Euro

Tratar de decir algo nuevo sobre los cambios que ha supuesto en nosotros el euro es ser muy pretencioso. Intentaré, sin embargo, aportar algo nuevo, hablando sobre las influencias del euro en la peseta.
Como narraba en mi anterior post, las monedas de pesetas se nos han vuelto extrañas. Tardaríamos un tiempo sorprendentemente alto en reconocerlas. No hablo de varios segundos, pero para el cerebro algo así debería ser tan natural como distinguir la cara de nuestra madre o el color del sofá de casa. En cierto modo, creo que la memoria, aunque puede almacenarlo todo, tiene un directorio principal, que se va reemplazando constantemente. Esto se nota claramente cuando cambiamos de contraseña en alguna página Web. Salvo que optemos por trivialidades( de poner 03 a 04, etc.) acabaremos por olvidar cuál era la contraseña anterior. Si nos hemos mudado el código postal anterior se nos empieza a desvanecer.
La redondelización de los números también es interesante. Al margen del consabido redondeo, ahora los números de los precios giran en torno a los billetes existentes. Antes era normal que las cosas valieran mil pesetas, o mil duros. O 10.000 las cosas caras. Ahora hay una especial atracción hacia las «3.000», y digo eso porque pensamos en pesetas, y traducimos el billete de 20 euros de ese modo. Para nosotros es normal actualmente pensar en cosas a 10 euros, a 20 euros, de 50 euros.
Las expresiones que tanto se usaban antes ahora causan algún reparo. Las antaño famosas «la pela es la pela», o «duros por pesetas», ahora causan una especie de sensación ridícula, el que cae en el error de utilizarlas siente que ha perdido la frescura esperada, y tratará de no caer en el mismo error la próxima vez, buscando distintas sinónimas expresiones.
Existen aún miles de millones de pesetas en circulación, olvidadadas en bolsillos de pantalones, perdidas por el campo, formando parte de cutres colecciones. La gente aún tiene la posibilidad de ir al Banco de España a cambiarlas, pero no me imagino a la gente haciéndolo. Tras descubrir que en algunos casos los duros antiguos pueden suplantar a los euros actuales, me pregunto, ¿qué habría que hacer para conseguir pesetas? seguramente sea algo realmente difícil.

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Un comentario sobre “Euro”

  1. Yo estoy dentro de «cutre colecciones».
    Tengo guardado una de cada moneda y billetes de las pesetas. No quería deshacerme de ellos. Y aún a las malas puedo ir el día de mi muerte al Banco de España para cambiarlas por euros.
    Pero si pensamos en forma especuladora, que es lo que se lleva estos días, seguro que puedo encontrar alguien dispuesto a pagar 50euros por un billete de 5000pts. o 100euros por uno de 10.000pts
    Pero por ahora no voy a ser especulador. Y contemplaré mis antiguas y queridas pesetas en la oscuridad de mi habitación.

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