Las excursiones de Halcón Viajes

Halcón Viajes es una agencia de viajes española. Forma un extraño comando dividido entre la aerolínea Air-Europa, el touroperador Travelplan y la propia agencia de viajes. Tres nombres diferentes pero todo es la misma cosa.

Al final no hay mucha competencia en agencias de viajes. Está la citada, Viajes el Corte Inglés, Barceló y Marsans. Hay algunas más pequeñas, hasta llegar a las agencias de barrio.

Mucha gente habla de la agencia del Corte Inglés como «garantía de calidad». Lo típico es ir toda la vida con empresas «bajunas» como Halcón Viajes o Barceló, sin tener ningún problema pero luego ir en el carísimo viaje de novios con la desconocida «El Corte Inglés» porque da garantías.

Al final los destinos son tan parecidos que hay una mezcla infinita de intermediarios que acaban provocando que en determinados lugares todos los operadores acaben con el mismo avión y el mismo hotel. Asín que hablar de «calidad» muchas veces carece de sentido, ya que tanto unos como otros te tratan por igual, mientras que unos cobran más que otros. Por exactamente lo mismo (mismo vuelo, mismo autobús que te recoge en el aeropuerto, mismo hotel, mismas excursiones).

Lo que diferencia a una agencia de otra es, en todo caso, la gestión de los problemas. En eso puede que unas sean mejores que otras. Aunque normalmente no habrá problemas.

Ya he viajado con Halcón Viajes varias veces y he tenido problemas bastante gordos pero he seguido usándolos. Creo que tienen para ciertos destinos normales y corrientes una relación calidad-precio muy aceptable. Y como tienen mucha clientela lo tienen todo muy automatizado y organizado. En las agencias te dedican mucho tiempo a la atención, aunque salgas sin comprar nada.

En fin, que como agencia de viajes me parecen muy correctos y son mi opción principal. No me gusta tanto comprar por Internet porque es ahorrarte pocos euros (realmente cantidades insignificantes) y a veces en Internet te quedas con el problema de que no tienes factura; Ni siquiera algo parecido a un billete de avión. Te la juegas con un localizador, que tienes que presentar en hoteles, aviones y en todas partes. Mientras, te encuentras delante de ti a algunos compradores pardillos que han gastado cuatro duros más pero tienen un montón de papelotes que dan imagen de seriedad.

Lo que me parece maravilloso de Halcón Viajes y las otras agencias de viajes que he visto en mis habituales vacaciones poco glamurosas, son las excursiones que organizan.

La gente se suele quejar de lo caros que son los SMS, que para las operadoras de telefonía son casi beneficio puro. Pues bien, las excursiones de Halcón Viajes (mediante Travelplan) son lo más parecido que existe al beneficio puro.

Las excursiones suelen compensar, pues te quitan muchos quebraderos de cabeza. No conduces, no reservas, no tienes que esperar colas, no tienes que buscar en un mapa los destinos privilegiados, no tienes que coordinar horarios. Las he usado y las seguiré usando. Pero eso no quita que me parezcan a menudo una tomadura de pelo.

Me molesta los aires mafiosos con que tratan de venderte las excursiones. Saben que son caras y te las intentan vender lo antes posible. Incluso con el paquete de vacaciones, te sugieren que las vayas reservando «por si luego no hubiera plazas».

Eso es de risa. Si hay muchas plazas, fletan dos autobuses. Que lo he visto. Y si hay pocas plazas, cancelan unilateralmente la excursión.

De todos modos, lo habitual es que llegues al hotel, y al día siguiente tengas una cita con un agente de la agencia que te explicará las características de tu destino y tratará de mostrarte las distintas excursiones que se pueden realizar.

La cita la organizan de inmediato, en parte porque los turistas pasan poco tiempo en los destinos y hay que aprovechar cada día al máximo. Pero en parte para tratar de pillarlos aún despistados y desorientados. Son fáciles de convencer porque la tarjeta de crédito aún no ha empezado a echar humo.

En la cita de las excursiones le echan una cara tremenda. «No recomendamos alquilar coches» a veces se atreven a decir. Pero al mismo tiempo te pasan un folleto con sus coches de alquiler. También te sueltan el rollo del seguro. Es que las excursiones de la competencia no las aseguramos ni recomendamos. Oiga, que las excursiones de la competencia las asegura la competencia, y hay un seguro obligatorio así que no pasa nada.

