San Francisco de Asís

”Saint Francois d’Assise” es probablemente demasiado extravagante, impráctica y finalmente autocomplaciente para la mayoría de los Teatros de Ópera. Pero sobrevivirá como un artificioso objeto de culto, el equivalente francés al “Palestrina” de Hans Pfitzner.

La primera ópera de Messiaen

En 1971, Rolf Liebermann, el Director General de la Ópera de París, sugirió al compositor francés Olivier Messiaen (1908-1992) la composición de una ópera. Por aquel entonces Messiaen era el músico clásico más valorado de Francia, y quizás del mundo. Pero en el amplio catálogo de sus obras, faltaba una ópera.

Aunque Messiaen poseía un extenso conocimiento de la ópera y la usaba a menudo en los análisis para sus lecciones del Conservatorio de París, durante casi toda su vida no sintió deseo alguno de escribir una ópera. Reverenciaba las óperas de Mozart, consideraba que Carmen era una obra maestra y en cierta ocasión le mencionó al musicólogo Claude Samuel que “las ideas más originales de toda la música” se encuentran en Pelleas et Melisande, Wozzeck y (“quizás la más adorable de todas”) Boris Godunov. Pero él sentía que carecía de talento para la ópera. Fue sólo la insistencia de Rolf Liebermann lo que lo convenció. (Particularmente efectivo, indica la esposa de Messiaen, Yvonne Loriod, fue una ocasión en que Liebermann se lo solicitó en presencia del presidente francés George Pompidou).

El método empleado por Liebermann para convencer al compositor fue bastante rastrero. Ante su primera petición, en 1971, Messiaen se negó a la idea de componer la ópera. Pero cuatro años después, Liebermann consiguió que invitaran a Messiaen a una cena en el Palacio Elíseo, junto al presidente George Pompidou.

En dicha cena, sin esperárselo, Messiaen recibió del presidente la mezcla entre pregunta y sugerencia de “¡Messiaen, usted va a escribir una ópera para la Ópera de París!”

Esta encerrona acabaría por convencerlo del todo. Messiaen se embarcó en la composición de una de las tareas más difíciles de su vida.

Situémonos en perspectiva. El compositor tenía en 1975, momento en que comenzó la composición, 67 años. El esfuerzo le supondría varios años, por cuanto las expectativas eran muy altas, su conocimiento musical elevadísimo y al mismo tiempo se enfrentaba a un tipo de composición ante la que carecía de experiencia.

A pesar de su consagración musical y de tener un prestigio a prueba de bomba, el músico francés llegaba después de dos composiciones que habían supuesto un esfuerzo titánico. La Transfiguration de Notre Seigneur Jésus-Christ, compuesta entre 1965 y 1969 (cuatro años) y Des canyons aux étoiles… que le había llevado otros tres años, desde 1971 a 1974.

La obsesión de Olivier Messiaen por el perfeccionamiento, no entendido como algo negativo, como una manía por hacer las cosas sin errores sino como el objetivo vital de hacer cada obra mejor que la anterior, hacía presagiar que el esfuerzo por culminar la ópera podría ser el último de su vida.

Como castigo a las malas artes empleadas por su amigo Rolf Liebermann, para convencerle, Messiaen sólo le dijo que estaba trabajando en la ópera, pero no le adelantó nada más sobre ella:

Cuando Rolf Liebermann me pidió que compusiera una ópera para París, nunca supo sobre qué trataba hasta que estuvo terminada. Trabajé en ella durante ocho años, y ni siquiera mi mujer sabía el tema de la misma.”

Estas declaraciones de Messiaen parecen un poco exageradas y hasta contradictorias con la realidad. Para la comisión de la obra Messiaen se empapó de todo lo relacionado con San Francisco de Asís, el tema de su composición. Leyó cada texto que tenía alguna relación con el santo, numerosos textos religiosos sobre los temas que pretendía expresar en su obra. Viajó a Asís, en Italia, y a otros lugares de este país, para familiarizarse con el ambiente en que viviera el santo, y para registrar los cantos de los pájaros propios de la región.

La inclusión de los pájaros era materia obligatoria. Por un lado Messiaen era un famoso ornitólogo y admirador de los sonidos de los pájaros. Por otro, San Francisco de Asís fue el santo que devocionaba a los animales e incluso se atrevió a dar un pregón a los pájaros.

