Lenguaje secundario

Siempre he sentido fascinación por los usos del lenguaje menos lustrosos:
El texto de las etiquetas de los productos del supermercado, los anuncios por palabras. Los folletos publicitarios, los manuales de instrucciones. Las listas de la compra abandonadas, las ofertas de empleo y de contactos con prostitutas. Las invitaciones de boda y comunión, las esquelas mortuorias. Las tarjetas de visita, los resguardos, las facturas. Las notas dejadas en la puerta de los frigoríficos. Los acerca de en páginas web.
En todos esos casos, la necesidad de comunicación es mucho mayor que en el lenguaje literario o verbal. Por lo habitual, el resultado es más preciso que en obras dignas de Premios Nobel. La descripción de cómo debe cocerse la pasta, en un paquete de macarrones Gallo es más exacta que las que realiza Jane Austen de las casas victorianas de sus novelas. El anuncio de una prostituta es más atrayente que la contraportada de Crónica de una muerte anunciada, usando la décima parte de las palabras. De la redacción de una oferta de empleo en Infojobs se obtiene más información de la empresa ofertante que en la primera entrevista de trabajo.
Por lo general, este lenguaje de segunda categoría se trata con desgana y sin precisión. Los beneficios de la redacción de una buena esquela parecen inexistentes. Sin embargo, cualquiera se piensa con cuidado la frase a escribir en una tarjeta de felicitación. Los manuales de usuario son el trabajo sucio del desarrollo del software.
La dificultad de expresar con concreción un hecho trivial, como indicar que el café de Starbucks está extremadamente caliente, o el modo en que debe abrirse una lata con abrefácil, queda manifiesto con el famosísimo relato de Julio Cortázar, Instrucciones para subir una escalera.
Todo el que alguna vez haya tenido que poner un anuncio por palabras – vender un coche, buscar un compañero de piso, ofrecerse como profesor particular – ha tenido una toma de contacto directa con este lenguaje de segunda categoría.
Muchos de los vendedores de pisos, tras un desafortunadamente redactado anuncio, se sorprenden de no recibir apenas llamadas. Para ellos existe una indentificación entre el objeto mismo y el anuncio. Creen que la gente no llama porque el piso es caro, o porque es un poco viejo. Sin embargo, resulta casi imposible expresarse tan correctamente como para establecer una correspondencia biunívoca entre lo que se anuncia y cómo se anuncia. Especialmente cuando el número de palabras es limitado.


Me sorprende que no existan escritores de anuncios por palabras profesionales, personas a la que contratar para que realicen la sintaxis de algo tan difícil como esa pequeña labor de marketing que es querer vender algo. En casos como la venta de una vivienda, el precio estaría más que justificado.
Muchos de los anunciantes no saben escribir correctamente e incluyen gruesas faltas de ortografía y redacción. En muchos casos, como los portales de Internet, se expresan telegráficamente, aún cuando pudieran poner tantas palabras como quisieran. A veces falta mano izquierda; el estudiante de ingeniería que da clases de matemáticas haría mejor ofertándose como ingeniero. El piso cerca de una parada de metro debe estar junto al metro.
Algunos cimentan toda su astucia en manidas expresiones que ya se sabe lo que significan como el piso coqueto – que no es más que un piso muy pequeño – o un grandes posibilidades – que suele significar que es difícil dejarlo peor que como está ahora. Esta sistema comercial se vuelve en contra del vendedor, al que se le intuye persona engañosa y poco fiable.
Explicar algo, tarea bien difícil, sujeta a múltiples lecturas. Si alguna vez tienes que leer un texto jurídico, un número suficiente de lecturas comprensivas te lleva a detectar errores de expresión, casos que no quedan incluidos en el total, aún cuando se pretendía que así fuera.
En el reglamento del juego de ajedrez, el movimiento del caballo, lejos de seguir la famosa ele, se expresa como

El caballo puede ser movido a una de las casillas más próximas a la que se encuentra, sin ser de la misma fila, columna o diagonal».

