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Ronald M. Shaich es el mayor accionista de la cadena de pastelerías-cafeterías Panera Bread. Panera Bread es una franquicia estadounidense con más de 1.000 locales por todo el país.
Como tantas otras historias de éxito imposible, todo empezó con una pequeña pastelería y gracias al buen hacer de Shaich, acabó en un negocio de miles de millones de euros. Una anécdota curiosa de los duros comienzos cuando la cadena sólo constaba de cuatro pastelerías y tres de ellas estaban en pérdidas:
También hice grandes esfuerzos para retener a los buenos empleados. Quería cuidar de la gente que cuidaba de mi negocio. Una noche en que había quedado con una chica fui a uno de los locales y descubrí que la esposa del gerente de ese local estaba lavando platos porque la pastelería no tenía suficiente personal para manejar las tareas de limpieza. Así que por unas dos horas la chica con la que había quedado y yo ayudamos a fregar los platos. De la chica de la cita ni me acuerdo pero aquel gerente es hoy un ejecutivo de Panera.
Visto en : Uncommon Bussiness :Panera Success Story
No siendo un gurú, puedo decir lo que me de la gana sin miedo a equivocarme.
Dondequiera que se lea, la gente se queja del nuevo Windows Vista: que si las ventas no son las esperadas, que si es un suplicio para el usuario, que si nada es compatible con él, que si la gente se quiere volver al Windows XP.
Digo yo que no hace falta ser un genio para que los que toman las decisiones importantes dentro de Windows se dieran cuenta de que todo esto podía ocurrir. Imagina que haces un nuevo sistema operativo que fuerza al resto de productores de software a realizar cambios en sus programas si quieren que éstos sigan funcionando. Pensar que estos cambios se realizarían en pocos días sin causar perjuicios es inocente. Pensar que la lentitud en los cambios del resto de empresas de software podría afectar a los resultados de Windows Vista es bastante normal.
Cualquier blogger gurú de barrio era capaz de darse cuenta de el potencial "fracaso" de Windows Vista, pero nadie dentro de Microsoft. ¿Es esto posible?

♦ Curriculum Vitae II
♦ Curriculum Vitae I
Hay tendencia a defender que gran parte de los problemas laborales en España se deben a la subcontratación.
No seré yo el que defienda esta práctica, pero ya que es inevitable su existencia, al menos hay que tratar de entender que no todo es tan negro como lo pintan. Porque aunque no lo parezca, estar subcontratado, en determinados casos, puede resultar muy ventajoso sobre estar contratado directamente por la empresa que te paga:
1) Facilidad para cambiar de trabajo.
Si necesitas salir un día del trabajo antes, "para una visita al médico" (o sea, hacer una entrevista de trabajo) en el caso de que estés directamente contratado puede darse el caso de que te exijan un justificante de dicha visita médica, desde el Departamento de Recursos Humanos. Si estás subcontratado, basta con que des un aviso en las oficinas donde trabajas, y claro, como el aviso se lo das a tus jefes directos, es más improbable que te exijan un justificante.
De paso también tienes la opción de usar tu empresa como parapeto de excusas más ingeniosas que la manida "visita al médico". Puedes decir que tienes una reunión en tu empresa, que vas a dar un curso o algo parecido.
2) Facilidad para faltar al trabajo.
Al igual que antes, puedes inventarte una enfermedad con más comodidad que si estuvieras trabajando en la empresa que te paga. Al estar subcontratado, a la empresa cliente le importa bien poco tu enfermedad, en ese momento ellos dejan de pagar a la empresa subcontratada y es esta la que debe preocuparse por su empleado.
Desde la distancia es más fácil marear la perdiz, convertir resfriados en gripes y resacas en migrañas.
Para enfermedades de un día es ideal, porque ni siquiera hay que avisar en la empresa subcontratante, se llama al cliente y a este ni le va ni le viene si la enfermedad tiene algo de cierta.
3) Olvidarse del servilismo.
En España, todo funciona por contactos, para bien y para mal. En una empresa, si le caes mal a alguien que tiene muchos contactos, puedes tener problemas. Hay que estar siempre atento a llevarse bien con todo el mundo posible. Cuando estás trabajando en una gran empresa, cualquiera puede ser un jefe estratosférico, un responsable de Recursos Humanos o un futuro jefe tuyo.
Estando subcontratado estas jerarquías importan bien poco. Hay que esmerarse en llevarse bien con la gente con que uno trabaja. El resto importa mucho menos. Esto es una enorme ventaja, porque uno puede comportarse como le de la gana durante más tiempo. Y eso es sano, según dicen los médicos y psicólogos.
