WordPerfect

Un gran problema al que nos enfrentábamos mientras preparábamos la versión de nuestro programa para PC era el encontrar un nombre nuevo para el producto. SSI*WP no era precisamente una maravilla. Me gustaba el nombre de WordPerfect, pero no encontré a nadie que me apoyara con él. El nombre se me ocurrió mientras estaba intentando aparcar cerca de las oficinas, en uno de esos momentos de inspiración del tipo ¡Ajá! Me gustaba el nombre, porque me recordaba a la expresión «letter perfect» y describía algo que era correcto palabra por palabra. Salí corriendo para la oficina, convencido de que todo el mundo se volvería loco y le encantaría el nombre, pero no le gustó a nadie.

Pasaron varios meses y todavía no podíamos ponernos de acuerdo con el nuevo nombre, así que decidimos organizar un concurso entre los empleados para darle un nombre al producto. El que diera el nombre que resultara ganador, se llevaría 100 dólares. De una larga lista de nombres presentados, cada cual tuvo que votar por sus favoritos. Word Plus y ProWrite fueron los que recibieron más votos, mientras que WordPerfect aparecía en las últimas posiciones de la clasificación. A pesar de tan pésimo resultado, puse WordPerfect en la lista de nombres que le entregamos al abogado para que hiciera una investigación de marcas registradas, sólo en el caso de que los otros nombres no sirvieran. Resultó que ya existía un procesador de textos con el nombre Word Plus, y había una impresora con el nombre de ProWrite. Como habíamos tardado tanto en dar con un nombre, no teníamos mucho tiempo para andar con cambios. En estas circunstancias, WordPerfect se convirtió en el impopular ganador. El nombre era tan impopular que, de hecho, nadie me pagó los 100 dólares del premio.

Wordperfect fue el procesador de textos por defecto, antes de que Microsoft Word se apoderara de ese preciado puesto. La historia de la compañía, desde que eran dos gatos hasta que cayó en el irremediable declive, está contada en esta página (en inglés) por uno de los protagonistas. La lectura nos retrotrae a un tiempo en el que el desarrollo de software era tan rentable que:

Aún así estábamos trabajando en unos márgenes de beneficio muy superiores a la mayoría de los negocios, incluyendo muchos negocios que son ilegales.

Y aunque por el tema parezca aburrido, es increíblemente recomendable la lectura, por la honestidad de la narración – algo infrecuente en las patéticamente épicas historias de la informática – y por lo ameno de su redacción.
Vía: Coding Horror.

2 comments

  1. Lo de patético te lo podias haber ahorrado, no todo el mundo posee tu inmenso talento para la escritura.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *