El incidente Berlusconi

Tengo que reconocer que cuando leí que habían agredido a Berlusconi me alegré un poco. Pero cuando horas más tarde vi las imágenes me dio una pena enorme, pues no vi más que lo que es: un hombre mayor indefenso ante una agresión.

Luego me dio un poco de pena de mi mismo por alegrarme de que a un tipo así le rompan la nariz y un par de dientes. ¿Por qué me caía tan mal Berlusconi?

La imagen que tenemos de él en España es muy similar a la que se obtiene de Hugo Chávez, presidente de Venezuela o la del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad. Puede que sean los Tres Jinetes del Apocalipsis. O puede que no sean más que un producto televisivo.

Los que nos las damos de ilustrados por creernos más la información de Internet no dejamos de tener enormes prejuicios hacia determinadas personalidades públicas. De Silvio Berlusconi hay un hecho incontestable y es su trayectoria como Primer Ministro italiano:

  • De 1994 a 1995 formando un inestable gobierno de coalición.
  • De 2001 a 2006 tras ganar las elecciones.
  • De 2008 a 2009 tras el descalabro del anterior gobierno.

Es cierto que sus maneras no son las más elegantes y que tiene muchos defectos. Pero lo que no cabe duda es que la gente en Italia le vota. Ocurre como con George Bush hijo, que gran parte de sus votos se consiguen entre las clases con menos formación o cultura.

Pero siempre se nos llena la boca con la palabra Democracia, aunque luego a la hora de la verdad si los más pobres y tontos, que suelen ser la mayoría, se ponen de acuerdo en algo, entonces no nos gusta la democracia o decimos que hay tergiversación, manipulación mediática. Cualquier cosa menos reconocer la verdad.

Resulta penoso comparar las opiniones de los que se las dan de muy libres cuando hablan de una lapidación en Somalia. Ahí se les llena la boca de palabras grandilocuentes, de que si un inocente, de que si los derechos humanos. Pero diez minutos antes aplaudiendo porque Berlusconi se lo tiene bien merecido. Al final nuestras opiniones son como los jueces islámicos que condenan a un infiel a muerte: nuestra verdad nos parece perfecta.

Tras ver a Berlusconi con la cara llena de sangre he pensado que es el gobernante que quieren los italianos, y lo han querido así más de una vez. Si le gustan las modelos jovencitas, comprar televisiones, cambiar leyes en su beneficio, contar chistes y aún así la gente le vota, ¿No será en parte porque si no fuera así no conseguiría todos esos votos?

Italia es un país difícil de gobernar. La Iglesia Católica sigue teniendo mucho poder e importancia. Es un país xenófobo (eufemismo de racista) pero al mismo tiempo eterna cantera y receptor de emigrantes. Es muy machista y al mismo tiempo los hombres se arreglan más que las mujeres. La Mafia está en las mismas entrañas de cada negocio y sin embargo hay empresas que funcionan. Es el país de la moda, del arte y de la cultura. Tiene grandes juristas. Se vuelven locos por el fútbol. Tienen más dialectos, o lenguas que casi ningún otro país de Europa. Tienen a dos países en enclaves de su territorio. Tiene de vecinos a países muy problemáticos y dentro de la propia Italia hay regiones muy separatistas.

Italia es un país tremendamente complicado, más de lo que podemos imaginar. Vemos a Berlusconi contar un chiste y ya lo entendemos todo, a golpe de vista.

¿Quién podría gobernar en su ausencia? Tendría que ser católico y metrosexual. Futbolista y cultural. Amante de la buena vida y de las buenas costumbres. Amigo de sus amigos y enemigo de sus enemigos. Llevarse bien con todos y con ninguno.

No hace falta que comentes lo negativo de Berlusconi, ya lo conocemos todos. Lo difícil es a quien culparle de que sea así o de que siga ahí. Después del atentado han conseguido aumentar mis simpatías hacia él. Ahmadineyad nunca me cayó mal. Lo de Chávez va a estar muy complicado.