Puedes salir del baño sin lavarte las manos y no preocuparte de si esa persona que no conoces es un jefazo que te va a tomar por un cerdo. Puedes hacer bromas con el que resulte ser Director General de la compañía, sin miedo a que te despidan porque él no puede despedirte.
Cuando el Director General de una empresa habla de los objetivos de futuro de su compañía, no es inusual que diga a la prensa algo como:
Pretendemos crecer con adquisiciones.
A mi sin embargo, siempre se me viene a la cabeza una imagen. Y es la de que una empresa que crece debería ser más alta. El edificio de su sede pasaría de diez a veinte plantas. Los directivos en vez de llegar en limusina al trabajo, lo harían en helicóptero, las gráficas muestran diagramas crecientes. Las secretarias visten tacones más altos y faldas más cortas.
Sin embargo estas empresas que crecen comprando a otras, más que más altas, se me antojan más gordas. Antes teníamos 3.000 nóminas que pagar y ahora son 5.000. Antes teníamos tres edificios y ahora tenemos cuatro.
Después de la compra, que suele hacerse a precios abusivos, toca la purga: llueven despidos sobre puestos duplicados, se revisan las comas de los convenios colectivos, se subcontrata. Como después de todo banquete opíparo, toca pagar los excesos en los días sucesivos.
El mismo directivo que enuncia aquello del crecimiento suele ser un tipo gordo, de los que han renunciado a intentar abrocharse el último botón de la chaqueta.
Qué fácil es hablar de crecer. Hoy recibía un correo eléctronico en que un compañero de trabajo anunciaba su despedida de la empresa. Suelen ser una de esas piezas literarias dignas de provocar el vómito. Me imagino que existen plantillas modelo distribuidas por la red. En esta no faltaba la consabida frase "han sido unos años en que he crecido personal y profesionalmente con vosotros".
Y de nuevo me llegó la imagen del Director General de OPA en OPA. Igual que él, esa persona había subido por lo menos 10 kilos desde que entró en la empresa. A pesar de las muchas alegrías cotidianas fueron años llenos de sinsabores, de horas extra no pagadas, de golpecitos en el hombro, de vacaciones regateadas. El crecimiento profesional del que hablaba se había traducido en un engorde físico, alimentado con frustraciones, de almuerzos con dos platos y postre y cenas de pizza en la propia oficina. Es por algo que esa persona había decidido abandonar la empresa; porque como toda persona obesa que se pone a dieta, hay que seguir engordando, pero probando nuevos alimentos.
Muchas personas que tienen un blog corren raudas y veloces a dejar la dirección de su página web en el curriculum vitae. No deja de ser un valor añadido, como saber idiomas, tener un master o un curso profesional.
En mi opinión, como cualquier otra habilidad, sus ventajas dependerán del puesto al que se pretenda aspirar. Para recrutar escritores, creativos, periodistas o determinadas profesiones, puede resultar fantástico. Pero sólo en esos casos. Para la inmensa mayoría de las profesiones, jamás contrataría a un blogger.
¿Cómo dices eso, sacrílego dueño de un blog? Los bloggers son más creativos, tienen conocimientos más variados, están a la última de las nuevas tecnologías e Internet. Tienen gran conversación y son muy buenos buscando información en la red.
Si lo pensamos fríamente, casi ninguna de las cualidades antes citadas son necesarias para una profesión convencional. Si necesito a un administrativo que va a pasarse las ocho horas de la jornada laboral pasando datos de facturas impresas al sistema informático de la empresa, cuanto menos hable mejor. En la red no se le ha perdido nada y los textos de su blog me interesan tanto como el sexo de los caracoles.
Menudo trabajo, el de archivar facturas. Sin embargo, quizás hay diez o veinte veces más personas que se dedican a esto que a "crear nuevos productos de la última tecnología". Por cada profesión del país de las maravillas, vedada a las personas mediocres y sin padrino, existen cien, mil o diez mil puestos de trabajo que requieren ciertos conocimientos mínimos de informatica, la paciencia de Job y el encefalograma más plano que sea posible.
Los bloggers son un cáncer para la productividad. El que no escribe entradas desde su puesto de trabajo, se dedica a leer otros blogs, de los que escribirá desde casa. O revisa los comentarios a sus entradas, o cambia la plantilla de su página. La inmensa mayoría de los bloggers más conocidos pasa horas enteras delante del ordenador, haciendo lo que en castellano se llama "sus labores". Están resultando tan productivos para la empresa como si se sacaran cera de las orejas o jugasen a la Play Station.
