Lo que nadie te cuenta sobre el Bitcoin

Siria es un país precioso y sorprendentemente poco conocido. Albergó la civilización más antigua del mundo, conserva impresionantes tesoros arqueológicos como Palmira (el enclave quizás más emblemático) y Apamea, fortalezas y castillos que evocan la época de los cruzados, y tiene una capital, Damasco, llena de palacios, mansiones y mezquitas con el refinamiento del Islam de los Omeyas.

Por ser un destino aún (sorprendentemente) no demasiado conocido para el turismo español surge a veces una especie de disyuntiva errónea: “¿Siria o Jordania?” porque son dos países muy distintos. A mi me gustaron mucho los dos.

Siria tiene cuantitativamente muchas más cosas que ver (Palmira, Alepo, Apamea, Krak de los Caballeros, Bosra etc..) y arqueológicamente es mucho rica que Jordania.

Desde luego que Siria, en su momento, era un lugar fantástico para visitar. Una persona muy depistada y con un buscador poco afortunado podría haberse topado con esa página, que tan bien describe un paraíso turístico. ¿Por qué visitar los sitios de siempre, cuando existe Siria?

Luego uno podría informarse mejor: se trata de un país barato, no está muy lejos, tiene playa, la gastronomía es propia de la dieta mediterránea. Además, la economía ha crecido vertiginosamente en los últimos años, a pesar del Coronavirus. ¿Por qué no elegirlo entonces como destino de nuestras vacaciones?

Pues por el mismo motivo por el que, tal vez, no sea buena idea invertir en Bitcoins. Preguntando a un español por las ventajas de viajar a su país, quizás te responda que el clima, la comida, las mujeres (y los hombres y personas no binarias), la bebida barata y ubicua, la alegría de su gente, las fiestas. Pero casi con toda seguridad se olvidará de la gran diferencia entre España y Siria (y muchos otros destinos): la seguridad.

Y ese es el problema con Bitcoin. No tienes que entender la arquitectura, no tienes que saber lo que son los nodos, no tienes que leerte 100 páginas antes de saber si Bitcoin es para ti o no. Por encima de cualquier perspectiva de futuro sobre esa moneda, o las otras, el aspecto que menos se menciona, y que para mi resulta más importante es el de la absoluta ausencia de seguridad en todo lo relacionado con las criptomonedas.

Imagina que tienes una modesta cantidad de dinero ahorrado y decides invertirlas en Criptomonedas. Realizas un par de búsquedas en Internet, ves algún que otro vídeo informativo. Incluso antes de que te decidas a comprar Bitcoins, ya has pasado al lado oscuro.

De repente todos los anuncios que ves en la red, en tu teléfono móvil, son sobre chiringuitos financieros que quieren ayudarte a completar tu inversión.

Tratándose de un producto que aún no ofrecen los bancos tradicionales, sólo hay dos tipos de actores que te permitan realizar la conversión: los bienintencionados y los directamente fraudulentos. Desafortunadamente, no es tan obvio distinguir unos de otros.

Hay apenas un puñado de plataformas más o menos fiables (como Binance o CoinBase) y todo el resto son directamente estafadores.

¿Hay algo más aburrido (e igualmente ruinoso) que seguir las propuestas de inversión que te sugiera tu banco? Con un poco de mala suerte puedes recibir llamadas de comerciales de otros bancos, los cuales conoces aunque sólo sea por el nombre. Con el Bitcoin y otras criptomonedas, es como si recibieras llamadas de bancos locales de Sudán del Sur. Bancos y prestamistas para ser más preciso. O peor aún, gente que afirma ser un prestamista, pero que no tiene nada de dinero, hasta que tú se lo des.

Incluso para alguien que escoja una buena plataforma de intercambio de monedas, existe el riesgo no trivial de que dicha plataforma sea hackeada. Los piratas informáticos han asaltado rutinariamente sistemas de bancos y tarjetas de crédito, pero se han podido hacer con modestas sumas de dinero. Atacando una plataforma de criptomonedas pueden llevarse todo el dinero. No estamos hablando de millones, sino de billones de euros.

Y no es algo que haya pasado una vez, sino muchas veces, hasta la fecha.

Mt. Gox was a bitcoin exchange based in Shibuya, Tokyo, Japan. Launched in July 2010, by 2013 and into 2014 it was handling over 70% of all bitcoin (BTC) transactions worldwide, as the largest bitcoin intermediary and the world’s leading bitcoin exchange.
In February 2014, Mt. Gox suspended trading, closed its website and exchange service, and filed for bankruptcy protection from creditors.[6][7] In April 2014, the company began liquidation proceedings.

https://en.wikipedia.org/wiki/Mt._Gox

Tras Mt.Gox, apareció Bitfinex:

Bitfinex was founded in December 2012 as a peer-to-peer Bitcoin exchange, offering digital asset trading services to users around the world. Bitfinex initially started as a P2P margin lending platform for Bitcoin and later added support for more cryptocurrencies.

In May 2015, 1500 bitcoins were stolen during a hack.