17 comments

  1. Coincido en lo de los sentimientos encontrados. Yo también me medio alegré pero luego sentí pena por él.

    No sé por qué pero lo he relacionado con que también me daba tristeza ver a Vojtyla en sus agónicos últimos días. A lo mejor es que en el fondo soy buena gente.

  2. Me gustaría leer más sobre las opiniones que despierta en ti nuestro presidente, que por cierto se escribe Chávez, no Chaves. He leído miles de opiniones sobre él, la mayoría sectarias, sin importar si son a favor o en contra, lo cierto es que son sectarias.

    Has dicho algo que me hizo pensar en tu primer párrafo, Berlusconi es eso que dices en el video del ataque, un hombre mayor indefenso. Su rostro más allá de la sangre y, sobre todo, su mirada, denotaban miedo, desamparo y sobre todo desconcierto. Me hubiera gustado saber que pasaba por la cabeza del primer ministro italiano.

    Estaré esperando tus letras.

    Saludos desde Venezuela y gracias por este escrito.

    [Comentario zrubavel: Gracias, corregida la falta.]

  3. Al hilo de lo comentado por el autor sobre la doble moral a la hora de juzgar la violencia (contra Berlusconi bien vs. «oh, qué horror, hay que ver lo bárbaros y primitivos que son estos musulmanes), resulta repugnante ver a la gente vociferando a favor del linchamiento de violadores, pederastas y demás gentualla, para ver cómo luego se horrorizan precisamente ante las lapidaciones realizadas por los musulmanes por motivos idénticos.

    Un extraño caso de racismo, donde una misma forma de violencia se ve con buenos ojos en una cultura, pero horrible y deleznable en otra.

    Por eso mismo, he sentido más pena por la gente que alababa con alegría el golpe que por la propia agresión en sí.

  4. y si el zapatazo a bush hubiese tenido la misma consecuencia que ahora…también daría lástima la escena?

  5. Para Álvaro, el problema con el zapatazo fue que falló, fue lamentable el incidente, es cierto, pero no porque se le lanzaran esos zapatos a Bush (que fueron dos), sino porque Muntazer al Zaidi erró torpemente un blanco que se encontraba a menos de 3 metros de distancia.

    Además, lo condenaron a tres años luego del «atentado».

    Lo cierto es que no hay comparación, Berlusconi (aún cuando el dueño del blog pidió no mencionar lo malo), es un reyezuelo en una nación cuya idiosincracia amerita de alguien como él para ser gobernada. ¿Que le gustan las chicas fáciles? ¿Y a quién no?

    El Sr. Bush, por su parte, se encargó de convertir al medio oriente en una suerte de laboratorio de pruebas para cientos de armas que se desarrollan en las grandes empresas norteamericanas… Y mejor no sigo, no vaya a ser que por ser venezolano me tilden de chavista.

  6. La gresión a Berlusconi es algo totalmente injustificado e injustificable. Si se le quiere echar, para eso están las elecciones. No lo olvidemos: Romano Podri, la «gran esperanza», no duró ni dos años y luego Berlusconi volvió a barrer. Y en las últimas europeas barrió de nuevo en Italia, siendo el partido con más representantes en el parlamento europeo. Que el tío sea buen o mal gobernante lo deciden los italianos, no la prensa española (como pretenden hacer).

  7. La clave de que Berlusconi haya ganado y formado gobierno muchas veces, dejando de lado las leyes que se ha autocreado para que no lo metan en el trullo (pequeño detalle sin importancia que se obvia en los comentarios), es el sistema parlamentario nacido después de la II guerra mundial en el cual es prácticamente imposible ganar por mayoría absoluta o con un gran porcentaje de votos que permita alianzas simples.

    Así a un tipejo (espero que no os dé más lástima aún porque me atreva a definirlo «tipejo») sin escrúpulos como él con tal de llegar al poder no tiene escrúpulos a la hora de pactar con los megaxenófobos de la Liga Norte u otros partidos de corte fascista, y cuando digo fascista no lo digo en tono peyorativo, si no porque así se definen ellos mismos.

