De muerte virtual

Bromeaba con uno de mis mejores amigos, que se marcha a vivir fuera de España, sobre la posibilidad de perder el contacto para siempre. Entonces me recordó que hay una serie de amigos a los que solo ves en dos circunstancias: bodas y funerales.
Mi falta de respecto ante la muerte me llevó a sugerirle que, pensándolo bien, en muchos casos uno no tiene tiempo material de enterarse a tiempo. Con la familia es sencillo, cualquiera te llama para avisarte de lo que ha ocurrido. Si tienes un círculo cerrado de amigos, también acabas sabiéndolo. Cuando las relaciones son tangenciales, con los compañeros aislados, que a fin de cuenta son los mejores porque no tienen ninguna necesidad de fingir la amistad, es posible la desaparición, sin noticias.
Antes era sencillo, te enterabas de lo ocurrido con un lamentable retraso, te apenabas a posteriori, que duele menos, y santas pascuas. Ahora sin embargo, pensé, hay nuevas formas de desaparecer.
Si por ejemplo muero mañana, Dios no lo quiera, mi página quedará desierta. Aquel que la visite, si lo hay, pensará que no tengo nada que decir. Luego tal vez lo achaque a otras ocupaciones. Si no se ha olvidado de la existencia de la página, acabará siendo testigo del cierre por defunción más triste que quepa esperar – los dueños del dominio me exigen escribir una vez al mes – la página seguirá mis pasos hacia el más allá.
Si soy activo en un foro de cocina, y tengo amigos virtuales, mis hijos no se preocuparán de entrar en ellos, aunque solo sea para avisar. Mis contactos del Messenger se aburrirán de mi apatía. Se demostrará lo irreal de Internet, que a diferencia de la vida normal, no acepta a los muertos.
Me apena esa sensación de fatuidad, mayor que en el mundo en que vivo, esa certeza de que las ideas van también al cubo de la basura. Internet aún tiene mucho que aprender de la vida real.

5 comments

  1. Pues podrías tener la consideración con nosotros de crear un sistema de aviso: si en 30 días no he escrito (y no doy información alguna al respecto) significa que me he muerto. En tal caso seguir tal LINK: el testamento/documento de despedida virtual.
    Yo me parece que lo voy a hacer. Pásate por mi blog: se me ha ocurrido que voy a comentar una idea al respecto que hice :D
    Sabes una cosa: no morimos (porque tampoco nacemos) -sí físicamente pero no espiritualmente, que es más importante-, tan solo nos reencarnamos. Esto lo dice Brian Weiss en su libro «muchas vidas, muchos maestros» utilizando como medium a una paciente suya!!!!!!!! que cabrón, y encima le cobraba jeje
    De buen rollo, me gusta como trabajaba y su ética.
    Pásate crack

  2. es verdad, la montaña de gente que conocemos por internet de la que la familia desconoce su existencia…

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