La unión de los pájaros y la religión católica, los dos grandes temas de inspiración para el compositor, se unen a la perfección en la figura de Francisco de Asís. Así, la vida de este religioso era sin lugar a dudas el candidato estrella para la composición.

Otra de las fuentes de inspiración para el compositor fueron las representaciones pictóricas del santo. Los 28 frescos de Giotto, en la basílica de San Francisco de Asís, en Asís, representando la vida del compositor, fueron objeto de varios viajes para la reflexión del compositor. Estas obras anteriores al siglo XIV tienen un valor artístico e histórico incalculable.

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Un viaje realmente inexplicable, como base a la preparación de la composición, fue al archipiélago de Nueva Caledonia, en el Pacífico, para registrar sonidos de pájaros autóctonos. Éstos forman parte fundamental de los sonidos registrados en la futura ópera sobre San Francisco de Asís, junto con las especies locales de la localidad italiana (la más importante de todas las empleadas en la ópera es la curruca capirotada).

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Una obra de dimensiones colosales

En resumen, el compositor se sumergió en un proyecto enormemente ambicioso, del que emergería a los ocho años. Tardó cuatro años en escribir el libreto (el texto base al que después añadiría música) y otros cuatro años en completar la composición musical. Resulta admirable que una persona de tanta edad y tan poca necesidad de reconocimiento fuera capaz de realizar un esfuerzo tan extraordinario. El resultado: la ópera San Francisco de Asís.

Su magnificencia resulta para muchos artificiosa. No sólo el tiempo necesario para finalizar la composición, sino los medios extraordinarios para llevarla a escena.

La obra requiere de una orquesta enorme (110 músicos), muy elevada para los requerimientos usualmente sencillos de la ópera, en la que se suele dar prioridad al canto sobre el soporte instrumental.

Pero claro está, la parte vocal tampoco le queda a la zaga: 150 cantantes en un coro en diez partes.

Y como no podía ser menos tratándose de Messiaen, la inclusión de bizarros instrumentos que complican la representación. Los que resulta más complicado conseguir(ya sea por la rareza del instrumento o por la problemática de encontrar un intérprete) son los siguientes:

  • Un Geophone, instrumento musical invento del propio compositor. Es algo parecido a un tambor lleno de lacasitos aplastados, que produce un sonido parecido al de la tierra arrastrada por el viento.
  • Una máquina de viento, que es un instrumento que asemeja el sonido del viento.
  • Una batería.
  • Tres Ondas Martenot.

El incluir tres Ondas Martenot es una verdadera barrabasada, es como solicitar tres Apple I que funcionen y a tres personas capaces de usar el ordenador con soltura.

La ópera dura cuatro horas largas de reloj. Normalmente son necesarias tres interrupciones o descansos, lo que hace que el espectáculo dure fácilmente las seis o siete horas.

El Segundo Acto se prolonga durante dos horas y termina con una versión del sermón de San Francisco a los pájaros que dura cuarenta y cinco minutos.

Resulta tan complicadamente difícil de representar, que el comentario que iniciaba el artículo, la opinión del crítico del New York Times ante la premiere que tuvo lugar en la Ópera de París, el 28 de Noviembre de 1983, es perfectamente razonable.

Se trata de una obra extraordinaria, una de las últimas maravillas posibles de la creación artística. La obra maestra de Messiaen. Pero que requiere unos medios técnicos, humanos y económicos tan exagerados que resulta totalmente impráctica su representación.

Tras el estreno en París, en 1983, no se representaría de nuevo hasta 1992 en Salzburgo. Luego de nuevo en 1998 en Salzburgo y en Leipzig. Y ya no sería hasta 2002 en que se estrenaría, casi 20 años después de su debut, en la Opera de San Francisco.

Tras esta, llegaría en 2008 por la De Nederlandse Opera en Amsterdam, promovida por el director teatral Pierre Audi.

San Francisco de Asís en Madrid

El responsable de las representaciones de la ópera de Messiaen en Salzburgo fue el flamenco Gérard Mortier. Aunque no lo conozcas de nada, pronto estará dirigiendo las producciones operísticas del Palacio Real de Madrid. Para la temporada 2010-2011, como si de un Florentino Pérez se tratase, uno de sus fichajes galácticos, sus promesas para las producciones del Real, es cerrar la temporada con la ópera San Francisco de Asís.

