92M

Uno de los símbolos de la muerte más afianzados entre los Estados Unidos es recibir la visita de dos soldados uniformados. Si en la Edad Media se estilaba una encapuchada figura acompañada de una guadaña, hoy en día son estos elegantes soldados los que siembran el pavor en el país de las barras y estrellas.

Cualquiera que tenga un hijo, o una hija, o el marido destinado en el ejército sabe que la visita de estos dos militares significa ineludiblemente que este ha muerto.

[…]cuando sonó el timbre. Jack fue a abrirla y se encontró a dos oficiales vestidos de uniforme – un hombre y una mujer con una cruz de plata en el cuello. «¿Es usted Jack Seiden, padre del Especialista Marc Seiden?» Preguntó la mujer. «Tengo que entregarle un importante mensaje de parte de la Secretaría del Ejército. ¿Puedo entrar señor Seiden?» En estado de shock, Jack se negó. «Me habían contado que si llegaba un soldado significaba que estaba herido; si llegaban dos era que estaba muerto» Dijo Jack. «Pensé que si no les dejaba entrar, esto no estaría ocurriendo. Pero ella insistió diciendo una y otra vez, «Señor Seiden, tenemos que entrar, tiene que dejarnos pasar.»

Con un ejército compuesto por más de medio millón de soldados, la Armada de los Estados Unidos tiene un protocolo estudiadísimo a la hora de reportar las muertes de sus soldados. El departamento 92M, Mortuory Effects, es el encargado desde realizar la autopsia hasta organizar el más mínimo detalle del entierro, pasando por el comunicar a la familia el deceso.

Una de las primeras prioridades es evitar que la familia pueda enterarse por otro medio, especialmente la prensa. Para ello se establece un bloqueo informativo a la unidad donde se ha producido la defunción. No se puede responder al teléfono ni acceder a Internet hasta que el 92M haya hecho su trabajo. Y sí, son dos oficiales los encargados de visitar a la familia. Lo que deben decir a los familiares sigue un patrón definido, casi robótico.

La improvisación y el desentenderse de este trabajo tan poco agradable eran la costumbre habitual hace cuarenta años. El método preferido hasta antes de la Guerra de Vietnam consistía en enviar un telegrama de condolencias mediante Western Union. Hasta que el Ejército se enteró de que en algunas ciudades Western Union no empleaba a sus propios mensajeros, sino que delegaba la tarea en simples taxistas que repartían los telegramas. Ni qué decir tiene que estos taxistas no estaban muy conformes con tener que realizar ese trabajo.

Un soldado caído en combate tiene derecho a un entierro con todos los honores. La familia puede elegir el tipo de féretro, pero también dónde y cómo será enterrado su hijo. La Armada tiene soldados judíos, católicos, musulmanes y de casi cualquier rito religioso imaginable. Y todos tienen derecho a ser enterrados como la familia quiera.

Los caídos en combate consiguen la Estrella de Bronce y el Corazón Púrpura. Los enviados del 92M presentan sus condolencias en nombre del Secretario de Defensa. La familia recibe una carta de pésame firmada por el Presidente de los Estados Unidos. Además, el dinero del seguro.

Como curiosidad, se le pregunta a la familia si desea un funeral general (general funeral) y hay que entenderlo, porque eso no quiere decir «un entierro normal y convencional» sino que un General del Ejército presida el entierro. Porque también a eso tienen derecho los caídos en combate en el ejército de los Estados Unidos.

Fuente: Two Soldiers (PDF). Artículo de Dan Baum.

10 comments

  1. A mi lo que me jode es porque le dan tantísimo numerito a algo que, por desgracia, es habitual.

    Es decir, si se muere un panadero en acto de servicio la gente se tendría que conmocionar, el tío estaba amasando pan tranquilamente y la máquina se rompió seccionándole la yugular; pues vale, es una tragedia. Pero un tío al que mandan a la puta guerra a pegarse de tiros contra otros (y cobrar un buen dinero por el riesgo en cuestión) se me antoja bastante normal que no vuelva vivo, esto la gente debería asumirlo, si no quieren que no vayan y se busquen un trabajo en un burger, que nadie obliga a alistarse.

