Educación bilingüe

La mente de los niños pequeños es muy flexible y son capaces de aprender cualquier cosa casi sin querer. Cuando los padres de un niño hablan diferentes idiomas, el niño suele, de forma mágica, captar la esencia de ambos lenguajes y aprenderlos de forma simultánea.

Sin embargo el aprendizaje que se realiza de forma improvisada suele derivar en que el niño no termina siendo realmente bilingüe. Para conseguirlo la educación debe realizarse de una manera planificada, no todo puede estar basado en la frescura intelectual de un niño pequeño.

Un caso muy común es el de padres extranjeros que viven en otro país por motivos laborales. Supongamos padres españoles que viven en Francia. Si los padres abandonan la educación al puro azar, lo que ocurrirá es que su hijo aprenderá el idioma que oye en casa, el castellano. Llegará al colegio y se encontrará con un mundo: tiene que aprender a leer y de paso un nuevo idioma.

Pero es un niño y lo aprenderá. Entonces tendremos a un niño de siete años que habla un francés correcto y un español correcto. Y que sabe leer y escribir en francés.

Con el paso de los años, si todo el contacto de este niño con el castellano se limita a sus padres, su conocimiento del idioma se irá mermando. Podrá leerlo casi sin esfuerzo, aunque notará enormes carencias de vocabulario. Su confianza a la hora de escribirlo será mínima. Quizás ni siquiera pueda hacerlo de forma razonable.

Evidentemente este niño no puede ser considerado un bilingüe ejemplar. Sabe hablar dos idiomas pero sólo escribir uno de ellos.

Se puede vivir sin ser bilingüe y de hecho muchos de nosotros hacemos vida normal sin serlo. Pero es una pena perder la grandísima oportunidad de que tu hijo conozca dos idiomas perfectamente. Laboralmente es una ventaja incomparable. Para cualquier trabajo que tenga verdadera relación entre los dos idiomas, como introducción de empresas del país X en el país Y, o traductor, o para trabajar en la sucursal de una empresa extranjera, tu hijo sería un firme candidato.

Hay quienes creen que la educación demasiado formalizada crea monstruos. Es algo propio de nuestra generación, que trata de inculcar en los hijos la normalidad por encima de todo. Ser uno más. Para criar a un hijo bilingüe en realidad no es necesario ningún método complicado. Pero debe haber algún método.

Como ocurre con tantas otras cosas, creemos que un experto en la materia puede ayudarnos. Creemos que un economista no comete decisiones económicas equivocadas, que un abogado nunca se metería en un juicio sin creer que puede ganarlo, que un psicólogo o pedagogo lo saben todo sobre la educación de los niños. Lo cierto es que estos expertos tienen conocimientos genéricos y para asuntos muy concretos, su opinión puede ser incluso perjudicial.

Pero bueno, a mi tampoco me tenéis que creer, pues soy experto en nada. Sí que hay expertos en educación multilingüe. Lo raro es que tu vecino sea uno de ellos. Para ellos lo recomendable es un plan sencillo. En primer lugar, hablar al niño en los dos idiomas a aprender. Si los padres son de países diferentes, cada uno de ellos debe enseñarle su idioma y dirigirse y esperar respuesta de él sólo en ese idioma.

Esto se llama el método «un padre, un idioma». Sólo con eso ya se puede conseguir que aprenda a hablar dos idiomas. El siguiente paso es la lectura. Lo habitual es que haya un idioma «oficial» del país donde el niño viva. En el ejemplo anterior, era el francés. Si un padre es español y una madre rumana, y viven en España, el idioma oficial es el español.

Pues ahora habría que enseñarle en casa a leer el idioma «no oficial», antes de que le enseñen a leer en la escuela. Y luego aprenderá el segundo idioma de forma sencilla de los profesores. Ya hemos conseguido que aprenda a leer en los dos idiomas.

Luego queda una parte no menos importante y es la de mantener ese segundo idioma, el esquivo. Para ello hay que implicar al niño en esa segunda cultura. Potenciar que hable en ese idioma con otras personas. Por ejemplo en una Escuela de Idiomas, donde lo perfeccione, o apuntándolo a alguna actividad donde tenga que emplearlo. Para el ejemplo hispano-rumano, el hijo podría apuntarse en una asociación de la cultura rumana que haya en España.

Todo esto parecerá obvio pero no hay más que ver programas como «Madrileños en el Mundo» para ver a decenas de hijos de españoles expatriados que tienen la capacidad bilingüe mermada. Algunos entienden el castellano pero no lo hablan, otros no saben escribirlo, algunos incluso lo desconocen por completo. Luego ese niño querrá o intentará mejorar su capacidad con un esfuerzo más costoso.

Simplemente si los padres hubieran facilitado el aprendizaje, lo habrían conseguido como un juego más. En toda mi vida sólo he conocido a un bilingüe perfecto, era un norteamericano hijo de españoles y trabajó para mi empresa realizando traducciones. Hacía un trabajo de excelente calidad y para él era algo trivial.

Todo esto no tiene nada que ver con los planes de bilingüismo de los colegios en España. Eso es una perversión de la palabra bilingüe. Si alguien quiere dar una verdadera educación bilingüe en España tiene que rascarse el bolsillo y llevar a su hijo a un costoso colegio privado, como el Colegio Alemán o el carísimo King’s College.

