La dirección única

Durante mucho tiempo se pensó que cada persona que utilizase internet tendría una cuenta de correo. Esto en cierto modo se ha cumplido pues la forma de identificarse en las páginas suele ser aportando una dirección de correo electrónico.

También se pensó que la dirección sería una especie de identidad personal y por lo tanto única. Se establecieron luchas por conseguir la mayor cuota de mercado posible con la esperanza de que esos usuarios serían valiosos y estarían en cierto modo atrapados en el gestor de correo.

Pero esto no ha sucedido. Por mucho que se diga, lo habitual en Internet no es tener una cuenta de correo sino varias. Y no hablo, como casi siempre, de los usuarios super-avanzados sino de los más comunes. Cierto es que a esta excepción se sustraen los jubilados. Pero ni siquiera todos ellos.

Partamos de que se tiene una dirección de correo que es la original. Un día viste el portal «ole.com» y pensaste que la dirección carlos66@ole.com era la perfecta. No voy a mencionar casos frecuentes de personas que deciden ser ingeniosas con la dirección y se acaban dando cuenta de que direcciones del tipo amante_latino@ole.com no son las más acertadas para el día a día y acaban cambiándolas.

Además de la dirección original pronto nos damos cuenta de que como para registrase en cualquier página nos piden una dirección de correo, y muchas aprovechan para enviar spam, lo más acertado es tener una cuenta de correo específica sólo para los registros en páginas. Ahí aparece la segunda cuenta de correo que me parece casi imprescindible. carlos66spam@hotmail.com

Luego llegan los servicios avanzados. Te guste o no recurrir a él, Messenger es una de las aplicaciones más empleadas del mundo y la tercera herramienta de comunicación más empleada (por detrás del teléfono y el correo electrónico). Aunque es posible emplear una cuenta de correo que no sea «del messenger» la mayoría de la gente no se da cuenta de la forma y acaba recurriendo a una tercera dirección de correo: la del messenger. Ahora tenemos a carlos66_66@hotmail.com. Y van tres.

Tres direcciones de correo y la cuarta llega por numerosas vías. Es cierto que no todas pueden cumplirse pero desde luego que las circunstancias son comunes:

  • Necesitas una cuenta de Yahoo. Esto sucede si quieres registrarte en alguno de sus servicios, y muchos son muy valiosos como Yahoo Finance. También el «messenger de Yahoo» tiene una importante cuota de mercado y de nuevo muchas personas recurren a tener una cuenta de correo de Yahoo para emplearlo (sin ser imprescindible).
  • La cuenta de correo de la Universidad. Hay Universidades que te ofrecen todavía hoy una cuenta de correo y emplean el sistema como forma de registro para acceder a servicios de la misma (consultar notas y poco más).
  • Te compraste un dominio web por hacer la gracia o te lo regalaron en alguna promoción de estas que hacen. Tienes una dirección del tipo yo@carlos66.es

La quinta cuenta de correo llega con el trabajo. Entras a trabajar en una empresa donde hay férreos controles en los accesos a Internet. Pero donde el correo corporativo te permite seguir recibiendo la dosis imprescindible de PowerPoints enviados por cuñadas para mantenerte con vida. Con alegría les das tu nueva dirección del trabajo a tus contactos y a menudo comienzas a emplearla como cuenta de correo principal. Aún cuando no existan esos controles mucha gente suele emplear la cuenta de correo del trabajo para sus historias personales (algunas muy oscuras) sin ningún tipo de pudor. La cuenta de correo del trabajo también en sagrada para los cada vez más comunes usuarios que trabajan con BlackBerry u otros sistemas de correo para teléfono móvil.

Puede que la sexta cuenta de correo llegue de la mano de Gmail. De repente te das cuenta de que tu sistema de correo electrónico múltiple es más complicado que obtener la tarjeta de residencia en Corea del Norte. Tienes cuentas de correo para aburrir y la mayoría de las cadenas de mensajes están perdiéndose en ti. Muchos niños enfermos de cáncer están quedándose sin su cura porque no reenvías los mensajes que recibes en cuentas que ya ni tú mismo recuerdas.

Remotamente te suena que con Gmail puedes conseguir que te reenvíen un montón de correos electrónicos a esa misma cuenta. No funciona con todas las cuentas pero sí con muchas. También puede que uses gmail porque has oído que es más moderno que otros o incluso porque te guste el sistema que emplean para organizar la información. También puede ser que uses gmail porque hayas leído en alguna parte que muchas empresas no contratan a personas que escriben desde cuentas de hotmail (nunca quieras trabajar en una empresa que use criterios de selección tan profundos).

La sexta cuenta de correo puede llegar porque cambies de trabajo y vuelvas a emplear la cuenta profesional para tus asuntos personales. O incluso para el trabajo. No es del todo raro tener seis cuentas de correo.