Suelen dar mil argumentos a cual más falaz para no ir a los destinos «por libre». Que si habrá unas filas interminables para comprar la entrada. Que si hay que reservarla antes. En fin, que compres la excursión de las narices.

Si abres los ojos un poco una vez estás en tu destino vacacional verás decenas de ofertas de otras compañías, a veces locales, que ofrecen excursiones, a veces copiadas al milímetro, a las de Halcón Viajes. Y los precios suelen ser sensiblemente inferiores. Para evitar que te des cuenta de todo esto, tratan de que las contrates con ellos lo antes posible.

De nuevo te intentan indicar que el único momento posible para reservar la excursión es ese. Acabas de conocer que existe un viaje en camello entre Benidorm y Calpe, al precio de 100 euros y tienes aproximadamente dos minutos para decidir si lo quieres o no. Es un método de venta agresiva que desconcierta.

Lo cierto es que las excursiones las puedes comprar aunque no seas un viajero de esa agencia y las puedes comprar en cualquier momento de tu viaje porque son beneficio puro para el operador que está encantado de vendértelas. En mi caso, fui a Nueva York por libre y contraté a mitad de viaje una excursión de Viajes El Corte Inglés. No tuve a un agresivo vendedor de viajes, sino que fui a sus oficinas, tras pensarlo todo lo que quise y más.

Lo habitual es comprar dos o tres excursiones en un momento. Y luego si vas a la primera y ves que es un desastre de organización no hay vuelta atrás porque ya están pagadas las otras dos, que serán por el estilo y no hay posibilidad alguna de devolución. Eso sí, si no llegan al mínimo posible de viajeros, se anula la excursión. Y estaría por ver cómo te devuelven el dinero.

En la excursión siempre te dicen que te recogen en tu propio hotel, y eso suele ser cierto. Pero claro, te recogen a ti y a los demás. Muchas excursiones suponen fácilmente entre una y dos horas dedicadas a recogida y devolución de pasajeros. Lo cual es verdaderamente desesperante. No resulta muy comprensible la ruta seguida por el conductor, que normalmente es por el propio interés, sin respeto por los viajeros. Es decir, si el hotel Cervantes está en el quinto pino, normalmente recoge primero a esa gente (les toca madrugar) luego hace toda la ruta y llega al hotel mejor situado casi una hora después (madrugan menos). Pero en la vuelta pasa a devolver a los pasajeros empezando por el hotel bien situado y finalmente a los tristes viajeros del hotel Cervantes, que pueden haber pasado fácilmente dos horas más en el autobús que todos los demás.

Sería mucho mejor para casi todos que la recogida se hiciera en un lugar céntrico, bien comunicado. Luego no se pierde tiempo en la ruta de los hoteles.

El autobús lo intentan llenar al máximo. Piensa que un autobús con 50 plazas, en las que cada pasajero haya puesto 20 euros ya está recaudando 1.000 euros. Que ya son euros. Y las excursiones no suelen costar 20 euros, sino muchos más. Una excursión de ocho horas (desde que te recogen hasta que te sueltan) estará en torno a los 50 euros (sin que haya que pagar ni una sola entrada). 50 x 50 = 2.500 euros. Con tres excursiones como esta pagas el sueldo del conductor y del guía. Ponle otra dos excursiones para pagar la gasolina. Y el resto de días del mes (17) ya son de beneficio puro para el organizador.

Pero lo mejor de todo es que la única fuente de ingresos no es el viajero. Es más, quizás sea la menos importante. Si hay entradas a monumentos, ellos incluyen el precio dentro de la excursión (lógico) pero incluyen el precio individual, no el descuento por grupo.

Es decir, si la excursión incluye una visita al museo de Artes y Oficios de Leganés, y este museo tiene una entrada que cuesta 15 euros, pero 12 euros para grupos, ellos le suman al precio de la excursión 15 euros. 3 euros más de beneficio. Ir a sitios que cobran entrada, como otra forma de ganar dinero.

Vamos bien. Hemos ganado dinero de los viajeros y de las entradas. ¿Por qué no parar donde Cristo perdió el mechero, que resulta que sólo hay tres puestos de souvenirs?. Viajar es hacer fotos y comprar suvenirs asín que con eso damos un servicio a nuestros viajeros.

