Cuenta ahorro vivienda

Suele decirse que la base de la economía es el ahorro. Esto significa que todo el tinglado se mantiene en el ahorro.
Pensando en ello, decidí ahorrar. La gente siempre me decía lo mismo: «Sí, pero ¿para qué estás ahorrando?».
Para eso no tenía respuesta. Podía contarles que era la base de la economía, o que se duerme mejor por las noches cuando sabes que hay dinero en el banco. Pero en España, la gente que ahorra sin motivo es mezquina. Aún tenemos el término judío rondando por el lenguaje.
Sin embargo, la idea del ahorro es múltiple. Por un lado sirve para afrontar situaciones inesperadas – pagar una operación, afrontar el nacimiento de un hijo, desempleo. Por otro, aumenta nuestro abanico de posibilidades. Podemos plantearnos abrir un negocio, comprar un coche, sin tener que recurrir al banco.
Tenemos la idea de que los bancos son los que tienen el dinero. Si queremos hacer algo, tendríamos que ir a ellos a pedirlo prestado. Aún así, hay gente que tiene dinero, ahorrado.
En España, la gente ahorra para comprarse una moto o coche, para irse de vacaciones o para comprarse un piso. No hay alternativas.
Para la compra del piso existe la figura de la «cuenta ahorro vivienda». Es una cuenta con grandes atractivos fiscales donde dejar tu dinero. Contrariamente a lo lógico, mucha gente se abre la cuenta para ahorrar, en vez de hacer lo contrario, que es ahorrar y para ello usar la cuenta ahorro vivienda. La gente, cuando ve que no puede controlar sus gastos, abre una cuenta, para motivarse. Son los manirrotos que tiran de cuenta hasta que no queda un céntimo. Para estos la cuenta es una forma de quitarse el dinero de encima, antes de que se lo gasten.
Hoy en día, comprarse una casa es un harakiri financiero. Aún así, la gente sigue haciéndolo. Ahorrar para comprarla no es un error. El error está en realizar la compra. Mucha de la gente que comenzó abriendo una cuenta hace algunos años ahora se ve con el plazo límite – de 3 años – en que tiene que emplear el dinero ahorrado para comprar algo. De no hacerlo así, se verá obligado a devolver todo el dinero desgravado, con intereses.


Por eso, muchos de ellos se lanza a una compra irracional.
No deja de ser absurda esta actitud. Se aunan todo tipo de estereotipos hispánicos.
Por un lado, el fantasma de las deudas, en este caso con el Estado, que causan miedo a embargos e inspecciones de Hacienda. Por otro, el terror a los intereses, que sin calcularlos se nos antojan desproporcionados. Finalmente, la sensación de pérdida de dinero, y la tozuda idea de que si se había ahorrado para comprar una casa es que había que comprarla. Unido, por último, al convencimiento de que la vivienda sólo puede revalorizarse.
Hagamos algunas cuentas. Si alguien ha ahorrado 1 millón de pesetas(6.000 euros) durante 3 años, tendrá 18.000 euros en el banco. Con ese dinero, afronta la compra de una vivienda.
Las viviendas de infames características, en Madrid, cuestan más de 200.000 euros. O sea, que tenemos menos del 10% para comprar una vivienda – que será infame.
Ante la falta de alternativa, el incauto compra. La otra opción hubiera sido que cerrara la cuenta vivienda – podría volver a abrir otra en el futuro. Tendría que devolver las desgravaciones realizadas(digamos un 15% del dinero) más los intereses devengados(el precio del dinero está por los suelos, los intereses también), más los intereses de demora. Tirando por alto, 150.000 pesetas(900 euros) por año, más intereses. Digamos 1.000 euros de intereses. En total son 3.700 euros.
El ahorrador decide que, por no tener que devolver 3.700 euros(que no son suyos, gran parte de ellos se los ha regalado el Estado) se embarca en una compra casi 100 veces superior.
Edad del bronce de la economía: el hombre hace sus primeros pinitos con la agricultura. Ya demostraba más sapiencia que este inversor.

4 comments

  1. Yo tendré que devolver este año las desgravaciones que hice los dos primeros años.
    Nunca tuve mucha intención de comprar una vivienda. Pero razoné, que sería mejor obtener algunas ventajas fiscales en el improbable caso de que eso ocurriese, y si no, devolverlo.
    En cualquier caso, admiro tu observación: «Ahorrar para comprar una vivienda no es un error. El error está en realizar la compra».
    O en mi caso, en no haber realizado la compra hace seis o siete años.

  2. Un detalle. El dinero que devolveré al Estado SÍ es mío. El Estado me quitó menos dinero durante un par de años, eso es todo.
    Con este comentario ya te estoy dando suficientes pistas sobre mis posturas en economía política.

  3. Yo empiezo a ahorrar ahora, de momento he dejado de vivir a crédito (que es un buen paso) y ya voy a por la casa (antes o después, tenía que llegar)… Mucha gente me dice que tenia que haber empezado a ahorrar hace tiempo y ahora tendría para la entrada, lo que pasa es que la casa la quiero ahora, antes quizás prefería los viajes, los fines de semana de locura y desenfreno y mis caprichos… todo a su tiempo ;)

  4. Creo que la sociedad del bienestar nos «aborrega», si conseguimos un trabajo en el que nos explotan por un sueldo ridículo y gracias a ello pagamos (toda la vida) un piso que no vale ni la décima parte de lo que cuesta nos han enseñado que podemos sentirnos afortunados, uno de los grandes problemas de la cultura española a mi modo de ver es que todo lo medimos en función de los demás , «si mucha gente lo hace es que debe ser bueno», tengo ganas de que acabe esta desgracia de los tipos de interés bajos, obviamente ya no llegaremos a los interes de republica bananera de hace 15 años (un 20 por ejemplo), pero entonces un piso que ahora vale 250.000 e costava 60.000 . Seguro que si los intereses estuvieran al 0.1 por 100 habría gente que se pelearía por comprar un piso por 3 millones de euros a pagar durante 5 generaciones.

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