Hay casos donde se pueden abordar numerosas cuentas de correo adicionales, ya para usuarios más avanzados. Si por ejemplo tienes un dominio de Internet (algo ridículamente barato) lo lógico es que tengas una cuenta de correo de dicho dominio. Personalmente empleo una cuenta de correo así sólo para mis chanchullos con el blog. También puede pasar que tengas algo que quieras hacer pasar por un negocio virtual confiable. En tal caso es importante dar una dirección de correo con el mismo dominio que el negocio. Si eres el dueño de setas-en-tu-casa.com queda raro indicar como correo de contacto carlos66-66@hotmail.com. Lo suyo sería algo como info@setas-en-tu-casa.com.

Personalmente me gustan sobre todo las personas que tocan diversos tipos de fraude y a lo mejor en una página de créditos personales se anuncian con una cuenta de correo de un dominio que habla de quiromancia o de multipropiedades en Panamá.

Finalmente uno puede necesitar una cuenta de correo para historias donde se quiera ser anónimo. Hoy en día ser anónimo en Internet se vende como un delito por las mismas personas que dicen estar dispuestos a matar por mantener el mayor control posible sobre su privacidad. Si uno quiere usar un nombre supuesto para ciertas cosas, podría tener que llegar a otra cuenta de correo más.

En resumen, que vivir con una única dirección de correo es casi imposible. Y aunque me rebatiréis, creo que tener cinco o seis es de lo más normal del mundo.

14 comments

  1. No creo que nadie te rebata. Yo tengo 4 recibiendo e-mails diarios, más la de hotmail, más 2 en yahoo (una normal y otra para el flickr) y otras 6-8 que no uso pero necesité para algo en particular.

    El correo de la universidad es mucho más útil hoy en día, pues un software como Moodle es una herramienta magnífica para la gestión de documentos y el contacto entre profesores y alumnos. Sin más que matricularte tienes tu cuenta y el acceso.

    Pero para todo esto, gmail es la panacea. Por los filtros, por el espacio, por el google reader, calendar y docs. Por las etiquetas, y sobre todo por el filtro de SPAM. De todas formas yo soy un fanboy de Google así que mi opinión no es objetiva ni sirve como ejemplo para más gente que yo mismo.

  2. Me ha hecho gracia lo de los criterios de selección de trabajo según cliente de correo.

    Yo mismo he caído en la idiotez de criticar a alguien por no tirar a la basura su hotmail y pasarse a gmail. Ahora cuando alguien me pasa su hotmail y me dice que simplemente no le apetece cambiarlo me parece tan maravillosamente simple que para mí esa persona tiene un cierto punto de sofisticación.

  3. Pocos usuarios asiduos te rebatirán. Yo he tenido 3 hotmails (de los que conservo 2, para pasarme pequeños archivos a mi misma con el messenger de un ordenador a otro en la misma casa -intentar crear una red fue algo imposible entre el primer Vista y el XP y así lo solucione) y una de Yahoo que precisamente necesité para unirme a un grupo de noticias de descargas de series hace varios años en los que encontrar páginas de este tipo era más raro.

    Y luego están las 2 de Gmail, una para el spam, registrarme en sitios y demás, y la otra la «oficial», por decirlo así, para cosas más serias; que me creé con mi nombre real después de que un profesor ignorase mis correos sobre un examen porque se pensaba que era Spam (¿desde cuando hay spam que ponga en el asunto «Horarios del primer parcial»?), y que ahora uso también para el curriculum, porque lo cierto es que las demás cuentas se nota que fueron creadas por una adolescente…

    Eso sí, la única que reviso a diario es la de Gmail, el messenger lo suelo tener abierto en los dos ordenadores que uso (una cuenta en cada uno se entiende), pero ya pueden llegar correos que ni los miro… Suelo entrar cada par de meses a borrar los no deseados (todos el 99% de las veces) que SIEMPRE están en la bandeja de entrada y no donde deberían.

    El listo que pensó lo de la dirección única no tenía mucha visión de futuro…

  4. Escucha, UntitLeD, para lo de enviarte archivos a ti misma ¿no sería más sencillo que te crearas una única cuenta de correo y te los autoenviaras como adjuntos?

    Así te evitarías tener que mantener dos cuentas y tener siempre el Messenger encendido en ambos ordenadores.

    Ah, y buenísima la anécdota del profesor.

  5. Yo había oído que no solo tendríamos una dirección única sino también un teléfono único. De forma que cuando naciéramos se nos asignaría para toda la vida.

    Yo de correo no sé cuantas cuentas tengo ya, pero sigo usando la de hotmail como principal. No sé pero me hace gracia mantener la misma cuenta desde 1995 y que tenga mi nombre sin ningún numerito. Y gracias a las cuentas para el spam he conseguido mantenerla bastante limpia.

    Lo curioso es que pasa lo mismo con los móviles, ¿cuantos tenéis un solo número?

