El hilo de plata

Cuando se busca información marginal en Internet, es frecuente acabar en un callejón sin salida. Se busca un dato y no se encuentra. Sin ese dato, no se puede avanzar. Cuesta creerlo, pero mucha información, aún no está en Internet.
Al fin y al cabo, sólo un porcentaje mínimo de usuarios que utilizan la red incluyen información en esta. Algunos son los bloggers, que en su mayoría se pasan el tiempo copiando información ajena, reescribiéndola o simplemente resumiéndola. Cualquier suceso de cierta trascendencia que haya ocurrido en los últimos años tiene suficientes referencias como para nunca más caer en el olvido.
Junto a esta información que simplemente no existe, que lleva a perder horas de tiempo hasta que, nos damos cuenta, que no hay nada que hacer, hay algunos datos fascinantes. Son datos que, si se insiste lo suficiente en la búsqueda, uno acaba desenmascarando, hasta el punto de darse cuenta de que toda esa información proviene de un único lugar.
Pongamos un ejemplo para aclarar esta teoría.
Una entrada inusual de la Wikipedia, la que se refiere a Gutter Sound, una bahía dentro del puerto natural de Scapa Flow, en las Islas Orcadas, al norte de Escocia.
Una historia peculiar se esconde en ese lugar, donde muchos de los barcos alemanes de la I Guerra Mundial acabaron hundidos. Algunos de esos barcos consiguieron ser reflotados. Un detalle, al final de la historia, se deja caer, como si nada:

Posteriormente, más barcos y partes de estos fueron rescatados. Parte del metal recuperado ha sido utilizado para realizar satélites espaciales. El metal forjado antes de 1945 no absorbió la radioactividad de la atmósfera de las explosiones nucleares, por lo que interfiere menos con los precisos sensores que se usan para el espacio.

Desde luego, resulta sorprendente. Científicos de la NASA buscando metal antiguo por todo el mundo, para hacer satélites. Sin embargo, tratando de buscar más información al respecto, una y otra vez se tropieza uno con lo mismo: las referencias siempre apuntan a esta misma frase. Parece como si sólo los barcos de Gutter Sound se han usado para realizar satélites.
Mirando la historia del artículo en la Wikipedia, se detecta que un usuario creó el artículo completo de Gutter Sound de la nada. Antes no había artículo, ahora está tal cual puedes encontrarlo hoy en día. Al final todas las referencias apuntan a un mismo objetivo: el dato proviene del libro citado en la Wikipedia, como referencia externa: The Grand Scuttle: The sinking of the German Fleet at Scapa Flow in 1919. Hodder and Stoughton, London, 1982.
Quizás este ejemplo admita contrarréplica. Pero otros muchos no. Al final, gran parte de la información que aparece en Internet, proviene de una persona que la tomó de un libro y la copió en alguna obscura página web. Desde ese momento, el efecto espejo de los blogs y otras tecnologías han multiplicado el dato hasta perder su rastro.
Me maravilla esa fina conexión de “la realidad” con Internet. Una persona escribe algo, y de repente irrumpe en el conocimiento general. Hay millones de datos que, ahora mismo, sólo están en libros. Información de la que Internet no sabe nada.
La entrada de ese dato a la red es tan endeble e importante como el hilo de plata de que hablan los que creen en los viajes astrales. Para ellos, se puede realizar un viaje fuera de nuestro cuerpo – un viaje astral – en el que todo es muy bello. En todo momento, nos mantiene unidos a nuestro cuerpo un delgado hilo de plata. Si en algún momento del viaje se rompe este hilo de plata – por ejemplo, si despertamos en mitad del viaje – la catástrofe está asegurada.
La información que entra en la red, en su origen, se encuentra en un estado frágil. Dependiendo de la trascendencia, puede difundirse por todas partes en segundos, o desaparecer si nadie le presta atención. En casos secundarios y marginales, se puede seguir el trazo que lleva, desde la red, a través del hilo de plata, hasta la realidad.
Pero al igual que no creo en los viajes astrales, algo me huele a podrido en Dinamarca.
Cientos de millones de usuarios conectados a Internet. Millones de personas incluyendo información, repetida o no. Y entre toda esa información, aparece un dato nuevo, imposible de verificar, que todos acaban aceptando. Fuera de la red estaría claro: puede ser un bulo.
Volvamos al ejemplo anterior. Satélites fabricados con barcos hundidos. El autor del libro antes citado quizás aportó esa información, tras realizar investigaciones al respecto. Sin embargo, me sorprende que un dato así no haya salido a la luz por ninguna otra parte. Y esto, lo que me lleva a pensar, es que el dato puede ser falso. La investigación realizada por el escritor le llevó a un dato poco fiable, que quiso dar por bueno, por lo bella de la historia. Él, por supuesto, aportará sus fuentes. Al final de la historia, había una persona con mucha imaginación, que estaba mintiendo.
Así, en resumen, es cierto que Internet aún se encuentra en pañales, en lo que a información se refiere. Pero también resulta interesante observar que puede servir como medio de detección de medias verdades y mentiras que se han ido dando como buenas entre la comunidad científica. Y es que ese gremio es destacado por su empleo del copypaste. Cualquier dato que no haya sido replicado desde distintos puntos de la red, en base a diferentes hilos de plata es susceptible de ser falso.
Finalmente insistir que el ejemplo usado como referencia puede no ser un caso de engaño. Si encuentras información al respecto, no dudes en compartirla.
[Actualización 9 de Agosto 2006: En cuestión de pocas horas, Bachan me indican en un comentario una fuente que confirma la veracidad de la historia. Desde dicha fuente, aparte de citar el libro que indico más arriba, dan un link al foro sci.military.naval FAQ , en ella se narra los trabajos de recuperación de unos submarinos hundidos, sólo para recuperar el metal limpio de radioactividad.
Muchas gracias, Bachan.]

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3 comentarios en “El hilo de plata”

  1. Creo que internet es exactamente igual que la literatura tradicional, uno tiende a pensar que lo que aparece en un libro debe ser verdad “jo tío, que lo leí en un libro” pero un libro no es más que el producto de alguien y en el que se juega su credibilidad. En internet pasa igual, hay medios fiables, medios no fiables y medios de fiabilidad variable como es el caso de la Wikipedia (debido lógicamente a la peculiaridad de la libre edición).
    Por otro lado, esperemos que con proyectos como el Google Books (y demás) en unos pocos años sí podamos acceder a toda la información del mundo desde un simple PC.
    Por cierto, lo del metal limpio de radiaciones ya podía ser verdad, resulta bastante romantico.

  2. Pues ya tienes otra referencia fiable: http://mizar.blogalia.com/historias/29021 en este blog se cita como fuente de esta historia el libro “E=mc²: La biografía de la ecuación más famosa del mundo” de David Bodanis. Yo la leí (esta historia) hace días de un blog de ciencia bastante riguroso y no tengo motivos para creer que es falsa. Si no se conoce más es, muy probablemente, porque la gente no lee mucho sobre ciencia, por muy amena que se presente.

  3. yo creo el compaginar el pasado con el presente m hace volar la imaginacion a 360 grados y me ve internardo en la castañeda y empezar a vivir y sentir lo q una perna sufria por ser diferente alos demas el rechazo la burla el odio el corage q uno trae dentro del alma señor creo no soy digno de estar a tu lado ni de nadie haci como vez la historia del manicomio tambien se ve la vida en una pricion de mexico de q podemos hablar de cambios dec q digamen no hay nada de cambio entre el pasado y el presente

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