La parada está patrocinada por los dueños de los tres tenderetes, que lo mismo pagan un tanto fijo por estar en la ruta del autobús que un porcentaje sobre las ventas. Si no fuera por el autobús, ellos no venderían nada, así que seguro que les toca pagar un buen dinero por conseguir que ese autobús pare en su zona y no en la de otros. Otro primo que paga por la excursión. Y ya van tres.

El cuarto suele ser del gremio de la restauración. Bares y restaurantes recomendados donde tomar café, parar para echar un pis (y de paso muchos compran algo). A veces la excursión incluye una comida, que suele ser de la peor ralea. He comido en un sitio de guía Michelín que tenía un acuerdo con Halcón Viajes. Se nota que habían regateado tanto en los precios que la comida que dieron era propia del más infame bar de borrachos. Y encima sin la más mínima capacidad de elección: de primero una sopa y de segundo un filete con patatas. Hasta el postre era unitario. Menu del día en el estilo originario de la expresión. Mientras, para el cliente dispuesto a pagar, una carta más gruesa que las páginas amarillas y los únicos animales que no figuraba en ella eran el lince ibérico y el dodó.

Pero la capacidad para estirar los ingresos por una excursión es infinita. Te venden postales y fotos dentro del autobús. Podrían dar clases de tai-chi si supieran que los viajeros estarían dispuestos a pagarlas. La última que vi fue muy reciente: un tipo iba grabando a la gente durante la excursión en todo momento. Luego al final te contaban que con eso montan un vídeo, con información de la excursión más cuatro imágenes deslucidas en las que sales tú bajando las escaleras del autobús o con la cara de alivio al salir del cuarto de baño del restaurante.

Lo del vídeo me pareció brutal, pues era bien caro (30 euros, cinco euros más caro si preferías DVD a cinta de vídeo ¿?). El cámara corre un riesgo (es una empresa externa a la agencia de viajes) pues lo mismo que puede hacerse de oro vendiendo 25 DVD (la mayoría de los viajeros van por parejas) que puede encontrarse con que ha perdido un día entero sin vender ni una copia.

Eso sí que es emprender. Los viajeros más mayores las compraban, los más jóvenes veían la propuesta como una tomadura de pelo. En este caso el grabar a personas que no han firmado ningún papel y que no pueden acceder a estas imágenes es algo que puede ser sancionado con una multa exorbitante de la agencia protectora de datos. Seguro que la agencia de viajes no pierde nada, pues ellos se limitan a poner la mano a este nuevo primo de la cadena de pagos de la excursión.

Eso era, una excursión es como un cerdo. Todo se puede aprovechar y a todo se le saca beneficio. Lo malo es cuando, a veces, se olvidan de la propia excursión. De que hay que enseñar los lugares pintorescos y dar algunas explicaciones. Porque a veces se vuelcan tanto en su negocio que te hacen pasar media hora en un puesto de baratijas, mientras que en el lugar más importante de una ciudad, a la que has tardado media hora en llegar, apenas un par de minutos, lo justo para disparar un par de fotografías. Incluso pueden enmascarar sus filigranas como atracciones encubiertas (comida típica de la región, degustación de productos autóctonos, visita al barrio comercial).

Por lo general sólo dan explicaciones dentro del autobús. Si vas a un museo, te cuentan detalles sobre él antes de verlo, pero una vez dentro, estás a tu aire, nadie te explicará información sobre las obras que contiene. Los guías suelen limitarse al autobús, fuera de él ya estarían dispuestos a usar el cuentakilómetros.

Otro detalle que no puede dejar de indicarse es la falta de factura en todo lo relacionado con las excursiones. Bien que hablan de seguro y tal pero lo normal es darte un papelote como resguardo y cuando subes al autobús tienes que entregar ese mismo papelote. O lo que es lo mismo, no queda constancia legal de que se ha producido una transacción comercial entre la agencia y el cliente. O lo que es lo mismo, que si por un casual decidieran no declararlo a Hacienda (si se pagan en efectivo es como si aquello nunca hubiera ocurrido). Me imagino que ellos declararán cada excursión que se haga. Pero con el sistema que eligen, bien podrían no hacerlo, pues no dejan facturas, me imagino salvo que las pidas a propósito. Si no pagaran a Hacienda sería ya la repara, pasarían a cobrar del primo más grande del mundo: todos los españoles.

Le echan mucha, mucha cara.

