Éxito no válido

Continuación de la historia Éxitos del video.
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Tras el éxito de Cadena Perpetua en 1994, Frank Darabont no dirigió ninguna otra película, hasta 1999, en que dirigió otra adaptación de la obra de Stephen King, esta vez sería La milla verde que obtuvo unos buenos resultados de crítica y taquilla, amén de algunas nominaciones más a los Oscar de Hollywood.
Tras el éxito de Trabajo Basura en 2001, Mike Judge no volvió a dirigir una película, hasta 2005, en que rodó Idiocracy, una película que aún no ha llegado a los cines.
Tras el éxito de Donnie Darko en 2001, Richard Kelly no dirigió ninguna película, hasta el 2006 en que terminó Southland Tales, película terminada pero pendiente de ser distribuida por los Estados Unidos, y posteriormente por el resto del mundo.
Cuando se habla de éxitos de video, la película que a todo el mundo se le ocurre es Terminator (The Terminator), de James Cameron. Sin embargo, esta película de 1984 tuvo un resultado de taquilla mucho mejor del esperado. La película tuvo mucho éxito en Estados Unidos y en el resto del mundo. Que las ventas de video fueran muy elevadas no fue sino una consecuencia de su éxito inicial.
Sin embargo, pocas películas han funcionado tan bien en el mercado del alquiler tras haber fracasado en las salas de cine como las tres indicadas. Y ante una historia tan larga, llega la pregunta más compleja. ¿Por qué sus directores no recibieron el reconocimiento a su éxito?
Los tres tardaron casi cinco años en volver a dirigir una película. No quiero decir que no hubieran tenido la oportunidad de dirigir antes si lo hubieran deseado. Pero desde luego, no les ofrecieron buenos trabajos, o los productores no les invitaron a cenar para preguntarles por sus nuevos proyectos profesionales.
Quizás sólo sean tres excepciones, aunque ya de por sí nos enfrentamos a una situación bastante excepcional. Pero me hacen sospechar el hecho fundamental de que sólo se admite como éxito la película que hace dinero en el cine.
Aunque sea maravilloso poder contar historias, para los productores las películas deben ser, ante todo, rentables. Eso me parece bien. Una película, por mucho éxito que tenga en el video club, no obtendrá unos beneficios comparables con un éxito moderado de taquillas. Al final, prevalece el frío número de los dólares recaudados. Dime cuantos millones de dólares hizo tu película.
Se me antoja, sin embargo, como una enorme ceguera comercial. Los seguidores de Donnie Darko esperan impacientes a la nueva película de su director. No hace falta campaña de marketing para obtener unos cuantos millones de espectadores. La crítica y el tiempo han reconocido la valía de su anterior trabajo. Pero para la producción, todo eso carece de valor. En cierto modo, estos directores han fracasado, al no tener un estilo que se tradujera en dinero inmediato. El éxito del video no tiene ningún valor para la caché de un director, tiene un valor casi anecdótico. Al fin, el éxito no tiene que ver con «lo que le gusta al público», sino simplemente con el dinero que genera como producto comercial.

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