Como tú comprenderás, yo, a estas alturas del partido, no me voy a poner a aprender [a programar en] .NET.
Frase pronunciada por un varón, de raza blanca, de cuarenta y tres años de edad, casado y con dos hijos, de profesión informático, cuatro años antes de sufrir un Expediente de Regulación de Empleo y lamentarse de que los despidos no se hayan realizado respetando criterios como la antigüedad o lo bien que se lleve uno con los jefes, sino atendiendo a la productividad o el cociente entre sueldo y labor desempeñada.
Volviendo a casa, me preguntaba qué sentido tienen las huelgas a la japonesa. Es un cliché, una expresión manida que se asienta en nuestra cabeza y una idea que no nos hace seguir adelante. Como esas, tenemos cientos en la cabeza.
Todo el mundo sabe que una huelga a la japonesa es, en lugar de no trabajar, trabajar más. Pero suena ridículo. Como tienen los ojos rasgados, pensamos que estos japoneses deben ser idiotas.
No hay mucha información en Internet. Por una vez, la página de la Wikipedia en español es mejor que la inglesa.
Las huelgas a la japonesa se practican en fábricas. Sólo en ellas tiene sentido el concepto. Se produce más material de lo habitual, lo que provoca una serie de costes para la empresa.
Supongamos con un ejemplo, una fábrica de motos en Tokio. Están habituados a hacer 500 motos diarias. Pero como los trabajadores están en huelga, consiguen hacer 650 motos cada día. El almacén está dimensionado para acoger 500 motos cada día, con lo que después de unos días, esas motos en exceso tienen que ir a alguna parte. Pueden dejarse a la intemperie, lo cual puede deteriorarlas por la lluvia o el sol. En caso de necesidad el empresario puede intentar alquilar un espacio en otro almacén cercano. Esto supone ya unos gastos extra por el alquiler y el desplazamiento de las motos a dicho almacén. Asimismo esas motos tendrán que volver de vuelta al almacén, para poder enviarlas a los puntos de venta. Esto implica una ruptura en la planificación, por cuanto el encargado de gestionar la cadena debe encontrar un momento en que vengan a llevarse esas motos en exceso. O tal vez un día haya que disminuir la producción para cuadrar los resultados. También puede contratarse un camión extra para vender esas motos de más, pero esto implicaría negociar nuevas tarifas con los transportistas, para este caso excepcional.
En cualquier caso, las molestias aumentan conforme la huelga se dilata en el tiempo, hasta llegar un momento en que el perjuicio puede llegar a resultar mayor que en caso de una huelga general.
En las empresas de informática el personal cambia de trabajo con bastante frecuencia. Uno de los hechos más sorprendentes que encuentro es el ver cómo, en muchos casos, tras marcharse un empleado que tenía muchas tareas a su cargo, la empresa decide no contratar a nadie para reemplazarlo. Se distribuyen las actividades del empleado saliente entre sus antiguos compañeros. Donde comen tres comen cuatro, y donde trabajan cuatro también trabajan tres.
La empresa que se acaba de dar cuenta de que no necesitaba al trabajador que acaba de marcharse mejora su productividad. A veces, los trabajadores que se han quedado se ven obligados a hacer horas extra para poder atender sus nuevas responsabilidades. Este detalle - las horas son no remuneradas - aumenta la productividad de la empresa. La situación es similar a cuando estaban trabajando todos los empleados, pero se ha dejado de pagar a uno de ellos. Y no ha pasado nada.
Sin embargo, lo que me llama la atención es que la empresa podía haber razonado de ese modo antes de que el trabajador decidiera marcharse. Si está obteniendo los mismos resultados por menos dinero, ¿Por qué no decide despedir a alguno de sus empleados?
La causa principal suele ser la falta absoluta de gestión integral de una empresa. Un factor fundamental que incide en la mala gestión empresarial es la paradoja del solidario.
La paradoja del solidario establece que deseamos el bien común en la medida en que no pensamos que tengamos que sacrificar ni una mínima parte de nuestro propio bienestar.
Las siete lecciones que aprendí tras siete años de experiencia laboral.
Esta información se refiere al mundo de la informática. Quizás pueda aplicarse a otros ámbitos y puede que en algunos casos no se cumpla. Hay empresas excelentes donde no se cumplen ninguna de estas reglas. Pero son muchas menos de las que imaginas. Pero aún así, la veo bastante realista.
1) Si tengo más cualificación aspiraré a un sueldo mayor.