8 comments

  1. el premio se lo llevan las excursiones del inserso, de las que mi abuelo siempre vuelve con mantas, colchas, toallas, etc etc, q les venden en el mismo autobus…

  2. ->Asín<- que hablar de “calidad”..
    No he seguido leyendo.

    [Comentario zrubavel: Me alegro de que no hayas seguido leyendo.
    No sólo asín es castellano válido (comprensible en el significado, una expresión muy extendida) sino que lo recoge la RAE. Haber si escribimos mejor.]

  3. Y si has hecho excursión en New York-Triángulo del Este te habrá tocado pagar, encima de todo, la propina del conductor y del guia. Esos dolares si que joden…

    [Comentario zrubavel: Esta excursión es harina de otro costal. Aquí lo que hacen todos los operadores es subcontratar la excursión con una empresa americana. En el mismo autobús coinciden los de todas las agencias, y cada uno ha pagado un tanto bien diferente, pero todos están en el mismo barco. Aquí cobran por intermediar nada más. Mientras que si compras la excursión directamente con la agencia americana te ahorras un dineral.

    Lo de la propina es sabido, o debería serlo, antes de salir de casa. Aunque claro, esto no te lo dicen en la agencia. A me me parece un criterio razonable para valorar el esfuerzo de los trabajadores, estoy a favor del sistema de propinas americano después de conocerlo (y sufrirlo).]

  4. Como me alegro de no haber pisado nunca una agencia de viajes y vamos, las excursiones estas de ir en manada como borregos me parecen lo más paleto del mundo.

  5. Otro negocio que tiene los días contados, me imagino. Todavía colearán un poco, pero este tipo de intermediarios son cada vez más innecesarios.

    Si todavía ofreciesen algunos servicios que supongan «valor añadido», como, por ejemplo, tramitarte los visados… pero la mayoría, ni eso (salvo que les compres el paquete completo y con las excursiones de marras, el visado te lo tramitas tú).

    Me he parado a pensarlo, y llevo dadas más vueltas al mundo (6) que veces he entrado en una agencia de viajes (3). Así que estoy en condiciones de afirmarlo: Las agencias de viajes no son necesarias para viajar.

    [Comentario zrubavel: En este caso tu capacidad para opinar está totalmente mermada, eres una anomalía estadística.
    Las agencias no son imprescindibles, pero mientras existan personas bajunas o perezosas, habrá un mercado para ellas. Algún día hablaré de la mejor agencia de viajes con la que he tratado (extranjera), una que demostraba la utilidad de esta profesión, si se hace bien.]

  6. Si omites los extremos, desvirtúas las estadísticas :)

    Lo que sí puedo afirmar es eso: que no son necesarias las agencias. Para ir a un sitio poco frecuentado, no te son de ninguna utilidad; y para ir a un sitio muy frecuentado por el turismo, tampoco: por ejemplo, las vacaciones del año pasado a Tailandia las fui improvisando sobre la marcha, y alguna excursión que hice las contraté allí mismo, a mitad de precio de lo que me hubiera costado contratando aquí en agencia.

    Para mí sólo aportan (o podrían aportar) dos cosas: agilizar visados, y proveer de un seguro de viajes decente (que en muchos casos, esto ya lo tienes incluido en la tarjeta de crédito, aunque muchos no lo sepan).

    [Comentario zrubavel: En eso no estoy de acuerdo, hay ventajas, sobre todo para personas no muy familiarizadas con el hecho de viajar:
    a) Interlocutor único. Para viajes complejos, en que puedes tener que reservar hoteles en varias ciudades y varios medios de transporte, es una gran ventaja. Además de realizar un único pago por todos los servicios.
    b) Facilidad de idioma. En el extranjero mucha gente es incapaz de desenvolverse por sí misma.
    c) Seguro de viaje. Un seguro real. Si falla una reserva de hotel, o un vuelo, o un autobús, tienes derecho a que te lo arreglen y si no lo hicieran, puedes denunciarlos posteriormente con la legislación española. Si lo haces con una agencia extranjera o por libre, puedes reclamar al maestro Armero.
    Normalmente no pasa nada, pero cuando pasa, prefieres que te pase con una agencia de viajes.

    Personalmente defiendo que hay que usar lo mejor de cada mundo, porque cada cual tiene sus puntos fuertes. Siempre he sido un gran defensor de la improvisación y a veces he tenido mis movidas por eso.]

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