque.

    Bonito artículo

  6. Zrubavel, si el resto de borradores son la mitad de interesantes que éste, te agradecería que los recuperases… Es una historia bien curiosa.

    Sobre la discusión en los comentarios:
    Para conseguir el mate hace falta cualquier pieza negra que no pueda capturar la torre blanca, es decir, además del caballo también serviría una torre negra.
    Pero se supone que las torres tienen más valor que los caballos (5 frente a 3 según me explicaron en su día); no sé si esto es un simple concepto abstracto, o es algo que se tiene en cuenta a la hora de evaluar o puntuar las partidas en una competición.

  7. Este problema me lo pusieron también a mi delante cuando era niño. «Es una posición de aproximadamente el año 1800. Mate en 1». Así me lo enunciaron.

    Y, claro, ninguno sabíamos entonces que en esa época aún no se había clarificado ese punto del reglamento :-)

  8. Muy bueno el post, a Muad’dib, si eliges una torre negra, puede bloquear el jaque de la torre aunque no pueda capturarla, por eso la única pieza posible es el caballo, ya que ni puede tomar la torre ni puede bloquearla

  9. Hola. En un juego, yo tenia a un peon en el otro lado de el tablero. Queria coronar, pero el problema es que mi contrincante no me habia eliminado ninguna de mis fichas. Que es lo que uno hace en estas circumstancias??? Porfavor me gustaria saber. pequejuancamilote@hotmail.com

  10. Es una fantasía en efecto; creo que no se ha dado nunca en la realidad.

    Normalmente, los peones que llegan tan lejos, al final, la cagan, pues han superado todos los niveles de comptenecia hasta llegar a la incompetencia.

    No creo que se convierta en caballo negro. Querría cambiarse de sexo (en ajedrez solo hay uno diferente, la reina) y que el rey negro se la coma a besos.

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