In 2015 the exchange’s customers were hacked, losing about $400,000, and in 2016 about $73 million more was stolen from its customers’ accounts. 

https://en.wikipedia.org/wiki/Bitfinex

Esta página tiene una lista de lugares legales que resultaron atacados. Estamos hablando de los sitios legales e importantes, los pequeños simplemente desaparecieron sin hacer ruido y sin ningún tipo de devolución a sus clientes.

En el mundo actual donde hay docenas de discriminaciones y micro agresiones, la mención continua a nuestros derechos nos hace pensar que siempre habrá alguien que velará por nuestros intereses. Se nos cae el móvil al wáter y esperamos que el seguro del hogar nos lo pague. Nos estrellamos contra columnas invisibles en los garajes y es responsabilidad del seguro del coche volver a dejarlo como nuevo. Incluso remotamente nos suena que nuestras cuentas corrientes están garantizadas, al menos hasta 100.000 euros. Y puede que sea así, pero en el momento en que el dinero abandona nuestro banco y aparece en otro lugar donde se pueden comprar criptomonedas ─estas empresas siempre están basadas en paraísos fiscales con vacíos legales que ningún abogado se plantearía desenmascarar─ nuestra economía pasa a estar regida por la legislación de Siria: te expones a riesgos y engaños que ni te imaginas. Estás participando de una actividad no regulada, moviendo tu dinero a paraísos fiscales y empresas opacas. Ya nadie estará de tu lado.

Los propios usuarios habituales de estas plataformas bromean sobre la supuesta seguridad de los fondos.

¿De qué sirve si el Bitcoin multiplica su cotización por 100 o por 1.000, si para cuando quieras materializar tu inversión, es muy probable que otro se haya quedado con lo que era tuyo?

Al mismo tiempo, al tratarse de una inversión “avanzada” es tratada con sospechas a nivel fiscal. Imagina que inviertes 30.000 euros en comprar un flamante Bitcoin. De repente, un afamado emprendedor dice que el Bitcoin es la moneda del futuro y tu Bitcoin pasa a valer 50.000 euros, luego 100.000 euros, luego tal vez 500.000 euros.

Pero desafortunadamente, en una confusión recibiendo un SMS que parecía del banco, acabas perdiendo tu Bitcoin, que acaba en manos de personas que viven en países del Tercer Mundo, donde los pobres tienen que buscarse la vida para prosperar.

¿Has perdido 30.000 euros o 500.000? Según como lo mires, podrás llorar más o menos. Aunque es posible que Hacienda, la encargada de recaudar nuestros impuestos, entienda que han sido 500.000. Y también es posible, aunque pensarás que es una macabra teoría conspiracionista por mi parte, que intente cobrarte los impuestos de esas ganancias. Porque ante los ojos de la autoridad fiscal, ese robo del que tu hablas es indemostrable.

En una economía donde la riqueza se debe redistribuir, tu inversión de 30.000 euros puede acabar desembocando en una deuda de 250.000 euros. ¿O acaso pensabas que la peor inversión posible es aquella en que pierdes el 100% de tu dinero? Las hay peores y el sistema fiscal siempre encuentra una forma de inventarlas.

Tampoco es necesario extenderse mucho más. ¿Compras Bitcoins? Te van a intentar engañar en cada parte del proceso, vas a recibir emails, SMS de engaños a cada momento. Van a intentar hackear la plataforma que tiene tus Bitcoins, y lo van a intentar los mejores piratas informáticos del planeta.

Pero tal vez lo que es peor, el Estado va a ignorarte cuando vengas llorando, o peor aún, va a preguntar “¿Qué hay de lo mío?”. Va a inspeccionarte, va a sospechar de tu dinero desde el mismo momento en que tienes una moneda que no controla. Quizás decida, de un día para otro, prohibir el uso de plataformas, o de la moneda en sí. O contar sólo tus ganancias ignorando tus posibles pérdidas intermedias.

¿De verdad quieres irte de vacaciones a Siria?

Un comentario en «Lo que nadie te cuenta sobre el Bitcoin»

  1. Hace muchos años compre 1 BTC, cuando costaba unos 100 € (era un poco menos, pero eso me salió con la comisión). No lo hice como inversión ni como especulación, mi intención era aprender como funcionaban los pagos con bitcoin.

    Nunca pude gastarlo. Lo había comprado en Mt. Gox, intente transferirlo a una cartera privada (que me costo 1 semana instalar) pero me fallo (luego averigue que fue por no poner pago de comisión para la transacción) y me olvide del bitcoin. Un par de años después Mt. Gox cerro y nunca más supe que fue de mi bitcoin.

    En mi experiencia siento como si hubiese perdido, no 30 000 € que vale ahora, sino los 100 que pague. Incluso si Mt. Gox no hubiese cerrado quedandose todo el dinero no estoy seguro que no se hubiese perdido en algún otro cierre, perdiendo la clave del monedero o directamente robado.

    Mi recomendación, puede que las criptomonedas sean el fúturo, pero desde luego no son el presente: Los costes de transferencia son altisimos, conseguir gastarlo (el objetivo de tener dinero) es complicado y es bastante menos seguro que el banco normal. Incluso si alguna de las criptomonedas se usa mucho en el futuro como dinero, las otras cientos de criptomonedas caeran en el olvido.

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