  6. Hegel, eso hago con archivos más grandes, pero para pequeñas imágenes, archivos de word, etc. el messenger es perfecto. Además, que tampoco quiero andar subiendo a una cuenta archivos míos que luego se quedan ahí (porque no perdería el tiempo en borrar el correo, me conozco).

    Cuando es algo más pesado, son demasiados archivos, o quiero tener una copia para acceder desde cualquier otro ordenador utilizo la cuenta de gmail, redacto un e-mail vacío (como mucho el asunto con alguna palabra clave) con el adjunto, le doy a guardar, y entro desde el otro ordenador.

    Si lo piensas con el messenger lo envías, y a la vez lo estás recibiendo en la otra cuenta. Como adjunto en un correo tienes que subirlo, y luego descargarlo de nuevo, es doble el proceso. Y en cuanto a entrar al messenger, o abrir el navegador y entrar al correo, es el mismo tiempo el que te lleva una cosa u otra.

    Aparte, que ya digo que suele tenerlo abierto para hablar con mi novio y con mi mejor amiga, a modo de pasar enlaces instantáneamente (en Facebook y similares se pierde entre todas las publicaciones), preguntar cuando podemos quedar, etc. Gmail también lo tengo abierto siempre, pero detesto el pitidito de Gtalk que no hay manera de quitar, el del messenger es lo primero que quito nada más instalarlo.

    Madre mía, que tocho he escrito…

  7. Otro factor multiplicador de cuentas: cambiar de proveedor de internet. Hay ISPs que te eliminan las cuentas al darte de baja, pero con otros las conservas (al menos para acceder vía POP3; para enviar ya has de buscarte la vida). Creo que aún debe de funcionarme una de Airtelnet, creada allá por los tiempos del dial-up.

    Por cierto, cuatro: Hotmail, Gmail y dos del proveedor (una normal y otra para spam, en la que por cierto apenas me entra spam, lo que no deja de ser frustrante).

  8. Coño, UntitLeD, ante tamaña argumentación carente de fisuras no me queda sino pedirte disculpas por mi osada intervención: está claro que ya lo habías cavilado.

    Bueno, dale recuerdos a tu amiga de mi parte.

    P.D. Por aportar algo relacionado con el tema del post: yo utilizo cuatro cuentas; una falsa para comentar por aquí, la del spam, la personal y la impuesta por la Universidad (que resulta bastante útil a la hora de acceder a la WiFi).

  9. Lo siento Zrubavel, pero no tengo nada que aportar a tu artículo: es así y punto; de modo que me meteré en la discusión en la que nadie me ha llamado.

    Lo que dice UntitLeD sobre el messenger, pensé que lo utilizaría justo al revés: el email para archivos pequeños (aunque mi red local funcione, a veces me da menos pereza hacer eso mismo), y el messenger para grandes. Cuando estuve en la residencia estudiando, un compañero en la misma red me llegó a enviar un par de películas por el messenger, recibiéndolas de inmediato.

  10. Hegel, no sé si lo dices de coña o qué (puede que lo esté interpretando mal, es lo que tiene la comunicación no en persona) pero mi intención no era ni desviar el tema ni contar mi vida, simplemente suelo dar mil explicaciones. Pero si, le he dado vueltas al tema, claro.

    El uso que le doy yo al messenger está claro que es sólo para mi caso. La línea de mi casa tiene más fallos que una escopeta de feria, es por eso que sólo uso el messenger para archivos pequeños porque suele haber cortes. Es cierto que cuando te va bien la línea es una gozada lo rápido que va dentro de la misma red.

    P.D. Y como Hegel también las falsas, que no son cuentas reales claro, para comentar en blogs, del tipo «noquiero@dartelo.com».

  11. Perdón, UntitLeD, ahora que lo releo sí que parece que está escrito a mala leche. Desde luego, no era mi intención (soy yo el que ha desviado completamente la conversación; espero que a zrubavel no le importe, teniendo en cuenta la enorme cantidad de comentaristas que le cuentan su vida en entradas ya milenarias).

  12. Pues asunto solucionado.

    A todo esto, se me olvidaba añadir otro uso para las cuentas de Gmail, Google Reader. Si no fuera por este servicio no entraría en casi ningún blog, y supongo que como yo muchos. Sé que existen otros gestores de feeds, pero la sencillez de G-reader para estar al día de tus sitios favoritos es más que suficiente.

    Y bueno, al hilo del tema si es cierto que aunque no usemos una única cuenta, nos tienen «agarrados por las pelotas» como quien dice. Te encuentras casi obligado a abrir y mantener varias si quieres utilizar tal o cual servicio que te ofrecen unas u otras compañías.

    Aún así está visto que cuando intentar unirse u ofrecer los «mismos» servicios que la competencia, seguimos en nuestros trece usando varias cuentas, cada una para cada cosa, según nuestras costumbres.

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