Pons Asinorum

El hablar, por su facilidad, puede ser imitado por todo un pueblo; la imitación en el pensar, del inventar, ya es otra cosa.

En casa de herrero

Publicado el 11 de enero de 2004 1 comentario

Unos meses atrás, le escribí un e-mail a la Real Academia de la Lengua. Cuando lo redactaba, me sentía como el que entra en la casa de los suegros, toda enmoquetada, con los zapatos sucios. No sabía donde pisar, y revisé la gramática y la ortografía varias veces. Ésta fue la respuesta que recibí:
Estimado señor:
La petición que usted nos hace no podemos atenderla desde este servicio
del DRAE, puesto que este tipo de peticiones no se pueden atender desde
este servicio. Tiene que dirigirse directamente al Secretario de la
Academia Española, ya que hasta la salida del DRAE en CD-ROM no se
facilita esta información. La dirección la encontrará usted en el
Directorio de la RAE.

El estilo repetitivo me recuerda a mi adorado Thomas Bernhardt, pero no me parece el lugar más adecuado para usarlo. Supongo que tras esos arrugados académicos se ocultan cientos de brillantes filólogos con contrato por obra y sueldo de abreviatura.

Comentarios

Un comentario a “En casa de herrero”

  1. jio
    12 de enero de 2004 a las 2:05

    filólogos que miran por encima del estrado y no pasan más allá de su propio ombligo…….; ;:,:; :;,:Fdo: un filólogo que se habría cargado unos cuantos «académicos»…. ba

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