Esta definición, propia de un libro de matemáticas, aún no resulta del todo precisa, habría que terminar la frase indicando de nuevo «en que el caballo se encuentra».
La definición de la captura al paso es aún peor:

Un peón que ataca una casilla atravesada por un peón del adversario que ha avanzado…

Los peones no atacan casillas, sólo pueden atacar a otros peones o piezas. En todo caso pueden controlar determinadas casillas.
En la Real Academia de la Lengua, se la ven y se las desean con determinadas definiciones de términos más o menos simples. Y es que insisto: no es tarea sencilla. Son frecuente las referencias circulares (rojo: encarnado muy vivo; encarnado: colorado; colorado: rojo.
Siempre pensé que un blog muy interesante pudiera ser el de alguien que se dedicara a cazar este tipo de errores. O a expresar instrucciones curiosas de objetos cotidianos que podamos comprar en los supermercados. En realidad, cualquiera de estos apartados del lenguaje secundario darían lugar a magníficos blogs, o aún a libros de provechosa lectura. Y es que aún hay mucho nuevo aún por hacer.

4 comments

  1. Te aportaré algo al tema del «Acerca de…» de las webs, concretamente de los blogs. Mi blog puede que tenga uno de los peores «Acerca de…» del mercado, creo que cualquiera de los posts dice más de mi que yo mismo intentando explicarme. De hecho en muchas ocasiones pensé en quitarlo y me gustan cada vez más los blogs en los que no existe esa entrada.
    Lo ponemos como una necesidad de dar todo «bien masticado» a un nuevo lector, con el deseo de que se quede a leer tus neuras gracias a una buena mentira. Pero el problema de estos «Acerca de…» y en el que muchos fallamos es que es el primer post que escribimos. Si no el primero está entre los diez primeros. Es decir, si pasa un mes y no tienes esa página nunca la tendrás y si ya la tienes casi nunca la actualizarás.
    De forma que uno evoluciona, tanto en la forma de escribir como en las cosas que cuenta y sin embargo el «Acerca de…» es poco menos que la prueba de fuego a la que expones a cada nuevo lector, es más, puede que sea el post más leído de todos los blogs y sin embargo, como bien apuntas, suelen ser desastrosos.
    Creo que voy a editar mi «Acerca de…» ahora mismo.
    PD Increíble: Justo cuando he terminado de escribir este comentario se ha ido la luz. No pensaba volverlo a escribir porque sabía que no me quedaría igual.
    Al abrir Firefox, la extensión SessionSaver me pregunta si quiero restaurar lo que estaba haciendo, he dicho que sí y se han abierto todas las pestañas que tenía en el momento del apagón incluída ésta, con el texto de mi comentario intacto.

  2. Vaya, desconocía esa extensión e iba a instalármela ahora mismo, pero el firefox 2 incluye esa opción así que no hace falta.
    Sabía que restauraba las páginas de la última sesión, pero lo del texto no lo sabía así que he terminado el proceso y he vuelto a abrir y lo mantenía.
    Está genial eso de restaurar la sesión, de hecho, si tengo que apagar por lo que sea y tengo varias pestañas abiertas termino el proceso del firefox y luego cuando abro me las restaura xD. Aunque bueno, existe la posibilidad de que lo haga en las opciones del navegador, pero no me gusta. Prefiero la página de inicio con mis feeds :P.
    Por cierto, desconocía la verdadera regla del movimiento del caballo, muy buena! Ah, y el relato de Cortázar me ha encantado, no lo conocía.
    Saludos!

  3. Vaya, desconocía esa extensión e iba a instalármela ahora mismo, pero el firefox 2 incluye esa opción así que no hace falta.
    Sabía que restauraba las páginas de la última sesión, pero lo del texto no lo sabía así que he terminado el proceso y he vuelto a abrir y lo mantenía.
    Está genial eso de restaurar la sesión, de hecho, si tengo que apagar por lo que sea y tengo varias pestañas abiertas termino el proceso del firefox y luego cuando abro me las restaura xD. Aunque bueno, existe la posibilidad de que lo haga en las opciones del navegador, pero no me gusta. Prefiero la página de inicio con mis feeds :P.
    Por cierto, desconocía la verdadera regla del movimiento del caballo, muy buena! Ah, y el relato de Cortázar me ha encantado, no lo conocía.
    Saludos!

  4. Un «lenguaje secundario» que siempre me ha fascinado (y no precisamente por admiración) es la clásica relación de objetivos de la empresa, frecuentemente colgada en algún lugar bien visible de la recepción e infectada de verbos de significado tan ambiguo como vacío, como promover o propugnar. Cierto día, buscando información sobre las tiras de Dilbert, caí en una web en la que hacía merecidísima sorna de este ridículo lenguaje; es una lástima no recordar su dirección.

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