Totalmente falso. Si no tienes experiencia laboral y una empresa decide contratarte, lo hará conforme a un sueldo que ya tienen establecido, les dará igual que tengas diez carreras o sólo una, te pagarán lo que pensaban pagar.Si tienes experiencia laboral, en muchos casos preferirán a alguien menos cualificado pero que esté dispuesto a hacer el mismo trabajo por menos dinero. A la empresa no le importará que esa otra persona haga el trabajo peor. En España la productividad no es una variable a considerar. Más barato implica más rentable.
Cuando una empresa pide un "diplomado con al menos 6 meses de experiencia en COBOL", lo que realmente desearía es un diplomado - y no un licenciado - que tenga, como mucho, un año de experiencia en COBOL. Si uno con tres años de experiencia está dispuesto a cobrar lo mismo que el de seis meses, fantástico.
2) Un buen curriculum abre muchas puertas.
Digamos mejor un curriculum claro. Un error muy común es no darse cuenta que la persona que leerá tu curriculum posiblemente no tenga ni idea de informática. Si andan buscando a alguien que controle Swing usando el editor de Eclipse, de nada les servirás si reciben 100 curriculums y en el tuyo no aparece la palabra Eclipse.
No es infrecuente encontrar ofertas de empleo que solicitan personas con conocimientos muy elevados. Ingenieros que conozcan varios idiomas, con varios años de experiencia y que conozcan diversas tecnologías heterogéneas.
A veces, esas ofertas nos sorprenden por los sueldos tan bajos que ofrecen. Aún así, suelen encontrar a bastantes personas que encajan en los perfiles que socilitan y que están dispuestas a trabajar por ese dinero.
Cuando contratas a una persona, además de exigirle un determinado trabajo les estás dando una cierta confianza. Un restaurante da acceso a la caja registradora a un camarero. Un negocio de telefonía permite consultar información sensible a simples teleoperadores. Un becario de informática tiene la opción de llevarse una copia de la base de datos de clientes de una empresa. Una limpiadora puede entrar en el despacho de un consejero delegado de Telefónica.
No deja de sorprenderme la facilidad que tienen las empresas para aumentar el gasto en equipos de informática. No hay problemas para cambiar el ordenador a todos los empleados de un departamento, pero luego se escatima a la hora de cambiar un ventilador, de reparar el frigorífico del comedor.
La mayoría de los gastos en informática son innecesarios. Una empresa cambia de la noche a la mañana todos los monitores de sus directivos, gastando una barbaridad en pantallas planas. Nadie les ha dicho que esas pantallas no mejoran ni un ápice la visión respecto de un monitor antiguo. Consumen menos y ocupan menos espacio, pero eso no compensa económicamente un gasto de 200 euros multiplicado por X.
Hay un porcentaje de empresas españolas del mundo de la tecnología, que sienten fascinación por el horario de "semiesclavitud": Cuatro días de la semana son para tu empresa y tres son para ti.
Según este horario, de lunes a jueves trabajas muchas horas ( desde ocho y media hasta nueve y media ) y los viernes vas a la oficina casi a figurar ( jornadas reducidas e hiperreducidas ). Los trabajadores jóvenes suelen estar encantados. Si quieren irse de viaje en el fin de semana, tienen más horas. Los que viven en la periferia también: pueden quitarse de enmedio durante casi tres días, pueden vivir en el campo pero con el trabajo en la ciudad.
Los jefes son los primeros que están de acuerdo con el horario. Ellos, normalmente, tendrían que hacer un montón de horas más entre semana. Mejor que sean obligatorias para todos. También a los jefes les gustan los fines de semana, y suelen ser ellos los que tienen un piso en la sierra, o en la playa, o ambos.
El horario en las empresas españolas es un asunto que, normalmente, se impone de forma dictatorial desde "la dirección". Sin embargo, si éste se sometiera a votación entre los empleados, en la mayoría de los casos el horario que resultaría ganador sería el ya establecido.
La gente suele adaptar su vida de tal forma a los horarios de trabajo que, en muchos casos, no es capaz de soportar un hipotético cambio. Muchas parejas llevan y traen a los niños del colegio según un acuerdo entre padre y madre que no puede desviarse ni un milímetro. Hay quienes tienen clases de idiomas, hora en la piscina, curso de taichi justo a la salida del trabajo. Un cambio en los horarios supone un destrozo en la vida.
Si estás pensando en montar un negocio, deberías saber que algunos negocios son rentables con más probabilidad que otros. En general, todo depende de lo que quieras desarrollar, cómo lo hagas y los conocimientos que tengas del sector, pero hay otros datos a tener en cuenta.