Si vives en la Comunidad de Madrid, piensa que tendrás que pagar con tus impuestos el sueldo de los 150 cantantes, los 110 instrumentistas, los traslados cuidadosos de las Ondas Martenot y el geophone. Pero también tienes que entender que estarás ante una oportunidad excepcional en tu vida, si es que es posible cumplir esa promesa musical, de oír una de las composiciones más singulares jamás compuestas.

A diferencia de otras óperas, de sentido dramático o cómico, el argumento de la ópera de Messiaen es puramente espiritual, con una reflexión sobre el miedo a la Muerte y su forma de vencerla a través de la fe. La fe no debe entenderse en un modo paleto de vieja con un rosario, sino en la misma actitud de Messiaen, un In God we Trust de un vejestorio que en lugar de pensar en el Imserso se dedica con una paciencia infinita a realizar una obra de ocho años de esfuerzo, sin estar seguro de si la salud le permitiría terminarla. Eso es la fe, saber que no está en tu mano conseguir el resultado, pero trabajar como si fueras inmortal. De este modo, se vence el miedo a la Muerte.

San Francisco de Asís en disco

No se puede ir a una ópera contemporánea sin preparar antes el trabajo de casa. Incluso un erudito como el crítico del New York Times, se encuentra un tanto desorientado ante el estreno de una ópera jamás oída. Con el paso de los años, la “tal vez demasiado extravagante” ópera se convierte en una de las principales óperas del siglo XX y en la obra maestra de uno de los cuatro compositores más importantes del siglo XX, lo que pasa a ser una obra imprescindible.

Resulta entonces obligatorio el oírla previamente en disco, antes de atreverse a pisar el Teatro Real.
La ópera resulta algo tan excepcional que casi cada representación de la misma ha sido grabada y publicada en DVD.

Una versión en DVD, que cuesta 59$. Tres DVD que muestran en video la representación de la ópera en 2008, en Amsterdam. 275 minutos. El DVD tiene subtítulos en castellano.
Interpretada por la Hague philharmonic orchestra, dirigida por Ingo Metzmacher y con el coro de la Nederlandse Opera.
Tres valoraciones en Amazon, las tres con la máxima nota posible.

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La representación de 1998, en el Festival de Salzburgo, con la dirección de Kent Nagano, la Halle Orchestra y el coro además de la excelente interpretación del bajo-barítono belga José van Dam.
La nota media en Amazon es superior a cuatro estrellas y el precio de estos discos (de audio) es de 67.98$. Es la versión de referencia, hasta el momento, de la pieza de Messiaen.

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La versión del estreno, disco de 1983. Dirección musical de Seiji Ozawa y el Coro y Orquesta del Teatro Nacional de la Ópera de París. Este disco es muy antiguo y por lo tanto difícil de conseguir. Pero se puede descargar (por ahora) gratuitamente, de RapidShare.

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Según citan en la Wikipedia, hay un disco de 1986, grabado por un sello holandés, con la dirección de Nagano, pero es una total rareza imposible de conseguir. Y además indican que es una grabación de calidad no comparable a estas tres versiones presentadas.

Nota:
Sobre la figura de Gérard Mortier, futuro director musical del Teatro Real de Madrid, Francisco Villalba ha escrito una serie de artículos extraordinarios. Por un lado defendiendo que la dirección musical hasta la fecha ha sido bastante buena (los directores musicales son como los entrenadores de fútbol, si la selección de Malta no se clasifica para el Mundial, el entrenador se va a la calle por no coseguir los resultados deseados (que no los razonables o esperables)). Por otro detallando la carrera de Mortier en sus anteriores trabajos. Una lectura erudita e interesante.

Su preferencia por la ópera del siglo XX efectivamente ha renovado parte del público, pero también ha expulsado a muchos de los habituales.

Creo que la promesa de cerrar la temporada con esa ópera es casi irrealizable, pero si se cumple, haré todo lo posible por estar ahí.

[Actualización Julio 2011. La ópera de hecho se ha estrenado y tengo entradas para verla. Un interesante artículo al respecto, previo al estreno.]