    A esto le unimos un control de la mayoría de medios de comunicación para lavados de cerebro en masa y ya tenemos una sociedad tradicionalmente de izquierdas convertida a otra que es capaz de organizar, con cobertura legal, grupos paramilitares para limpiar la calle de «escoria».

    Pobre hombre mayor y aun se pregunta por que lo odian, él, que no ha hecho nada.

  8. Lo que más me alucina del caso es que Berlusconi dijo ayer que no comprende cómo puede haber gente que le odie. Por mucho que arrase en las elecciones debería de ser consciente de que hay gente que lo quiere ver muerto.
    Yo creo que hay que distinguir dos personas en este caso, por un lado es el primer ministro de un país, delegado del poder del pueblo soberano. A esa persona no se le puede agreder por definición.
    Por otro, es Silvio Berlusconi, que ya lo has definido perfectamente. Tampoco se le puede agredir, pero en este caso se puede entender que haya gente que le desee todo el mal.
    Y ojo, en un primer momento estaba desamparado, pero cuando se recompuso se envaró y buscó al agresor en plan desafiante. Y yo si fuera el Tartaglia me acojonaría…

  9. Vaya, qué mala pata, el formateo de HTML ha destrozado mi comentario anterior. A ver si ahora lo consigo:

    eulez, mira, con gráficos:

    ← Churras | Merinas →

    ← Después del atentado han conseguido aumentar mis simpatías hacia él | Tu comentario →

    Confío en que lo entenderás.

  10. Estoy con komanche.Que una persona salga elegida en las democracias actuales, no significa que el Pueblo en masa le apoye. Por ejemplo aquí, apenas tenemos una participación del 30% de forma habitual. Y como ha comentado, el sistema electoral italiano permite gobernar con sencillos acuerdos (con la Liga Norte por ejemplo). Es decir, que no vale eso de «es que le vota la gente». En cualquier caso, si yo no le voto, pero veo que es un cabrón, mangante y tal, no veo porqué no puedo decirlo. Aunque no haya ido a votar. Tengo derecho a críticarle.

    Si a eso le sumamos que es un mafiosete, que se está blindando legalmente (¿por qué será?) y no hay manera de sacarle del poder (entre otras cosas porque las opciones sean penosas), entiendo perferctamente que haya gente que le odie.

    En cuanto a la violencia en sí… bueno. Ahí ya no puedo apoyar a Tartaglia, por lo menos sin saber el porqué de su actuación. Igual si por su culpa la familia de este hombre se ha ido a la mierda (cierre de empresa, malas políticas sociales y desesperación), pues todavía. Pero eso es un caso extremo. Y no creo que den más información sobre el tema. Se quedarán en lo superficial. Así que, a priori, no apoyo su acción. Hubiese sido perfecto un buen tartazo, o huevazo, o algo humillante como meado de perro, yo qué sé.

    Pero pena, lo que se dice pena, el señor Berlusconi no me da ninguna. Igual que tampoco me la dió Pinochet cuando le estaban juzgando, ni ninguno de los cabr… que son juzgados o «ajusticiados» siendo ancianos: porque sus «víctimas» también estuvieron indefensas y no les importó.

  11. Creo que nos ha pasado todos. En primer momento nos alegramos, al final nos da pena. Lo más curioso del asunto ha sido la declaración de Berlusconi: «¿Por qué me odian tanto?»

    Mmm… ¿se supone que no lo sabe?

  12. Es cierto k arrogar un par de zapatos (un insulto) no se puede comparar con partirle la cara literalmente a nadie, por muy mafioso k sea. En cualkier caso, k aprender a rechazar cualkier tipo de violencia y uso de fuerza… esta claro k ningún sistema democrático es perfecto (ni siquiera el muy sensato modelo implantao en el nuevo Estado Plurinacional de Bolivia) pero hay k reconocer k el de la República Italiana es mucho más genuíno k el del estado español desde k se introdujo esa represiva “ley” de partidos k arrebató el voto (y la voz) a una parte importante de una de sus naciones constituyentes.

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