Platano de Canarias

El primero de los dos anuncios es de 1993, el segundo, de 1994. En el primero, se muestra a la Selección Española de Fútbol promocionando mediante un sorteo el consumo de plátanos de Canarias. En el segundo, se realiza una comparativa entre el plátano de Canarias y la banana americana.

¿Por qué hay en televisión anuncios de plátanos y no de patatas o de berenjenas? Pues porque en el año 1993 comenzaron a aplicarse en España normativas comunitarias relacionadas con la importación y exportación de plátanos.

El mercado del plátano, sus intereses y conflictos es tan complejo, que escapa a la compresión de los que vivimos por completo alejados de él. Por tanto esto no dejará de ser ante todo una opinión personal, no podrá servir jamás como referencia pues estará lleno de matices y por qué no decirlo, errores.

La situación más o menos era la siguiente. A nivel mundial, se vivía una verdadera guerra: Banana War. Los principales países exportadores de plátano vivían un complejo entramado de intereses, aranceles, subsidios y ayudas. Por un lado, las Repúblicas Bananeras, grandes productores al abrigo de los Estados Unidos. Por otro los países pobres a los que se trataba de ayudar facilitándoles sus exportaciones. Y es que mejor comprarles plátanos que continuamente darles dinero a fondo perdido. Y en otro mundo, Asia y Europa. Los primeros como grandes productores alejados de los principales mercados, los segundos reacios a aceptar las políticas americanas.

En general se estableció una dicotomía. Los mayores productores del mundo son Ecuador, Costa Rica, Colombia y Filipinas (y el mayor de todos, con muchísima diferencia, la India). Pero los países de Centroamérica dependen enormemente de estos cultivos y la Unión Europea les apoyó, al igual que a los africanos, en sus exportaciones a nuestro continente.

Por otro lado, Estados Unidos creaba multinacionales de la exportación (los plátanos Dole que venden en LIDL son de una empresa estadounidense) y favorecía a sus empresas.

El caso es que el conflicto por la producción en Centroamérica acabó con leyes que favorecían abiertamente su exportación a la Unión Europea. Y al final, el plátano de Canarias acabó salpicado en todo esto. Pues tras décadas de bonanza, empezó a resultar rentable el traer plátanos desde América.

1993 marcó el punto de inflexión. De ser un producto que vivía una eterna juventud, a pasar a ser un gran castigado por la entrada en la Unión Europea. Pero como suele suceder en los productos agrarios, todo se arregló a base de subsidios. Por un lado entró una ley que en gran parte liberalizó el mercado, por otro apareció una política de ayudas que no sólo compensó las hipotéticas pérdidas, sino que incluso resultó beneficiosa.

La comparación con la banana

Han pasado muchos años, pero la producción y todo lo relacionado con el plátano de Canarias están estancados. Se producen aproximadamente los mismos plátanos hoy que los que se producían en 1995.

Lo más sorprendente de todo es que no se exporta ni un plátano de Canarias. Es decir, la cantidad actual es insignificante, pero es que hace un par de años llegó a ser de cero plátanos.

Y entonces, si llevan décadas cantándonos las alabanzas de los plátanos de Canarias en televisión, ¿Por qué sólo se consumen en España?

El argumento casi siempre es el mismo. Ya lo vemos en el anuncio de 1994 (el segundo de los publicados al comienzo). Quince años después, se repiten los motivos, sólo que la publicidad se enmascara en una serie de televisión:

El plátano canario y la banana americana son dos productos diferentes, de características diferentes. Pero lo único que opera en favor del primero respecto del segundo es el sabor. Pero como sobre gustos no se puede escribir nada, se puede decir que a más gente le parece mejor el sabor del plátano de Canarias. Si no es tu caso, puedes seguir comiendo tus bananas, pues tienes todas las ventajas y ninguno de los defectos.

Por más comparativa que se hace, los dos productos son casi iguales en todas sus características. Hay quien prefiere un plátano al otro, pero lo cierto es que aunque un estudio demuestra que el plátano de Canarias tiene más potasio que la banana americana (como bien muestran en la página de promoción del plátano):

Entre las principales diferencias se puede decir que el Plátano de Canarias posee un mayor grado de madurez y permanencia en la planta que la banana tropical debido a la menor distancia entre la producción y el mercado consumidor del plátano.

Además el Plátano de Canarias posee un mayor índice de humedad, por lo que es mucho más sabroso que la banana, que es más seca.

En la banana los valores de carbohidratos, azúcares solubles y sacarosa son ligeramente mayores, lo que le confiere una textura más harinosa que la del Plátano de Canarias que, además, tiene niveles más altos de contenido en potasio.