    [Comentario zrubavel: Hay una cosa que es el patriotismo, algo que en España nos cuesta entender. Uno de los muertos trabajaba en un burguer y después de los atentados del 11S en vez de ir a una manifestación y luego hacer botellón con los colegas, entendió que su país lo necesitaba y se alistó en el ejército.

    No es sólo ir a una guerra a pegar tiros. Hay valores humanos en juego, que aunque se enmascaren con sueldos extra por el riesgo, o alistarse en el ejército para acelerar la obtención de la nacionalidad americana, no dejan de ser conductas que se pueden vender como admirables. En España vas a trabajar como cualquier pringado, mueres de rebote porque explota una bomba y resulta que eres un héroe. No sé qué es peor.]

  2. Hugo, el «problema» es que los EEUU son un país de tradiciones emotivas, y les gustan mucho este tipo de numeritos (aunque en este caso estemos hablando de funerales. Además, es un país que depende mucho de su poder militar. Estoy seguro de que si toda esta ceremonia o «ritual» que ha comentado zrubavel se hiciera mucho más sencilla se alistaría menos gente.

    Por cierto, lo del bloqueo informativo me ha parecido muy curioso.

  3. ¿Y a negarse a ir a la guerra no tienen derecho? Está bien que te honren después de muerto, pero podrían escucharte antes de palmarla, digo yo.

  4. Lo ha dicho Zrubavel. Y es una de las razones por las que Estados Unidos está donde está: su sentimiento de unidad. Pero es algo que la corriente antiestadounidense que se ve en España y su pléyade de acólitos no van a entender jamás.

    Va más allá del tema de que el poder militar sea, al fin y al cabo, una forma de supeditación a los grandes intereses económicos. O de que, personalmente, toda forma de culto a la muerte me parezca obscena y ridícula (incluidos esos convoyes funerarios que se ven por nuestras carreteras).

    Se trata de ese sentimiento de que lo individual ha de ceder en ocasiones a lo colectivo, en pro del bien a largo plazo de toda la sociedad.

    Algo que aquí en latinolandia, tierra del «yo primero y los demás que se jodan», es tan inconcebible como guardar la distancia de seguridad en carretera.

    Es la diferencia entre esos países donde se paga a la gente por presidir una mesa electoral y esos otros donde cada una tiene docenas de voluntarios. Como diría Forges, adivinen en menos de cincos segundos qué país sale adelante y qué país medio avanza (y no siempre) a base de sol, playa y ladrillazos.

  5. Nesta, si te alistas al ejército, estás asumiendo que existe una cadena de mando y que te toca cumplir órdenes. Y me imagino, porque no lo sé seguro, que si te mandan a una guerra es una orden. Dudo mucho que haya ningún miembro de las Fuerzas Armadas (y menos aún de las de EEUU) que se meta al ejército sólo para ser un funcionario. Además, como decía zrubavel en su respuesta a Hugo, alistarse al ajército no es sólo para ir a una guerra. La idea que tienen casi todos sus miembros es la de, llegado el caso, dar su vida por su patria ya sea en una guerra o en una misión de ayuda a un país extranjero. Como también (y tan bien) ha dicho zrubavel, es lo que se llama patriotismo y que aquí tanto nos cuesta entender.

  6. Entonces, según ustedes: para ser patriota hay que cumplir órdenes con los ojos cerrados aunque esas órdenes provengan de un corrupto o un idiota? entonces mi ordenador es un gran patriota.

    No me quieran vender que la solidaridad con el prójimo (a la que ustedes llaman patriotismo) tiene algo que ver con ir a pegar tiros a la otra punta del mundo. Si eso es patriotismo, lo siento, no lo entiendo.

    Y que conste que no estoy hablando únicamente de los «patriotas» norteamericanos. Que aunque cueste creerlo, en España también los hay.

  7. Muy buen post, muy curioso.

    Sobre la discusión, hay que dejar claro que entre los objetivos de los EEUU, esta tener el ejército más poderoso del mundo. Gran parte de su poder internacional reside en ese hecho. Para poder sustentar la idea de que el Ejército es importante y necesario en la ciudadanía hay que cumplir con ciertos «detalles» para con la misma. Uno de ellos es dejar claro ante las familias que los soldados son importantes, que son héroes, que han muerto por su país y por defender a su gente. Sin eso, la gente no se alistaría, y la política de superpotencia de EEUU tendría un problema.