Sea esta estadística uno de esos datos. Indica qué porcentajes de pequeñas y medianas empresas, de un determinado sector, tuvieron beneficios. Así, si ves que un 65% de las empresas dedicadas a alimentación animal tuvieron pérdidas, y sin embargo un 90% de las empresas de transporte escolar tuvieron beneficios, tal vez puedas decantarte por esta última.
Los datos son para Estados Unidos y el año 2002, por lo que, en algunos casos, pueden no ser extrapolables a otros países y la situación actual.
La tabla ha sido tomada de aquí ( y encontrada gracias a Google Answers )
La traducción del tipo de empresa la he realizado con mis conocimientos mediocres del inglés, por eso he dejado al lado el texto original, que en algunos casos puede ayudar a entender correctamente la empresa a que se refiere.
Si el mismo estudio se realizara en España, supongo que las categorías serían:
a) Peluquerías.
b) Bares.
c) Tiendas de todo a 100.
d) Inmobiliarias.
e) Panaderías.
f) Video Clubs.
g) Franquicias de comida rápida.
h) Otros.
Complemento ideal de todo jefe cobarde es el mando intermedio, que resulta, a los ojos de los empleados, como un jefe dóberman, el hombre sin familia, implicable, el jefe al estilo antiguo, dictatorial. A los ojos de sus superiores es un jefe sparring que aguanta los golpes y protestas de esa triste necesidad para las empresas que son los empleados.
El jefe dóberman ansía ser, algún día, un jefe cobarde. Lo que él no sabe es que nunca lo será. Está donde está porque tiene dotes de dóberman, no porque la empresa lo valore o porque tenga dotes para la dirección. Es una persona válida para un puesto determinado y, como tal, la empresa lo mantendrá en ese puesto tanto como le resulte posible.
Si el jefe dóberman se pone pesado, las imaginativas soluciones empresariales pasan por las posibles:
Cuando llegué a mi primer trabajo, lo primero que me enseñaron fue un gráfico con la estructura jerárquica del proyecto. Aún no sabía ni dónde tenía que sentarme, pero aquel jefe entendió que esa retahila de nombres me sería de gran ayuda.Aquel proyecto, como tantos otros, se caracterizaba porque había más jefes que no jefes. Lo que más me sorprendía era que, con frecuencia existía una relación del tipo:Antonio es jefe de Belén. Y Belén es jefa de Carlos y de David.
Una persona es jefe de otra persona. Y esa otra, como mucho, de dos o tres personas. Esa estructura es completamente ineficiente.
En los últimos tiempos las condiciones laborales han empeorado notablemente para los trabajadores. Lo que nuestros padres consiguieron con huelgas en las que perdían su sueldo y a veces su puesto de trabajo, para ganar en dignidad personal y profesional prácticamente se ha esfumado.
Y nadie sabe exactamente qué es lo que ha ocurrido, pero ha sido así. Un día se convocó una huelga general y para sorpresa de los gobernantes la asistencia fue mucho menor que en otras ocasiones(otra cosa es la abochornante manipulación y exageración llevada a cabo por TVE). Supongo que esta prueba definitiva no era necesaria para confirmar mis sospechas.
Antes, la gente se quejaba. Ahora, se lamenta. Antes, mis compañeros oían mis problemas. Ahora, los compadecen. Por alguna extraña razón, existe la creencia en que ante cualquier abuso de la patronal no queda sino agachar la cabeza, porque ya no se piensa en la posible respuesta por parte de tus compañeros. El trabajador se siente sólo y eso le hace comportarse más cobardemente, lo cual, al final, perjudica al grupo.
Estas vacaciones he leído un libro de ensayos de Paul Krugman. Se trata de un gran economista que trata de acercar los divinos temas de la economía mundial al lector medio sin grandes conocimientos. Inspirado en el clásico estilo de Carl Sagan, lo hace bastante bien.
Uno de sus ensayos más interesantes es "Mirando hacia atrás". Una fascinante predicción sobre como será el mundo dentro de un siglo. No tanto sobre qué tipo de robots habrá o si el hombre será inmortal. No olvidemos que es un economista. Enumera lo que considera los principales errores que estamos cometiendo ahora y que, dentro de 100 años, harán que nuestros descendientes se avergüencen de nosotros.
Cada uno de esos puntos resulta tremendamente interesante. Como nota curiosa, ya en 1997 habla del fin de los derechos de autor. De que el cantante que quiera ganar dinero tendrá que dar conciertos, porque los discos serán gratuitos. Eso, sólo 8 años después, parece más que evidente que será así.
El punto que me interesa es el del futuro del trabajo. ¿Mejor ser ingeniero, o fontanero?
