Pons Asinorum

El hablar, por su facilidad, puede ser imitado por todo un pueblo; la imitación en el pensar, del inventar, ya es otra cosa.

El año de la cebolla

Publicado el 29 de abril de 2012 4 comentarios

Tras el desastroso intento de conquista de Argel, por las tropas españolas de Carlos V en el año 1541:

Perdieron 140 barcos, 15 galeras, 8.000 hombres, 300 aristócratas españoles. El mar había devuelto una humillación total. Era tal la abundancia de esclavos en Argel, tantos llegaron a ser, que 1541 se recordó como el año en que cada cristiano se vendía por una simple cebolla.

Sobre las pérdidas, dice la Wikipedia:

Las pérdidas fueron muchas, pero no se contabilizaron, ni al parecer hubo voluntad de hacerlo.

Desde que leí esto, no veo esas mallas de tres o cuatro cebollas de la misma manera. Y lo que es peor, nunca me atrevo a mirar lo que cuestan.

El libro de la cita, Empires of the Sea, es de los mejores libros de historia que puedes leer. 75 opiniones de 5 estrellas y 22 de 4 estrellas en Amazon. Nadie lo ha valorado en menos de cuatro.

Comentarios

4 comentarios a “El año de la cebolla”

  1. elmundoalreves
    29 de abril de 2012 a las 23:15

    Hola, Sabes si lo hay en español?

  2. zrubavel
    30 de abril de 2012 a las 6:25

    No lo sé seguro, pero te diría que no. En tal caso habría enlazado al libro en español, claro está.

  3. Juan Manuel
    11 de mayo de 2012 a las 8:21

    La exclavitud debería estar regulada; se trata de una opción inicial, aunque sea de por vida o incluso con reversión a los descendientes, que conlleva un situación indefinida (como los funcionarios), y que reduciría ampliamente el paro, e incluso mejoraría las condiciones materiales (he dicho materiales), del exclavo.

    En la actualidad, si no eres exclavo, te tienes que preocupar de encontrar trabajo, con salarios y condiciones que te permiten mantener a tu familia precariamente, y estresado por la posible pérdida del mismo.

    Cuando los exclavos, medianamente bien tratados, se manumitían, el dueño de las tierras, ya sin exclavos, les explotaba hasta la extenuación y muerte; los que se mantenían exclavos eran alimentados y vestidos, como se cuida un coche u otro bien material. Incluso no se entraba a valorar sus pensamientos o anhelos.

    Entiendo que es una decisión muy dura, pero si con ella salvaguardas la libertad de tus hijos para poder poseer exclavos como tu lo has sido, pues sería pensable.

    Y siempre puedes cultivar una cebolla y comprar tu libertad.

    Este comentario es una broma.

  4. gilberto posada
    12 de mayo de 2012 a las 22:06

    y los descendientes de tantos esclavos…..nadie dice nada…

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