  8. @El Duque

    «Y me imagino, porque no lo sé seguro, que si te mandan a una guerra es una orden.»

    Depende. En el caso particular de España, para empezar técnicamente no te mandan a una guerra. Tanto en Irak como en Afganistán nuestro país cumple labores de «apoyo logístico» y otras vainas. No vas «a pegar tiros», aunque según tu puesto puede que lo tengas que hacer. Eso no quita que sigas estando en una zona de conflicto con el correspondiente riesgo de palmarla.

    Puedes acabar allí de dos maneras: la primera es que convoquen las plazas en el boletín oficial de defensa y te apuntes voluntariamente. Se daba mucho a principios de la década con Bosnia, la zona era mucho más segura que en los años 90 y pagaban bien. Te puedo asegurar que la gente se daba de tortas para ir, y no por llevar la paz a los pobres ex-yugoslavitos

    La segunda opción es que toque dar el relevo a una unidad completa, en cuyo caso viene a ser un «tu turno chaval» y mandan a una compañía entera. Ahí no hay vuelta de hoja, o vas o desertas y te enfrentas a los juzgados. Hace poco mi cuñado fue destinado 6 meses a Afganistán forzosamente. Como trabajaba en contraincendios de aviación prácticamente no salió de la base en ese tiempo. No dejaba de ser peligroso (alguna vez hubo explosiones en las inmediaciones) pero, al menos por su parte, fueron 6 meses de Play y aburrimiento de los que volvió con la cuenta corriente y la barriga más abultadas que antes. Todo un patriota.

    «Dudo mucho que haya ningún miembro de las Fuerzas Armadas (y menos aún de las de EEUU) que se meta al ejército sólo para ser un funcionario.»

    Te equivocas. Y, a día de hoy, con las mejoras laborales que ha habido en el ejército español y la crisis ni te cuento (leí hace poco una viñeta que ironizaba con la de nuevas vocaciones -religiosas y militares- que aparecen útlimamente).

    No puedo hablar de la US Army porque no conozco los datos, aunque algo he leído sobre la relación entre niveles de pobreza y propensión a hacerse militar.

    Te puedo hablar de mí, que me metí en el ejército sin ningún tipo de interés castrense porque no tenía dónde caerme muerta, de mi primo, cuyo objetivo en la vida es ganar mucho y currar poco, que acabó en el Aire atendiendo teléfonos 4 horas al día, de muchos amigos que veían como con 20 años sus opciones laborales se reducían a Telepizza o ejército. Te puedo hablar de los muchos, muchísimos compañeros que conocí cuyo único interés consistía en opositar a la Guardia Civil (plazas reservadas para militares), la Policía Nacional y la Local y usaban aquello como trampolín y medio de vida mientras tanto. De otros que nada más cobrar se compraban el bemeta y el resto se lo gastaba en farlopa. ¿Patriotas? ¿militares vocacionales? Perdona, pero me da la risa.

    Sí, conocí a algunos, y ¿sabes qué? la mayoría, o se iban decepcionados (esperaban acción, los angelicos), o estaban zumbados. Eso sí, a estos últimos era a los que te llevarías a una guerra, precisamente por eso. Puestos a que te partan la jeta, mejor tener de compañero un rambito con pocos miramientos que una delicada florecilla intelectual.

    Finalmente, comentar que nuestra constitución establece que todos los españoles tienen el deber de defender España. Así que, en caso de meternos realmente en una guerra (con Marruecos, por poner un ejemplo cercano), te pueden movilizar igual que hicieron los americanos en Vietnam. Entonces a lo mejor descubrís cuán patriotas sois realmente y si vale la pena serlo.

    Después las quejas, como siempre, al maestro armero.

    [Comentario zrubavel: Gran comentario el tuyo. España tiene más de 120.000 soldados, no se puede pensar que todos son robots programados para matar. He conocido a muchos, fuera de las grandes ciudades es una de las principales opciones laborales. Incluso para mí, fue la primera opción.]

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