6 comments

  1. «Todo esto no tiene nada que ver con los planes de bilingüismo de los colegios en España. Eso es una perversión de la palabra bilingüe»

    Aquí te has lucido eh. Nunca he escrito nada en contra de tus comentarios pero hoy lo haré. No se que entiendes tu por bilingüismo o si el catalán-euskera-vasco te parecen un dialecto del español pero al poderme expresar, hablar, escribir con dos de ellas me considero bilingüe. Y tengo un padre español y una madre que enseñaron los dos idiomas. Que este mas normalizado no implica que sean bilingüismos de segunda. Entiendo la repercusión de padre neozelandés y madre española viviendo en Wellington no implica lo mismo que madre eskera y padre de Madrid viviendo en Bilbao pero la situación es parecida: en la escuela te enseñan, al fin y al cabo español, euskera y ingles. Español por encima de todo y los otros dos se tienen que aprofundizar o te quedas a medias.

    [Comentario zrubavel: Perdona si te he molestado, se me había olvidado la problemática de los idiomas regionales. No iban por ahí los tiros.

    A lo que me refería es a los colegios de Andalucía o Madrid donde dan clases de matemáticas en inglés y sólo por eso ya los llaman bilingües.]

  2. «un abogado nunca se metería en un juicio sin creer que puede ganarlo».
    Eso era antes, cuando había vergüenza. Ahora tenemos:
    – que no hay vergüenza ni se sabe muy bien qué fue eso
    – que los pleitos no se encuentran tirados por los caminos, como los cagajones
    – y que la carrera de Derecho se ha «abaratado» tanto que en el mundillo de la abogacía ya no cabe más gente

    Con estas premisas es fácil adivinar qué ocurre:
    – que los abogados incluso llegan a provocar pleitos que se hubieran podido solucionar extrajudicialmente
    – que están tan verdes como los brotes verdes de la campaña del partido en el poder
    – que no es que ignoren lo más esencial de su profesión sino que apenas conocen el castellano y de ahí que en las demandas hablen con toda tranquilidad de «bujeros», «preveer», «suvencion», «rascarse las vestiduras» y otras lindezas semejantes.

    En cuanto a lo del bilingüismo, supongo que te refieres al de Bélgica o vete tú a saber. Aquí, en las Españas eso nunca ha existido. Hasta ahora sólo conocíamos la imposición de la lengua castellana allá donde no se hablaba, y ahora que han cambiado las tornas asistimos a las histéricas quejas de los castellanos lamentándose de haber dejado en «su España» tantos catalanes, valencianos, mallorquines… y de no haberles dado pasaporte como a los moriscos.

    El mensaje que algunos hinchas enviaron a uno de los programas de humor de Intereconomía, antes del partido Barça-Manchester, lo dice todo:
    «Yo, como español, quiero que gane el Manchester, no me gustan los polacos»

    Así nos luce el pelo.

  3. En mi opinion, hoy dia es basico dominar el ingles ademas de tu lengua nativa.
    Estoy de acuerdo contigo al 100% al respecto de tu comentario con los planes de bilingüismo de los colegios en España, escasos e ineficientes.
    Si quieres aprender un segundo idioma tienes que invertir tiempo y dinero, pero es una gran inversion.

  4. Supongo que habrá mucha gente como tú que quiera pensar que el catalan etc… es un idioma y no un dialecto, pero lo siento mucho es lo que es.
    Estamos en España y esos dialectos fuera de españa no se conocen, el castellano es el idioma identificativo de España.
    Soy bilingüe como decia zrubavel de padres españoles he vivido 15 años en Belgica y llevo 15 años aqui.
    Domino los dos idiomas por igual, y mi opinion es que para dominarlo asi, es necesario vivir al menos un tiempo en cada pais, creo que no basta solo con que te hablen tus padres, hasta que no llegue aqui no me di cuenta que mi español «castellano» estaba un poco lejos y obsoleto.
    Sin animo de ofender a nadie, aqui dejo mi humilde opinion.
    Un saludo.

  5. Tengo una niña de 20 meses y siempre que le pongo la tele sintonizo CLAN TV en modo de V.O. y vemos casi todos los dibujos en Ingles. Ella no sabe quién es Bob Esponja, pero si conoce muy bien a SpongeBob.

  6. ¿El euskera es un dialecto? ¿De qué idioma? Es increíble las tonterías que puede escribir la gente. Sin entrar en profundidades, te diré que es probablemente la lengua viva más antigua de Europa, y que es la única preindoeuropea, junto con el finés, el estonio y el húngaro.

    Por supuesto, el bilingüismo también existe con el castellano-euskera y otras lenguas del Estado. Y, efectivamente, para un bilingüismo real es imprescindible que cada uno de los padres le hable en un idioma; conozco un caso en mi familia de madre euskaldun y padre australiano.

    Respecto a los colegios, es cierto que son llamados «bilingües» erróneamente. Lo idóneo son los colegios de inmersión lingüística. De todas formas, para tener un nivel bueno de un idioma esto no es imprescindible; yo misma he ido a un colegio en el que se estudiaba únicamente en castellano y, además de ser euskaldun (el euskera es mi lengua materna) y tener titulación, hablo con bastante fluidez y corrección francés e inglés y tengo bastante base de alemán.

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