Finalmente, el clima de las Islas Canarias es más variable que el de los países tropicales, lo que repercute en un mayor tiempo de permanencia del plátano en la en planta (6 meses) respecto a la banana (3 meses), confiriéndole un mayor grado de madurez, sabor y aroma.

lo que no dice esa página es que el mismo estudio demuestra que la banana tiene también sus ventajas en la comparativa:

El Plátano de Canarias tiene mayor contenido en potasio y fósforo y menor cantidad de calcio y magnesio en comparación con la banana.
El Plátano de Canarias presenta un contenido menor que la banana en todos los microminerales estudiados (hierro, zinc, cobre, manganeso).

Las diferencias parecen en cualquier caso insignificantes. Si uno tiene un 10% más de potasio que el otro y te comes un 15% más de banana que de plátano (porque es más grande) pues resulta que interesa más la banana que el plátano de Canarias.

El estudio de comparación me parece en cualquier caso de risa. Se compara el plátano de Canarias (una especie) con la banana de América, como si fuera otra totalmente única. Y aún cuando fuera una única, estoy seguro de que las cantidades de potasio de las bananas difieren mucho según la plantación y el país en cuestión. ¿Son idénticas las bananas de Costa de Marfil, las de Ecuador y las de Martinica?

Aunque sea totalmente cierto aquello de que el plátano pasa más tiempo en la planta en el caso canario que en el de la banana (tres meses contra seis, de nuevo dudo que todas las bananas se cultiven exactamente igual) causa sorpresa que un producto «más natural» tenga cualidades nutritivas idénticas al más artificial.

En lo que pierden claramente los plátanos de Canarias es en la conservación. Muchas veces llegan al mercado productos que dan literalmente asco, todos renegridos, muy maduros. Con el cuento de que el plátano de Canarias tiene motas y un aspecto menos uniforme, venden bazofia incomible. Y es por eso que algunos preferimos las bananas que llegan del quinto pino, pero que llegan en buen estado de comestibilidad.

Creo que hay un grave problema de falta de profesionalidad en todo lo relacionado con el plátano. Con el cuento de que «no se puede competir con la mano de obra de Centroamérica» se sigue haciendo todo igual que hace veinte años. Eso sí, cobrando una parte de los beneficios en ayudas y subsidios. La cadena de distribución parece un poco obsoleta y la realidad es la que digo: los plátanos llegan a veces en un estado pésimo a los mercados. Pero oiga, que es producto español y hay que defenderlo.

A ningún país del mundo le interesan los plátanos de Canarias. Nadie trabaja, o consigue resultados, para intentar penetrar en otros mercados. Hay que defender el cultivo, sí, pero el cultivo no hace nada por ayudar.

Estoy a favor de que se potencien los productos españoles, aunque no sean los más rentables. Pero por favor, no me vendan más en televisión aquello de que saben mucho mejor unos que otros. Porque a pie de mercado, en la capital del reino, los plátanos de Canarias dan a veces pena. Un plátano perfecto tal vez sepa mejor que una banana perfecta. Pero en el mercado, en la realidad, están ganando las bananas.

3 comments

  1. Varios apuntes.:

    1,- Es normal que la producción sea la misma ahora que en 1995, si no se exporta nada, lo cual es lógico si 1) no se ha hecho nada por fomentar la exportación, 2) externamente el plátano canario aparenta ser peor que la banana, y 3) solo tienes un mercado (la península) maduro que conoce bien el producto.

    2,- No es solo la distribución, que también, sino los grandes stocks que acumulan las grandes superficies, la conservación no refrigerada del plátano, que éste madura mucho antes que la banana «al aire», y que hay que venderlo esté como esté.

    3,- Comprando los plátanos un poco verdes y con la conservación del plátano en el frigorífico envuelto en papel de periódico, la calidad del producto se alarga notablemente, alrededor de una semana o un poco mas.

    No obstante, sí puede ser cierto que la banana le está comiendo mercado al plátano porque el aspecto y la «durabilidad» de banana, juegan a favor de ésta.

    Sí, a mi me gusta más el plátano de canarias, que la banana americana. Si embargo, ni soy canario, ni trabajo en el sector de la alimentación.

    [Comentario zrubavel: Gracias por tu opinión.
    Creo que el plátano de Canarias es un producto infravalorado, todas las piezas de la cadena de producción trabajan de forma poco profesional. El mejor plátano de Canarias es mejor que la mejor banana que pisa tierras españolas, esa es también mi opinión.]

  2. Recordaba haber leído este artículo hace tiempo y lo he buscado para decir lo siguiente:
    Llevo tres semanas comiendo plátanos de la Guyana Francesa (ahora vivo en Francia) y creo que hasta ahora no conocía el verdadero sabor de esta fruta. No tienen comparación. Ahora bien, teniendo en cuenta la distancia extra que recorren, no se si merece la pena.

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