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10 comentarios en “San Francisco de Asís”

  1. Alucinada me he quedado con esta historia, por el contenido en sí y por cómo lo cuentas. Jamás me ha gustado la ópera -ni creo que llegue a hacerlo nunca- pero leyéndote dan ganas de ir a verla…

    He buceado por los archivos estos días y ya te tengo en los feeds. No sé por qué me da la sensación de que eres bibliotecario wikipedista… sin segundas, en serio, me encanta el blog.

    [Comentario zrubavel: Muchas gracias, un placer tenerte a ti como lectora.
    Ahora bien, tienes que leer más del blog, porque mis continuas porfías con los bibliotecarios de la Wikipedia no tienen fin, son un tema recurrente.]

  2. Mmm, ¿problemas con wikipedia, ese remanso de paz? [ironic off]

    Me has picado la curiosidad ¿me recomiendas alguna etiqueta o post en concreto?

    Lo de bibliotecario lo decía por lo “enciclopédico” de tus entradas en cuanto a perspectiva, forma de descripción y variedad, además de la inclusión de varias citas de la wiki. He visitado dos o tres blogs de wikipedistas y responden a cierto perfil: escritura correcta, presentación estructurada, documentación exhaustiva (siempre, siempre indican sus referencias) y curiosidad por temáticas diversas, con especial énfasis en la historia.

    Supongo que es una generalización que me he sacado de la manga con pocos datos a la vista, una impresión personal.

    Seguiré curioseando.

    Saludos

    [Comentario zrubavel: Pues criticando su usabilidad, criticando errores que no corregí, ni ninguno de mis lectores.

    Es una relación de amor-odio, porque en realidad es una de las mejores cosas de Internet. Pero podría ser muchísimo mejor.]

  3. Pingback: Corvo Branco
  4. Excelente artículo.
    Yo añadiría un detalle, una pregunta y una petición.

    El detalle: Lo de la cúpula de colores en la representación de Madrid probablemente fue un guiño a la sinestesia de Messiaen, uno de los casos de ver colores al oír los sonidos más extremos que ha habido en la historia de la música, según dicen.

    La pregunta: Ya que te has documentado tan bien y tan a fondo, como se ve, posiblemente hayas encontrado información o enlaces a sobre cómo representa Messiaen el canto de los pájaros con su música. Dicen que era una auténtico maestro en conseguirlo, pero no he tenido la fortuna de escucharlo en ninguna grabación, aunque debo reconocer que hasta la fecha he oído poco a Messiaen.

    Y una petición: No estaría de más que pusieras tu crítica de la representación. Mientras llega, os pongo el enlace de otra persona que estuvo allí (yo vivo fuera de España y no pude).
    http://flvargasmachuca.blogspot.com/2011/07/inolvidable-san-francisco-de-messiaen.html

    ¡Felicitaciones de nuevo por la entrada!

  5. A Farándula, le diría que jamás se inicie en la ópera con esta obra, si no le pasará lo que a mucha “gente guapa” y personas mayores que fueron a esta representación de Madrid porque “ir a la ópera da caché” y terminaron yéndose a las primeras de cambio sin esperar al entreacto.
    Esta ópera no es para no iniciados, precisamente. Para eso, mejor una de Mozart (como todo lo de Mozart, perfecto tanto para el neófito como para el muy entendido), o cualquiera de los grandes compositores italianos (Verdi, Rossini, Puccini…).

    Y comparto la opinión de zrubavel en cuanto a la Wikipedia. Es utílisma y muy necesaria, y no suelo ver grandes errores (porque casi todos los artículos en español son traducciones de los ingleses, básicamente), pero yo mismo he editado y corregido errores en ciertas entradas, y he visto qué fácil es hacerlo sin que nadie te filtre. Luego repasan esas modificaciones, pero es imposible cubrir todo lo que se puede modificar. Se basa más, creo yo, en la buena fe y buena voluntad de gente experta y que, como yo, cuando ven errores importantes los corrigen.
    ¡Saludos!
    P.D.: Aclaro… “como yo” se refiere a que “corrigen”, no a “gente experta” como yo… :-)

  6. Gracias por tus comentarios.
    Sobre la representación de Messiaen siempre he querido volver a escribir algo pero cada vez tiene menos sentido hacerlo y la recuerdo peor. Puede ser interesante escribir sobre lo que se recuerda de ella varios meses después, lo que realmente permanece al margen de las emociones que se tienen en caliente. Pero he de reconocer que la opinión que has enlazado es muy acertada en todo lo que dice.

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